Historia de la República Dominicana Desde 1850
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Historia de la República Dominicana en Relación a Historia
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] (Nota: esto es una continuación del texto sobre historia de la república dominicana que se haya en otra parte de esta plataforma online). Poco duró el mandato de Regla Mota, adicto de Santana. Seis meses después de su llegada a la presidencia, renunció a ella (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fue elegido para sustituirle Buenaventura Báez, patrocinado esta vez por el cónsul español Antonio María Segovia, decididamente antisantanista y dispuesto a impedir el entendimiento dominicano-norteamericano. Santana fue encarcelado y expulsado del país. La revolución del 8 jul. 1857, provocada por el fraude del papel moneda, que perjudicó los intereses de los cosecheros y comerciantes de tabaco de Cibao, produjo la caída de Báez y su Gobierno, sustituido por otro provisional y éste por el Congreso Constituyente (26 oct. 1858), presidido por el diputado Benigno Filomeno Rojas.Si, Pero: Pero las luchas entre federalistas y unionistas, y el mal estado del país, hicieron posible la reincorporación de Santana, dueño una vez más de la situación. Económicamente, ésta era desastrosa. Para remediarlo, se acudió a concesiones en favor de compañías extranjeras. A partir de la caída de Soulouque (1859), mejoraron las relaciones con Haití, que pareció renunciar a sus intentos de soberanía sobre la R. Dominicana A España se le propuso abiertamente que se anexionara su antigua colonia. Como la proposición llegó en un momento oportuno, cuando el general O’Donnell (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) hacía revivir los sueños imperiales con sus victorias en Marruecos, la anexión se efectuó jurídicamente por RO de 19 mayo 1861, dada por Isabel II (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).
6. Anexión a España. Se mantuvo hasta 1865. Más que de anexión debería hablarse de reconquista, por la oposición armada que suscitó en varios lugares de la isla.Entre las Líneas En contra de lo que se había informado al Gobierno español, no existía unanimidad entre los dominicanos con respecto a esta reincorporación, que tampoco resultó beneficiosa para ninguno de los dos países, aunque se consiguiera evitar nuevas invasiones haitianas. La primera rebelión contra el dominio español, encabezada por el coronel José Contreras en Moca, fue reprimida sangrientamente en mayo de 1861. Responsable de la rebelión era Santana, nombrado gobernador y capitán general. Haití no sólo protestó, sino que prestó su apoyo a los descontentos, algunos de ellos refugiados en territorio haitiano. A las protestas internacionales se unieron especialmente Chile y Perú. Los Estados Unidos, que en 1861 habían comenzado la guerra de Secesión (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), se encontraban demasiado ocupados para intervenir en otros asuntos que no fueran los suyos. Napoleón 111 de Francia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que desde 1861 pretendía establecer una monarquía en México, veía con buenos ojos la nueva situación dominicana. Inglaterra, en estrecha colaboración entonces con franceses y españoles, se mostraba indiferente.
Una de las primeras víctimas de la guerra restauradora fue el general Francisco del Rosario Sánchez. Condenado a muerte por un Consejo de Guerra, fue fusilado con otros 21 compañeros. Las medidas represivas de Santana tuvieron el apoyo de Francisco Serrano (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), entonces capitán general de Cuba, uno de los que más habían trabajado por la anexión de la R. D., pensando más bien en su carrera política.Si, Pero: Pero los españoles destinados al país anexionado tenían también sus objetivos particulares que chocaban con los de los dominicanos. Algunos de éstos querían gozar de autonomía y considerarse ciudadanos de un Estado asociado, pero hubieron de soportar difícilmente el sistema de monopolio y centralización, y se vieron desplazados por los militares y políticos venidos de la Península para medrar. El mismo Santana se sintió defraudado al ser postergado y reducido en sus acostumbradas atribuciones omnímodas. El 2 en. 1862 renunció al cargo de gobernador y capitán general, recibiendo, como recompensa a sus servicios, además de una pensión vitalicia, el título de marqués de Las Carreras. Le sustituyó como gobernador el teniente general Felipe Rivera y Lemoine, bajo cuyo mandato los dominicanos continuaron siendo desplazados de los cargos públicos por los españoles.
En 1863, el descontento se extendió al pueblo. Aunque la revolución de ese año fue dominada, el gobernador Rivera llegó a proponer sin resultado que se desocupase el país.Entre las Líneas En ese mismo año, los rebeldes proclamaron la reinstalación de la República D., obra de José María Cabral, Gregorio Luperón, Pedro Antonio Pimentel, Benigno Filomeno de Rojas, José Antonio Salcedo, Gaspar Polanco, Benito Monción, etc. Rivero fue sustituido por el general Carlos Vargas, que también fracasó en su intento de dominar la rebelión, a pesar de la ayuda prestada por Santana. Tampoco pudo hacer nada efectivo el siguiente y último gobernador José de la Gándara (1865-65), quien se enfrentó a Santana. La súbita muerte de éste (14 jun. 1864), antes de ser embarcado a Cuba, sumó más partidarios a la causa revolucionaria. La mala situación de los españoles en la R. Dominicana movió al general Ramón María Narváez (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), vuelto al poder en 1864, a abandonar el país dominicano. Vencida la oposición de la reina, las Cortes decretaron el abandono el 3 mayo 1865.
7. Segunda República Dominicana. Comenzó con la lucha por el poder y la división en partidos. Continuó con una rápida sucesión de presidentes, situación que se prolongó hasta la ocupación norteamericana en 1916. Los grupos más destacados eran el «azul» y el «rojo», integrado el primero por liberales de la restauración, en el que se mezclaban heterogéneamente militares e intelectuales; el segundo, más homogéneo, lo componían principalmente los llamados baecistas, que desde 1853 habían luchado contra el santanismo. Al frente de los «azules» se encontraba eventualmente José María Cabral, proclamado protector de la república el 14 ag. 1865. Unos meses después, la Asamblea General eligió a Buenaventura Báez como presidente, quien sustituyó la Constitución liberal recientemente estrenada por la de 1854. Esto produjo su caída y la formación de un triunvirato compuesto por Pedro Antonio Pimentel, Gregorio Luperón y Federico de Jesús GARCÍA. La Asamblea Constituyente volvió a poner en vigor la Constitución de 1865 y eligió presidente de la república al general José María Cabral (1866), quien inició negociaciones con los Estados Unidos para obtener un empréstito a cambio de la bahía de Samaná y concluyó un tratado de paz en Haití que no fue ratificado por el Congreso de este país (1867).
Derribado Cabral por Báez (1868), éste se puso a la cabeza de los «azules» y asumió la presidencia de la república, con el título de dictador «por aclamación popular». Puso en vigor la Constitución de 1854, que le permitía ejercer poderes dictatoriales.Si, Pero: Pero no todos los «azules» militaban en sus filas. Desde Haití y aun desde el interior de la república, otros jefes «azules» combatían a Báez. A pesar de las medidas de represión, uno de los puntos fundamentales de su gobierno, la paz interior, no pudo lograrse. La lucha civil se extendió por toda la isla con la participación de Haití.Entre las Líneas En cuanto a la crisis financiera, el empréstito concedido por Inglaterra provocó la inflación. La proyectada anexión a los Estados Unidos fracasó por no aprobarla el Senado norteamericano, pero Báez consiguió arrendar la península de Samaná a una empresa privada de EE. UU., que se denominó Compañía de la bahía de Samaná (28 die. 1872). Esta concesión fue aprobada posteriormente por el Senado Consultor dominicano y mediante plebiscito.
La inmoralidad administrativa, la intolerancia, la miseria y la oposición armada terminaron con el régimen terrorista de Báez, contra el que se unieron «rojos» y «azules» en el Movimiento Unionista. Con la caída de Báez concluyó la guerra civil de los Seis Años y comenzó el «desfile» de presidentes, que hasta 1916 fueron los siguientes: Ignacio M. González (1874-76 y 1878), Ulises Francisco Espaillat (1876), Buenaventura Báez (1876-78), Jacinto de Castro (interinamente, 1878), Cesáreo Guillermo (1878-79), Gregorio Luperón (provisionalmente, 1879-80), Fernando Arturo de Meriño (1880-82), Ulises Heureaux (1882-84 y 1887-99), Francisco Gregorio Bellini (1884-85), Alejandro Woss y Gil (1885-86 y 1903), Juan Isidro Jiménez (1899-1902 y 1914-16), Horacio Vázquez (provisionalmente 1899 y 1902-03), Carlos F. Morales Languasco (1903-06), Ramón Cáceres (190611), Eladio Victoria (1911-12), Adolfo Alejandro Nouel y Bobadilla (1912-13), José Bordas Valdés (1913-14) y Ramón Báez (1914).
González suprimió el arriendo de Samaná y dio al país otra Constitución. Durante su mandato se reanudaron las relaciones con España, firmándose un tratado de amistad y comercio (1875); con Haití se concluyó también un tratado (1874), en el que ambos países se comprometían a establecer las líneas fronterizas. Interiormente, se produjo la ruptura del unionismo. González aceptó la dictadura y organizó su propio partido, el «verde» (grupo burocrático). Después de las acusaciones de la Liga de la Paz, movimiento liberal, y presionado por la oposición «azul», González abandonó la presidencia. Con Espaillat volvieron al poder los «azules» y se intentó un gobierno civil, el primero en la historia de la R. D., que no pudieron respaldar los 300.000 dominicanos, en su mayoría ignorantes y políticamente deformados. Espaillat sustituyó el texto constitucional de 1877 por la Constitución despótica de 1854, y fue derribado por los mismos que le llevaron al poder. A los «azules», entre los que se encontraban Luperón y Meriño, se debió una cierta regeneración del país. El primero mejoró las relaciones con los Estados Unidos y la Santa Sede, fomentó la prensa libre y llevó a cabo la reforma constitucional; el segundo párroco de El Seibo, siguió fielmente los principios democráticos del partido «azul», desarrolló la industria azucarera y dejó un déficit de 270.000 $. Siendo presidente Báez, se creyeron encontrar los restos de C. Colón. El predominio de los «azules» duró hasta 1886.
Con el segundo gobierno de Heureaux, negro apodado Lilés, se liquidó el régimen liberal. La Constitución fue reformada, se firmó un tratado comercial con los Estados Unidos (1891), se mejoraron las relaciones con Francia (1895) y el país se benefició materialmente, sobre todo con la extensión de plantaciones de café y cacao. Las negociaciones en torno a la bahía de Samaná con los Estados Unidos fracasaron.Entre las Líneas En 1895, se llegó a un acuerdo provisional de límites con Haití, sobre la base de uti possidetis, que despojaba a la R. Dominicana de algunos territorios conquistados por los haitianos.Entre las Líneas En 1899, no se pudo llegar a una solución definitiva. Siguiendo una doble política, ayudó a los revolucionarios cubanos. El mismo Heureaux explicaba su actitud así: «España es mi esposa; Cuba mi querida». Realmente, no le importaban ni una ni otra. Acumuló una enorme deuda y procuró enriquecerse lo más que pudo, sin atenerse a principios morales. El juicio que pudiera merecer por sus actos no le interesaba. Cínicamente, confesaba: «yo no voy a leer la Historia» (cfr. R. Marrero Aristy, o. c. en bibl. 250). No pudo terminar su quinto mandato, porque cayó asesinado (26 jul. 1899). Su gobierno tiránico, la inestabilidad y diversas circunstancias hicieron renacer el caudillismo. «Bolos» y «coludos» o jimenistas y horacistas, seguidores de Juan Isidro Jiménez y de Horacio Vázquez respectivamente, se disputaron el poder y entablaron una lucha fratricida. Entre unos y otros, los lilisistas, apodados «colituertos», añoraban un gobierno fuertemente centralizado. Vázquez restableció la libertad de prensa. Jiménez llegó a un acuerdo provisional sobre límites (1901). Bajo su mandato, la injerencia norteamericana en cuestiones políticas y económicas fue en aumento. «Bolos» y «coludos» unidos expulsaron del gobierno a Woss y Gil (1903).
Con el Laudo de 1904, los Estados Unidos consiguieron intervenir en el manejo de las rentas y supeditar la legalidad de los Gobiernos a su reconocimiento, con lo que prácticamente Washington se reservaba la facultad de «nombrar» presidente. Morales, apoyado por los «coludos», quiso llegar aún más lejos, proponiendo un protectorado norteamericano y el arrendamiento de las bahías de Samaná y Manzanillo. El presidente norteamericano T. Roosevelt rechazó la forma del proyecto, pero terminó por convertir la R. Dominicana en un protectorado de su país. La presencia de buques de guerra de Alemania, Italia, Holanda y Francia dio pie para que los Estados Unidos acudiesen «en socorro» de la endeudada R. D., ante el temor de que alguno de estos países se hiciera cargo por la fuerza de la administración de las aduanas dominicanas. «Con la mayor repugnancia», como escribió T. Roosevelt a su hijo (cfr (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). F. Morales Padrón, o. c. en bibl. 469), intervino en la R. D., apoderándose de las aduanas. Identificó así la doctrina Monroe (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) con la intervención de un país americano, justificando ésta en su «corolario», según el cual los Estados Unidos se oponían a que una potencia no americana ocupase un territorio del Nuevo Mundo.
Por la Convención de 1907, los Estados Unidos adquirieron el derecho de administrar las aduanas a cambio de la obligación de asumir la deuda. Como el 55% de los ingresos se destinaban a amortizar ésta y los intereses de los empréstitos, el país cayó en una situación de colonialismo económico. Se estimuló la inversión del capital norteamericano, dando facilidades, de tal modo que los Estados Unidos venían a ser los dueños de la R. Dominicana a través de compañías privadas. El pueblo dominicano fue el menos beneficiado, y el plan de obras públicas apenas se llevó a cabo por las pugnas políticas. Estas llegaron a envolver al país en una completa anarquía, que determinó la ocupación norteamericana, pretextando el mantenimiento de la paz en el Caribe.
8. Ocupación norteamericana. Contra el desembarco de los marines norteamericanos protestó el presidente Jiménez renunciando a su cargo (1916). Le sustituyó Francisco Henríquez y Carvajal, mientras los Estados Unidos imponían un régimen militar. El capitán de navío H. S. Knapp, ascendido luego a contralmirante, asumió las funciones ejecutivas y legislativas, titulándose gobernador de Santo Domingo. Los que se opusieron fueron dominados, tanto bajo su gobierno como en el de sus sucesores, los contralmirantes Thomas Snowden (1918-21) y S. S. Robinson (1921-22), que abolieron las libertades políticas y ejercieron una dura represión. El presidente Henríquez fue depuesto el mismo año de su elección.
El mayor beneficio de la ocupación norteamericana se registró en la realización de obras públicas y en los planes de sanidad y educación.Entre las Líneas En 1920 se efectuó el primer censo nacional (hasta entonces lo había realizado la Iglesia sobre la población católica), que arrojó una cifra aproximada de 900.000 hab., incluyendo en este número los «gavilleros» en armas, que no pudieron ser tensados.
Acordada la evacuación de tropas norteamericanas en 1922, fue elegido presidente provisional, en el mismo año, Juan Bautista Vicini Burgos, y pronto renacieron las luchas políticas entre horacistas o «coludos» (ahora Partido Nacional), «bolos» (ahora Partido Liberal dirigido por el general Desiderio Arias) y progresistas o velazquistas de Federico Velázquez Hernández.Entre las Líneas En 1923 se promulgó la ley electoral. Al año siguiente fue elegido Horacio Vázquez, y los norteamericanos terminaron de evacuar el país, pero mantuvieron la Receptoría General de Aduanas por el tratado Hughes-Peynado (1922), que prolongaba el convenio de 1907, ratificado en 1924.
9. Era de Trujillo. CaÍDo Vázquez, le sustituyó el lic. Rafael Estrella Ureña (1930), con un gobierno transitorio para preparar las elecciones, en las que resultó vencedor «con un número de sufragios superior al de electores» (cfr. M. Niedergang, o. c. en bibl. 693) el entonces teniente-coronel Rafael Leónidas Trujillo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), oficialmente proclamado Benefactor de la patria en 1932. Su gobierno dictatorial se prolongó por sí mismo y por sus mandatarios hasta su muerte en 1961 (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fue presidente efectivo en 193038 y 1949-52. A su amparo, ocuparon la presidencia jacinto B. Peynado (1938-40), Manuel J. Troncoso (194042), su hermano Héctor Bienvenido Trujillo (1952-60) y Joaquín Balaguer (1960-62).
R. L. Trujillo suprimió todos los partidos políticos que no fueran el Partido Dominicano, único permitido. Se hizo con todos los poderes, con el mando de las fuerzas armadas y con los negocios más lucrativos. Su fortuna personal, al ser asesinado, se estimaba en unos 1.500 millones de dólares. El clan Trujillo era prácticamente dueño de la R. Dominicana Del dictador eran más del tercio de las tierras cultivables.
Puntualización
Sin embargo, dos tercios de los campesinos no poseían tierras, muchas de ellas poco o nada explotadas. El paro total o parcial llegó a afectar al 40% de la población.
Informaciones
Los descontentos y los que huían de la represión y las torturas se refugiaron en Puerto Rico, Venezuela, México y, desde 1959, en Cuba, cuando triunfó en la isla la revolución de Fidel Castro (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). 15.000 confidentes de Trujillo constituyeron cuatro cuerpos de policías secretas o calies. La megalomanía, el nepotismo y el desenfrenado culto a la personalidad llegaron a su límite máximo. La ciudad de Santo Domingo cambió su nombre por el de Ciudad Trujillo.
Entre las realizaciones más positivas del régimen trujillista pueden citarse las obras públicas, que afectaron particularmente a las comunicaciones, con magníficas autopistas; el plan de alfabetización, que redimió a parte del campesinado; la concesión del voto a las mujeres; la delimitación de fronteras con Haití y el tratado TrujilloHall (1940), que terminó con la intervención norteamericana de las aduanas.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Otros Elementos
Además, liquidó la deuda exterior y organizó el sistema bancario, creando el Banco Central, el de Reservas y el de Crédito Agrícola e Industrial.Entre las Líneas En 1959, le faltó ya el apoyo de la Iglesia, que condenó, en una carta pastoral, sus métodos policiacos. A la invasión frustrada del 14 de junio de ese año, organizada por Cuba (F. Castro) y Venezuela (R. Betancourt), respondió con la financiación (o financiamiento) de un atentado contra su enemigo personal y político R. Betancourt (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). La OEA condenó la actitud y el régimen de Trujillo. 20 naciones americanas rompieron sus relaciones diplomáticas e interrumpieron parcialmente las económicas con la R. D., cuya posición extremista resultaba incómoda para los demás países del continente.
10. Hacia le democracia. Asesinado R. L. Trujillo, sus hermanos Arismendi y Héctor, así como el resto de la familia e íntimos, tuvieron que abandonar el país, una vez desvanecidos sus sueños de hacerse con el poder. Pronto entraron en escena los principales grupos políticos: Partido Revolucionario Dominicano (PRD), de Juan Bosch, hasta entonces exiliado; Unión Cívica Nacional (UCN), de Viriato A (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fiallo, conservadora e integrada por antiguos trujillistas; y el Movimiento 22 de Junio, de Manuel Tavarez justo (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fracasado el pronunciamiento del general Rodríguez Echeverría, éste y Balaguer tuvieron que dejar paso a la presidencia provisional del abogado liberal moderado Rafael Filiberto Ronnelly (1962). Bosch, de tendencia izquierdista, elegido a fines de 1962, fue derribado en septiembre de 1963, acusado de pronorteamericano por comunistas y castristas. La Junta civil que le sustituyó fue reemplazada por otra militar, y el país quedó envuelto en una guerra civil, que provocó la intervención de los Estados Unidos y de fuerzas de la OEA (1965). El general Wesin y Wesin, al mando de la junta de Gobierno, trató de reprimir la sublevación. Al coronel Francisco Caamaño Deño, elegido por el Senado y la Cámara de diputados, se enfrentó el general Antonio Imbert Barrera, presidente de la junta cívico-militar antiboschista y uno de los siete que intervinieron en el asesinato de R. L. Trujillo. Ambos dimitieron tras firmarse el Acta de Reconciliación Nacional (31 ag. 1965). Hasta las elecciones de 1966 en que fue elegido Balaguer, se hizo cargo de la presidencia de la república Héctor GARCÍA Godoy, solución intermedia entre conservadores y liberales. Tras el gobierno interino de Manuel Ruiz Tejedor (abril 1970), nuevamente ganó las elecciones Joaquín Balaguer (mayo 1970), del Partido Reformista.
V. t.. ESPAÑOLA, LA; HAITÍ III. [rbts name=”historia”]
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre historia de la república dominicana en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
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