Elección de los Jueces
El caso de los nombramientos parte de la premisa de que los jueces son árbitros con los que se puede contar para llamarlos como los ven y seguir la ley sólo si no tienen votantes respirando en sus cuellos, dispuestos a despedir a los jueces que hagan llamadas impopulares. El caso de las elecciones parte de la premisa de que los jueces son políticos con toga con los que se puede contar para que ignoren la ley e impongan sus propias preferencias ideológicas, a menos que el electorado esté ahí para controlarlos. En la selección judicial las guerras santas, los dos bandos defienden sus causas con un fervor religioso con el fin de iluminar a sus adversarios, o en su defecto, dominarlos por la fuerza. Este inquebrantable debate binario casi pide a gritos una respuesta a la pregunta: ¿De quién es la causa justa? La respuesta es: ambas y ninguna.