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Archidiócesis de Sevilla

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Archidiócesis de Sevilla

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Archidiócesis de Sevilla en Relación a Religión Cristiana

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] Metrópoli (Hispalensis, Spalensis) de la Bética; Iglesia patriarcal. Los límites territoriales del arzobispado fueron, desde tiempo de Remondo de Lezana (segunda mitad del Sevilla XIII), al N el río Genil hasta su desembocadura en el Guadalquivir, junto con una línea que se prolongaba a partir de este punto hasta Montemolín, tras atravesar el territorio de Constantina; al O, el Guadiana; al S, el Atlántico hasta la desembocadura del Guadalete, quedando el actual Puerto de Santa María en el área hispalense; y al E, frontera con el reino nazarí, no existieron límites fijos hasta la restauración de la sede malagueña. Dentro del citado territorio se engloban en el Sevilla XIII los arcedianatos de Écija, Cádiz (de jerez desde 1267), Reina, Constantina, Niebla y los prioratos de Puerto de Santa María, Aroche, Aracena, Galarosa y la Algaba. Hoy día la diócesis comprende los siguientes arciprestazgos: Arcos de la Frontera, Carmona, Cazalla de la Sierra, Écija, Estepa, Grazalema, Itálica, Jerez de la Frontera, Lora del Río, Marchena, Morón de la Frontera, Olvera, Osuna, Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Sanlucar la Mayor, S., Utrera y Zahara.

Situación actual (referida a 1973) : 17.598 Km2, de las provincias civiles de Sevilla y parte de Cádiz; 1.729.105 fieles, 289 parroquias, 569 sacerdotes diocesanos y 432 sacerdotes religiosos; 93 seminaristas mayores, 61 instituciones benéficas, tres seminarios: del metropolitano de Sevilla Isidoro y Sevilla Francisco Javier, el menor del Sagrado Corazón de Jesús de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y el menor de Nuestra Señora de Belén en Pilas (S.). Existen en la archidiócesis 795 religiosos y 3.824 religiosas (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fueron las dignidades: deán, arcediano de la villa, chantre, tesorero, maestrescuela, arcedianos de Écija, Jerez (antes de Cádiz), Niebla, Reina y Prior de la Villa; 40 canónigos, 20 racioneros mayores y 20 menores.Entre las Líneas En la actualidad, el cabildo cuenta con siete dignidades (deán, arcipreste, arcediano, chantre, maestrescuela, tesorero, mayor de Sevilla Fernando y Nuestra Señora de los Reyes), 21 canónigos, ocho capellanes de la Capilla Real y 20 beneficiados. La iglesia colegial de Jerez de la Frontera tiene 11 canónigos y seis beneficiados. Un gran número de asociaciones de fieles, cofradías, hermandades, etc., de antigua y valiosa tradición, contribuyen a la formación y vida religiosa en general, y a mantener un especial fervor en las festividades de Semana Santa.
Historia (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fundada por Sevilla Geroncio, obispo de Itálica, Sevilla adoptó pronto, como la mayor parte de la región, el cristianismo. Su primer obispo, Marcelo, vivió en la primera mitad del Sevilla III. Su comunidad cristiana dio testimonio de su fe, con el martirio de las Santas Justa (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y Rufina, patronas de la ciudad, antes de que se desencadenase la persecución de Diocleciano.Entre las Líneas En tiempos ya del Concilio de Elvira (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) se hallaba erigida Hispalis en metrópoli de la Bética, y en la época visigótica eran sufragáneas suyas las sedes de Asidonia (Medina Sidonia), Astigi (Ecija), Corduba (Córdoba), Egabro (Cabra), Elipla (Niebla), Iliberis (Elvira-Granada), Itálica, Málaga, Tucci (Martos) y, quizá, Abdera (Adra), cuyos prelados asistieron a los dos concilios provinciales convocados por Sevilla Leandro (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y Sevilla Isidoro (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Bastión en la lucha contra el arrianismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), su fe se ilustró con el ejemplo y el martirio de Sevilla Hermenegildo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), y con la ciencia y actividad de Sevilla Leandro y Sevilla Isidoro.
Durante los primeros siglos de la dominación musulmana, la Iglesia sevillana pudo conservar, en líneas generales, su culto y formas de vida, sin ser objeto de violentas coacciones por parte de los reyes y gobernadores musulmanes. Signo muy distinto revistió la etapa almorávide y, sobre todo, la almohade, en la que se desplegó una persecución en regla contra los cristianos, que debieron exiliarse en su mayor parte (véase en esta plataforma: MOZÁRABES).
La reconquista de la ciudad por Fernando III el Santo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) abrió uno de los capítulos más importantes en la historia de la diócesis. Dotada la catedral espléndidamente por Sevilla Fernando, Alfonso X y Sancho IV, D. Remondo, su segundo prelado en esta etapa y gran organizador, entabló enconados pleitos con la Iglesia toledana, con el fin de disputarle derechos primaciales que aquélla se había atribuido, antes de efectuarse la expugnación de Sevilla por los cristianos.

Pese a su restablecimiento como metrópoli y a la equiparación por Alfonso X de sus privilegios con los toledanos, un gran número de diócesis sufragáneas suyas en la era visigótica pasaron a depender del arzobispado de Toledo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) o continuaron sometidas al reino nazarí de Granada. Sucesivas amputaciones redujeron, en los decenios siguientes, su vasto territorio. Durante la Baja Edad Media, el antiguo esplendor e importancia de la diócesis no experimentó mengua alguna, y destacó por sus riquezas, producto no sólo de las dotaciones del Sevilla XIII, sino fruto también de su ubicación en una de las zonas de mayor potencialidad económica y social de la Península.

La época moderna se abrió en la archidiócesis hispalense con dos acontecimientos capitales destinados a vertebrar e informar una extensa parcela de la vida eclesiástica posterior. Dentro de la reorganización eclesiástica acometida por los Reyes Católicos (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), el planteamiento de las relaciones entre la Iglesia y la Corona experimentó una profunda modificación cuando los monarcas presentaron a la asamblea del clero, reunida en Sevilla en 1478, un esquema de las directrices que inspiraron en adelante su conducta con la Santa Sede, siendo la más importante la relativa a la provisión de mitras y beneficios mayores, que se sustraían a la designación unilateral de la Corte pontificia, en provecho ahora de la Corona. La asamblea sevillana no mostró ninguna renuencia a aceptar las revolucionarias medidas de los reyes; aunque con conciencia del malestar que producirían en Roma, se prestó a actuar de mediadora entre ambas partes. A fines de 1480, comenzó en Sevilla la actividad de la Inquisición (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).Entre las Líneas En consonancia con su importancia, y potencia material, la archidiócesis habría de ejercer un papel de indudable relevancia en todas las empresas acometidas por los Reyes Católicos: guerra de Granada, campañas norteafricanas, etc. Resuelta obvio resaltar el protagonismo representado por la metrópoli sevillana, «puerto y puerta de las Indias», en la evangelización del continente americano. Ello fue así no sólo por el reclutamiento abrumadoramente sevillano de los primeros misioneros de los nuevos territorios, sino también por ser Sevilla obligado lugar de cita y punto de partida para todos los emigrantes americanos.

Por su densidad demográfica, su desarrollo económico y social y sus numerosas colonias mercantiles extranjeras, Sevilla sería durante toda la primera mitad del Sevilla XVI campo abonado para el arraigo y extensión de las doctrinas erasmistas. Nutridos grupos de adeptos a las ideas de Erasmo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) lo pondrían de manifiesto, así como la proliferación de desviaciones doctrinales. El famoso auto de fe de 1559 evidenciaría la importancia de la heterodoxia hispalense. Durante el reinado de Felipe II (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y sus inmediatos sucesores, los afanes de los prelados hispalenses se orientaron preferentemente hacia la implantación en su diócesis del vasto programa tridentino, y de modo específico hacia el establecimiento de centros formativos idóneos para la renovada figura sacerdotal que se había perfilado -y propuesto- en dicho concilio. El Sevilla XVIII ofrecerá, sobre todo en la segunda mitad, un panorama de florecimiento religioso. Ciertas fisuras comenzaron a agrietar a fines del Sevilla XVIII el cristianismo hispalense, cuya crisis revestiría indudable trascendencia durante la ocupación de la ciudad por las tropas francesas durante la guerra de la Independencia y a lo largo de la etapa final del Antiguo Régimen.

La paz religiosa subsiguiente a la mayoría de edad de Isabel II y la consolidación en el poder del partido moderado, deparó a Sevilla la oportunidad de ser regida por uno de los prelados más inteligentes de la Iglesia decimonónica, el card. Romo, que se caracterizó por una vasta obra de reorganización en los cuadros eclesiásticos hispalenses, a tono y en consonancia con las directrices que darían vida al Concordato de 1851. Un gran número de asociaciones piadosas y catequéticas se introdujeron también en Sevilla durante este pontificado, que pudo presenciar la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, sueño indesmayable y piedra miliar en la trayectoria de la vida de la archidiócesis a lo largo de toda la etapa moderna. Tras el derrocamiento de Isabel II (1868), Sevilla fue la primera diócesis en experimentar la transformación operada en el horizonte espiritual del país por el afianzamiento de los principios de la Revolución de 1868 (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que inauguró en la historia del catolicismo español un capítulo rigurosamente inédito y desenraizado.
S. recibió a lo largo del último cuarto del Sevilla XIX a un elevado número de órdenes y congregaciones religiosas, en especial femeninas; conoció también las asperezas de las luchas doctrinales entre grupos de católicos de tendencias diversas.Entre las Líneas En la etapa final de la Guerra de 1936, ocupó la sede de Sevilla Isidoro el antiguo primado Pedro Segura (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), hasta su muerte en 1957. [rbts name=”religion-cristiana”]

Influencia de Sevilla en Norteamérica: Un Ejemplo

Nota: Este artículo aparece en la edición impresa de octubre de 2024 de The Atlantic con el titular «Cartografía del violento pasado de Mississippi”. Lo hemos traducido, con permiso para ello.

“La ciudad de Sevilla despertó temprano, las viejas calles vivas con el canto de los pájaros y las campanas lejanas. Las callejuelas empedradas olían débilmente a jardines ocultos. Había volado hasta aquí por la oportunidad de tener en mis manos un mapa de 480 años de antigüedad. Los conservadores del archivo no me habían dado garantías, pero me dijeron que podía venir, en persona, a hacer la petición. Durante un siglo después de Cristóbal Colón, esta ciudad fue el centro neurálgico de la exploración mundial, repleta de marineros que habían estado en el Nuevo Mundo y habían vuelto para contarlo. Ahora era apacible y pintoresca.

Había venido a investigar mi nuevo libro, El Granero, una historia de las 36 millas cuadradas de tierra alrededor del lugar donde Emmett Till fue torturado y asesinado en 1955. El granero, sobre el que escribí por primera vez para esta revista, se encuentra en el cuarto suroeste de la Sección 2, Municipio 22 Norte, Rango 4 Oeste, medido desde el Meridiano de Choctaw. El municipio ha sido el hogar de la activista por los derechos civiles Fannie Lou Hamer; de la familia del general confederado y primer dirigente del Ku Klux Klan Nathan Bedford Forrest; de tierras de labranza propiedad de James R. Binford, arquitecto legal original de Jim Crow. Ha sido testigo de la creación del blues en la Plantación Dockery; de la eliminación de una comunidad indígena americana y, por supuesto, de la muerte de Till. Con tanta historia violenta tan cerca, este proyecto se convirtió casi inevitablemente en una cartografía. Eso me llevó a buscar el primer mapa de estas tierras, que probablemente fue dibujado en 1544 por un cartógrafo español llamado Alonso de Santa Cruz. (Había mapas anteriores de la costa norteamericana, pero ninguno del interior hasta éste).
El mapa vive en el Archivo de Indias, donde se conservan cuidadosamente los registros de cada onza de oro de los conquistadores y cada atrocidad cometida en su búsqueda. Los españoles inventaron el mundo moderno y gobernaron sin igual hasta que los ingleses derrotaron a la armada e inventaron la fábrica. El archivo se encuentra en una plaza junto a las murallas almenadas del castillo y la puerta del antiguo palacio. En las piedras crece musgo. Me quedé fuera del archivo y esperé a que abrieran el edificio. Otros investigadores también esperaron.

Por fin sonaron las campanadas de las 9 en toda la ciudad, y un hombre me dejó entrar.
«Segunda planta», me dijo.

El Archivo de Indias de Sevilla, España (Laura León para The Atlantic)Vivo una vida bifurcada. Por un lado, soy periodista y escribo para lo que espero que sea un público global sofisticado. Por otro lado, procedo de una familia de agricultores del delta del Mississippi, con tierras en nuestro poder desde hace más de un siglo. Como hijo de Mississippi, sobre todo hijo del viejo Mississippi terrateniente, tengo la obligación de comprender lo que significa heredar esta tierra y transmitírsela a mis hijos. Nuestra granja está a 23 millas del granero donde asesinaron a Till, por ejemplo, y nunca oí su nombre hasta que abandoné el estado para ir a la universidad.

Se han escrito muchísimos volúmenes sobre el Delta, y creo que los he leído todos. Ninguno captó realmente para mí lo que se sentía al reclamarlo como hogar, al tener un firme dominio de la economía del lugar, al comprender la insidia aluvial que impulsó nuestra historia. A menudo, el mero hecho de situar una historia en Mississippi crea el retrato de una marioneta, pero borra accidentalmente los hilos. Mississippi no se hizo a sí mismo; fue moldeado por inversores y especuladores lejanos, por un río de capital global que fluía a través de él. Malcolm X dijo célebremente que todo al sur de Canadá es Mississippi. Me gustaba preguntarme cuán cerca estaba del granero para vivir. ¿Cincuenta pies? ¿Una milla? ¿Mil kilómetros? Ver Mississippi exige ver toda su historia a la vez, más como un collage que como una cronología.

Y eso requería cartografiar un mundo enterrado. Averiguar a quién pertenecía la tierra, entonces y ahora, comprender cómo el capital entraba y salía de mi casa, seguir el beneficio. Mientras recopilaba docenas de mapas del Delta, imaginé que descubría el primero, aquél cuyos espacios en blanco eran una llamada animadora al comercio y a las armas, a todas las personas y fuerzas desencadenadas en un lugar que un día se llamaría Mississippi.

El personal del archivo me indicó un puesto de lectura, el nº 18, en una mesa de madera de una sala de techos altos.
Solicité el documento y esperé.

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Podía oír el ruido de los cascos de los caballos sobre los adoquines del exterior, que arrastraban a los turistas en carruajes antiguos. Levanté la vista y vi a un hombre de pie junto a mí, sosteniendo con delicadeza un gran sobre de papel blanco. El mapa. Con movimientos lentos y exagerados, abrió los pliegues. Allí estaba, con dos blocs de notas de ancho y uno y medio de alto. Señaló pequeños dibujos de casas en lo que hoy es el delta del Mississippi.
«Indios», dijo.

Lo sostuve en la mano. La tinta del mapa de Santa Cruz es ahora del color del cobre. El espacio en blanco que cubre la mayor parte del tercio inferior de la página es el Golfo de México; Florida está etiquetada y reconocible en el extremo derecho. Santa Cruz dibujó pequeños círculos justo al sur de lo que hoy es Miami. Los Cayos de Florida. Dibujó tres pequeños círculos justo al oeste y los llamó las Tortugas. Subiendo por la costa oeste de Florida, marcó una gran bahía con islas, luego dos ríos y después otra bahía. Cuando la costa giró hacia el oeste y se aplanó en el Panhandle, dibujó una gran masa de agua en forma de nube alimentada por un río. Es la bahía de Mobile, Alabama. Dibujó muchos ríos de los que al parecer había oído hablar pero que no existían. El sexto río, que se movía de este a oeste partiendo del extremo sur de Florida, se llamaba Flores, y el séptimo se llamaba Los Ángeles. El noveno río, sin embargo, sí existía. Se trataba del Río del Espíritu Santo -el río, según casi todos los eruditos, que las tribus locales llamaban Mississippi.
El mapa de Santa Cruz muestra una extensión ovalada, que abarca todo el delta del Mississippi y se extiende hacia el norte hasta incluir la futura ciudad de Menfis, la tierra donde algún día existiría el granero. Santa Cruz marcó algunos asentamientos nativos dispersos, pero sobre todo dejó un espacio vacío. Todo el futuro estaba allí, sin escribir pero ordenado, en la página. El mapa señalaba el nacimiento de la Era de la Exploración, de la extracción, de las colonias que bombeaban materias primas hacia imperios en expansión. Presagiaba la violencia que protegía los márgenes de beneficio, aunque la gente que se hacía realmente rica nunca tuviera que levantar un dedo contra otro hombre. La esclavitud, la aparcería, el auge del algodón y la coacción física y económica que alimentaban todo el sistema global: este mapa hizo posible ese futuro. El pistoletazo de salida de todos los barcos que se dirigieron a través del océano para rehacer un mundo.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Un guardia de seguridad se acercó a mirar el viejo mapa.

«Florida», dijo con un punto y una sonrisa.

El mapa había sido reparado cuidadosamente a lo largo de su pliegue central. Hay una mancha de agua en el golfo y una mancha de tinta en el sur de Luisiana. Es precioso, con sus delicadas líneas de cobre.
Me quedé sentado un buen rato mirando. Todo lo que ocurriría en ese óvalo o cerca de él se puso en marcha cuando apareció vacío en un mapa: el linchamiento de Emmett Till, el asesinato de tres trabajadores de los derechos civiles en 1964, el asesinato de Martin Luther King Jr. en 1968. El impulso dominante de la Revolución Industrial era llenar cada espacio de cada mapa con personas que pudieran extraer recursos y multiplicar la riqueza.
Seguí dándole vueltas entre las manos, al pesado papel, que producía leves pero perceptibles crujidos cuando se movía. La emoción que me provocaba el mapa me sorprendió.

Finalmente, asentí al empleado.
«¿Has terminado?», preguntó.
«Sí», respondí.

Una mujer se acercó portando una pesada caja de madera en blanco y negro con un asa de plástico negro. Volvió a doblar el mapa en el papel blanco y lo introdujo en la caja, atando los bordes con una cinta roja. Volvió a colocarlo en un carro, que lo devolvió a las entrañas de los archivos.

Bajé las escaleras y salí al exterior. Un caballo galopaba sobre las piedras, tirando de un carruaje con llantas de color amarillo brillante. El casco antiguo de Sevilla existe fuera del tiempo. Juego de Tronos filmó aquí la quinta temporada. No necesitaban cambiar nada. Los músicos callejeros tocaban y su música llenaba las callejuelas. La ausencia de nobles gobernantes contemplando la próxima frontera -sustituidos ahora por turistas que pasean en cochecito- es un recordatorio de que lo que aquí se levantó también cayó.

En 1503, el gobierno español creó la Casa de la Contratación, encargada de mantener el Padrón Real, un mapa secreto y constantemente actualizado del mundo conocido. Ya en 1575, empezaron a llegar rumores a la corte real sobre el terrible estado del mapa. Finalmente, en 1593, una auditoría preparada para el rey reveló que el Padrón no se había actualizado desde 1567. Los cartógrafos privados siguieron creando sus propias cartas, pero como el gobierno exigía que todos los pilotos llevaran y utilizaran copias autorizadas del Padrón defectuoso, algunos pilotos empezaron a guardar dos cartas. Utilizaban las auténticas para navegar y las falsas para marcar casillas para una oficina gubernamental hinchada.
En 1599, el gobierno sustituyó finalmente el Padrón por seis cartas diferentes de las diversas rutas que podían tomar los marineros. Siete años después, en 1606, Andrés García de Céspedes publicó una nueva guía de navegación. Antes se había ordenado a los marineros que informaran sobre las culturas de los pueblos que encontraran, pero a la corona ya no le interesaba la antropología. Sólo importaban los datos en bruto. El nuevo sistema quería información, sólo los hechos, no la mezcla de matemáticas y literatura de un poeta. Una era terminó en Sevilla. Lo único que queda de aquel mundo son los edificios. Los callejones de barrio marinero brillan ahora con neón. Los bares más antiguos tienen descoloridos carteles taurinos sobre las puertas. Los trabajadores comen finas lonchas de carne a la parrilla con vino tinto o cerveza fría, con aceitunas o rábanos aparte. A menudo hay cuadros de cerámica que representan a Don Quijote colgados cerca de la cocina.

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Miguel de Cervantes, contemporáneo de Santa Cruz, publicó el libro en dos partes, con una década de diferencia, y en la segunda entrega los personajes han leído la primera. El primer volumen se publicó en 1605, justo cuando el Padrón Real dejaba de existir y el imperio español se tambaleaba. El segundo llegó en 1615, el año anterior a la muerte de Cervantes. Su novela captó la fiebre y la insensatez del siglo sevillano. Evocaba el residuo característico de un cambio de época. Todos estos mapas habían desencadenado nuevas fuerzas, que representaban tanto la violenta reconstrucción de un mundo nuevo como la descripción racional de uno antiguo.

Tres años después de la muerte de Cervantes, mientras la guerra ardía en toda Europa, un barco de personas esclavizadas llegó al Nuevo Mundo, menos de 200 años después de que hubiera sido descubierto por los españoles y trazado cuidadosamente por Santa Cruz. El barco desembarcó en Virginia, a 833 millas al noreste del granero.”

Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre archidiócesis de sevilla en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Bibliografía

D. ORTIZ DE ZÚÑIGA, Anales eclesiásticos y seculares de Sevilla, Madrid 1796; J. MORGADO SANCHO, Prelados sevillanos, Sevilla 1906; J. GUICHOT, Historia de la ciudad de Sevilla, Sevilla 1875-90; F. MARTíN FERNÁNDEZ, Los seminarios españoles, I, Salamanca 1964; J. M. CUENCA TORIBIO, La Iglesia sevillana en la primera época constitucional, «Hispania Sacra» (1962); íD, Una fuente sevillana para el estudio del trienio constitucional, «Archivo Hispalense» (1964); íD, Algunos aspectos de la segunda restauración fernandina en Sevilla (1823-25), «Archivo Hispalense» (1965); íD, La revolución de 1868 y el episcopado de la Baja Andalucía, «Anales de la Univ. Hispalense» (1967); íD, La jerarquía eclesiástica isabelina, «Atlántida» (1969); M. TERUEL y GREGORIO DE TEJADA, Rasgos claves de la vida de Manuel LópezCepero, «Archivo Hispalense» (1964); H. JURETSCHKE, Vida, obra y pensamiento de Alberto Listá; Madrid 1951; J. BERMEJO, Glorias religiosas de Sevilla (o Noticia histórico descriptiva de todas las cofradías.), Sevilla 1882.

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