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Dificultades para Publicar un Libro

Dificultades para Publicar un Libro

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Dificultades para Publicar un Libro

Primero se puede intentar una editorial importante pero de segundo nivel. Con un nombre conocido, aceptable distribución y presencia con amplio stand en la anual Feria del Libro. Seguramente habrá que aportar el dinero para soportar el costo gráfico y se formalizará un contrato donde quedarán cubiertos los derechos autorales, dado que los mismos se dan como pagados en ese acto, y la cifra resultante quedará sumada al monto de la contribución que efectivamente realiza el autor. Un día el libro se publica, y realmente con presentación digna, y hasta mejor que si lo hubiese contratado por otra vía.

Pero se inicia una nueva angustia porque al libro se lo verá en contadísimas librerías. Resulta que si bien lleva el sello de la editorial y figura en el catálogo general de la casa, no ingresó a pleno en el circuito de su distribución, porque el crédito que se le otorga al librero es de un monto muy controlado, que queda cubierto con las obras en las cuales invirtió capital propio. Vale decir, que el libro tendrá escasa difusión.

Insertarse en este tipo de negociación trae muy pronto dificultades. El gentil gerente con quien se habló originariamente, será después de muy difícil entrevista. Las liquidaciones –si las hubiere– serán pobrísimas. La publicidad periodística a su obra no existirá. Y si usted –que en definitiva pagó la edición– quiere recuperarla, se enfrentará a todo un conflicto. Esta parte, el autor no la entenderá, pero es razonable porque el editor con cierto prestigio no puede arriesgarse a que se ande «manoseando» un libro que lleva su sello con ventas a precios de liquidación o incontroladas, y desprestigiantes inventivas de distribución, que causan incertidumbre en la plaza sobre el total de la editorial.

Lo probable es que el contrato firmado sea amplio, fatigante y engorroso, después del cual el autor ha quedado muy limitado en su derecho para disponer de la edición. En definitiva, tendrá un libro muerto en una editorial de cierta fama. Ojalá que el autor no haya firmado «exclusividad», o difíciles cláusulas de interpretar sobre lo que es un libro «agotado», porque zafar de esto y volver a tener la libertad de edición, ya es palabra mayor.

Pero ahora bien. ¿Cuál ha sido el negocio de esta editorial que se tomó el trabajo de ingresar un libro a su catálogo, que ya tiene experiencia, que está sembrando lamentaciones autorales, que no ha ganado en el costo gráfico (porque realmente ha sido bajo y honesto, dado que tiene presupuestos de impresión muy competitivos), y que tampoco la venta le produjo utilidades? Es muy simple: el negocio radica en el ingreso de una cantidad de dinero anticipada, siempre necesaria y bienvenida en cualquier editorial. En realidad, ha sido como un préstamo muy liberal y sin intereses.

Vamos a ver otras opciones. Las muy pequeñas editoriales, algunas comerciales y otras líricas; las unas encubriendo un simple negocio de imprenta, y las otras –con ilusión inexperta– en las cuales también se debe pagar el precio de la impresión. Pero estas últimas tendrán el inconveniente de su mayor costo gráfico (porque no son impresores y desconocen los recursos variados que en tal sentido ofrece el mercado) y, además, que en el desarrollo de su lirismo construirán una estructura por demás complicadísima. Y dé gracias de que no hayan conformado una cooperativa u otro tipo de sociedad, y que –sin quererlo nadie– un día se entera de que comprometió hasta su patrimonio personal.

Pero estas editoriales tienen en común el que carecen de distribución en librerías.
Y si el autor edita su libro en forma directa, o sea por su cuenta, tampoco podrá ingresarlo en la distribución. (En opinión de Lawi, salvo que pacte con grandes cadenas como Casa del Libro, etc).

La distribución del libro es el punto más difícil. Dificilísimo. Y carece de solución. Veamos. Se puede buscar un distribuidor o librero mayorista, que requiere regularmente un descuento del 50% sobre el precio de venta. Aquí el autor pone el grito en el cielo; le parece muchísimo y, alejado como está generalmente de los procesos económicos, no advierte que ésta es la condición mínima. Le aclaro que es un margen muy reducido, a tal punto que el distribuidor siempre –pero siempre– termina fundiéndose. El descuento propuesto no alcanza. Recién se puede distribuir con un descuento del 60%. Razonamos así: un libro se vende al público –por simple ejemplo– a $10. El distribuidor lo debe entregar al librero con un 40% de descuento, o sea a $6. El librero no gana $4, porque su cliente le paga con tarjeta de crédito o bien debe halagarlo con una bonificación que va del 10 al 20 % por el efectivo. Lo que le queda, aún es poco para sus gastos generales.

Más claro: de $10, para el librero son $4, y de los $6 que quedan: $4 son para el autor, y $2 para el distribuidor.
Este distribuidor, entonces, ha podido reservar para sí el 20%; es decir, que en nuestro caso –como vimos– son $2, importe del cual debe salir la comisión del corredor, la del cobrador, la del viajante, los gastos de envío, el embalaje, el precio de la publicidad (generalmente catálogos), los gastos generales, etc. Un pésimo negocio. (…)

Si usted, lector, me pregunta cómo sobrevive entonces este circuito del libro integrado por distribuidores, pequeños editores y libreros independientes de las grandes redes, le respondo que se defiende con los negocios paralelos que ofrece el mundo del libro. Por ejemplo: los saldos, las quiebras de algunas editoriales, las consignaciones abandonadas (que son muchísimas por el cansancio del proveedor), la ayuda del libro usado –que tiene márgenes insospechables–, las bibliotecas circulantes, el atender a clientes especializados en determinados temas y que carecen de tiempo para visitar librerías, etc.

A todo lo expuesto hay que agregarle el hecho de que mientras el autor canceló el precio del costo gráfico al momento de concluirse la edición, el libro puesto en librería, o en distribución, tiene un circuito de cobro de 6 a 8 meses. Y, aún, no es todo. Para colmo, la colocación del libro –con pocas excepciones– es en consignación. Aunque no se use esta palabra, la fórmula de venta se encarga de establecerla: la compra es a tantos días (nunca menos de 60) con derecho a devolución. (…)

Se trata de hacer el libro para uno

Se trata de hacer el libro para uno, como instrumento curricular, como elemento de propaganda de uno mismo, como presentación del texto y del libro en sí mismo, entender que el propósito no debe ser el resultado comercial del libro, sino su repercusión en otras expresiones, como ser premios, el ingreso a instituciones que correspondan al tema, como antecedente para becas, y quizá su proyección a los medios audiovisuales en sus variadas modalidades.

Si el libro es la tarjeta de uno –y yo estoy convencido de ello–, desde el inicio habremos triunfado y seguiremos bien.
Entonces, el costo de la impresión no ha sido un gasto, sino una inversión para otras cosas que el libro le deparará. Con estos puntos de partida, nada importará de libreros y distribuidores. Pero esto sí. Le paso a explicar las condiciones elementales que se me ocurren.

Primero debe buscar un tamaño adecuado (14 x 20 ó 16 x 23), que son los más corrientes. No invente formatos raros que luego no son adecuados a las estanterías. Opte por tipografía y diagramación clásica. Por la encuadernación en pliegos de 16 páginas y –si le es posible– con costura a hilo. Además, siempre lomo cuadrado con leyenda, para que el libro tenga identidad en el estante. Mejor que sea detonante. Solicitar al impresor el disquete de la composición para poderlo reeditar en cantidades aún menores y rápidamente, dado que con el avance de la tecnología gráfica no se justifican ediciones mayores. Evite el inconveniente del espacio para depósito de libros.

Otra cosa. Como las páginas literarias de los suplementos se han vuelto muy esquivas, casi diría de prescindir de la esperanza de figurar en ellas y –en vez– colocar un pequeño aviso que con poca tipografía resulte leíble. Buscar sólo un par –o si puede más– de librerías que por amistad le tomen el libro. Ofrézcales directamente un 50% de descuento. Puede dejárselos en consignación, (y recuerde de mencionarlas en el aviso). La finalidad es que el libro esté en condiciones de ser hallado por cualquier interesado, y que su libro no sea una hermética rareza bibliográfica.

Pero lo más importante es que usted lo envíe prolija y acertadamente a instituciones, bibliotecas y a algunas personas interesantes, según su criterio (pero pocas). No olvide las facultades y cátedras de la especialidad. No deje de remitirlo a The Library of Congress (Washington); a The New York Public Library; y a Nettie Lee Benson Latin American Collection (The University of Texas at Austin). Simplemente, con tales menciones llegan a destino; con estos tres ejemplares, el libro tendrá una identidad y difusión mundial, dada la multiplicación de las fichas que originan. (Este párrafo es ciertamente importante, en opinión del equipo Lawi)

Piense mucho en el título. Debe decirlo todo. Explique si se trata de poemas, cuentos o novela. Es preferible que no exista diferencia del título entre el texto de la tapa y el de la portada. En cada edición coloque su domicilio, y hasta teléfono. (…)

Por si se anima: es un buen recurso económico vender algunos ejemplares a los amigos. Puede pedir al impresor que le haga un sobre tiro de 20 (o más) con el nombre impreso de cada uno, como si fuera una suscripción. Imprima en una página del libro la lista de todos ellos; les será gratificante. Procure que su inventiva contribuya a facilitar la difusión. Venda su libro a precio bajo. No piense en la ganancia de cada ejemplar. Más bien piense que ese ejemplar le permitió hacer una tirada económicamente posible. Si lo desea, organice una presentación modesta, como para unos pocos. La ciudad ofrece a diario una agenda enorme de actos e inauguraciones.

Tenga bien presente que el librero que le toma el libro le está haciendo un favor personal. (…) Si por eventualidad, firma algún convenio o contrato imponga en el mismo fechas que establezcan un cese. Como la fecha máxima de aparición, la fecha en que la exclusividad finaliza, etc. Procure no usar como factor de tiempo la palabra de «agotado», porque será litigiosa su determinación (se lo mencioné antes y se lo reitero porque es uno de los mayores problemas). Siempre esté seguro de recuperar la libertad de hacer con su libro lo que le parezca.

Todos los hoy prestigiosos autores, como el propio Borges, se editaron sus primeros libros.

¿HE ESCRITO UN LIBRO, O UN BLOCK?

Generalmente, el editor intenta –con varias suertes– la seducción del autor para lograr que recurra a sus servicios. Tan adiestrados están en su quehacer que el autor sucumbe fácilmente ante la profesionalidad de ese editor. Y así comienzan las desventuras del desamparado autor. (…)

Si el autor careció de diálogo, información o precaución, verá que de su libro pudieron lisa y llanamente hacer un block. (…)

Lo cierto es que, efectivamente, la actual cola es más elástica, pero lo mismo las hojas están pegadas y el libro, como tal, carece de una presentación en pliegos que permita su posterior encuadernación artesanal. Pero aún hay más. El libro está destinado a una larguísima vida. Su tiempo debe ser para siempre. ¿Y qué pasará cuando esa cola se seque? (…)

Por suerte que últimamente se publican avisos alertando que un libro puede ser presentado no como un block, sino cosido con hilo. (…)

En la Mesa de Saldos y Catálogos

(Algunas) editoriales, como las argentinas tradicionales Peuser, Kraft y las posteriores como Emecé y Argonauta, e infinidad de otras experiencias menores como la nuestra querida Huarpes y la de Pedro San Martín –que publicó El trasplante cultural del Padre Furlong, cuyos 3 grandes tomos constituyen la obra más importante para el conocimiento de la temática jesuítica– tuvieron algo en común. Todas, pero todas, publicaron catálogos riquísimos, en los cuales se destacaba la labor que habían desarrollado desde su formación. Y no se contentaban con la enumeración de la simple nómina de los títulos editados. Aguilar, Losada, Claridad, Emecé y años después las Ediciones Culturales Argentinas, acompañaron a la información de sus obras, la reproducción de textos, fotografías de los autores, facsímiles de sus firmas y detalles prolijos de cada edición. El catálogo de Espasa-Calpe para su colección Austral es un lujo y una guía para cualquier biblioteca. Cabe decir lo mismo respecto al de Sudamericana de 1945.

Y además, como para señalar y remarcar el aporte editorial a la cultura argentina, al tiempo que por esa vía querían ilustrar sobre su propia historia, cuando un título por ellos editado se agotaba, igual figuraba en sus catálogos, con la salvedad –casi siempre señalada con un asterisco– de que ya no había ejemplares para la venta. Pero haberlos editado y que se hubiesen agotado era una honrosa circunstancia para la editorial.

Lamentablemente este criterio iba a ir cambiando. Nada aún había variado cuando en 1974, en una reunión en la casa del editor César Civita, escuché de él una frase que me impactó fuertemente y que me alertó de que algo se estaba modificando. Civita fue uno de los hombres más talentosos que he conocido en el comercio editorial. Era el propietario de la Editorial Abril, gigantesca empresa que editaba multitud de revistas y algunos libros que se distribuían en gran escala por la vía de los quioscos. La esposa de Civita, Mina Civita, dirigía la afamada revista Claudia, en la que colaboraba su dinámica hija Adriana. Pues bien, de pronto, hablando de las editoriales argentinas, don César me dijo: «El ejemplo de la peor editorial es Losada, que mantiene activo un catálogo de libros que no se venden, y el ejemplo de la mejor editorial del mundo es Selecciones que publica sólo un libro al año y que lo ofrece en infinidad de idiomas y vende millones de ejemplares». (…)

Por último, ¿cuál es o dónde reside el negocio editorial actual? Si hay un costo gráfico inicial, si hay un costo administrativo casi siempre abultado, si hay comisiones, etc? (…)

Fuente: Pasajes, a veces comentados por Lawi, de «QUÉ HACER CON MI LIBRO», de JOSÉ LUIS TRENTI ROCAMORA

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La invasión rusa de Ucrania

La invasión rusa de Ucrania ha transformado bruscamente el mundo. Millones de personas ya han huido. Un nuevo Telón de Acero se está imponiendo. Una guerra económica se profundiza, mientras el conflicto militar se intensifica, las víctimas civiles aumentan y las pruebas de horribles crímenes de guerra se acumulan. Nuestro trabajo en ayudar a descifrar un panorama que cambia rápidamente, sobre todo cuando se trata de una creciente crisis de refugiados y el riesgo de una escalada impensable.

En el contexto de la Guerra de Ucrania, puede interesar a los lectores la consulta de la Enciclopedia de Rusia y nuestro contenido sobre la historia de Ucrania, que proporciona un análisis exhaustivo del pueblo, la política, la economía, la religión, la seguridad nacional, las relaciones internacionales y los sistemas y cuestiones sociales de Rusia y Ucrania. Estos recursos están diseñados para complementar el estudio de la política comparada, la historia mundial, la geografía, la literatura, las artes y la cultura y las culturas del mundo. Los artículos abarcan desde los primeros inicios de la nación rusa hasta la Rusia actual, pasando por el ascenso y la caída de la Unión Soviética y la anexión de Crimea.

Respecto a la Revolución rusa, se examinan los antecedentes y el progreso de la Revolución. Empezando por los movimientos radicales de mediados del siglo XIX, la Enciclopedia abarca el desarrollo del movimiento revolucionario creado por la intelectualidad; la condición de los campesinos, la de la clase obrera y la del ejército; el papel de la policía secreta zarista; los "agentes provocadores"; la propia clandestinidad de los revolucionarios. Se dedica una sección importante a la aparición de movimientos de liberación entre las minorías nacionales de las zonas fronterizas. La Enciclopedia también considera la formación de las instituciones soviéticas y la aparición de la cultura revolucionaria mucho antes de 1917, así como la política y estrategia de seguridad rusa, y sus relaciones con la OTAN y occidente.

  • Lawi. Dificultades para Publicar un Libro. Plataforma Digital de Economía, Derecho y otras Ciencias Sociales y Humanas Lawi. https://leyderecho.org/dificultades-para-publicar-un-libro/ published 2023. Accesed Feb 3, 2023.

  • Lawi (2023). Dificultades para Publicar un Libro Plataforma Digital de Economía, Derecho y otras Ciencias Sociales y Humanas Lawi. Retrieved 3 Feb, 2023, from https://leyderecho.org/dificultades-para-publicar-un-libro/.

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  • Lawi, 2023. Dificultades para Publicar un Libro. [Online] Plataforma Digital de Economía, Derecho y otras Ciencias Sociales y Humanas Lawi. Available at <https://leyderecho.org/dificultades-para-publicar-un-libro/> Accesed [3 Feb, 2023].

  • Lawi 'Dificultades para Publicar un Libro' (Plataforma Digital de Economía, Derecho y otras Ciencias Sociales y Humanas Lawi, 2023) <https://leyderecho.org/dificultades-para-publicar-un-libro/> accesed 3 Feb, 2023

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