Vanidad
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Vanidad en Relación a este Tema
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] Etimológicamente deriva del latín vanitas, vana apariencia, ligereza, inutilidad. El Diccionario de la R. Academia ofrece diversos significados: calidad de vano, falto de realidad, sustancia o entidad; fausto, pompa vana u ostentación. Teológicamente se puede definir como una manifestación de soberbia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) que se dirige a buscar la excelencia en las cosas fútiles o sin valor real. Según S. Tomás son cosas vanas las que no tienen realidad, es decir, las cosas falsas; las que no tienen solidez; y aquellas que no pueden atender a su fin propio (cfr. De Malo, q9 a2; Sum. Th. 2-2 g132 al). A veces se entiende la vanidad también como una ostentación excesiva en el vestido o adornos, oponiéndola a la virtud de la modestia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) en el ornato. Pensamos que en el concepto de vanidad se puede incluir la noción de vanagloria. Se trata de una forma superficial de soberbia que rebasa los justos límites en el deseo de preeminencias y honores externos y lleva a buscar parecer más de lo que en realidad se es (el soberbio pretende ser más de lo que es). S. Gregorio (Moralia XXXI, cap. 45: PL 76,621) y S. Tomás (Sum. Th. 2-2 g132 a4) consideran la vanagloria como uno de los pecados capitales, por considerar a la soberbia, no como simple pecado capital, sino como raíz de todos. Los tratadistas posteriores, sin embargo, incluyen a la soberbia como pecado capital.
En la Sagrada Escritura la vanidad se aplica a la actitud de los impíos que adoran los ídolos (Is 41,29; 56,3; 1 Reg 15,23); a la mentira (Ps 36,4: Prv 17,4); a la maldad (Num 23, 21); a los israelitas infieles (Ier 2,5); a los falsos profetas (Ez 13,5; 22,28); a la adivinación de los augurios (Eccli 34,5); también se consideran vanidad las esperanzas del insensato (Eccli 34,1). El Eclesiastés dedica particular atención a la v.: «¡Vanidad de vanidades, todo vanidad!» (Eccl 1,2). Las cosas humanas están en un continuo fluir y son vanidad y miseria (lb. 1,3-11); la sabiduría humana, las alegrías humanas y las riquezas son también vanidad (lb. 1, 12-2, 25). Sólo hay una cosa que no es v.: «Teme a Dios y guarda sus mandamientos» (lb. 12, 13).Entre las Líneas En el Nuevo Testamento se afirma que las enseñanzas de los falsos doctores son vanidad (2 Pet 2,18); lo mismo las discusiones inútiles sobre las genealogías y la ley (Tit 3,9); se considera religión vana la del cristiano que no refrena su lengua (Iac 1,26). El pecado de Adán, dice S. Pablo, ha hecho que la creación esté sometida a la vanidad (Rom 8,20).
En los Padres y escritores eclesiásticos se encuentran referencias a este tema cuando hablan de la humildad o de la soberbia. S. Juan Crisóstomo muestra los aspectos dañosos de la vanagloria con respecto a la caridad y a la unidad (De ina. glor., 1; 2). S. Ambrosio comenta: «el que va por el camino de Dios, no se divierte en mirar cosas vanas, porque Jesucristo es el camino perfecto» (In Ps., 118,57). S. Agustín considera este vicio como «el más terrible para los que son perfectos» (In Ps., 7,4). Casiano afirma que este defecto presenta múltiples facetas debido a su sutileza (Inst., 11,1-5) y que la soledad no lo elimina y se exige una continua lucha para vencerlo (lb. 11, 6-9).
Moralmente la vanidad no suele pasar ordinariamente de pecado leve, ya que su objeto está constituido por cosas fútiles y vanas; podría constituir pecado mortal si se opusiera a la caridad con Dios, en la materia o en la intención (S. Tomás, Sum. Th., 2-2 gl32 a3). Aunque desear la manifestación de la propia excelencia no es en sí malo (cfr. Mt 5,16), sí lo es el buscar la gloria vana, la v.; concretamente cuando a) se busca la gloria en cosas que no son dignas de tal (en cosas malas, en bienes que no se poseen); b) cuando se busca ante personas poco estimables, con poco juicio, etc.; c) cuando se busca sólo por satisfacción personal, con exclusión del fin recto (cfr. Sum. Th. 2-2 gl32 al).
V. t.: HUMILDAD; SOBERBIA.
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Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre vanidad en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Ediciones Rialp, 1991, Madrid, España
Véase También
Bibliografía
H. LESEYRE, Vanité, en DB 5,2375-2376; A. MICHEL, Vanité, en DTC 16,2531-2533; A. ROYO MARÍN, Teología Moral para seglares, 1, 3 ed. Madrid 1964, 213; A. TANQUEREY, Compendio de Teología Ascética y Mística, París 1960, 542-544.
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