El Salvador Desde el Siglo XIX
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Historia de El Salvador en Relación a Historia
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] (Nota: esto es una continuación del texto sobre historia de el salvador que se haya en otra parte de esta plataforma online). 4. Proceso de la independencia. Casi medio siglo, de 1811 a 1859, duró el proceso político por el que El Salvador dejaría de estar integrado en los dominios españoles para pasar a ser la actual República autónoma.
Pormenores
Los historiadores dividen esta época de formación nacional en varias etapas.Entre las Líneas En primer lugar, se dieron los movimientos revolucionarios de 1811 y 1814 de la provincia de San Salvador protagonizados por la aristocracia criolla, un grupo de familias cuyos apellidos eran Arce, Molina, Aguilar, Delgado y Fagoaga, entre otros. Gentes acomodadas, influyentes, emparentadas entre sí, con antigua raigambre en el país y que en estas fechas contaban entre sus miembros con varios distinguidos sacerdotes, como eran los hermanos Nicolás, Manuel y Vicente de Aguilar y Bustamante, o Matías Delgado. Hombres inquietos y preocupados por el porvenir de su pequeña provincia, estos cuatro sacerdotes, junto con el joven aristócrata criollo Manuel José de Arce, fueron los principales promotores de estas insurrecciones. Las razones de su actitud eran comunes a las de otros criollos hispanoamericanos: el descontento de verse gobernados por políticos o administrativos peninsulares, el tener que aceptar las torpezas o desinterés de éstos por el país, cuando no su venalidad; el sentirse postergados, a pesar de hallarse en sus manos las riquezas del país y saberse capacitados para las tareas de gobierno. Estos aristócratas criollos, contando con la pasividad o la complacencia de la población, determinaron la destitución del intendente Ulloa, lo que llevarona efecto en noviembre de 1811, y nombraron una junta Gubernativa que invitó a las restantes poblaciones a que se unieran a su movimiento. No consiguieron esto último, pues Santa Ana, San Vicente de Austria, San Miguel y Sonsonate no sólo rehusaron participar sino que protestaron amenazando con restablecer la situación por las armas.
Caso singular que también el de dos sacerdotes que, en representación de San Miguel y San Vicente, denunciaron a sus pueblos como injusta y escandalosa la sublevación de San Salvador.
Pormenores
Las autoridades de Guatemala resolvieron con negociaciones el problema, aceptando la destitución de Ulloa al que reemplazaron por el criollo guatemalteco José Aycena, y a éste pronto sucedió el regidor José María Peinado. Se concedió amnistía a los sublevados y se restableció la normalidad, especialmente en el corto tiempo que gobernó Aycena. Pero, al sucederle Peinado, se reavivaron las motivaciones fundamentales del descontento. La Constitución de 1812 permitió a los vecinos de San Salvador, por ser más de 5.000, elegir sus compromisarios para la elección de los miembros del municipio, lo que originó el triunfo electoral de los candidatos que representaban a las familias criollas frente a los que proponía el intendente Peinado. A partir de entonces, las diferencias entre este último y el Cabildo fueron constantes; las reuniones secretas, los pasquines con alusiones políticas y otros incidentes se multiplicaron (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fueron detenidos algunos alcaldes de barrios y, finalmente, las desconfianzas mutuas v las intransigencias hicieron estallar un nuevo movimiento en enero de 1814 en el que los sacerdotes Aguilar y dos alcaldes fueron los dirigentes. De nuevo la autoridad peninsular se impuso y los restantes municipios se negaron a secundar a los de San Salvador. Se nombró un nuevo intendente y éste inició las represalias deteniendo a los responsables que fueron llevados presos a Guatemala, si bien algunos años después consiguieron su libertad con motivo del indulto concedido por la boda de Fernando VII.
Para algunos historiadores, estos alzamientos revolucionarios tuvieron carácter netamente independentista, atribuyéndole con ello la primacía a San Salvador respecto de los demás países hispanoamericanos. Otros estiman que sólo significaban una rebeldía natural ante la mala administración de los representantes españoles y una conciencia, por parte de los criollos, de sus capacidades personales además del interés por su propio país, lo que parece ser más cierto.
Puntualización
Sin embargo, la polémica histórica, en cuanto a las raíces más o menos remotas y directas de la independencia de Hispanoamérica (véase en esta plataforma: HISPANOAMÉRICA II), sobre los acontecimientos que pueden estimarse con matiz netamente separatista, han constituido y constituyen hoy un problema no bien dilucidado.
Los hechos históricos que posteriormente provocaron la emancipación de Hispanoamérica se dieron en El Salvador con peculiares características. El ya famoso presbítero Matías Delgado, junto con otros destacados salvadoreños, consiguieron de las autoridades de Guatemala que se reuniese una junta de las más notables personalidades centroamericanas y que se proclamase (21 sept. 1821) la emancipación política de Centroamérica.
Puntualización
Sin embargo, meses después los guatemaltecos acordaron la anexión a México, regido entonces por Iturbide (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), lo que fue considerado por los salvadoreños como ilegal y traidor, proclamando su autonomía de Guatemala y formando su Junta Provincial presidida por el P. Delgado. Esta actitud originó la invasión del país por tropas guatemaltecas que fueron vencidas y, posteriormente, por las de Iturbide, que se impusieron. El afán independentista se manifestó también en lo religioso, y la junta Provincial erigió el territorio en diócesis, nombrando primer obispo al P. Delgado, hecho que originó una prolongada lucha y cisma de tipo eclesiástico (véase en esta plataforma: IV). Más aún, al sentirse un tanto aislados (las restantes poblaciones, como en 1811 y 1814, no le siguieron), llegaron incluso a pensar en una unión o integración con los Estados Unidos, si bien este original intento no pasó más allá de un escrito a las autoridades norteamericanas al que no se le dio curso (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fracasado el efímero imperio mexicano de Iturbide, los países centroamericanos volvieron a reunirse y formaron una Federación de Provincias Unidas de Centroamérica, presidida por el ya conocido P. Matías Delgado (véase en esta plataforma: AMÉRICA CENTRAL II). San Salvador, que ya había conseguido la incorporación de la alcaldía de Sonsonate y la villa de Ahuachapán, promulgó su primera constitución política y nombró primer jefe de Estado a Juan Manuel Rodríguez. La recién creada Federación apenas duró 15 años, poniéndose de manifiesto los inconvenientes políticos (rivalidad entre liberales y conservadores) y de otro orden, como el geográfico, para una acción común. Las guerras civiles no se hicieron esperar y El Salvador tuvo que soportar además graves dificultades internas, como la rebelión indígena acaudillada por el indio Anastasio Aquino en 1833. La situación económica era caótica, la autoridad del Gobierno precaria por las guerras federales, la seguridad personal y de bienes apenas se mantenía (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Faltaban recursos para los gastos extraordinarios de las guerras y más aún para los ordinarios de la Administración; se recurría a onerosos impuestos y arbitrarias confiscaciones.
La leva de hombres para la guerra se hacía en buena parte entre los indios pipiles, cuya valentía era reconocida, y a esto se quiso oponer Anastasio Aquino, quien formó un ejército con los de su raza, llegando a dominar los pueblos de la costa del Pacífico. Se convirtió en un reyezuelo al que recibieron en su pueblo natal, Santiago de Nonualco, bajo palio, y condujeron así hasta el atrio del templo. Sometió al pillaje a San Vicente de Austria, apoderándose de las alhajas que sus moradores habían guardado en la iglesia. Se cree que con una corona de una imagen de Salvador José se hizo coronar «rey de los nonualcos» acto que, cierto o no, fue propalado y le restó prestigio, así como la dureza hacia algunos de su raza, a los que hizo fusilar. Su valor y audacia casi le llevan al triunfo, pero vencido por el general Juan José López y traicionado por uno de los suyos terminó en la horca, finalizando así un interesante episodio histórico de este país.
Mientras tanto, las luchas federales continuaban y en ellas tuvo un destacado papel militar y político el general Francisco Morazán, quien impuso se estableciese la capital federal en territorio salvadoreño y, efectivamente, San Salvador y sus contornos fueron la sede del distrito federal (1835). Esto no agradó a los del país, de modo que se originaron incidentes, con intervenciones arbitrarias de Morazán que depuso a tres jefes del Estado. La sublevación en Guatemala del general Rafael Carrera (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) en 1837 puso fin a la inestable Federación, provocando la desmembración de sus diferentes Estados. De nuevo surgieron las rivalidades fratricidas reinando, por doquier, la anarquía política.
5. El Salvador independiente. Ante las circunstancias citadas, El Salvador se proclamó República en febrero de 1841, siendo su primer presidente interino el hondureño Juan Lindo. Durante la primera década, predominaron los incidentes en el interior y en el exterior. Hubo guerra con Guatemala, Honduras y Nicaragua, e incluso se llegó a intentar de nuevo la federación centroamericana. Las revoluciones internas se sucedían continuamente, dirigiendo una de ellas el general Manuel José de Arce ayudado por Guatemala. Cabe destacar en esta época, en el ámbito económico, la promoción y estímulo del cultivo del café. Por un decreto del presidente Eugenio Aguilar se concedía a todos los labradores que tuviesen plantados más de 5.000 pies de cafeto la excepción, durante 10 años, de ejercer cargos concejiles, lo que nos indica que esta ocupación político-administrativa se consideraba como una carga. Igualmente, a los trabajadores de los cafetales se les eximía, por el mismo periodo de tiempo, del servicio militar. Tanto la exportación del café como la importación de productos adquiridos en el exterior con el importe de la venta de aquél se verían favorecidos, según este decreto, con desgravaciones fiscales.
Un grave incidente, de tipo eclesiástico, tuvo lugar bajo el mandato del presidente Aguilar. San Salvador fue erigida en obispado por letras apostólicas de Gregorio XVI (1842) y nombrado obispo D. Jorge Viteri, quien no se recató de inmiscuirse en asuntos políticos, dando lugar a divergencias entre él y el presidente de la República, quien ordenó la expulsión del obispo del país en 1846. Durante el gobierno del presidente Doroteo Vasconcelos tuvieron lugar acontecimientos internacionales provocados por Inglaterra, que pretendía establecer un protectorado en territorios de Nicaragua, ocupando la Mosquitia. El Gobierno salvadoreño protestó por este atropello y la respuesta inglesa fue la ocupación de varias islas en el golfo de Fonseca y el bloqueo del puerto de La Unión. Tras una intervención diplomática de Estados Unidos (interesado ya en esta zona), se liquidaron las diferencias, teniendo que pagar El Salvador a Inglaterra una fuerte indemnización.
Durante los a. 1852-63, en los que se sucedieron varios presidentes en el Gobierno, los acontecimientos más destacados fueron las violentas sacudidas sísmicas (1854) que arruinaron totalmente la capital y las expediciones de los filibusteros yanquis en las costas de Nicaragua, contra los que envió El Salvador tropas, por considerarlo, como en el caso de Inglaterra, una amenaza para la independencia e integridad de Centroamérica. También se dieron nuevos brotes de conflictos con el obispo y hubo guerra con Guatemala, en la que gobernaba el dictador Rafael Carrera. Tres presidentes dirigieron al país desde 1864 a 1876: Francisco Dueñas, el general Santiago González y Manuel Méndez, repitiendo su mandato los dos primeros. Bajo el gobierno de Dueñas, pueden señalarse la promulgación de tres constituciones legislativas, la creación de una nueva bandera y escudo nacional y la fundación de instituciones culturales, como el Consejo de Instrucción Pública y la Bibl. Nacional. De carácter positivo fueron también el establecimiento de comunicación telegráfica entre la capital y el puerto de La Libertad y leyes protectoras para el cultivo del café.Entre las Líneas En el orden internacional, por primera vez España reconocía (junio 1866) a El Salvador como nación independiente, renunciando a su soberanía, derechos y acciones sobre el territorio.Entre las Líneas En el aspecto religioso, las constituciones del general González se caracterizaron por su matiz anticatólico y sectario, secularizando los cementerios y expulsando a los jesuitas, actitud que adoptaría también su sucesor en el mando Rafael Zaldívar, bajo cuyo gobierno se promulgaron dos nuevas constituciones.Entre las Líneas En ellas se prohibía la enseñanza religiosa y sólo se consideraba válido el matrimonio civil.
De 1886 a 1930 se sucedieron 12 administraciones presidenciales y en ellas cabe destacar una nueva tentativa de federación centroamericana que rápidamente fracasó. A partir de la independencia esto fue una constante histórica: la necesidad, por una parte, y los inconvenientes, por otra, para el entendimiento y unión entre estas repúblicas. Hoy día es un problema de máxima actualidad para el que se buscan soluciones de todo orden con miras a la colaboración y defensa común en lo económico y político. Durante estos años cabe anotar también la resistencia y protestas ante la creciente intervención de los Estados Unidos en los territorios centroamericanos, especialmente en la zona marítima del golfo de Fonseca.
Si las revoluciones y luchas del s, XIX tuvieron un marcado matiz político y de rivalidades personales, en la segunda década del XX se perfilaron ya de una manera decisiva matices sociales y económicos que culminaron con la revolución de 1932, que ensangrentó el país, para, finalmente, establecerse el directorio militar del general maximiliano H. Martínez quien, salvo un breve periodo en que cedió el poder al general Andrés Méndez, volvió a imponer su dictadura hasta 1944. Su actuación gubernativa fue beneficiosa en cuanto a la organización económica y financiera del país, pero su actitud dictatorial le enajenó el apoyo hasta de sus mismos colaboradores y provocó insurrecciones que ahogó en sangre. Tras su caída se sucedieron una serie de gobernantes, también militares de tipo dictatorial, y en 1948 un gobierno revolucionario destituyó al general Salvador Castañeda y volvió a implantar la Constitución de 1866. Con ello se restableció la libertad de imprenta, se promulgaron leyes sociales favorables a los trabajadores y se fomentó la economía y la cultura.
Los militares vuelven al poder con Óscar Osorio (19501956) y José María de Lemus (1956-60), que fue destituido.Entre las Líneas En 1960-61 el núcleo de los jefes del ejército y los terratenientes fundaron el Partido de Conciliación Nacional, del que salieron todos los Presidentes del Estado de 1962 a 1970: Julio A. Rivera (1962-67), Fidel Sánchez (1967-72), Arturo A. Molina (1972-77), Carlos H. Romero (1977-79).Entre las Líneas En oct. 1979 cae Romero y se forma una junta Cívica Militar. De dic. 1980 a abr. 1982 fue presidente el democratacristiano José N. Duarte, quien logró la mayoría relativa, pero no absoluta, en las elecciones del 28 mar. 1982, con alto índice de participación electoral a pesar del boicot declarado por la guerrilla marxista (el 29 abr. 1982 fue elegido presidente el independiente Alvaro Magaña).
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
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Pormenores
Las actuaciones de los gobiernos militares que se sucedieron en E. Salvador estuvieron condicionadas por fuertes presiones en demanda de mejoras sociales y de respeto a las libertades y derechos humanos y, frente a ello, por la reacción de un pequeño número de familias en cuyas manos están las tierras, la riqueza del país. Así, p. ej., se dictaron leyes protectoras del cultivo del café, convirtiendo a El Salvador en país casi monoproductor.
En 1969, El Salvador entró en guerra con Honduras (véase en esta plataforma: II); en 1976 surgen nuevos conflictos fronterizos; en 1980 se restablece la paz. Ese año grupos revolucionarios del marxismo en El S., apoyados por Cuba y Nicaragua, ganada por el comunismo en 1979, inician una especie de guerra civil y sumen al país en el terror y la miseria. Se cometen asesinatos; una de las víctimas en 1980 es el arzobispo de San Salvador, Óscar A. Romero.Entre las Líneas En mar. 1983, Juan Pablo 11 durante un viaje por Centroamérica visita El Salvador y ruega por la paz.Si, Pero: Pero la guerrilla continúa. Los intereses del castrismo, dirigidos por la URSS, y la presión guerrillera han acentuado la inestabilidad del país.
V. t.: GUATEMALA (País) III; AMÉRICA CENTRAL II. [rbts name=”historia”]
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre historia de el salvador en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
R. GALLARDO, Las Constituciones de El Salvador, Madrid 1961; A. DE MESTAS, El Salvador, país de lagos y volcanes, Madrid 1950; J. LARDÉ Y LARÍN, Guía histórica de El Salvador, San Salvador 1958; R. BARÓN DE CASTRO, La población de El Salvador, Madrid 1942. V. t. la de V.
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