Empresas Trasnacionales
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¿Cómo se define? Concepto y Caracteres de Empresas Trasnacionales
Definición y descripción de Empresas Trasnacionales ofrecido por el Diccionario Jurídico Mexicano (1994), de la Suprema Corte de Justicia de México: (escrito por Marcos Kaplan) Este es uno entre la variedad de términos propuestos para designar un mismo fenómeno, la mayoría de ellos referidos a diversas tentativas de conceptualización, clasificación y análisis de este tipo de empresas, desde puntos de vista jurídicos, económicos, sociológicos, políticos, o combinación de algunos de ellos. Así se habla de empresas transnacionales, pero también de corporaciones, sociedades o empresas globales, internacionales, multinacionales, supernacionales, etcétera Se las define como empresas de grandes dimensiones, por lo general de naturaleza corporativa, con origen o registro y sede en países de alto desarrollo (predominantemente los Estados Unidos de Norteamérica); pero con intereses en actividades situadas en distintas partes del planeta, que desarrollan y controlan unidades de producción, comercialización, financiamiento y servicio con localización en numerosos países (mas de seis, según una serie de criterios coincidentes). Ello se da a través de una red de filiales extranjeras, con uso de personal local, y muy elevadas cifras de capitales, operaciones y beneficios. El ascenso y primacía de las empresas transnacionales como fenómenos centrales de la organización y funcionamiento de las economías avanzadas y del actual orden planetario, expresan un proceso de nuevo avance de la internacionalización o transnacionalización del capitalismo. Ellas son elemento y fracción del capital global mundial, que se reproduce y expande a través de la inversión directa en actividades productivas, distribuidoras comerciales, financieras, de servicios y de aprovechamiento, todas de naturaleza y alcance internacionales, y que por lo tanto cada vez más se deciden y se realizan con perspectivas y bases mundiales o planetarias. Es ahora a estos niveles que se constituyen y operan los procesos de reproducción del capital social en su conjunto; las bases de acumulación; las principales formas de inversión, la concentración y centralización; la distribución y escala de los sectores, ramas y unidades de la producción; la competencia entre consorcios monopolistas. La trasnacionalización combina cada vez más los objetivos de la realización y de la plusvalía; la maximización de la ganancia a largo plazo; la capacidad de competencia a escala mundial, por las ventajas de la producción en gran serie, de las economías de escala, del acceso y control de los mercados, y para el aprovechamiento de un comercio mundial (o global) en crecimiento; el acceso a recursos primarios y reservas de mano de obra a bajo precio; en suma, producciones a bajo costo, ventas a precios altos.
Más sobre el Significado de Empresas Trasnacionales
En función d estos objetivos, y de la nueva división mundial (o global) del trabajo en marcha, las empresas transnacionales (ETN) generan e imponen las inversiones, los flujos de recursos de todo tipo y la ubicación de las unidades de producción; se expanden y se desplazan, se dispersan y se reintegran de diferentes maneras.
Detalles
Las economías capitalistas centrales mantienen y desarrollan las industrias capital-intensivas, y realizan innovaciones en tecnologías avanzadas de producción y en nuevos productos, sobre todo en los sectores dinámicos y de avanzada. Desde los mismos centros se exportan a los países subdesarrollados y dependientes, con bajos costos (o costes, como se emplea mayoritariamente en España) de producción, las industrias trabajo-intensivas de tipo tradicional, y ciertas industrias básicas. La producción se expande horizontalmente y se integra verticalmente (verbi gratia, por la división de sus fases entre regiones y países). Convertida en forma dominante de inversión privada en la economía mundial, la naturaleza, características e implicaciones esenciales del Empresas Transnacionales pueden asumirse del modo siguiente.
Desarrollo
II. El núcleo matriz y el centro de decisiones estratégicas de las Empresas Transnacionales se encuentra en los Estados Unidos de Norteamérica y, en menor grado en Europa Occidental y Japón. Las Empresas Transnacionales se vertebran y rigen a partir y a través de una oligarquía interna que no deriva su poder de nadie, sino de ella misma; se autoperpetua automáticamente y ejerce funciones a la vez privadas, públicas o semipúblicas. La integración de las Empresas Transnacionales en las sociedades políticas de las metrópolis-base es problemática. Ellas viven en relación simbólica con los Estados, pero pueden ser demasiado grandes, poderosas e influyentes, para dejarse regir completamente por aquéllos. Las Empresas Transnacionales pueden accionar sobre variables fundamentales de la economía, la sociedad y el sistema político de la nación de origen; facilitar o contrariar las políticas económicas y las acciones diplomáticas de los respectivos Estados; crear – sobre todo por acuerdo entre varias corporaciones – grandes desequilibrios internos e internacionales.Entre las Líneas En muchos casos las Empresas Transnacionales se vuelven grandes imperios privados que escapan al control de las autoridades estatales y de las organizaciones internacionales. Estructuradas sobre bases globales, aunque se originen o se registren en un país dado, rara vez reconocen lealtad a un Estado salvo que ello les sea conveniente. Se autovisualizan como Estados nacionales, responsables ante nadie, y a menudo incapaces de evitar la mezcla de negocios y política.
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Sin embargo, aunque las Empresas Transnacionales constituyen de hecho Estados dentro de los propios Estados, no quieren aparecer abiertamente como tales, ni han podido – hasta la fecha – evolucionar hacia una completa transnacionalidad – o nacionalidad. Las presiones sociales y políticas y las mutuas conveniencias mantienen formalmente separados a los Estados metropolitanos y a las Empresas Transnacionales, aunque unos y otras tiendan a imbricarse en procesos únicos de gobierno. Las Empresas Transnacionales no dejan de ser básicamente nacionales por su origen, su comportamiento y sus fines. Sus poderes se ven acrecentados por los de la nación-centro y por los resortes e instrumentos de su Estado, que pueden apoyarlas por los medios y de los modos más diversos, y cuyo espacio efectivo se extiende al de los recursos, mercados y países en los cuales las Empresas Transnacionales se implantan y en los cuales filiales dominan. Por su parte, los Estados de los centros metropolitanos pueden y deben desarrollar grados variables de autonomía relativa respecto al conjunto de las Empresas Transnacionales; arbitrar sus conflictos y los de aquéllos con otros sectores de las respectivas sociedades nacionales; expresar y defender otros intereses socio-económicos y políticos.
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Las Empresas Transnacionales se presentan como una macrounidad, un conjunto organizado de medios, un sistema de grandes dimensiones. Ellas son capaces de autonomía en cuanto a la dirección, la administración, el financiamiento, la técnica y el mercado. A través de redes de filiación, las Empresas Transnacionales controlan establecimientos productivos, comerciales, financieros, tecnológicos y de servicios, situados en varios territorios nacionales y regionales, aunque su ámbito y su perspectiva de acción tiendan a ser el mundo entero.
Además
El comportamiento de la Empresas Transnacionales combina elementos del mercado libre, de la competencia oligopólica, del mando jerárquico directo y de la acción política de múltiples facetas. Ellas destacan, controlan y manejan cuantiosos flujos financieros y reales equipos e instalaciones, un personal numeroso y calificado, una masa de empleados y dependientes.
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Las Empresas Transnacionales poseen una política coherente, expresión de una estrategia deliberada y traducida en un plan, que en los cálculos incluyen variables no consideradas por firmas nacionales y suponen decisiones tomadas en función de alternativas multinacionales y de un ámbito planetario. Políticas, estrategias, tácticas, planes, no tienen sentido si no se considera a las Empresas Transnacionales en su totalidad. La perspectiva de conjunto condiciona el monto y el ritmo de las inversiones y de las producciones, los precios y los beneficios, las innovaciones, el destino de los ingresos, los efectos sobre importaciones y exportaciones.
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Las Empresas Transnacionales crean su propio espacio técnico-económicofuncional, por encima de las fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) nacionales, no coincidentes con los ámbitos físicos y políticos contenidos dentro de aquéllas.Entre las Líneas En función de su espacio propio, las Empresas Transnacionales determinan sus estrategias, métodos de organización, planificación, gestión y control y sus compartimientos son los intercambios emergentes de su dinámica (flujos de capital, transacciones comerciales, movimientos de personas). Las Empresas Transnacionales se vuelven en gran medida competentes y procesos internos y autónomos dentro de los países receptores. Las Empresas Transnacionales poseen sus propias balanzas comerciales y de pagos.Entre las Líneas En muchos casos les resulta favorable la comparación entre las cifras de sus negocios, beneficios y activos con las de los productos brutos y presupuestos nacionales de las naciones medianas y pequeñas en que se implantan.
Detalles
Las estrategias, planes y operaciones de las Empresas Transnacionales toman en cuenta las participaciones nacionales de los países receptores, pero tienden a establecer mayor unidad posible de compartimiento con sus implantaciones, y a transformar los medioambientes en que sus filiales operan, para uniformarlos y para sacar provecho de su diversidad. Las Empresas Transnacionales dominan con frecuencia los poderes públicos de las naciones en que se implantan, los cuales en el mejor de los casos se ven obligados a negociar con aquéllas en la debilidad y en la oscuridad. Las transacciones internacionales de las ETN mezclan aspectos de derecho público y de derecho privado, y a veces constituyen tratados disfrazados (verbi gratia, el Iranian Oil Agreement, 1954), Los caracteres y resultados de las acciones de las Empresas Transnacionales se vuelven frecuentemente factores e insumos de las tensiones y conflictos en el interior de los países receptores y entre éstos, así como entre regiones y bloques. Por definición, las inversiones de las Empresas Transnacionales se cumplen y sus actividades se despliegan en función de intereses extraños a los de los países receptores. Su distribución y su comportamiento no responden a consideraciones puramente económicas. Se relacionan también con los intereses externos de las metrópolis de origen, con su diplomacia y su estrategia militar. [rtbs name=”estrategia-militar”]De este modo, las Empresas Transnacionales combinan los objetivos de maximización del beneficio y de la expansión corporativa a largo plazo, con las referentes al logro de posiciones de control de esferas de influencia y de alianzas político-militares. Las Empresas Transnacionales producen en los países receptores una serie de efectos que pueden agruparse en tres órdenes interconectados: especialización deformante, expoliación y descapitalización, subordinación neocolonial. La acelerada e impetuosa expansión de las Empresas Transnacionales y sus consecuencias han provocado reacciones hostiles y pedidos de investigación y control, por parte de Estados nacionales y de organismos internacionales.
Grandes Empresas Trasnacionales
El Fondo Monetario Internacional es consciente de que crece “el debate sobre (…) el auge de las corporaciones gigantes”, que coincide con “una serie de tendencias preocupantes en las economías avanzadas”, según un análisis presentado días antes de su asamblea de primavera de 2019. Estas tendencias incluyen el estancamiento de la inversión; una distribución de la renta cada vez más favorable al capital frente al trabajo; la brecha abismal entre la riqueza productiva y la financiera, y un raquítico crecimiento de la productividad que frena los salarios. “El aumento del poder corporativo puede contribuir a todas estas tendencias inquietantes de forma simultánea”, afirma el FMI.
Para medir la concentración del poder de mercado de las empresas, el FMI utiliza el margen (mark-up) entre el precio de venta y los costes (o costos, como se emplea mayoritariamente en América) marginales. Este margen ha subido un 8% desde el 2000 en las economías avanzadas, según el estudio que analizó un millón de empresas, principalmente europeas y norteamericanas. El mark-up medio ha subido un 43% desde los ochenta.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Este aumento del poder de mercado está concentrado en un grupo de empresas más productivas e innovadoras, según el FMI. Las llamadas superestrellas, de Apple a Amazon, registran mark-ups muy altos. Los bancos han logrado duplicar sus mark-ups en áreas como finanzas al consumo.
Más Información
Las utilities –empresas privadas de servicios públicos, antes monopolios estatales– han registrado un aumento espectacular de su poder de mercado.
Indicaciones
En cambio, los mark-ups de las empresas industriales no han subido desde los años ochenta.
El estudio del FMI empieza a explicar un misterio. ¿Por qué coinciden elevados beneficios, disparadas cotizaciones bursátiles y bajos tipos de interés con un estancamiento de la inversión? La respuesta: las empresas en vías de monopolio no tiene por qué invertir. “Conforme el poder de mercado de una empresa sube, puede aumentar sus beneficios mediante subidas de precios y una reducción de la producción”, asegura Gian Maria Milesi Ferretti, vicedirector de investigación del FMI en una entrevista.
En lugar de invertir, las grandes empresas en EE.UU. realizaron recompras de acciones por más de un billón de dólares en el 2018. Según Milesi Ferretti, el aumento del poder de mercado de las empresas explica en gran parte los beneficios estratosféricos de los últimos años, así como la caída del 2% anual desde 1980 de los salarios en relación con los beneficios en el reparto (véase qué es, su definición, o concepto, y su significado como “distribution” o “sharing” en el contexto anglosajón, en inglés) del PIB.
El FMI no se permitiría palabras tan fuertes pero, para el economista independiente y premio Nobel Joseph Stiglitz, cuya obra cita el informe del FMI, todo esto es el síntoma de un capitalismo decadente. “Un puñado de empresas ya controla del 75% al 90% del mercado sector tras sector, desde las comidas para gatos hasta las telecomunicaciones”, afirma Stiglitz. “La ley debe actuar”, sostiene el Nobel. Pero, añade, “conforme sube el poder de mercado de los mastodontes corporativos, aumenta también la capacidad para influir en un sistema político donde manda el dinero”.
Al inicio del siglo XX, el presidente estadounidense Theodor Roosevelt decidió desmantelar el monopolio de la Standard Oil y plantar cara a otros carteles. Está por ver si Donald Trump haría lo mismo un siglo después. Es una cuestión clave para los estados porque, según explica Milesi Ferretti, “las grandes empresas con poder de mercado tienen más alcance geográfico para reducir la carga tributaria sobre sus beneficios”.
📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras: Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.Otro estudio del Open Markets Institute ilustra hasta qué punto los oligopolios dominan la economía estadounidense. Las cuatro principales empresas del sector aéreo –Delta, American Airlines, United y Southwest– tienen el 76% de los vuelos nacionales frente al 38% en el 2005. Las cuatro mayores empresas cárnicas –la brasileña JBS, Tyson, Cargill y Smithfield (propietaria de Campofrío)– controlan el 53% del negocio frente al 21% en el 2002. Las cuatro principales empresas de telefonía tienen el 98% del mercado y solo dos empresas –Verizon y AT&T– tienen el 69%. Tres empresas de alquiler de coches controlan el 50% del mercado. Tres empresas tienen el 75% del mercado de la cerveza. Tres empresas controlan el 67% de las farmacias en EE.UU., frente al 37% en el 2002.Entre las Líneas En el sector digital, Google tiene un 91% del mercado de búsqueda en Internet, Facebook tiene el 70% del mercado de redes sociales, y Amazon controla el 49% de todo lo que se vende en Internet.
Fuente: la vanguardia
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Véase También
Bibliografía
Barnett, Richard J. y Mueller, Ronald E., Global Reach-The Power of the Multinational Corporation, New York, Simon & Schuster, 1974; Levinson, Charles, Capital, Inflation and the Multinationals, London, George Allen and Unwin, 1971; Radice, Hugo (editor), International Firms and Modern Imperialism, London, Penguin Books, 1975; Multinational Corporationin World Development, New York, United Nations, 1973; Tugendhat, Christopher, The Multionationals, London, Pelican Books, 1971.
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¿Quién no se siente perplejo ante el poder de las megacorporaciones empresariales? Hay quienes se quejan de ser presos de Microsoft o de Google. Otros se rascan la cabeza cuando alquilan un coche de Budget para luego darse cuenta de que es la misma empresa que Avis. Otros recuerdan que los salarios eran mejores cuando los monopolios de servicios como telefonía, transporte, energía o agua eran públicos en lugar de privados.