Sinocentrismo
Durante la era napoleónica, los mercaderes yanquis reemplazaron a los españoles como transportistas marítimos en su propio imperio y se trasladaron al comercio con China gracias a la política de sobrevaloración de la plata del Tesoro de los Estados Unidos, que les aseguró un abundante suministro de pesos mexicanos. Estos pesos, llevados a China, reemplazaron la plata manchú perdida en el comercio del opio, retrasando así el fin del Sinocentrismo hasta después de 1800, mientras que la apertura por parte de los británicos de los puertos del tratado chino ayudó a revivir la minería mexicana, retrasando la destrucción del sistema de la plata hasta 1900. En México, como en todos los países del sistema de la plata, la norma de la plata suavizó los efectos de la deflación mundial (o global) después de 1870 produciendo efectivamente tipos de cambio flotantes y aranceles naturales. Como uno de los principales productores de especies de plata, México estaba mejor posicionado que China, uno de los principales importadores de especies, para aprovechar esta sincronicidad. Pero más importante para sus muy diferentes resultados prerrevolucionarios fueron sus muy diferentes posiciones geopolíticas y sus muy diferentes respuestas culturales a la modernización encarnadas en el autofortalecimiento de los manchúes y la modernización defensiva de los porfirianos. Sin embargo, la expansión porfiriana y el declive manchú terminaron en una “revolución social”. ¿Por qué?