▷ Sabiduría semanal que puedes leer en pocos minutos. Añade nuestra revista gratuita a tu bandeja de entrada. Lee gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Liderazgo, Dinero, Startups, Políticas, Ecología, Ciencias sociales, Humanidades, Marketing digital, Ensayos, y Sectores e industrias.

Apocalipsis

▷ Lee Gratis Nuestras Revistas

Apocalipsis

Este elemento es una expansión del contenido de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]

Apocalipsis en Relación a Religión Cristiana

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] Título. El término apocalipsis es la simple transcripción de la primera palabra griega con la que comienza el libro (Apc 1, 1), último del Nuevo Testamento La expresión apocalipsis significa en el Nuevo Testamento una revelación hecha por Dios a los hombres, de cosas conocidas sólo por Él. Es muy probable que el autor del apocalipsis (Apc) tome este término en el sentido de «manifestación de Jesucristo como Señor y como Juez», pues es el que mejor corresponde al contenido del libro. A finales del s. I de la era común, el término apocalipsis designaba (tanto entre los judíos como entre los cristianos) los libros que contenían revelaciones divinas acerca de cosas secretas, especialmente sobre el futuro. Estas revelaciones de los secretos celestes podían ser hechas directamente por Dios o por ministerio de los ángeles.
Argumento y doctrina. El apocalipsis se presenta como un libro profético (Apc 1, 3.19) que, por medio de vaticinios e imágenes, describe los hechos presentes y futuros de la Iglesia. La revelación va dirigida a Juan, el cual recibe el encargo de comunicarla a las siete Iglesias de la provincia proconsular de Asia: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea. Estas siete Iglesias representan a todas las cristiandades del Asia Menor a las cuales va dirigido el mensaje. El autor sagrado presenta al poder pagano de su tiempo luchando contra Cristo y su Iglesia. Ésta, aunque siempre perseguida, alcanzará finalmente la victoria total sobre sus enemigos. La lucha descrita por el apocalipsis se refiere inmediatamente a la batalla librada por la Iglesia con los poderes paganos a finales del s. I, pero tiene un valor y un significado permanente, ya que la Iglesia en la tierra es esencialmente militante. Continuamente tiene y tendrá que hacer frente a las persecuciones y errores que irán apareciendo a través de los siglos. El apocalipsis presenta la historia de la salvación bajo la imagen de una liturgia celeste, en la cual, por virtud del sacrificio del Cordero, se logra vencer el mal y las almas son incorporadas al Reino de Dios (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Por eso se alude continuamente a Cristo como Pontífice celeste y a su sacrificio.
La doctrina teológica del apocalipsis es rica y bastante desarrollada. Se subraya de manera especial la trascendencia divina y su omnipotencia. Dios es poderoso para intervenir en la historia cuando lo crea conveniente. Cristo glorioso es descrito bajo diversas formas. Ante todo, aparece como el juez enviado por Dios para castigar a los enemigos de su Iglesia. Es el Rey-Mesías que derrotará a los reyes de la tierra que se han rebelado contra Dios. Es la «estrella de la mañana» (Apc 2, 28; 22, 16) que se da como recompensa a los cristianos.Si, Pero: Pero Cristo es también el hombre capaz de sufrir y morir por los demás hombres; es el Cordero muerto y resucitado, que ha vencido al mal con su muerte y ha librado a los hombres (Apc 5, 5 ss. 9 ss.). Por eso, ha obtenido un derecho sobre la humanidad y sobre su destino. Él domina las naciones y dirige la historia humana (Apc 1, 5); es el agente de la salvación que sólo puede provenir de Dios (Apc 7, 10.14; 12, 10 ss.). La Iglesia constituye el tema central en torno al cual gira el apocalipsis Es el Reino de Dios y de Cristo que se ha de establecer definitivamente una vez exterminadas las pótencias malignas (Apc 1, 6; 11, 18; 19, 6). Las relaciones de la Iglesia con Cristo son descritas bajo la imagen del matrimonio: la Iglesia es la esposa del Cordero (Apc 14, 4 ss.; 21, 2.10; 19, 7). La Iglesia del cielo está en íntima unión con la de la tierra. Al final de los tiempos habrá solamente una Iglesia, la Jerusalén celeste (Apc 7, 1-17; 14, 1-5; 15, 2-4). La lucha de Satanás y de sus seguidores contra Dios y su Iglesia durará cuanto dure el mundo.

Puntualización

Sin embargo, después de la caída de «Roma» perseguidora, el autor sagrado entrevé un periodo de paz y prosperidad para la Iglesia.Entre las Líneas En el último día, cuando Dios venza definitivamente a Satanás y lo arroje por siempre al infierno, tendrá lugar el Reino celestial en un universo totalmente purificado y renovado (Apc 21, 1 ss.).
Un pasaje que ha planteado dificultades de interpretación es el del Apc 20, 1-6, según el cual Satanás es arrojado al abismo, en donde permanecerá encadenado durante mil años. Algunos escritores antiguos interpretaron que Cristo vendría sobre la tierra para reinar con los justos por un periodo de mil años, al fin de los cuales tendría lugar la resurrección, el último juicio y el comienzo del Reino celestial (véase en esta plataforma: MILENARISMO). Esa interpretación es falsa; y la Iglesia ha rechazado siempre el milenarismo. Teniendo presente el influjo de Ezequiel en el simbolismo del apocalipsis, ese pasaje alude más bien a la «primera resurrección» de Apc 20,4 ss., como renovación de la Iglesia, después del periodo de las grandes persecuciones. El «reino de mil años» correspondería, en este caso, a la fase terrestre de la Iglesia. Otros temas: V. ALFA Y OMEGA; ANTICRISTO; etc.
Análisis del Apocalipsis. No existe unanimidad entre los autores sobre la división del apocalipsis Fundándonos en las palabras de Apc 1. 19, podemos dividirlo en dos partes: revelación a las siete Iglesias del Asia sobre su estado espiritual (Apc 1, 4-3, 22) y visiones proféticas sobre el futuro (Apc 4, 1-22, 5), a las que hay que añadir un prólogo (Apc 1,1-3) y un epílogo (Apc 22, 6-21).Entre las Líneas En el prólogo, se da el título del libro y se afirma su origen divino.Entre las Líneas En la segunda parte nos ofrece una serie de visiones sobre el futuro. Se ve en el cielo al juez supremo y su corte (Apc 4, 1-11), y luego al Cordero redentor que recibe el libro de los siete sellos (Apc 5, 1-14). Después, a medida que se van abriendo los sellos, se van manifestando los símbolos de la justicia divina (Apc 6, 1-8, 1). Sigue a continuación la visión de las siete trompetas (8, 2-11, 19), y la ejecución de los decretos de un librito abierto que Juan recibió de un ángel (12, 1-22, 5).Entre las Líneas En esta última parte se describe la visión de la Mujer y del Dragón (12, 1-18), la transmisión de los poderes del Dragón a la Bestia (e. 13), el Cordero y sus seguidores (14, 1-5), siega y vendimia simbólicas de los gentiles (14, 14-20), visión de las siete copas derramadas (cc. 15-16), el castigo de Babilonia-Roma (17, 1-19, 10), exterminio de las Bestias (19, 11-20, 15) y, finalmente, la nueva Jerusalén (21, 2-22, 5). El epílogo insiste en que las palabras del libro son verdaderas, y por eso se prohíbe alterar su contenido. La Iglesia y el Espíritu imploran la venida del Señor, y éste responde que vendrá pronto (Apc 22, 6-20). El libro termina con una bendición (Apc 22, 21).
Autenticidad y canonicidad. El autor del apocalipsis se nombra a sí mismo varias veces: Juan (Apc 1, 1.4.9; 22, 8). La tradición cristiana antigua identifica unánimemente este Juan con el apóstol S. Juan (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). S. Justino, que escribió su Diálogo con Trifón en el mismo Éfeso unos 50 años después de la muerte de S. Juan apóstol, afirma expresamente: «Hubo entre nosotros un varón, por nombre Juan, uno de los apóstoles de Cristo, el cual profetizó en la Revelación (Apocalipsis) que le fue hecha, que los que hubieren creído en Cristo pasarían mil años en Jerusalén» (PG 6, 669). También Papías (ca. 130) afirmaba la autenticidad (véase qué es, su concepto; y también su definición como “authentication” en el contexto anglosajón, en inglés) del apocalipsis, según Andrés de Cesarea (PG 106, 220). Y S. Ireneo (ca. 190), heredero de las tradiciones efesinas por haber vivido allí cierto tiempo, identifica al autor del apocalipsis con el apóstol S. Juan (Adv. Haer. 4, 20, 11; 5, 26, 1; 5, 30, 3). Igualmente el Fragmento de Muratori (ca. 170) alude claramente al apocalipsis como obra de S. Juan (EB 6). Otros muchos escritores del siglo II y de la primera mitad del ui consideran también el apocalipsis como obra de S. Juan apóstol. Es usado, en efecto, por Melitón de Sardes (ca. 170), que incluso escribió un comentario a dicho libro; por Tertuliano (ca.207); por Clemente Alejandrino (ca. 215) y por Orígenes (ca. 233). Indudablemente, esta unanimidad de la tradición en los primeros siglos tiene gran peso.
Sin embargo, tal unanimidad fue rota en el siglo IIi por reacción contra los montanistas (véase en esta plataforma: MONTANO Y MONTANISmo) que hacían uso indebido del apocalipsis El presbítero romano Cayo fue el primero que negó todo valor canónico al apocalipsis También S. Dionisio, obispo de Alejandría, puso en duda su origen apostólico, pero sin negar su canonicidad. El motivo que le indujo a esto fue su creencia de que el apocalipsis enseñaba el milenarismo, y con el fin de quitar a los milenaristas el fundamento bíblico en que se apoyaban, no encontró mejor solución que negar su autenticidad (véase qué es, su concepto; y también su definición como “authentication” en el contexto anglosajón, en inglés) (cfr. Eusebio, Hist. Eccl. 7, 25, 1 ss.).

Detalles

Los argumentos que aduce son de carácter literario y teológico, no de tradición. El principal es que la lengua griega del apocalipsis se diferencia bastante de la del cuarto evangelio, lo cual supondría un autor distinto. Igualmente, las ideas teológicas del apocalipsis presentan diferencias notables con las de dicho evangelio. Eusebio de Cesarea también parece inclinarse en favor de la tesis de S. Dionisio de Alejandría. Tampoco consideran el apocalipsis como auténtico y canónico S. Cirilo de Jerusalén y S. Gregorio Nacianceno. Teodoreto y S. Juan Crisóstomo nunca lo citan, lo que parece indicar que no lo consideraban como libro canónico. La versión siriaca Peshitta de la Biblia tampoco lo contiene.

Puntualización

Sin embargo, estos escritores que niegan la autenticidad (véase qué es, su concepto; y también su definición como “authentication” en el contexto anglosajón, en inglés) del apocalipsis constituyen tan sólo una pequeña parte de la tradición patrística, y su postura fue provocada por razones polémicas contra los herejes.
Frente a este pequeño grupo de negadores se alzan toda la Iglesia occidental, y la mayoría de los Padres orientales, como S. Atanasio, S. Basilio, S. Gregorio Niseno, S. Cirilo de Alejandría y S. Epifanio. La Iglesia ha afirmado en su Magisterio la canonicidad del apocalipsis en múltiples documentos. El más antiguo que poseemos es el catálogo de los Libros Sagrados del conc. provincial de Hipona (a. 393), en el que se encuentra el apocalipsis como libro canónico (EB 17). También lo enumeran como canónico los conc. provinciales de Cartago (a. 397 y 419), una carta del papa S. Inocencio I a Exuperio, obispo de Tolosa (a. 405) y el catálogo de los Libros Sagrados, atribuido a S. Gelasio (ca. 495). El conc. Toledano IV (a. 633) castiga con excomunión al que no acepte el apocalipsis de S. Juan como inspirado y canónico (EB 34). El conc (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Florentino, en su decreto Pro Iacobitis (4 feo. 1441) considera el apocalipsis como inspirado y canónico (EB 47). Y, finalmente; el conc. Tridentino, en su decreto De canonicis Scripturis (8 abr. 1546), declara el apocalipsis de S. Juan inspirado y canónico (EB 59-60)., La canonicidad e inspiración del apocalipsis son, pues, verdades solemnemente definidas, y de las que no cabe dudar. Ahora bien, ¿sucede lo mismo con su autenticidad, es decir, con la atribución del libró al Apóstol S. Juan como a su autor? Es claro que la Tradición habla en ese sentido, de manera que, aunque no se trate de algo explícita y directamente definido, tampoco es un tema sobre el que pueda opinarse ligeramente, sino que deberá seguirse la sentencia tradicional a no ser que fortísimas razones llevaran a apartarse de ella. La crítica literaria posterior al s. xix ha puesto de relieve algunas diferencias entre el apocalipsis y los otros escritos joánicos. Concretamente: no se encuentran en el apocalipsis algunos de los términos característicos del cuarto Evangelio y de las epístolas de S. Juan (p. ej., amor, luz, verdad, mundo, tinieblas); en la escatología se advierten matices diversos (en el apocalipsis se vive en espera de la venida de Cristo para juzgar a los impíos, mientras que en el cuarto Evangelio y en las epístolas se pone más bien el acento en la presencia actual de Cristo en los corazones por el envío del Espíritu Santo); mientras que en el Evangelio el autor no se nombra, pero queda claro que es un Apóstol, en el apocalipsis el autor sé califica como Juan, pero no habla de su apostolado, etc.
Basándose en ello algunos autores han propuesto la hipótesis de que el autor del apocalipsis no fuera el mismo Apóstol S. Juan, sino un discípulo suyo del mismo nombre; más concretamente, algunos han querido individuar á ese discípulo en un hombre llamado Juan que, según Eusebio de Cesarea y las Constitutiones apostolicae (7, 46, 7?, habría sido constituido por el Apóstol S. Juan como obispo de Bfeso a fines del s. i. Todo ello, sin embargo, no pasa de ser una hipótesis sin fundamento cierto. La realidad es que el argumento de tradición, que atribuye el apocalipsis al Apóstol S. Juan, tiene una gran fuerza y que las razones alegadas no parecen suficientes, ararte de que varias de ellas se explicarían por el diferente carácter de uno y otros escritos. Por lo demás, la misma crítica literaria interna ofrece diversas razones que abogan en favor de la autenticidad (véase qué es, su concepto; y también su definición como “authentication” en el contexto anglosajón, en inglés) joánica del A.; p. ejw en todos ellos se observa un claro gusto por una forma de expresión literaria que usa de los contrastes (vida y muerte, verdad y mentira, el cordero y la bestia, Jerusalén y Babilonia, etc.); tanto en el Evangelio tomó en el apocalipsis se le da al Señor el’ título de Logos; tanto en uno como en el otro escrito se usa repetidas veces la articulación de la narración en grupos septenarios (siete milagros en el Evangelio; siete visiones, siete plagas, etc., en el A.); en ambos se usa el procedimiento literario de evocar anticipadamente algo que se expondrá más largamente después, etc.
Lugar y tiempo de composición. Sabemos por el mismo apocalipsis que S. Juan recibió de Dios la «revelación» cuando se encontraba deportado en la isla de Patmos (Apc 1, 9). Esta isla, llamada hoy Patino, forma parte de las Espóradas, y está situada frente a l;feso y Mileto, en el Egeo. Tiene unos 12 por 5 Km. Plinio (Historia Natural 4, 12, 23) afirma que los romanos la utilizaban como lugar de deportación para condenados especiales. Según la tradición más antigua y digna de fe, transmitida por S. Ireneo (Adv. Haer. 5, 30, 3: PG 7, 1207) y más tarde por Victorino de Pettau, en Styria, S. Juan habría sido condenado por Domiciano a trabajos forzados en las canteras situadas en el norte de la isla de Patmos: «in metallum damnatus» (PL 5, 317). Esta deportación habría tenido lugar hacia el final del reinado de Domiciano (81-96 d. C.). San Jerónimo precisa más afirmando que S. Juan habría recibido las visiones del apocalipsis en el apocalipsis 14 ó 15 de Domiciano, es decir, el apocalipsis 95 de la era común (De viris illustr. 9: PL 23, 625).

Puntualización

Sin embargo, otros testimonios antiguos, como el Canon de Muratori y las Acta Iohannis, ambos del s. zz, parecen inclinarse por el tiempo de Nerón. La Synopsis de vita et morte prophetarum y Teofilacto lo atribuyen al tiempo de Trajano. Y S. Epifanio (s. iv) afirma que la deportación de S. Juan tuvo lugar bajo el emperador Claudio (Haer. 51, 12.33).
Las condiciones históricas presupuestas por el apocalipsis se adaptan perfectamente al reinado de Domiciano (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), pues fue un emperador cruel y perseguidor. Plinio el joven le llama, en efecto, «immanissima bellua» (Panegyr. Traiani, 48).

Otros Elementos

Además, exigió de sus súbditos el culto divino para sí, y a los que se oponían los deportaba o los asesinaba (cfr. Suetonio, Domitianus 13; Plinio, Historia Natural 4, 12, 23). También las condiciones religiosas de las comunidades cristianas del Asia Menor corresponden bien a lo que sabemos por otros escritos del Nuevo Testamento En efecto, `el apocalipsis da a entender que algunas de las Iglesias habían decaído de su fervor primitivo. Así se explica que S. Juan, en las cartas a las siete Iglesias, eche en cara a alguna de ellas su pereza y tibieza religiosa (Apc 2, 4.14.20 ss.; 3, 2 ss.16 ss.). Además previene a estas mismas Iglesias contra la infiltración de doctrinas perniciosas esparcidas por falsos profetas (Apc 2, 6.15 ss.). También alude a la persecución que habría comenzado ya en Pérgamo y en Esmirna (Apc 2. 10.13). Todo esto parece suponer un cambio grande en las comunidades cristianas del Asia Menor, que exigiría un periodo de tiempo considerable. Cuando San Pablo escribía sus cartas a los Efesios y a los Colosenses desde su prisión romana, no da a entender que estas Iglesias estuvieran ya invadidas por el error. Por otra parte, en tiempo de S. Pablo, es decir, bajo el imperio de Nerón, la organización jerárquica de las Iglesias era todavía embrionaria.

Indicaciones

En cambio, el apocalipsis parece suponer la existencia de un gobierno monárquico en cada Iglesia, pues en las cartas a las Iglesias se dirige al ángel (al obispo) de cada una de ellas. Esto parece exigir un intervalo considerable de tiempo entre la época de San Pablo y la que describe el A.
Algunos autores modernos explican esto recurriendo a la hipótesis de dos o más redacciones del apocalipsis Así, M. E. Boismard coloca una de estas redacciones en tiempos de Nerón, y la otra al final de Domiciano (L’Apocalypse, 20-22). Otros exegetas, como apocalipsis Gelin y apocalipsis Feuillet, distinguen dos fechas de composición: la perspectiva de las visiones miraría a la época de Vespasiano, pero la publicación del apocalipsis se habría llevado a efecto sólo al final de Domiciano.Entre las Líneas En cuyo caso, el apocalipsis estaría antidatado literariamente, lo que suele ocurrir con frecuencia en la literatura apocalíptica (cfr. La Sainte Bible de Pirot-Clamer, XII, 586; «New Testament Studies» 4, 1957 ss., 183-200).Entre las Líneas En lo que coinciden todos los autores es en atribuir la composición de apocalipsis a una época tardía del s. I.
Destinatarios. El apocalipsis fue escrito con el fin de levantar el ánimo de los cristianos del Asia Menor, que comenzaron a desalentarse y a flaquear al verse envueltos en persecuciones y en propagandas de falsas doctrinas.

Una Conclusión

Por consiguiente, el libro va dirigido inmediatamente a las siete Iglesias citadas del Asia Menor.Si, Pero: Pero estas Iglesias son como la imagen representativa de la Iglesia universal, a la que en definitiva va dirigido. Lo que dice a las siete lo dice también a toda la Iglesia.
Ocasión y finalidad. La «revelación» que tuvo S. Juan en Patmos fue motivada por esas condiciones adversas por las que estaban pasando los cristianos del Asia Menor. El culto imperial, que había comenzado a desarrollarse en tiempos de Augusto, adquirió proporciones extraordinarias en el de Domiciano (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), amenazando con sumergir a todas las cristiandades del Asia. Los cristianos se opusieron valientemente a dicho culto, por cuyo motivo, Domiciano desencadenó una cruenta persecución (véase en esta plataforma: PERSECUCIONES A LOS CRISTIANOS). El apocalipsis es, pues, un libro de consolación dirigido a las cristiandades perseguidas por el poder civil. Como aliado del poder civil contra los cristianos existía también el sincretismo religioso oriental, constituido por los diversos cultos asiáticos, especialmente el de Cibeles, servidos y fomentados por un poderoso sacerdocio. También los judíos y los herejes cerintianos y nicolaítas con sus persecuciones y falsas doctrinas contribuían a sembrar el desconcierto en las jóvenes cristiandades del Asia.
Contra estos peligros se levanta S. Juan en el apocalipsis Con el fin de animar a los fieles y de exhortarles a permanecer firmes en la fe, pone ante sus ojos la perspectiva del triunfo definitivo de Cristo sobre todos los poderes del mal. Les inculca reiteradamente la paciencia en las persecuciones y les anima a oponerse valientemente a la recepción de la «señal» de la Bestia -el poder imperial-, y a no reconocer su carácter divino (Apc 13, 16). El triunfo de Cristo llegará pronto y los cristianos verán tiempos mejores (Apc 3, 11; 11, 14; 22, 7.12.20).

Pormenores

Los himnos de alabanza que entonan los cristianos que ya han triunfado, en la liturgia celeste, son como la respuesta a las aclamaciones del culto pagano tributado a los Emperadores. También S. Juan quiere inculcar a las Iglesias la vigilancia celosa y fiel de la pureza de la fe, amenazada entonces por diversos errores doctrinales.
Índole Literaria del Apocalipsis. Para entender bien el apocalipsis es muy importante conocer el género literario en que se escribió. El género apocalíptico estaba muy en boga en ciertos ambientes judíos de la época. Ya desde el siglo II apocalipsis C. se tiene noticia de una gran floración de obras apocalípticas, la mayoría apócrifas, que se irá expandiendo más y más hasta el siglo III de la era común (véase en esta plataforma: APGCRIFOS BÍBLIcos II). Todas ellas pretenden descubrir a los hombres lo que sólo conoce Dios, es decir, los sucesos futuros relacionados con el pueblo de Dios y la venida de los tiempos escatológicos. Anuncian que Dios liberará a Israel de las potencias paganas, y que esta liberación es ya inminente. Y lo hacen con el fin de consolar a los espíritus abatidos y de infundirles nuevo valor en medio de las persecuciones por las que atravesó Israel desde la época de Antíoco Epífanes (168-165 apocalipsis C.).

▷ Lo último (en 2026)
▷ Si te gustó este texto o correo, considera compartirlo con tus amigos. Si te lo reenviaron por correo, considera suscribirte a nuestras publicaciones por email de Derecho empresarialEmprenderDineroMarketing digital y SEO, Ensayos, PolíticasEcologíaCarrerasLiderazgoInversiones y startups, Ciencias socialesDerecho globalHumanidades, Startups, y Sectores económicos, para recibir ediciones futuras.
Detalles

Los autores apocalípticos, al no entrever una solución inmediata de los males nacionales presentes, se suelen refugiar en un futuro glorioso íntimamente ligado con los últimos tiempos. Or= dinariamente, los hechos históricos contemporáneos del autor apocalíptico son descritos bajo una forma oscura y misteriosa. Y lo que no conocen por la historia lo presentan como envuelto en los velos de la profecía. Aparentan desligarse del tiempo presente para trasladarse a los tiempos escatológicos. Para expresar todo esto se sirven de ordinario de visiones divinas, de intervenciones de ángeles que hacen de, guías o intérpretes de los hechos misteriosos que han contemplado. Por otra parte, como los libros apocalípticos suelen hablar del triunfo de Israel sobre los imperios y las naciones paganas, emplean de ordinario la seudonimia. Con esto querían evitar la persecución de las autoridades, cuya inminente caída profetizaban. A veces, poniendo su mensaje en boca de un personaje célebre de la Antigüedad, como Abraham, Moisés, Enoc, Isaías, etc., acreditaban su libro ante sus contemporáneos. También la literatura apocalíptica emplea el esoterismo, amplificando las escenas para hacerlas más misteriosas, empleando imágenes plásticamente irrealizables, y hasta un lenguaje criptográfico y cifrado que sólo podía comprender un cierto número de personas. Por el hecho de que la revelación apocalíptica diga relación casi siempre a cosas ocultas del futuro, el apocalipsis constituye una especie de profecía. El género apocalíptico se presenta como un desarrollo del género profético. A veces resulta incluso difícil delimitar las fronteras entre el apocalipsis y la profecía (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Las visiones de Ezequiel, Daniel y Zacarías participan de ambos géneros. Y el apocalipsis de S. Juan se parece mucho a los escritos de Ezequiel y Daniel.

Puntualización

Sin embargo, bajo otro punto de vista, el género apocalíptico difiere bastante del profético, pues es esencialmente alegórico, voluntariamente misterioso y siempre necesita interpretación. La profecía insiste en las obligaciones y exigencias morales de la Alianza.

Indicaciones

En cambio, el apocalipsis se preocupa de la previsión y anuncio de cosas futuras, mientras que las preocupaciones morales pasan a segundo plano (véase en esta plataforma: BIBLIA IV).
Una característica muy importante del género apocalíptico es el simbolismo. Todas las imágenes que emplea constituyen símbolos: una palma significa el triunfo; una corona representa la realeza; una espada designa la destrucción, etc. Generalmente, los números son también simbólicos, y no han de tomarse por lo que valen, sino por lo que representan. Hasta los mismos colores suelen tener valor simbólico. Como lo que pretende el autor apocalíptico es traducir un mensaje en un lenguaje figurado, de ahí que suela proceder por acumulación de símbolos, cifras, colores e imágenes, sin preocuparse de su incoherencia plástica. Por eso, para interpretar el apocalipsis de S. Juan es esencial prescindir de lo plástico e imaginable, para esforzarse por traducir intelectualmente los símbolos sin detenerse en detalles más o menos sorprendentes. De los símbolos hay que quedarse con la idea, teniendo en cuenta su elasticidad y, a veces, hasta su incoherencia. Teniendo esto presente, sería un error querer imaginarse plásticamente, p. ej., la Bestia de siete cabezas y de diez cuernos. ¿Cómo repartir los diez cuernos sobre siete cabezas?
El Apocalipsis y el Antiguo Testamento. La influencia de la tradición apocalíptica judía sobre el apocalipsis de S. Juan ha sido muy grande, pero no es la única ni la más importante fuente del simbolismo joánico. El origen inmediato de los símbolos más importantes del apocalipsis procede de los escritos proféticos de Ezequiel, Daniel y Zacarías. Así, la guerra de Gog y Magog, de la que nos habla Apc 20, 8, está tomada del libro de Ezequiel (Ez 38). La descripción del cielo y del trono de Dios, con los cuatro animales que lo sostienen (Apc 4), está calcada en la visión del carro divino de Ezequiel (Ez 1; 10). El libro comido por Juan en Apc 10, 9-10, es evidentemente una adaptación de Ezequiel (3, 1-2). Los lamentos sobre la ruina de Roma (Apc 18) se inspiran probablemente en la elegía de Ezequiel sobre la ruina de Tiro (Ez 27). La primera Bestia de Apc 13 es una combinación de los cuatro monstruos de Daniel (7, 1-8.23-27), que en este profeta representaban la sucesión de cuatro imperios paganos. Y para describir las persecuciones del Imperio romano contra la Iglesia, S. Juan se sirve ampliamente de las visiones del profeta Daniel, en las que simboliza la persecución de Antíoco Epífanes (cfr. Dan 3, 5 ss.15 con Apc 13, 15; Dan 8, 10, con Apc 12, 4). La visión de los caballos angélicos (Apc 6) se inspira en la de Zacarías sobre los cuatro carros (Zach 6). Igualmente, la visión del ángel que mide el templo y la ciudad (Apc 11; 21) depende de Zacarías y de Ezequiel (Zach 2, 1 ss.; Ez 40, 3). La visión de los que han triunfado de la Bestia (Apc 15, 2-3), junto a un mar de cristal y entonando el cántico de Moisés, alude al Ex 14-15.
Por consiguiente, la fuente principal del simbolismo joánico ha de buscarse en el apocalipsis T.Si, Pero: Pero no se crea que S. Juan se ha limitado a copiar a sus antecesores, sino que transforma las imágenes que toma del apocalipsis T., imprimiéndoles el sello de su originalidad.
Artificios de composición del Apocalipsis. Son varios. Uno de los más claros es el de las series septenarias: las siete cartas, las siete Iglesias, los siete sellos, las siete trompetas, las siete copas. Otro artificio de composición lo constituyen las anticipaciones y anuncios de alguna escena que sólo se describirá más tarde. Estas anticipaciones aparecen siempre en lugares análogos, lo que indica que es algo querido por el hagiógrafo (cfr. Apc 2, 7, y 22, 2; Apc 3, 12, y 21, 2). Victorino de Pettau nos habla de la hipótesis de la recapitulación, según la cual el apocalipsis no expondría una serie continua y cronológica de sucesos futuros, sino que describiría los mismos sucesos bajo diversas formas. También se encuentra en el apocalipsis la ley de la perpetua antítesis: el hagiógrafo tiene continuamente ante la vista la oposición de dos sociedades, la de Dios y la de los enemigos de Dios. Sobre todo la segunda parte (Apc 12-22) está dominada completamente por las grandes antítesis de Cordero-Dragón, Mujer-Dragón, nueva Jerusalén-Babilonia.
Diversas interpretaciones del Apocalipsis. El carácter misterioso del apocalipsis ha contribuido a la proliferación de interpretaciones. Todas ellas se pueden reducir a cuatro:
1) Muchos autores, principalmente acatólicos, creen que el apocalipsis describiría la historia de aquel tiempo, es decir, los sucesos políticos contemporáneos del autor. Haría referencia al periodo que corre entre la persecución de Nerón y la destrucción de Jerusalén (a. 70). Los cinco reyes, que ya cayeron (Apc 17, 10), serían Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio, Nerón; el sexto, Vespasiano; el séptimo, Tito, etc.
2) Muchos autores antiguos, sobre todo católicos, consideran el apocalipsis como una profecía de toda la historia de la Iglesia desde los orígenes hasta el fin del mundo. Esta historia profética estaría descrita siguiendo las diversas etapas y épocas de la Iglesia, representadas por los siete sellos, las siete trompetas, las siete copas, etc. Otros autores más recientes creen que las imágenes apocalípticas empleadas por el apocalipsis se refieren tan sólo a la primera época de la Iglesia, hasta el s. iv o v.
3) Autores más antiguos (S. Hipólito, S. Ireneo, S. Victorino de Pettau, S. Agustín, etc.) y otros posteriores, interpretan el apocalipsis en sentido escatológico. Según éstos, narraría los últimos hechos de la Iglesia anteriores al juicio Universal y a la consumación final. Las calamidades descritas serían las señales precursoras del fin del mundo. Así, F. Ribera, B. Pereyra, C. a Lapide, L. C (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fillion, Crampon, etc.
4) Los exegetas modernos, en general, ven en el apocalipsis una alusión bastante clara y estrecha a la historia del s. i de la era común La persecución sangrienta de la que nos habla el apocalipsis sería la desencadenada por Roma contra los primeros cristianos. Bajo el nombre de Babilonia se escondería el nombre de, Roma, la ciudad de las siete colinas (Apc 17, 9), que ha derramado la sangre de muchos mártires y ha querido imponer al mundo el culto de sus Emperadores. Por eso, en toda interpretación del apocalipsis habrá que tener muy en cuenta esta situación histórica bien precisa.

📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras:

Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Puntualización

Sin embargo, varios autores, H. B. Swete, E. B. Allo, J. Bonsirven, cte., insisten en que del apocalipsis hay que retener, sobre todo, su espíritu y un cierto número de datos que son valederos para todos los tiempos, porque expresan el drama de la lucha de Satanás contra Dios y su Iglesia, que durará tanto como el mundo. «Es, ante todo -en frase del P. Allo-, una filosofía de la historia religiosa (valedera) para todos los tiempos». V. t.: JUICIO PARTICULAR Y UNIVERSAL; MUNDO 111, 2; PARUSÍA; RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS. [rbts name=”religion-cristiana”]

Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre apocalipsis en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Bibliografía

Comentarios: F. RIBERA, In sacram beati Iohannis Apostoli et Erangelistae Apocalypsím Commentarii, Salamanca 1591; L. DE ALCÁZAR, Vestigatio arcani sensus in Apocalypsi, Amberes 1614; R. EYZAGUIRRE, Apocalypseos interpretatio litteralis, Roma 1911; H. B. SwETE, The Apocalypse of St. John, 3 ed. Londres 1917; W. M. RAMSAY, The Letters to Seven Churches of Asia and their Place in the Plan of the Apocalypse, Londres 1909; R. H. CHARLES, A Critical and Exegetical Commentary on the Revelation of St. John, 2 vol., Edimburgo 1920, ICC; apocalipsis WIKENHAUSER, Der Sinn der Apocaypse des h1. Johannes, Miinster 1931; E. B. ALLo, Saint lean. L’Apocalypse, 3 ed. París 1933; apocalipsis GELIN, L’Apocalypse, en La Sainte Bible de PIRoTCLAMER, XII, París 1938; M. E. BOISMARD, L’Apocalypse, en La Sainte Bible de Jérusalem, trad. españ. Bilbao 1967, París 1950; J. BONSIRVSN, L’Apocalypse de S. Jean, «Verbum Salutis» 16, París 1951; apocalipsis FEUILLET, L’Apocalypse, «Studia Neotestamentaria» 3 (París-Brujas) 1963; J. SALGUERO, Apocalipsis, en Biblia Comentada, VII, Madrid 1965; S. BIRGRUBER, El Apocalipsis de S. Juan, Madrid 1967; L. CERFAUX, El Apocalipsis leído a los cristianos, Madrid 1968.

▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.
▷ Lee Gratis Nuestras Publicaciones
,Si este contenido te interesa, considera recibir gratis nuestras publicaciones por email de Derecho empresarial, Emprender, Dinero, Políticas, Ecología, Carreras, Liderazgo, Ciencias sociales, Derecho global, Marketing digital y SEO, Inversiones y startups, Ensayos, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack.

Foro de la Comunidad: ¿Estás satisfecho con tu experiencia? Por favor, sugiere ideas para ampliar o mejorar el contenido, o cómo ha sido tu experiencia:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

▷ Recibe gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Dinero, Políticas, Ecología, Liderazgo, Marketing digital, Startups, Ensayos, Ciencias sociales, Derecho global, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack. Cancela cuando quieras.

Descubre más desde Plataforma de Derecho y Ciencias Sociales

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo