Autogobierno de los Educandos
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Autogobierno de los Educandos en Relación a Educación y Enseñanza
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] En Pedagogía, el procedimiento educativo llamado autogobierno de los e. va generalizándose últimamente con cierta rapidez. Consiste en un intento de desterrar de los centros de educación y de enselianza ciertas teorías como la de la disciplina directiva o el autoritarismo, tan en boga en otros tiempos y que ya demostraron sus múltiples inconvenientes.Entre las Líneas En vez de ellas se pretende que, por parte de los docentes de cualquier grado, se respete la personalidad de los educandos, y que éstos logren cuanto antes la posesión de una clara conciencia de sus deberes personales y sociales, haciendo realidad la autonomía de la persona. Por esta razón, el autogobierno de los e. se incluye entre las exigencias de la educación personalizada. Los inconvenientes más comunes que se han observado en el uso de una disciplina autoritaria y unilateral son éstos: el quitar autonomía a los alumnos ocasiona que los más débiles de carácter se debiliten aún más y se vuelvan indolentes, los de carácter rebelde se hagan todavía más indomables; la doblez y la hipocresía avanzan en este ambiente grandes pasos, se acrecientan del mismo modo las rencillas y los hábitos de resistencia contra todo y contra todos y, en fin, los frutos de la educación se hacen parcos y poco duraderos.
La adquisición del sentido de responsabilidad y el autodominio son, posiblemente, los dos objetivos más concretos que, individualmente, pueden conseguirse con este sistema educativo. Responsabilidad, etimológicamente, viene de responder, de aquí que lograr responsabilidad sea poder responder adecuadamente a alguien de alguna acción. Cuando los educandos saben adaptarse a unas normas legítimas y las siguen, adquieren responsabilidad, esto es, se hacen responsables ante sus superiores, ante la sociedad o ante Dios. El dominio de sí mismo es la sujeción de todas _las tendencias internas a la razón, de una forma inmediata, y, mediatamente, a su fin último, Dios mismo. Ciertamente, no son las circunstancias externas los mayores obstáculos que encuentra el don de la libertad humana para realizarse en este mundo, sino las tendencias interiores, que le orientan hacia dispares y falsos objetivos.Entre las Líneas En el proceso de perfeccionamiento humano, el dominio de sí mismo ha de irse actualizando a medida que van haciendo aparición los distintos impulsos en el hombre (véase en esta plataforma: García Hoz, Dominio de sí mismo, en Diccionario de Pedagogía, Barcelona 1964, 285).
El pedagogo suizo Adolphe Ferriére, fundador del Bureau International d’Education, con su libro La autonomía de los escolares aparecido en 1921 se convierte en el principal preconizador de este procedimiento, sugerido anteriormente en Europa por el alemán Georg Kerschensteiner. Los teóricos de la educación del viejo continente se vieron, más tarde, envueltos por una ola de entusiasmo que venía de Norteamérica, donde se enaltecía el concepto de «democracia», remedio universal para las más altas empresas en aquel pueblo.Entre las Líneas En efecto, el afán por democratizarse ha llegado a todas partes. Veamos, como ejemplo, este significativo texto del alemán H. H. Groothoff, en una reciente publicación de la Iglesia luterana (Püdagogisches Lexikon, Stuttgart 1961, 836): «La participación de los alumnos en las responsabilidades de su colegio forma parte de la educación social y política que impartimos en nuestros centros.Entre las Líneas En virtud de ella, los chicos toman parte activa en la organización de la vida escolar. Adoptamos este procedimiento porque queremos favorecer en ellos su actitud y su conducta democráticas». También la Iglesia católica apoya hoy el sistema de autogobierno educativo. Según la mente del Concilio Vaticano II, «lo más propio de una escuela católica es crear, dentro de la comunidad escolar, una atmósfera animada del espíritu evangélico de libertad y de caridad» (conc. Vaticano II, Gravissimum educationis donum, 1, 1, 178). Todo el valor de las corrientes pedagógicas actuales queda reconocido en el concilio.
Realización del proceso de autogobierno. Con referencia a un nivel de clase o de organización de un centro educativo, ¿hay alguna posibilidad de implantar un régimen de autogobierno de los e. de un modo sistemático? Sin duda, que entre dejar toda la autoridad en manos de los alumnos y ejercerla de modo exclusivo el profesor o el director, media una gran diversidad de posibilidades. Las que recuerda L. Kunz (o. c. en bibl.) son: a) Colaboración. Cada grupo, profesores y alumnos, estará representado en las tareas de gobierno por una delegación. Cada una de estas delegaciones carece de suficiente poder para imponer algún dictamen a la otra. La colaboración se refiere, naturalmente, a aspectos de la formación y de la educación. b) Parcelación de atribuciones.
Informaciones
Los deberes se delimitan con toda claridad. Seguramente, los de verdadera responsabilidad, piensa Kunz, van a pasar al campo de los educadores, mientras que quedarán en manos de los alumnos las responsabilidades de menor importancia. c) Sentido de confianza.
Detalles
Los alumnos participarán en responsabilidades de mayor grado, pero la última competencia global pertenece a los educadores. Se trata, pues, de darles mayor confianza.
El sistema de autogobierno parece que puede plantearse mejor en los internados que en los centros para externos, por sostenerse en aquéllos un contacto más continuado con la situación; pero existen también interesantes tentativas en estos últimos.Entre las Líneas En cuanto a la edad, la más propicia para empezar parece ser la de los 12 ó 13 años. Confianza muy grande en los educandos, en esto se basa fundamentalmente el éxito del sistema. Que ellos palpen que son poseedores de esa confianza, una vez hayan sido formados con vistas al buen uso de su libertad. Cierta madurez de espíritu y no poca formación’ son condiciones necesarias para los que ejercen alguna responsabilidad. Los resultados propicios pueden no hacerse esperar, los chicos son mucho más dignos de crédito de lo que se piensa. Hay que empezar, naturalmente, por poco, y los límites hasta donde llegará esta cesión de responsabilidades dependerán de muchas circunstancias. Puede empezarse por las actividades de tipo recreativo. Los mismos educandos quedarán encargados de todo lo relativo a organización de campeonatos, excursiones, representaciones, etc.Entre las Líneas En estos aspectos puede dárseles total autonomía en las decisiones. Pueden después organizarse actividades en las que se precise mayor grado de responsabilidad. Si un alumno que haya demostrado aptitudes de gobierno queda responsabilizado en algo importante, su actitud será de entrega sin límites. El honor supone para 61 una excelente motivación. Después surgirán nuevos líderes de estimable capacidad específica para el mando. Sin apenas darnos cuenta, van haciéndose los educandos a la idea de que la acción decidida por un compañero acreditado tiene tanta valoración como la del propio profesor. Cada vez se iránencargando de tareas más difíciles. Obviamente, los cometidos de dirección sólo deben recaer en aquellos que hayan demostrado cualidades para el mando. Aparecerán así los delegados de curso, de clase, de actividades, etc. ¿Hasta dónde se debe llegar? Ya se ha dicho que las distintas circunstancias de cada caso aconsejarán mayor o menor grado de confianza hacia los alumnos.Entre las Líneas En fin, «la tarea de llevar a cabo a fondo el sistema de participación de los alumnos en las responsabilidades no es tarea fácil. Exige un cúmulo grande de cualidades. Mencionemos las de más bulto: una gran confianza en las virtualidades de los jóvenes y en la llamada a su conciencia; una gran humildad para tener el valor de hacer, a la par de los chicos, el aprendizaje de las cosas mediante la experiencia y sentirse suficientemente desarraigado de toda idea preconcebida» (L. Kunz, o. c., 103). [rbts name=”ensenanza”]
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Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre autogobierno de los educandos en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Ediciones Rialp, 1991, Madrid, España
Véase También
Bibliografía
L. KuNz, Participación de los alumnos en las responsabilidades del Colegio, Madrid 1968; E. PIZARRO, Los jóvenes y la responsabilidad, Madrid 1967; O. DuRR, La obediencia del niño, Barcelona 1968; J. PIAGET y J. HELLER, La autonomía en la escuela, Buenos Aires 1945; G. ABAD, Las escuelas experimentales norteamericanas, Buenos Aires 1949; V. GARCfA Hoz, Pedagogía de la lucha ascética, Madrid 1946; R. AMMANNAn, L’autogoverno nella scuola elementare, Brescia 1953; M. AGOSTI, Il Sistema dei Reggenti, Brescia 1961; G. CORALLO, Educazione e liberta, Turín 1951; F. W (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FOERSTER, La escuela y el carácter, Turín 1911.
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