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Herencia en el Derecho Romano

Herencia en el Derecho Romano

Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]
En inglés: Inheritance under Roman Law.

Nota: Puede interesar también el contenido sobre Familia en el Derecho Romano.

La sucesión intestada en el derecho romano

Segñun la literatura esta es la clave para entender el derecho sucesorio romano: la estructura jurídica de la familia romana. En el derecho de familia romano, el padre (pater familias) ejercía un poder casi ilimitado sobre su esposa y los hijos nacidos de ella. Los miembros de la familia en su poder no podían poseer ninguna propiedad y no tenían capacidad para demandar ante los tribunales. Sólo cuando el padre moría, su poder terminaba. Originalmente, ni siquiera él podía poner fin a su poder de por vida sobre los hijos. Sin embargo, poco después de la promulgación de la ley de las Doce Tablas, se hizo posible la liberación voluntaria de los hijos e hijas mediante la emancipatio. A continuación, el capítulo analiza la sucesión intestada en virtud de las Doce Tablas; las nuevas normas de sucesión intestada en las épocas preclásica y clásica (el edicto del pretor, el Senatus consultum Tertullianum, el Senatus consultum Orfitianum, el Usucapio pro herede y el peculium castrense); las importantes diferencias entre el derecho justinianeo y el clásico; y las normas romanas de sucesión intestada en el primitivo jus commune.

Datos verificados por: Christian

Herencia en el Derecho Romano: Consideraciones Generales

Generalidades

Sólo el paterfamilias podía ser causante (o de cujus, término que se deriva de la expresión is de cujus hereditate agitur) de una herencia, pues a su muerte le sucedían sus hijos e hijas, que se convertían así en sui iuris.

Pero también es heredero cualquier persona de la misma familia o de otra que subentra en la misma posición jurídica del de cujus. A este tipo de herederos se les llama extranei, y no se convierten en tales por el mero hecho de la muerte del causante, sino por un acto de aceptación (aditio hereditatis), en tanto que los su¡ iuris no necesitan aceptar la herencia para convertirse en herederos, sino que lo son «necesariamente».

El Pretor

El pretor, para evitar que la herencia estuviera demasiado tiempo yacente, es decir, sin aceptación, podía dar al heredero un plazo (véase más en esta plataforma general) de 100 días para aceptar, pasado el cual se entendía repudiada la herencia, o bien podía hacer al heredero una interrogatio in iure sobre an heres sit, de tal forma que, si el heredero no aceptaba, se llamaba a los siguientes del orden pretorio. De todos modos, la forma más común de aceptar la herencia un heredero voluntario era la pro herede gestio, es decir, la realización de algún acto (p. ej., toma de posesión) respecto a los bienes hereditarios. También podía ocurrir que el heredero hubiese sido obligado por el testador a la aceptación de la herencia en forma solemne (cretio, derivado de cernere, decidir), que debía tener lugar en el plazo (véase más en esta plataforma general) de 100 días, de modo que una declaración de aceptar sin esta forma solemne no producía la adquisición de la herencia La exigencia de forma para la aceptación desapareció ya en época posclásica.

Son herederos necesarios no solo los hijos e hijas del causante, sino también el propio esclavo instituido heredero y manumitido en el testamento. Esta colocación del heredero en la misma posición jurídica del difunto se llama successio, pues aquél es continuador de la personalidad del causante en todas las relaciones jurídicas trasmisibles (no, en cambio, en las intrasmisibles, como son, p. ej., las obligaciones que derivan del contrato de sociedad, de delitos, de la manus, de la Paternidad, del derecho de usufructo, etc.). La característica más importante de la sucesión es su carácter universal y no particular, puesto que el heredero sucede en el ius hereditario y no en la propiedad de las cosas particulares.

La sucesión hace referencia, ante todo, a las relaciones jurídicas, de modo que el heredero, aunque se haga propietario de los bienes hereditarios desde que adquiera la herencia, sin embargo tiene que tomar posesión de aquellosbienes para ser considerado poseedor de ellos. El heredero es responsable de las deudas no personalísimas del causante, y el acreedor puede hacerlas efectivas no solo sobre los bienes de la herencia, sino también sobre los del heredero, con lo cual puede ocurrir que éste tenga que pagar con sus propios bienes las deudas del de cujus. Esta responsabilidad, llamada ultra vires hereditatis, solo puede ser evitada en parte:

  • Si el heredero es voluntario, repudiando la herencia, pactando con los acreedores una reducción proporcional de sus créditos o pidiendo a los acreedores que le manden (véase, en esta enciclopedia jurídica, el término MANDATO) aceptar la herencia, con lo cual queda a salvo de todo perjuicio, en cuanto que es mandatario.
  • Si el heredero es un su¡ iuris puede abstenerse de la herencia, aunque no pueda repudiar, con lo cual, si los acreedores le reclaman, el magistrado dejará para el concurso de éstos todo el patrimonio hereditario, pero sin tocar los otros bienes propios del heredero.
  • Cuando el heredero es un esclavo propio, instituido heredero y manumitido en el testamento, puede solicitar al pretor la separatio de sus adquisiciones futuras, las cuales no se verán afectadas por las reclamaciones de los acreedores, que no se han visto satisfechos con el patrimonio hereditario.
  • Por último, Justiniano estableció a favor de todo heredero el beneficium inventarü, en virtud del cual la herencia quedaba aislada y se podía dejar a los acreedores, sin ninguna merma del patrimonio del heredero.

Sea lo que fuere, el pretor podía otorgar a los acreedores de la herencia la separatio bonorum en el caso en que la confusión del patrimonio de la herencia con el del heredero poco solvente pudiese perjudicar a los acreedores. De esta forma, éstos se veían satisfechos preferentemente con los bienes de la herencia La separatio bonorum juega también a propósito de los legados (véase este término en la presente plataforma), cuando, en la última época clásica, la piden los legatarios, después de haber sido satisfechos los acreedores.

El título de heredero puede adquirirse, o bien por una llamada de la ley (sucesión legítima o abintestato, v.), o bien por una declaración de voluntad del difunto (sucesión testamentaria, v. TESTAMENTO, I) (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Rige en Derecho romano el principio de que nemo pro parte testatus pro parte intestatus decedere potest, es decir, que son incompatibles entre sí la sucesión testamentaria y abintestato, pero en el caso de que exista un testamento válido, se da preferencia al heredero llamado por él frente al abintestato. El citado principio de incompatibilidad entre las dos delaciones no tiene vigencia cuando el testamento tiene que modificarse para beneficiar a los herederos forzosos (sucesión forzosa o de legitimarios), y en tales casos vienen a combinarse los dos tipos de delación (véase, en esta renferencia jurídica, el término legítima).

El Derecho romano hereditario tiene su base más remota en la Ley de las XII Tablas (véase este término en la presente plataforma), completadas y modificadas luego por la bonorum possessio pretoria y por la legislación senatorial, y aparece unificado, por último, en las Novelas de Justiniano.

La «bonorum possessio»

La bonorum possessio consiste en el ofrecimiento que hace el pretor de la herencia á determinadas personas que luego se verán asistidas por su jurisdicción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Con este medio, el pretor puede prácticamente convertir en herederos a los que no lo son según el Derecho civil. La bonorum possessio se ofrecía en varios llamamientos anunciados en el Edicto con el oportuno plazo (véase más en esta plataforma general) de solicitud, si bien podía darse el caso de que el pretor decretase la bonorum possessio sin previo anuncio edictal (bonorum possessio decretalis). Las personas incluidas en cada llamamiento piden (agnitio bonorum possessionis) al magistrado que les entregue los bienes. Los beneficiados en cada llamamiento son, generalmente, los herederos según el ius civile, pero pueden serlo también otras personas a las que el ius civile no llama.

En caso de Contradicción

En los casos de contradicción, la bonorum possessio tiene carácter provisional (sine re), lo que significa que tiene preferencia el heredero civil frente al pretorio; pero en otros, el pretor defiende al bonorum possessor frente al heredero civil (bonorum possessio cum re) con una exceptio doli, y se le considera poseedor civil a efectos de la usucapión ordinaria.

El bonorum possessor dispone de las mismas acciones que el heres mediante la ficción si heres esset (véase, en esta enciclopedia jurídica, el término ACCIÓN); dispone del interdicto quod legatorum contra los legatarios que se apropian, sin su permiso, de objetos de la herencia, y del interdicto quorum bonorum para reclamar los bienes de la herencia, el cual, cuando la bonorum possessio es cum re y el interdicto se dirige contra un heredero civil, se completa con una réplica del dolo. El interdicto quorum bonorum se daba, bien contra el que retenía objetos de la herencia considerándose heredero, bien contra el que discutía el derecho del demandante sin alegar un derecho propio, o bien contra el que dejó de poseer dolosamente.

La bonorum possessio puede ser ofrecida de acuerdo con la voluntad del testador, que consta escrita en unas tablillas (bonorum possessio secundum tabulas), o, si no hay testamento, según un orden familiar (bonorum possessio sine tabulis), o, finalmente, a favor de ciertos herederos, en contra del testamento (bonorum possessio contra tabulas).

Protección del Derecho hereditario

El heredero es titular de las acciones activamente trasmisibles que tuviera el causante, pero la protección posesoria solo tiene lugar cuando el heredero toma posesión de las cosas de la herencia Tanto el heredero testamentario como el legatario disponen del interdicto de tabulis exhibendis contra el que se resiste a presentar las tablillas del testamento. La hereditatis petitio es la acción que tiene el heredero para reclamar el conjunto de la herencia Esta acción se tramitaba mediante una legis actio semejante a la vindicatio y ante el tribunal de los centunviros, en plena época clásica, y no es probable que haya tenido una fórmula escrita antes del procedimiento cognitorio.

El senadoconsulto Juvenciano (129 d. C.) distinguió entre el poseedor de buena y el de mala fe, y tal diferencia se extendió a todas las reclamaciones de herencia El poseedor de mala fe estaba obligado a restituir el valor íntegro de la herencia indebidamente poseída, aunque hubiera dejado dolosamente de poseer o se hubiese ofrecido dolosamente como poseedor, no siéndolo en realidad.

Indicaciones

En cambio, el poseedor de buena fe solo debía responder de las pérdidas posteriores a la litis contestatio. Justiniano dio al interdicto quorum bonorum el carácter de trámite preliminar a la acción petitoria, la cual, por su parte, queda incluida entre las acciones de buena fe; por otro lado, el interdicto quod legatorum se extendió al heredero civil.

Herederos legítimos y legitimarios

Hay que distinguir entre los herederos legítimos, que son los que suceden cuando no hay testamento (abintestato) y los legitimarios, que son los herederos legítimos perjudicados en un testamento y que, por tanto, tienen derecho a impugnarlo (sucesión forzosa).

Pormenores

Los herederos en sentido estricto son los heredes sui, es decir, todas aquellas personas que se hallan bajo la potestad directa del de cujus, entre las que la herencia se reparte por partes iguales, salvo en el caso de aquellas personas que se convierten en su¡por haber premuerto o haber sido emancipado el antecesor común, las cuales reciben la misma cantidad que le habría correspondido al ascendiente premuerto o emancipado.

Pormenores

Los heredes sui no pueden ser olvidados (preteridos) en el testamento, sino que el testador los debe mencionar para instituirlos o para desheredarlos. Cuando alguno de ellos, varón, es preterido, el testamento es nulo y se procede a la apertura de la sucesión abintestato; cuando es una hija la preterida, o bien un nieto o una nieta, se modifica el testamento para incluir en él al preterido, que se beneficiará de la misma cuota que le correspondería de producirse una sucesión abintestato, cuando concurre con otros sui o de la mitad de la herencia cuando concurre con herederos extraños.

Si el que muere intestado no deja heredes sui, como es el caso de las mujeres, que no pueden tener potestad sobre nadie, corresponde la herencia al adgnatus proximus, es decir, prácticamente, el hermano o hermana, y si éstos no existen, cualesquiera otros parientes, de grado más próximo, que estarían bajo la misma potestad caso de no haber muerto el antecesor común. El llamamiento civil es único, de manera que si el agnado al que se ofrece la herencia no la adquiere, no se llama al de grado siguiente, sino que la herencia está yacente hasta el momento en que alguien la adquiera por usucapión (usucapio pro herede).

Bonorum possessio sine tabulis y contra tabulas

También el pretor ofrece la bonorum possessio sine tabulis (cuando no hay testamento válido) o contra tabulas (forzosa) a personas de la familia que no coinciden exactamente con las llamadas por la ley. Los llamamientos del pretor son sucesivos y se designan por las primeras palabras de la cláusula edictal en la que figuraba el llamamiento. La primera cláusula se denominaba unde liberi y comprendía los heredes sui y los hijos emancipados del de cujus. Estos últimos habían salido de la patria potestad y consiguientemente habían podido formar un patrimonio propio, por todo lo cual, si concurrían a este primer llamamiento, el pretor les imponía que aportasen el activo del patrimonio que tuviesen (collatio emancipati, v. COLACIÓN) y de esta forma los sui heredes no se veían perjudicados por su concurrencia. Algo parecido ocurría con las hijas emancipadas y casadas que pedían la bonorum possessio: el pretor las obligaba a prestar una caución (véase, en esta enciclopedia jurídica, el término STIPULATIO) de traer a colación la dote que eventualmente (finalmente) pudieran recuperar de su marido. Si alguno de estos hijos hubiese sido preterido en el testamento del causante, el pretor les ofrece durante un año la bonorum possessio contra tabulas, de modo que, cuando el olvidado es un suus, el testamento pierde todo su efecto y existe la posibilidad de pedir la bonorum possessio sine tabulis.

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Unde legitimi es el nombre del segundo llamamiento, que comprende nuevamente a los sui (ahora sin concurrencia de los emancipati) y, en defecto de éstos, a los agnados próximos. Si el causante es un liberto que muere sin hijos naturales (o sea, no adoptivos o por conventio in manum) instituidos o preteridos que hayan solicitado la bonorum possesio contra tabulas, el pretor concede al patrono el derecho de reclamar la bonorum possessio de la mitad de los bienes del liberto, tanto abintestato como contra tabulas.

El tercer llamamiento se llama unde cognati y de él se benefician los cognados más próximos, equiparándose a ellos los agnados hasta el sexto grado de la línea colateral, o, en la herencia de un sobrinus (hijo de un primer hermano) hasta el hijo o hija del otro sobrinus, que está en séptimo grado.

Unde vir et uxor es el nombre del cuarto llamamiento y supone el ofrecimiento de la bonorum possessio sine tabulis al cónyuge sine manu y viudo.

El Edicto (véase, en esta enciclopedia jurídica, el término EDICTUM) contenía también la rúbrica cui heres non extabit, en virtud de la cual, si no aparece ningún heredero, se decreta la missio in bona a favor de los acreedores, con el fin de proceder a la venditio bonorum.

Uno de los aspectos más salientes de la sucesión pretoria lo constituye la importancia del parentesco cognaticio, que fue continuada por el emperador Adriano y sus sucesores. Así, el senadoconsulto Tertuliano favoreció a la madre con ius liberorum, permitiéndole heredar después de los hermanos agnados del difunto hijo y del parens manumissor, cuando el hijo moría abintestato y sin dejar descendientes (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Resultaba así que la madre ocupaba el mismo grado que las hermanas agnadas del hijo y tenía ventaja sobre todos los demás agnados del tercer grado en adelante. El senadoconsulto Orficiano otorgó, en el supuesto contrario de morir la madre, preferencia a los hijos, no a los nietos, delante de todos los agnados de la muerta.

Regulación justinianea

Justiniano (véase su vida y obra en la presente plataforma) reformó la sucesión legítima en sus Novelas 118 y 127 y estableció para la sucesión abintestato el siguiente orden:

  • Los descendientes.
  • Los ascendientes y los hermanos o hermanas de doble vínculo.
  • Los hermanos o hermanas de un solo vínculo y, cuando el difunto es un liberto, heredan el patrono o, en su defecto, su descendencia.
  • Los otros colaterales, con natural preferencia de los de grado más próximo.
  • El cónyuge viudo.

Como ya hemos visto, tanto el Derecho civil como el pretorio permitían la desheredación injustificada de los hijos, pero ya a fines de la República se introdujo una reserva de la parte legítima, que se hacía efectiva mediante un proceso ante el tribunal de los centutnviri, que luego se hizo extra ordinem: la llamada querella inofficiosi testaménti.
Entre las Líneas
En virtud de este procedimiento se atacaba un testamento como injusto, bajo el pretexto de que el testador no estaba en su juicio cuando había dispuesto de sus bienes. La práctica estableció que los hijos que tenían derecho a heredar abintestato debían recibir por herencia la cuarta parte de lo que les correspondería abintestato, una vez deducidas las deudas y los gastos fúnebres.

Justiniano fijó en 14 las justas causas que el testador debe aducir para desheredar a un descendiente o a un ascendiente. De otra parte, aumentó la cuantía de la legítima de los hijos a un tercio de la herencia, o a la mitad, cuando concurrían más de cuatro, y dejó la cuarta para los ascendientes. El legitimario, por su parte, debía aparecer instituido heredero, aun cuando fuera en una porción simbólica, y existía la posibilidad de completar la legítima con lo recibido por cualquier disposición directa del causante. Cuando el heredero recibía una cuota legítima incompleta, se utilizaba una acción especial para rectificar el testamento (actio ad supplendam legitimam). Cuando el legitimario resultaba preterido o desheredado sin causa, quedaban rescindidas las instituciones de heredero, pero, en cambio, se conservaban los nombramientos del tutor, legados y manumisiones.

Podía ocurrir también que el causante hubiese hecho una donación que lesionase la legítima; en este caso, Justiniano le concede una querella inofficiosae donationis para reducirla proporcionalmente; lo mismo ocurre con la dote, que puede ser reducida en virtud de la llamada querella inolficiosae dotis.

El testamento

. Uno de los aspectos más típicos del Derecho romano consiste en la posibilidad de hacer constar mediante testamento el destino que se había de dara los bienes después de la muerte.

Morir es un fenómeno tanto social como fisiológico. Cada sociedad caracteriza y, en consecuencia, trata la muerte y el morir a su manera, formas que difieren notablemente. Estos patrones particulares de la muerte y el morir engendran respuestas culturales modales, y este comportamiento institucionalizado tiene implicaciones familiares, económicas, educativas, religiosas y políticas.

Este hub de contenidos sobre la muerte y el morir hace un balance de la vasta literatura en el campo de la tanatología, ordenando y sintetizando lo que ha sido un cuerpo de conocimiento poco manejable. Tratará de proporcionar orientación e impulso al estudio del comportamiento relacionado con la muerte durante muchos años.

Estas cuestiones cubren una amplia gama de disciplinas, especialmente las siguientes:

  • Antropología
  • Estudios de la familia
  • Historia
  • Derecho
  • Medicina
  • Ciencias mortuorias
  • Filosofía
  • Psicología
  • Trabajo Social
  • Sociología
  • Teología

Estas áreas se pueden subdividir a su vez. Por ejemplo, las ciencias mortuorias comprenden varias áreas de estudio. Dado que este campo implica diferentes aspectos del cuerpo humano y cómo reacciona a diferentes entornos, las personas que estudian ciencias mortuorias deben tener conocimientos en una variedad de áreas:

  • Biología. La biología, el estudio de los seres vivos, es una faceta importante de las ciencias mortuorias. Las personas que se especializan en ciencias mortuorias deben comprender la ciencia que hay detrás de los seres vivos. Las ciencias mortuorias se centran en cómo reacciona el cuerpo humano en diferentes circunstancias, concretamente en su descomposición.
  • Química. La química es la base del embalsamamiento y una parte importante de la ciencia mortuoria. El embalsamamiento es el acto de utilizar productos químicos para retrasar el proceso de descomposición, un proceso que se basa en la química. La ciencia mortuoria incluye el estudio de cómo se pueden crear o retrasar las reacciones químicas para preservar un cuerpo.
  • Anatomía humana. Las ciencias mortuorias están muy relacionadas con la anatomía humana. Dado que los científicos mortuorios estudian los cadáveres, necesitan comprender dónde se encuentran los órganos, qué hacen y cómo funcionan los sistemas del cuerpo. Esta información es vital para realizar trabajos de dirección de funerarias y embalsamamiento, pero también es vital para el avance de la ciencia mortuoria en general.
  • Embalsamamiento. El embalsamamiento es el proceso de preservación de un cuerpo para que pueda ser expuesto en un funeral o conservado de otra manera. La razón más común para el embalsamamiento es para los servicios funerarios, pero los embalsamadores también preparan cadáveres para ser estudiados por estudiantes de medicina e investigadores.
  • Arte del embalsamamiento. El arte del embalsamamiento incluye la aplicación del maquillaje de embalsamamiento y la colocación del cuerpo en una posición que parezca natural. Una vez más, la razón más común para embalsamar es preparar un cuerpo para un funeral a cajón abierto. Curiosamente, el arte del embalsamamiento no consiste sólo en maquillar un cuerpo, sino en utilizar maquillaje y equipos especiales para ayudar a dar dimensión al cuerpo y hacer que parezca como cuando la persona estaba viva.

Entender cómo influyen la biología, la química y la anatomía humana en el embalsamamiento es vital para el estudio de la ciencia mortuoria. Pero el embalsamamiento también incluye el proceso real de utilizar productos químicos como el líquido de embalsamamiento y el formaldehído para preservar un cuerpo y el uso de maquillaje de embalsamamiento para que el cuerpo parezca natural.

La Tanatología Forense

La tanatología es el estudio científico de la muerte y de las pérdidas que conlleva. Investiga los mecanismos y aspectos forenses de la muerte, como los cambios corporales que la acompañan y el periodo postmortem. La tanatología forense comprende la investigación de todo fenómeno relacionado con la muerte que se realiza mediante exámenes de los cadáveres.

El testamento es un acto solemne, libremente revocable y cuya eficacia normativa nace a partir del momento de la muerte del causante.

La forma más común de hacer testamento es mediante la solemnidad del bronce y la balanza (véase, en esta enciclopedia jurídica, el término PER AES ET LIBRAM), de la que se hacía un testimonio en tablillas enceradas y selladas, que luego eran abiertas a la muerte del testador. Todos estos requisitos de la forma mancipatoria constituyen una exigencia esencialmente civil, pero, en realidad, lo que acreditaba la voluntad del testador eran las tabulae testamenti, es decir, las tablillas que contenían su voluntad escrita. Por este motivo, el pretor ofreció la bonorum possessio secundum tabulas a aquella o aquellas personas que aparecieran instituidas herederas en unas tablillas selladas por siete testigos.
Entre las Líneas
En la práctica, esto vino a reducir al testamento a un documento escrito, con lo cual se relajó en cierto modo la forma testamentaria. De este modo, se llegó a que el testador pudiera completar su declaración de voluntad en un documento separado (codicilo), que podía ser como un apéndice del testamento o como un documento independiente de éste. El codicilo tenía validez cuando aparecía confirmado en el mismo testamento al que completaba, e incluso podía servir como medio para contener fideicomisos. La importancia del codicilo aumentó de tal forma que se impuso la costumbre de poner una cláusula codicilar, de modo que los testamentos que contuviesen algún defecto imprevisto podían verse transformados eventualmente (finalmente) en codicilos. Todo esto provocó paulatinamente una relajación de las formas testamentarias, de modo que, p. ej., la distinción entre testamento civil y pretorio es sinónima de testamento abierto, que se hace ante cinco testigos, y de testamento cerrado, que se presenta a la firma de siete testigos. Toda esta evolución terminó cuando Justiniano exigió la forma del testamento (con siete testigos) y rechazó la posibilidad de que el codicilo pudiese contener una institución de heredero.

Tenían idoneidad para hacer testamento los ciudadanos su¡ iuris, que habían llegado a la pubertad y no estaban inhabilitados. Las mujeres requerían la auctoritas de sus tutores. Cualquiera podía recibir algo por testamento, si bien a las mujeres se les aplicaba el contenido de la lex Voconia (169 a. C.), que las excluía de las herencia de los ciudadanos con patrimonio superior a 100.000 sextercios.

Un testamento podía ser ineficaz por diversos motivos:

  • por un defecto inicial, que podía consistir en su forma, en la testamenti factio o en la preterición de un suus varón;
  • por pérdida de la capacidad del testador, si bien el pretor podía dar en estos casos la bonorum possessio secundum tabulas;
  • por premoriencia, pérdida de la capacidad del heredero o por la repudiación que éste podía hacer de la herencia;
  • por supervivencia de un póstumo que sea suus heredes.[1]

Recursos

Notas y Referencias

1. Gran Enciclopedia Rialp

Vésae También

Derecho romano, sucesión intestada, derecho sucesorio, normas de sucesión, estructura jurídica, familia romana, Doce Tablas, derecho justinianeo, derecho clásico, ius commune
ABINTESTATO; SUCESIONES (Derecho); TESTAMENTO.

Bibliografía

Fuentes: De la bonorum possessio se ocupa Digesto 37,1; de la hereditatis petitio, ib. 5,3; del interdicto quorum bonorum, ib. 43,2; de la actio familiae erciscundae, ib. 10,2; de la capacidad de testar y de suceder por testamento, ib. 28,1; de la forma de los testamentos, GAYO, Instituciones, 2,101-111.

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  • Lawi. Herencia en el Derecho Romano. Plataforma Digital de Economía, Derecho y otras Ciencias Sociales y Humanas Lawi. https://leyderecho.org/herencia-en-el-derecho-romano/ published 2022. Accesed Feb 3, 2023.

  • Lawi (2022). Herencia en el Derecho Romano Plataforma Digital de Economía, Derecho y otras Ciencias Sociales y Humanas Lawi. Retrieved 3 Feb, 2023, from https://leyderecho.org/herencia-en-el-derecho-romano/.

  • Lawi. «Herencia en el Derecho Romano». Plataforma Digital de Economía, Derecho y otras Ciencias Sociales y Humanas Lawi, 2022, https://leyderecho.org/herencia-en-el-derecho-romano/.

  • Lawi. 2022. «Herencia en el Derecho Romano». Plataforma Digital de Economía, Derecho y otras Ciencias Sociales y Humanas Lawi. https://leyderecho.org/herencia-en-el-derecho-romano/.

  • Lawi, 2022. Herencia en el Derecho Romano. [Online] Plataforma Digital de Economía, Derecho y otras Ciencias Sociales y Humanas Lawi. Available at <https://leyderecho.org/herencia-en-el-derecho-romano/> Accesed [3 Feb, 2023].

  • Lawi 'Herencia en el Derecho Romano' (Plataforma Digital de Economía, Derecho y otras Ciencias Sociales y Humanas Lawi, 2022) <https://leyderecho.org/herencia-en-el-derecho-romano/> accesed 3 Feb, 2023

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