Civilización en Filosofía
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Civilización y Cultura en la Filosofía
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] 1. Concepto de civilización. [rtbs name=”civilizacion-occidental”] [rtbs name=”renacimiento-de-la-civilizacion-occidental”] Etimológicamente la voz civilización procede del latín civis, ciudadano, vocablo que alude y designa al habitante de una ciudad, en contraposición a los pobladores de los campos, denominados rura.Si, Pero: Pero en el Derecho romano se amplía el nombre de ciudadano (212) a todos los habitantes del Imperio, incluidas las provincias, sin distinguir entre los del campo y la ciudad. No obstante esta identificación jurídica, se diferencian por sus costumbres, grado de instrucción, honores, etc., los pobladores de ciudades y los del campo, eXIstiendo también matices entre los primeros, según su status social, económico, etc. Quedan excluidos del derecho de ciudadanía los esclavos y los hombres libres sin status civitatis. Los que recibían el derecho de ciudadanía se llamaban ciudadanos y disfrutaban de derechos públicos y del ius civile.
La existencia del ciudadano supone, ciertamente, la de la ciudad (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), en latín civitas. La civilitas, equivalente a urbanddas, se interpreta como el modo de ser propio de la ciudad y de sus habitantes, con arreglo a unas normas.
De civilitas deriva la palabra italiana civiltá, con el mismo significado que la española civilización, pues a pesar de los distintos significados de esta palabra, casi todos coinciden en su referencia a la ciudad. Durante mucho tiempo, desde el siglo XVII, el adjetivo civilizado era sinónimo de pulido, instruido, educado; desde el siglo XVIII, ilustrado.Entre las Líneas En este sentido se usan en francés e inglés los adjetivos poli y polished respectivamente, derivados a su vez del griego polis (ciudad). Con un significado de sociable, urbano, atento, se emplea en español la palabra civil, procedente del latín civilis. Significado parecido a sociabilidad, urbanidad, tienen los términos civilidad y civismo.
Han sido los franceses los primeros en emplear el término civilización (civilisation),’ derivado del verbo civilizar (civiliser), en el sentido de progreso material, intelectual, social, etc. Voltaire fue quien, en Le Siécle de Louis XIV (1751), se refirió antes que nadie a una civilización de época. Condorcet, en 1787, alude a la civilización como remedio contra la guerra, la esclavitud y la miseria. Estos y otros autores hablan de civilización como lo más opuesto a barbarie, concepto que adquiere gran estima hasta finalizar el siglo XVIIl. Marx y Engels, en su Manifiesto del Partido Comunista (1848) entienden por civilización medios de subsistencia. Ya en el siglo XX, Ferdinand Tbnnies y Alfred Weber engloban bajo el término civilización todos los medios que permiten al hombre obrar sobre la naturaleza.
No es posible pretender dar una definición de civilización que recoja los elementos comunes contenidos en los distintos conceptos de civilización. [rtbs name=”civilizacion-occidental”] [rtbs name=”renacimiento-de-la-civilizacion-occidental”]
Detalles
Los antropólogos A. L. Kroeber y Clyde Klukhohn enumeran 161 definiciones. Philip Bagby, que se ha dedicado a la antropología cultural, propone reservar el término civilización a lo relacionado con las ciudades, en contraposición a cultura como propio del campo no urbanizado, de modo que la civilización viene a ser una cultura superior. Es muy de tener en cuenta esta opinión por cuanto se ha dicho anteriormente sobre el significado etimológico.
El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define civilización como «conjunto de ideas, creencias religiosas, ciencias, artes y costumbres que forman y caracterizan el estado social de un pueblo o de una raza». Tal definición da idea del concepto que se quiere expresar, pero falla al referirse a lo racial. Ciertamente, la civilización no se refiere a un individuo, sino a una colectividad, bien sea un pueblo (civilización eslava), una nación (civilización española), un grupo religioso (civilización cristiana), un grupo lingüístico (civilización árabe), una serie de pueblos de una determinada área geográfica (civilización europea), pero no una raza, que es sólo el presupuesto biológico primero. No existe una civilización blanca o amarilla, ni tampoco puede hablarse de raza europea o española, aunque con frecuencia circulen estos términos por influencia de doctrinas racistas.
En líneas generales puede entenderse por civilización, en un sentido amplio, la manifestación extensiva de la actividad humana, colectivamente considerada. Para E. Weber, civilización es equivalente de cultura material o conjunto de medios materiales y externos que utiliza el hombre.Entre las Líneas En este orden de ideas se encuentra la mayor parte de los autores que han estudiado el fenómeno de civilización, que tienden a usar el término cultura para aludir a las realizaciones más íntimas y vitales del progresar humano y el término civilización para referirse a los aspectos más técnicos y exteriores. Es también frecuente considerar la civilización como la última fase del proceso cultural, de tal modo que éste desemboca siempre en la civilización.
Así, todo proceso cultural desemboca en una cultura, y por relación entre culturas, nace una civilización. [rtbs name=”civilizacion-occidental”] [rtbs name=”renacimiento-de-la-civilizacion-occidental”] Tal es el caso de la occidental, resultado de las culturas de los pueblos. occidentales, su manifestación más externa y técnica. Hasta ahora, no es posible hablar de una civilización universal, porque no se ha llegado a un resultado, a escala mundial, de las culturas de todos los pueblos de Oriente y Occidente.Si, Pero: Pero la conexión y dependencia de las civilizaciones es cada vez mayor, por influencia de los medios de comunicación, por contactos más intensivos a nivel individual, etc.
2. Concepto de cultura. El sentido que hoy día se da corrientemente a la palabra cultura guarda muy poca relación con su etimología. Del verbo latino colere (cultivar), en el mundo romano se empleaba la palabra cultura para las labores agrícolas, es decir, como equivalente del actual término español agricultura. Por similitud entre el cuidado que había que tener con la tierra (roturación, siega, siembra, etc.) y con el hombre para conseguir su formación intelectual, ya desde la Edad Moderna se comenzó a usar la palabra cultura en el aspecto intelectual que hoy la consideramos. Y del mismo modo que se habla del cultivo de las facultades mentales, se habla también del cultivo del espíritu, de cultura religiosa, etc., debiéndose entender por hombre culto un hombre integralmente formado, aunque en la práctica se aplica este adjetivo a los que poseen amplios conocimientos humanísticos. Esto ocurre, en parte, por la desvalorización que están experimentando las palabras; desvalorización similar a la de los conceptos, y ocurre también, por un cambio de apreciación en la jerarquía de valores.
El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define la cultura como «resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos y de afinarse por medio del ejercicio las facultades intelectuales del hombre».Entre las Líneas En este sentido, y en contraste con el término más colectivo de civilización, la cultura se refiere más directa y propiamente al individuo. Un concepto más amplio y distinto, pero referido también al individuo, ha elaborado Ch. Dawson, al observar que los elementos biológicos e intelectuales cooperan en la formación de una cultura. Teniendo en cuenta esto, define la cultura diciendo que es «un modo de vida común, es la adaptación particular del hombre a su medio ambiente natural y a sus necesidades económicas» (La dinámica de la Historia universal, Madrid 1961, 318). Este autor hace intervenir en la cultura los mismos factores: genérico (población), geográfico (lugar) y económico (trabajo), que conforman las especies animales. A estos factores hay que añadir el psicológico, propio de la especie humana, que libera al hombre de una dependencia ciega al medio ambiente. Para Ch. Dawson, el lenguaje es elemento fundamental de la cultura, el que distingue al hombre de los animales irracionales, el que diferencia una cultura de otra. «El factor lingüístico es, en cierto sentido, el más importante, puesto que el lenguaje es el medio psicológico del que se valen los restantes elementos y mediante el cual adquieren forma y continuidad» (o. c., 319). Cuando Dawson afirma que el elemento intelectual es «el alma y el principio formativo de la cultura» coincide con un concepto de cultura ya generalizado; pero al mismo tiempo que considera la cultura como manifestación de la vida del espíritu, no pierde de vista la parte que tiene de respuesta de la vida biológica a las condiciones del medio ambiente. Este aspecto es digno de tenerse en cuenta, si se quiere elaborar un concepto amplio de cultura, aplicable a cualquier estadio de la vida del hombre. Así ocurre con las llamadas culturas primitivas, más relacionadas con la tierra y lo social que con el intelecto.Entre las Líneas En síntesis, Ch. Dawson llega a un concepto de cultura amplio y particularmente interesante desde el punto de vista sociológico: «en realidad, la cultura no es ni un proceso puramente físico ni una formación ideal. Es un conjunto vivo que tiene sus raíces en la tierra y en la vida simple e instintiva del pastor, del pescador y del labrador no menos que en los logros superiores del artista y del filósofo; del mismo modo que el individuo humano combina, en la unidad sustancial de su personalidad, la vida de la nutrición y la reproducción con las actividades superiores de la razón y el intelecto» (o. c., 320). liste es, además, un concepto de cultura cualitativo y no cuantitativo. No mide tampoco la cultura por cantidad de conocimientos, sino en razón del hombre y sus circunstancias. Tal concepto antropológico y ecológico se aleja un tanto del ya tradicional de cultura referido casi exclusivamente a las facultades superiores del hombre, que hace que el vulgo traduzca en términos cuantitativos lo que tan sólo son distintas manifestaciones de cultura.
La relación de un grupo humano con su medio ambiente y sus funciones determina el carácter de una cultura, objeto de estudio por parte de los antropólogos y sociólogos. De ahí que, en Antropología, se hable de cultura material, relacionando íntimamente ésta con el suelo y entendiéndola como sinónimo de civilización. [rtbs name=”civilizacion-occidental”] [rtbs name=”renacimiento-de-la-civilizacion-occidental”] Ha sido en Alemania donde primero se ha empleado el término cultura (Kultur) como sinónimo de civilización. [rtbs name=”civilizacion-occidental”] [rtbs name=”renacimiento-de-la-civilizacion-occidental”]
Aviso
No obstante, J. G. Herder considera como cultura el progreso intelectual y científico, separado de todo contexto sociológico.
3. Historia de la civilización. [rtbs name=”civilizacion-occidental”] [rtbs name=”renacimiento-de-la-civilizacion-occidental”] Si se parte de la base que civilización es el resultado y la manifestación más externa de la cultura, formulamos un concepto dinámico y por ello objeto de la Historia. Efectivamente, al incorporarse en el siglo XII el concepto de civilización a la Historia, han surgido formas de Historia tales como Historia de la civilización, objeto y sujeto a la vez de un mismo historiar. Hasta entonces, sólo se habían ocupado de la civilización, en sí misma, los sociólogos y filósofos. Consecuencia de la ampliación del campo de investigación histórica es el nacimiento de la Historia comparada, en cuyo marco son objeto de estudio y análisis las civilizaciones. [rtbs name=”civilizacion-occidental”] [rtbs name=”renacimiento-de-la-civilizacion-occidental”] Despojar a éstas de sus accesorios, integrarlas en sus elementos comunes, es un afán historiográfico que ha dado como fruto síntesis de civilización y ha permitido elaborar los conceptos de civilización europea, occidental, etc.
Cuando se habla de la civilización europea en África o en América, se hace referencia a una dinámica de proyección. Ciertamente, es la cultura, aunque no solamente ésta, la que se proyecta o se intenta proyectar, pero el acto de proyección y su resultado son civilización. [rtbs name=”civilizacion-occidental”] [rtbs name=”renacimiento-de-la-civilizacion-occidental”] En el acto de proyección se incluyen elementos que no son propiamente culturales, vitales, profundos; sino técnicos (medios de transporte, explotación de minerales), económicos (moneda, comercio), sociales, etc.
En ese despliegue o proyección de la cultura intervienen multitud de factores: demográficos, ya que un pueblo al crecer numéricamente puede tender a expander su territorio o a dar origen a un fenómeno de emigración; económicos, como son la búsqueda de nuevos mercados o de fuentes de materias primas; ideológicos o filosóficos, por el deseo de expander la propia concepción de la vida, etcétera. Papel importante han ocupado los factores religiosos, en la medida concretamente que han puesto de relieve la unidad radical del género humano.Entre las Líneas En la historia de la civilización, globalmente considerada en su acontecer, el afán misionero de la Iglesia ha dado sentido y espiritualizado una honda actividad civilizadora condenada de otro modo al fracaso. Y ello porque aun cuando la civilización es un acto colectivo e institucional (trasplante de instituciones) se ejerce sobre el hombre en su doble dimensión física y espiritual, más permanente y decisiva ésta. Las motivaciones científicas y técnicas constituyen más bien vehículo de civilización y han contribuido a acelerar el proceso civilizador a partir del siglo XVl. Por lo que respecta a las motivaciones políticas, intervienen en ellas factores psicológicos y sociológicos nada despreciables.
Pretender trazar aquí un cuadro, aunque fuera somero, de la historia de la civilización humana, es tarea ilusoria. Tanto más cuanto que la historia de la civilización no es una historia lineal, y es incluso discutible que sea una historia unitaria o reducible a unidad. Lo que el panorama de la historia real nos ofrece es más el de una multiplicidad de líneas que se entrecruzan, en el que algunas de ellas mueren o se extinguen sin dejar continuidad (piénsese, p. ej., en la antigua cultura egipcia o en la maya), otras triunfan incorporando elementos de culturas anteriores o limítrofes, pero dejando caer otros, que se pierden, etc.Entre las Líneas En el siglo XII, bajo la influencia hegeliana, se intentaron varias síntesis absolutizadoras: todas ellas han sido abandonadas, ya que era claro su apriorismo.
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Los autores contemporáneos tienen en ese sentido una mentalidad más crítica y son más conscientes de la inabarcabilidad de la historia por parte del hombre. Para obtener no obstante una visión general, aunque aproXImada, pueden consultarse las voces HISTORIA; ANTIGUA, EDAD; MEDIA, EDAD; MODERNA, EDAD; CONTEMPORÁNEA, EDAD, así como los apartados dedicados a la Historia en la voz propia de cada continente.
4. Principios y elementos de la civilización. [rtbs name=”civilizacion-occidental”] [rtbs name=”renacimiento-de-la-civilizacion-occidental”] Si intentamos preguntarnos cuáles son las fuerzas que mueven el proceso que conduce a la cultura y la civilización, deberemos responder en última instancia remitiendo a una sola: el espíritu humano, el hombre en cuanto que se advierte llamado a una perfección en la que se desplieguen sus posibilidades nativas y capacitado para dominar el ambiente o mundo que le rodea ordenándolo a sus fines espirituales. Pero, partiendo de esa afirmación general, podemos intentar precisar algo más señalando algunas de las dimensiones de la dinámica humana que está en la raíz del proceso civilizador.
a) Un primer elemento que puede mencionarse es la tendencia que el hombre advierte en sí a encauzar lo instintivo. El hombre participa de lo biológico y de lo animal, que son una fuerza presente en él, pero conoce a la vez -y en ello estriba su espiritualidad- que esa fuerza instintiva no es criterio por sí misma, sino que debe ser ordenada a la realización de los valores que su inteligencia le hace percibir y hacia los que reconoce que debe orientar su decisión volitiva. La cultura aparece así como integración de la persona, que asume y unifica todas sus fuerzas nativas en torno a una unidad espiritual.
Desde esa perspectiva se ha dicho que una de las metas alcanzadas por la civilización es la supeditación de la sensualidad a la razón. Supeditación que -importa advertirlo- no es aniquilación ni destrucción, sino reconciliación armónica. Vemos así el valor y a la vez el riesgo de la civilización, si degenera en afirmación de un intelectualismo vacío, desconocedor de la creatividad imaginativa, de la emocionalidad, etc. La auténtica civilización surge en cambio cuando, afirmado el espíritu, se ordena según él la totalidad del vivir con todo lo que implica de amistad, de amor, de juego, de pasionalidad, etc.Si, Pero: Pero si debe denunciarse un intelectualismo mal entendido, debe dejarse a la vez absolutamente claro que la civilización depende, en su raíz más básica, de la inteligencia humana, como facultad capaz de abrir el hombre al ser y a los valores.Entre las Líneas En la decadencia de algunas civilizaciones (romana, p. ej.), se reflejan las consecuencias de la liberación sin control de los instintos, del mismo modo que la actual civilización occidental en evolución se debate en una lucha entre liberalización y represión, sin haber podido encontrar hasta el momento el equilibrio, el justo medio, que ha permitido una mayor continuidad y el asentamiento de las civilizaciones orientales. Los valores espirituales y religiosos, contra los que reniega parte de Occidente por influencia del materialismo ateo, por reacción contra formas de aburguesamiento del espíritu, son los que han dado apoyo y firmeza a civilizaciones milenarias, los que han liberado internamente al individuo aun en medio de una sociedad oprimida.
Es obvio por otra parte que cuando una civilización en lugar de ordenar toda la vida pasional al servicio de ideales y valores se convierte en meramente coactiva y represiva, es decir, cuando no se eleva al hombre sino que se anula la espontaneidad individual, cuando la sociedad decae en sistema de controles sociales que ahogan la libertad del individuo, cuando éste se convierte en objeto de enajenación mental, la civilización en cuyo seno se producen estas circunstancias se encuentra en crisis, anuncia su propia extinción y deja, en fin, de cumplir la esencial misión de instrumento al servicio del hombre y para el hombre. Éste es el caso de antiguas civilizaciones, desaparecidas desde el momento en que dejaron de prestar un servicio, y sustituidas por otras que aportaban nueva energía, valores e ideas, realizaciones, en fin, que algunos historiadores explican por un proceso de difusión cultural (v. Ii).
b) Otro principio que explica el proceso de la aparición y desarrollo de las civilizaciones es el esfuerzo humano por superar la necesidad o, en términos más generales, los límites de orden material, técnico o económico que puede experimentar. El trabajo de los individuos es uno de los fundamentos de la civilización. [rtbs name=”civilizacion-occidental”] [rtbs name=”renacimiento-de-la-civilizacion-occidental”] Ésta surge, en parte, al intentar el hombre vencer las dificultades, dominar la naturaleza, extender su dominio y ampliar zonas de influencia. La civilización es progreso en el trabajo, que se realiza, por motivos humanos, para satisfacer cada vez más y mejor las necesidades de la vida.Si, Pero: Pero conviene subrayar que este aspecto civilizador del trabajo aparece con tanta más fuerza cuando se ha superado el estadio primero de satisfacción de las necesidades inmediatas. Es entonces cuando el trabajo se revela en todo su alcance de expresión de la creatividad humana, dando origen al arte (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), a la elegancia en el vestido (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), al gusto por lo aparentemente inútil, etc. Hay en ello un peligro de que el hombre se pierda en lo superfluo, denunciado por los moralistas desde siempre y modernamente por los estudios sociológicos sobre la sociedad de consumo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general); pero ello es sólo una desviación de algo en sí positivo: la espiritualidad humana y su capacidad de expresión.
La civilización puede, desde esta perspectiva, ser definida como poder sobre la Naturaleza, dominio del medio físico ordenándolo a los valores morales que sustentan la vida del hombre. Para un estudio más detenido de estas dimensiones V. TRABAJO HUMANO.
c) Mencionemos un tercer principio: la comunicabilidad humana. El hombre se relaciona con otros hombres no sólo para satisfacer sus necesidades individuales, sino llevado de un deseo de comunicación (v. SOCIEDAD I). El hombre aspira a entrar en relaciones con otros seres, a comunicar con ellos sus experiencias y sentimientos, encuentra en el amor, en la amistad, en la mutua compenetración su realización más completa. Y esto manifiesta de nuevo la enorme importancia que los valores espirituales tienen en el proceso cultural. Cuando una sociedad, aunque sea muy elevado su standard técnico, decae en sociedad de masas, carente de auténtica participación, o en sociedad represiva en la que el temor al castigo es la condicionante más decisiva del comportamiento humano, factor de inhibición, que anula la voluntad, enajena la mente y convierte a los individuos en instrumentos pasivos de civilización, manejados por los dominadores, entonces el grado de civilización de estas sociedades es mínimo, aunque materialmente hayan progresado, pues la civilización es tal sólo cuando está acompañada de la cultura espiritual, es decir, cuando el progreso material está al servicio de la participación de todos en un auténtico vivir humano. [rbts name=”filosofía”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre civilización y cultura en la filosofía en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
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