Eclecticismo en Filosofía
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Eclecticismo Filosofía
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] (Nota: esto es una continuación del texto sobre eclecticismo filosofía que se haya en otra parte de esta plataforma online). También hay que señalar que las fechas se retrasan unos veinte años sobre los datos de la Península.
En el Virreinato de Nueva España (México) destacan al mismo tiempo Benito Díaz de Gamarra (m. 1783), oratoriano, que se considera conscientemente ecléctico o sintetizador de Descartes, Gassendi y la Escolástica, y un grupo importante de jesuitas insistentemente interesados en hacer compatible la física mecanicista con la metafísica tradicional: Francisco Javier Alegre (m. 1766), Rafael Capoy (m. 1777), Francisco Clavigero (m. 1787) y Diego Abad (m. 1789).
En Ecuador, los jesuitas Juan B. Aguirre y Juan Magnin.Entre las Líneas En el Plata (Argentina), unas décadas después, se acentúa la adhesión a las nuevas ideas mecanicistas, con el franciscano, profesor de la Universidad de Córdoba, José Elías del Carmen (m. 1825).
Como se ve, por lo indicado, el eclecticismo resulta en todo este periodo del modo como se recibe el pensamiento moderno. Lo que en éste hay de explicación del mundo físico con base en la experiencia debe ser aceptado (desentendiéndose así de la autoridad aristotélica), pero el afán de toda esta serie de autores es precisamente mostrar que ello no significa ruptura con la tradición cristiana. Las nociones nuevas son, como hemos visto, de la filosofía de la naturaleza de Descartes (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), Maignan y Gassendi. Del primero no suele, sin embargo, tomarse nada de su investigación sobre el método y sobre la primacía del cogito, sino su concepto de la sustancia material identificada con los accidentes, la caracterización esencial de la sustancia material como extensa y la visión mecanicista de los organismos vivientes. Todo ello hace retroceder el hilemorfismo aristotélico. Otros autores, los más, prefieren explicar el mundo natural mediante la teoría atomística que no está en Descartes y toman de Gassendi (los átomos son homogéneos) y de Maignan (los átomos son heterogéneos).Entre las Líneas En realidad, estos autores hispánicos eclécticos sustituyen la explicación hilemórfica por las teorías físico-mecanicistas (véase en esta plataforma: MECANICISMO) de esos tres filósofos; lo que ocurre (es una inexactitud historiográfica que hay que tener en cuenta) es que a todos se les conoce como cartesianos.
Sobre la significación de este eclecticismo hay que decir que, sin duda, se debe, en parte, a la escasa capacidad especulativa de muchos de estos autores, que no llegan a hacer una nueva filosofía y se limitan a veces a yuxtaponer.Si, Pero: Pero en el esfuerzo abierto y comprensivo que hay que reconocerles aciertan muchas veces; especialmente cuando distinguen, quizá sin saber del todo lo que dicen, entre el plano de la física científica y el de la metafísica. Dando entrada a esta línea ecléctica se comprende mejor el proceso real de las ideas en el siglo XVII y comienzos del XVIII; hay una complejidad mucho mayor que lo que la historiografía usual señala: el cartesianismo se va mezclando con la escolástica, la cual no desaparece (en Alemania se hacen múltiples ediciones de las Disputationes de Suárez y de las Institutiones de Fonseca). No debe en fin olvidarse que en este sentido, el más profundo pensador de la línea que intenta sintetizar tradición y renovación, el más importante ecléctico (Brucker tenía en parte razón) fue Leibniz (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).
b. Periodo 1770-1810. También aquí puede hablarse de e., pero ahora entre la nueva mentalidad ilustrada y los valores morales de la tradición cultural cristiana. El problema de síntesis que se plantea se da ahora entre el plano de la psicología y la teoría social por un lado, y los valores morales según los cuales se vive, por otro.
Era natural que el afán que cunde por todos sitios por construir teorizaciones apoyadas en la experiencia y no en especulaciones filosóficas, llegase al tema del conocimiento humano que entonces es examinado mecánico-analíticamente, prescindiéndose de la teoría aristotélica de la abstracción (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Es lo que hacen Locke (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) primero, y Condillac (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), más radicalmente, después. Precisamente este método analítico y este centrarse en lo psicológico es un rasgo esencial del pensamiento de la Ilustración (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).
Pues bien, en el mundo hispánico, este mecanicismo psicológico, que entra en gran parte a través de Verney y Genovesi, es recibido con una actitud ecléctica, porque se le quiere hacer compatible con una visión espiritualista de la vida. Esto implica que el materialismo que podía traer consigo aquel empirismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) no aparece en absoluto y todos permanecen firmemente adheridos al código tradicional de valores morales; así, las teorías enciclopedistas sobre la sociedad y el derecho son ordinariamente rechazadas. La voluntad espiritualista lleva además a no dar trascendencia metafísica al empirismo, que sólo es aceptado en el plano psicológico; entonces, para explicar la universalidad y continuidad del pensamiento se recurre a una interpretación del fenómeno del lenguaje al que se entiende identificado con el pensamiento mismo, causado por Dios y transmitido por la tradición.
Estos rasgos los encontramos casi sin excepción en los autores de la época que se presentan así con una notable homogeneidad de fondo. Desde los más extremosos en aceptar elementos del sensismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y aun de la Enciclopedia, como los jesuitas Antonio Eximeno (m. 1808) y Juan Andrés (m. 1817) (véase en esta plataforma: ILUSTRACIÓN), hasta los más moderados, como Lorenzo Hervás (m. 1809) y sobre todo Jovellanos (m. 1811; v.). De la línea de autores que continúan la tradición y la defienden combativamente (Ceballos, Alvarado, etc.) no hay por qué hablar aquí (véase en esta plataforma: ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA).
También en América se da, por las mismas fechas, idéntico eclecticismo en psicología mecanicista y moral tradicional. José A. Caballero, en Cuba, autor de una Philosophia Electiva y Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo (1792), en Quito, son los más notables.
En conclusión, el prolongado y heterogéneo fenómeno ecléctico de los siglo XVII y XVIII tiene en nuestra historia de las ideas una peculiaridad que no se encuentra en el pensamiento de otros países de Europa. Por eso debe constituirse en una categoría historiográfica aparte.
V. t.: CARTESIANOS; ILUSTRACIÓN.
4. Eclécticos espiritualistas del siglo XIX. Se trata de un movimiento filosófico concreto, centrado en la figura del filósofo francés Víctor Cousin, y que durante unas décadas se extiende ampliamente en países latinos, europeos y americanos. La realidad es que el movimiento de Cousin ha tenido un éxito bibliográfico en la historiografía universal que no concuerda con lo que realmente fue: un caso más, y de poco valor especulativo, de la tendencia espiritualista que llena el pensamiento europeo de la primera mitad del siglo XIX (véase en esta plataforma: ESPIRITUALISMO II ).
Hay, pues, que estudiarlo en el seno de un movimiento de ideas mucho más amplio, que debe hacerse arrancar de una de las direcciones que toma en Alemania el pensamiento poskantiano: la línea de la llamada filosofía de la fe, de Hamann y Herder (intento de superación de la razón analítica de Kant por una fe intuitiva sentimental y comprensiva) y de la ontología espiritualista de lacobi (la fe, como sentimiento de lo incondicionado supera a la finitud trascendental de la razón). Paralelamente, se desarrolla en esa misma época la denominada Escuela Escocesa (véase en esta plataforma: SENSISMO II), cuya noción central es la aprehensión de la existencia del yo como una intuición que no se deriva del conocimiento sensible.Entre las Líneas En Francia, esta preocupación por la conciencia ocupa el pensamiento de Laromiguiére, Royer-Collard y Jouffroy, ya antes de 1830; y sobre todo la filosofía de Maine de Biran, cuya reflexión sobre el sentido íntimo o conciencia es realmente notable. Al mismo tiempo, el idealismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) alemán (que es también una teoría del Espíritu, pero con una metodología de alcance filosófico enormemente superior) está culminando con Hegel (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).
En estas condiciones surge, entre 1830 y 1870, el pensamiento de Cousin y su correlativa difusión a otros países.Entre las Líneas En este periodo, que termina con la significativa vuelta a la razón limitada y a la realidad problematizada de los neokantianos, son características esenciales las siguientes: capacidad omnicomprensivamente afirmadora del conocimiento, ausencia de problematicidad, y una decidida voluntad de revisión del orden socio-económico. Este clima general tiene un contrapunto en algunos autores (véase en esta plataforma: SCHOPENHAUER; KIERKEGAARD) que investigan ciertas dimensiones (voluntad, decisión existencial) para las que el espíritu del siglo permanece ciego.Si, Pero: Pero la corriente espiritualista participa de la confianza afirmadora dominante en el periodo; es una filosofía que quiere proporcionar seguridad al hombre, concediendo al conocimiento del yo, el mundo y Dios un alcance del que carecía la teoría sensualista de Condillac y el grupo de la Ideología (Destutt de Tracy; v. ILUSTRACIÓN). Su rasgo más esencial consiste en que los valores especulativos resultan desvirtuados porque se ponen al servicio de intereses políticos no filosóficos; entonces, se recurre, conciliatoria y eclécticamente, a construir una filosofía con verdades tomadas de autores diversos. Este eclecticismo espiritualista está siempre conectado con un liberalismo moderado, y sufre por ello las críticas tanto del absolutismo como del liberalismo radical.
El proceso comienza con Pablo Royer-Collard (m. 1843). Por sus Fragmentos conocemos su crítica a todo idealismo, que encierra al yo en sí mismo y conduce al escepticismo y al egoísmo moral, y su afirmación de una filosofía realista que establece la percepción intuitiva del yo, el mundo y Dios. El compromiso con una ideología política ya aparece cuando Napoleón, que había asistido a alguna clase de Royer-Collard, dio carácter oficial a aquella filosofía de la que afirmó ser «una nueva doctrina muy importante que podrá honrarnos y librarnos por completo de los ideólogos».
Víctor Cousin, n. en París 1792 y m. en Cannes en 1867, es el verdadero creador del eclecticismo. Había sido discípulo de Laromiguiére, y se esfuerza en sintetizar (sin conseguir muchas veces más que un sincretismo superficial) el espiritualismo de Royer-Collard y de la Escuela Escocesa, con el idealismo de Hegel (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y Schelling (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), autores éstos a los que conoció personalmente en sus viajes a Alemania. Sus obras principales son: Cursos de Historia de la Filosofía moderna (la y 2a series de 5 y 3 volúmenes) conteniendo muchos estudios, y Fragmentos Filosóficos.
En cuanto a su pensamiento, continúa la línea voluntarista de Laromiguiére y Maine de Biran, subrayando, frente a la pasividad de la sensación, la actividad de la percepción.Si, Pero: Pero además insiste en una «razón impersonal» por la que se nos hacen evidentes realidades como el yo, el mundo e incluso Dios; a esta trascendencia total del conocimiento no se llega por una intuición de lo Absoluto (al modo de Schelling) ni por la simple tradición (al modo de Lamennais) sino por un camino que, si para Hegel es el esfuerzo del Begriff (concepto), para Cousin es el nivel de la apercepción, que está por debajo de la conciencia y que hace a ésta posible.
Cousin entiende que la tarea filosófica se hace mediante un equilibrio circular que a lo largo de la historia se mantiene entre cuatro posturas: el sensualismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) (la sensación es el único fenómeno de la conciencia), el idealismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) (que al centrarse en la idea, descuida la sensación), el escepticismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) (a donde conduce la crítica de los dogmatismos anteriores) y el misticismo (vuelta a una espontaneidad no analizable). Este movimiento circular retorna siempre sobre sí mismo, sin que pueda faltar ninguno de sus momentos. Con esto, Cousin muestra la necesidad de recoger los distintos sistemas en una síntesis conciliadora. Hay aquí una postura afín a la hegeliana, en cuanto se trata de una versión del proceso histórico entendido como una dinámica del Espíritu, pero le falta el carácter de progreso hacia el Espíritu Absoluto que encontramos en Hegel. Se comprende el interés que Cousin tuvo en los estudios de historia de la filosofía.
Este eclecticismo es la filosofía oficial francesa desde 1830 (Revolución de julio) hasta 1848 (caída de Luis Felipe).Entre las Líneas En su país da lugar, a lo largo de la segunda mitad del siglo, a una muy generalizada corriente de autores espiritualistas y eclécticos, cuya labor historiográfica es por otro lado extraordinariamente notable. Pertenecen a esta tendencia autores como Emilio Saiset (m. 1863), Charles Remusat (m. 1875), Adolfo Franck (m. 1893), Eduardo Chaignet (m. 1901), Jules Simon (m. 1897), Paul Janet (m. 1899) y eclecticismo Vacherot.
España sólo tiene en este tiempo una figura filosófica de notable valor creador, Balmes (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).Entre las Líneas En lo demás, sólo puede hablarse de autores secundarios, afines a unas u otras de las tendencias dominantes en Europa. Entre estas tendencias, el eclecticismo repercute en nuestro país con no mucha amplitud. Tomás GARCÍA Luna (m. 1880), publica unas Lecciones de Filosofía Ecléctica y José J. de Mora dirige una llamada «Revista Ecléctica Española» (aunque este autor, que enseña después en Chile y Argentina, está en sus «Cursos» más ligado a la Escuela Escocesa). No lejos de esta dirección habría que colocar a Nicomedes Martín Mateos, que unas décadas más tarde publica El espiritualismo, Curso de Filosofía.
En América, el panorama es algo diferente en el predominio de unas corrientes sobre otras. Hay también empirismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) e Ideología, un autor verdaderamente creador en la línea del sensismo escocés, Andrés Bello (m. 1865; v.) y alguna repercusión del movimiento krausista (véase en esta plataforma: KRAUSISMO ESPAÑOL).Entre las Líneas En cambio (cosa que no ocurre en la Península) hay una amplísima resonancia del movimiento positivista (véase en esta plataforma: POSITIVISMO); y es natural que así fuera, dada la coyuntura de revisión socio-política en que se encontraban los latinoamericanos con sus nuevas nacionalidades independientes.Entre las Líneas En cuanto al e., encontramos influencias en el citado Bello. Y, a veces, se recurre al espiritualismo de Cousin para combatir las consecuencias éticas del dominante empirismo de Locke y Condillac; el caso más notable se da en Cuba, donde Manuel y José Zacarías del Valle oponen el cousinismo al pensamiento de Varela y de Luz y Caballero.
V. t.: ESPIRITUALISMO II. [rbts name=”filosofía”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre eclecticismo filosofía en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
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