Historia de los Patripasianos
Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]
Patripasianos en Relación a Teología
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] (Nota: esto es una continuación del texto sobre patripasianos que se haya en otra parte de esta plataforma online). S. Gregorio Niseno (ca. 333-395; v.), el más filósofo y místico de los tres Capadocios. Espíritu penetrante y profundo, afanoso de la claridad y el orden en los conceptos; más especulativo que S. Basilio y S. Gregorio Nacianceno, se inclina al alegorismo origeniano en la interpretación de la S. Escritura (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Filosóficamente, interesa sobre todo por su obra De hominis opilicio (Sobre la formación del hombre), cuyo centro temático es el hombre y cuyas fuentes son: el texto bíblico como base principal y, para explicarlo, la «filosofía de fuera», que viene a identificarse con la platónica. Toda realidad creada se jerarquiza en grados, desde los seres inorgánicos hasta los espíritus, pasando por el hombre, que sintetiza los tres reinos de la naturaleza (por su cuerpo, su alma y su espíritu) y es lazo de unión entre el universo visible y el invisible. Microcosmos, rey y fin próximo de la creación, el hombre posee una dignidad incomparable, por ser la criatura más perfecta de Dios y, en especial, por ser imagen de la Trinidad, no sólo en su cuerpo, sino también en su alma. Gregorio concibe el alma humana como principio animador del cuerpo y niega su preexistencia, aunque tropieza con dificultades para explicar su unión con el cuerpo. De su doctrina parece desprenderse la teoría de una doble creación: una genérica, de la que procedería el primer hombre celeste, con alma y cuerpo casi espirituales; y otra (concebida para salvar los obstáculos que encontraba en la transmisión del pecado original) individual, de la que procedería el hombre terrestre.Entre las Líneas En cuanto al origen del alma, no parece evitar por completo el gene racionismo, quizá por encontrar para el creacionismo una dificultad suscitada por el mismo texto sagrado, según el cual Dios descansó el día séptimo, y ya no creó nada más.
Puntualización
Sin embargo, todo lo existente procede de Dios. que lo ha sacado de la nada. Para salvar esta dificultad, señala un doble origen simultáneo: alma y cuerpo proceden de Dios como causa primera -no inmediata, sino virtual y génerica- y de los padres como causas secundarias e instrumentales. La unión del alma y cuerpo constituye un hondo misterio, que Gregorio trata de aclarar con expresiones hilemórficas a las que, paradójicamente, da un sentido platónico. El alma y el cuerpo están unidos en una íntima compenetración, por modo de materia y forma, y de esa unión resulta el hombre, que no es el alma sola, sino todo el conjunto. Aunque en el hombre se dan tres tipos de operaciones -nutritivas, sensitivas y racionales-, todas ellas proceden de una sola alma, cuyo carácter fundamental es el pensamiento, que se expresa a través del verbo o logos. Esta racionalidad del hombre aclara el misterio de la Trinidad.
Todas estas teorías sobre el hombre tienen amplio eco en el tratado Sobre la naturaleza del hombre, atribuido a Nemesio de Émesis, del que apenas sabemos nada, excepto que fue obispo de Cesarea y que compuso su libro ca. 400. La obra fue bastante citada en la Edad Media; a su éxito contribuyó la creencia de que su autor fue S. Gregorio Niseno (se tomaba a Nemesio por Niseno). Constituye un ecléctico acopio de elementos filosóficos (tomados de Platón, Aristóteles, los estoicos e incluso de los materialistas), donde abundaban consideraciones psicológicas y morales encaminadas a una interpretación cristiana del hombre. Siguiendo las líneas generales de la antropología del Niseno, Nemesio desarrolla en sentido moral la concepción del hombre como ser central del universo. Interesa tener un concepto claro de su naturaleza, y en especial de su alma, para evitar la degradación a que llevaría el excesivo apego a la materia. De ahí que el estudio del hombre sea centro de las ciencias físicas (Nemesio lo compara al tronco del que salen muchas ramas, y así lo denomina: premnon physicon, nombre con el que a veces se citará su obra). Acerca de la naturaleza del alma, tras examinar varias doctrinas filosóficas, prefiere la platónica: sustancia incorpórea, completa, distinta del cuerpo e inmortal. Admite también la preexistencia (no la transmigración) y rechaza el creacionismo, el traducianismo y el generacionismo. Para aclarar el difícil problema de launión de dos sustancias completas, una espiritual -el alma- y otra corpórea -el cuerpo-, recurre al ejemplo de la luz y el aire, que se compenetran íntimamente sin confundirse, teoría que parece haber tomado de Ammonio Saccas o de su discípulo Plotino. Describe el cuerpo y los elementos de la naturaleza siguiendo a Aristóteles, de quien también asimila muchas nociones pertenecientes a la ética.[rtbs name=”etica”]Estudia los sentidos y las potencias del alma (imaginación, memoria y entendimiento). Admite la reminiscencia, y la extiende a las «nociones naturales», verdades de alcance general, entre las que incluye la existencia de Dios.Entre las Líneas En el entendimiento, distingue una parte irracional (sede de las pasiones, que pueden ser concupiscibles o irascibles) y otra racional, diferenciando, en ésta, la razón interna y la externa.
Pormenores
Las acciones del hombre son involuntarias o voluntarias; el voluntario es interno al agente y se despliega en tres momentos: deliberación, juicio y elección.
Por lo dicho se advierte el amplio lugar que la filosofía ocupa en las obras de los PP. griegos del siglo IV. Gracias a ellos se van incorporando y consolidando muchas nociones y teorías que influirán poderosamente en autores medievales, sobre todo simpatizantes del platonismo, aunque resulta interesante notar cómo se introducen también nociones aristotélicas, especialmente en filosofía de la naturaleza y en moral. Este progreso filosófico innegable se nos presenta hoy como un alto valor histórico.
6. La filosofía en los Padres apologistas latinos. A diferencia de lo que sucedió en Oriente, el Occidente cristiano no posee escuelas de importancia ni grupos homogéneos de pensadores. Tampoco en él influye mucho la filosofía, que casi se hallaba ausente de las escuelas latinas.
Puntualización
Sin embargo, cabe señalar algunas personalidades importantes, que prepararon la figura extraordinaria de S. Agustín, y que en su mayor parte pertenecen a ese grupo que algún historiador ha llamado «la serie de los grandes africanos».
Abre esta serie el cartaginés Tertuliano (ca. 150/160240/250; v.), el primero y más grande de los apologistas latinos. Gran erudito, de dialéctica férrea e implacable, es polemista temible por su dureza y violencia. De sus numerosas obras (muchas perdidas) filosóficamente ofrece mayor interés el Apologético, la Prescripción de los herejes y el Sobre el alma. El Apologético, dirigido en 197 a los magistrados del Imperio, justifica a los cristianos frente a las acusaciones lanzadas contra ellos; como jurista, Tertuliano carga el acento sobre los aspectos legales (procedimiento ilegal, sentencia monstruosa, ley inicua.). Ante la filosofía, su actividad es una oposición que no admite concesiones ni posibilidad de armonía con la religión. Hombre de extremos, resalta la autosuficiencia del cristianismo, depósito y regla de la verdad, frente a la total insuficiencia de la filosofía, madre de todas las herejías y tenebroso conjunto de errores y contradicciones. Al cristiano le basta su fe y no tiene por qué buscar nada fuera del Evangelio. Semejante hostilidad, que nos recuerda la de Taciano, quizá pueda explicarse, al menos en parte, por el hecho de que Tertuliano, siendo jurista, no profundizaría mucho en la filosofía, lo cual, a su vez, explica sus ligerezas y errores en este terreno. Se advierte en él un cierto materialismo en su concepción del alma humana como cuerpo tenue, tridimensional, dotado de órganos propios; de ahí que, según él, se propague por transmisión de padres a hijos, con lo que ya no resulta sorprendente la herencia de rasgos y caracteres ni la propagación del pecado original ni tampoco la transmisión de la semejanza divina, en virtud de la cual toda alma es naturalmente cristiana. Incluso Dios es corpóreo, aunque con un cuerpo tan sutil y brillante, que es invisible. Afirma que el Verbo es una sustancia espiritual engendrada por Dios, y que el Espíritu Santo se añade al Padre y al Verbo sin romper la unidad divina. Quizá destaque en Tertuliano, más que la profundidad de doctrina, el entusiasmo y ardor con que la propagó; la sinceridad con que la aceptó; el celo con que quiso vivirla y hacerla vivir.Si, Pero: Pero estas magníficas cualidades, no controladas ni dirigidas, le hicieron caer en un irracionalismo (quizá no tan fuerte como se ha creído al atribuirle el «credo quia absurdum») y un rigorismo que minaron y acabaron por derrumbar su fidelidad a una religión tan fervorosamente abrazada y tan enérgicamente defendida.
Por contraste con Tertuliano, Minucio Félix (ca. 180200; v.) evoca a S. Justino. Poseía una gran cultura y dominaba la literatura pagana.Entre las Líneas En su obra se ve clara la influencia de Séneca y Cicerón y se advierten también, a veces, las huellas de Platón, Homero, Virgilio, etc. Nos ha dejado el Octavio, diálogo que narra el debate entre un pagano (Cecilio) y un cristiano (Octavio), en presencia del propio Minucio. Por primera vez, se nos presentan las objeciones que un pagano podía esgrimir contra la religión cristiana. Minucio va rechazándolas por boca de Octavio. Lo más interesante para la filosofía es que la argumentación tiene un punto de partida racional: los poetas y filósofos paganos han alcanzado algunas verdades que coinciden con las reveladas por Cristo. Porque la verdad no pertenece con exclusividad a un grupo de privilegiados, sino que a todos los hombres ha sido concedida la razón para que la busquen y la hallen. Utilizando rectamente esa razón es posible llegar a la existencia de un Dios único y providente, a partir del orden del mundo. Conocida la existencia de Dios, se impone la necesidad de darle culto. Habla también del fin del mundo y de la vida eterna, de la inmortalidad del alma, etc. Y mantiene la superioridad de la fe cristiana con respecto a la filosofía.
Arnobio de Sicca (260-327; v.), donde enseñó. Retórica y se convirtió ca. 296, compuso por esa fecha su Adversus nationes, en siete libros, para conseguir que el obispo de Sicca, receloso de la sinceridad de su conversión, lo admitiera al catecumenado. Ridiculiza la filosofía pagana. Dios ha hecho al hombre el inmenso beneficio de darle a Cristo como Maestro de toda verdad. El cristianismo es, fundamentalmente, la revelación del monoteísmo y, con ella, la explicación última de todas las cosas. No siendo aún bautizado, Arnobio nos sorprende con la sinceridad de su conversión y tiene el mérito de reconocer humildemente la impotencia del hombre para abrazar la fe y lo absurdo de las creencias paganas que él mismo había admitido.
Lactancia (ca. 250-317; v.), también africano, discípulo de Arnobio, se convirtió ca. 300-303. Dirige su obra Instituciones divinas (compuesta entre 307 y 311) a Constantino, que le había encargado la educación de su hijo Crisipo. Pone de relieve los errores y contradicciones en que han incurrido los cultivadores de la filosofía, «falsa sabiduría». Aunque descubrieron verdades parciales, la verdad total se encuentra únicamente en el cristianismo, que proporciona también la felicidad. Demuestra la existencia de Dios por el orden del mundo, pero revela superficialidad en muchas cuestiones teológicas.
7. La filosofía en los Padres latinos posteriores. S. Hilario de Poitiers (ca. 315-368; v.), que parece haberse convertido tardíamente al cristianismo, compeso su De Trinitate, importantísima para la teología latina, durante su destierro en Frigia (356-359). Las preocupaciones morales dominan sobre las especulaciones metafísicas. Tratando de Dios desarrolla el tema de sus atributos, afirmandoque es único, eterno, omnipotente e inmutable (noción esta última que es pieza clave de su doctrina). Destaca la oposición entre filosofía pagana, donde las opiniones se multiplican y contradicen, y la seguridad, claridad y unidad del cristianismo. Carga el acento sobre la noción del esse divino, que concibe como plenitud de la realidad, autosuficiente, eterno, simplicísimo. Defiende la divinidad y consustancialidad del Hijo.Si, Pero: Pero no está exento de oscuridades, como en la cuestión de la espiritualidad del alma.
Puntualización
Sin embargo, su doctrina firme lo convirtió en adversario temible del arrianismo y le granjeó el título de «el Atanasio de Occidente».
También es más moralista que metafísico S. Ambrosio (333-397; v.), que, como es sabido, influyó decisivamente en la conversión de S. Agustín. Personalidad recia y ejemplar, conocía bien -a través de los PP.- la cultura helénica. No simpatizaba mucho con la filosofía pagana, y quizá por eso apenas profundiza en las cuestiones filosóficas que le salían al paso en sus obras, a pesar de que había estudiado a Filón y a Orígenes y, en ocasiones, acusa la influencia estoica. Los elementos filosóficos que emplea no han sido suficientemente asimilados por él y -como ha dicho Gilson- las nociones «permanecen como incrustadas en la fórmula del dogma». Es un claro precedente de la esencialización del concepto de ser cuando habla del ser divino. De sus obras, cabe destacar el In Hexaémeron, conjunto de nueve sermones inspirado en el de S. Basilio, y en el que abundan las interpretaciones alegóricas y el simbolismo moral de los animales.Si, Pero: Pero su aportación más notable es el De officiis ministrorum, en el que se advierte claramente la influencia (a veces, incluso de contenido) del tratado ciceroniano de título casi idéntico, que S. Ambrosio usa, sin grandes escrúpulos, con la idea de hacer un buen servicio no sólo a los cristianos, a los que ofrecía así una moral sistematizada, sino también a la misma obra de Cicerón, ya que perfeccionaba la moral de éste al darle un sentido nuevo y más alto que la presentara como moral religiosa basada en los deberes que el hombre tiene para con Dios. Sus preocupaciones -ya lo dijimos- no son especulativas, sino más bien prácticas: quiere dar normas de actuación, no teorías. Toma como guía la luz de la fe para corregir los elementos paganos que utiliza cuando estudia cuestiones referentes a la naturaleza (que considera obra de Dios), la Providencia, el alma (naturaleza, inmortalidad, etc.), las sanciones de la otra vida, la fe en Jesucristo, etc.
Aviso
No obstante, en S. Ambrosio se echa de menos un elemento fundamental: el papel de la razón, que puede llegar a descubrir a Dios y conocerlo como principio y fundamento de la moral, alcanzando así los preámbulos o bases naturales de la fe.Entre las Líneas En este sentido, y aunque haya aprovechado elementos filosóficos, cabría decir que el Obispo de Milán ha marginado, al menos en la práctica, el papel de la filosofía como preparadora de la Teología sobrenatural.
Como culmen de la patrística latina, encontramos a S. Agustín (v.). El tema de la filosofía tiene en él un enorme relieve. Habiendo recorrido en busca de la verdad las más importantes escuelas filosóficas y espirituales de su tiempo, la encuentra finalmente en la fe. Desde ese momento el tema de las relaciones entre fe y razón ocupa un lugar central en su obra. Ambas, filosofía y fe, se le presentan como vías hacia la verdad: la filosofía procede por la via eruditionis, es decir, el estudio y la reflexión humanos; la fe por la via auctoritatis, es decir, la aceptación incondicionada del testimonio de quien es capaz de enseñarnos. A la vez, y en dependencia de esa distinción, la fe se presenta como la vea universales salutis, ya que es alcanzable por todos, mientras que la filosofía es la vea paucorum, de los eruditos. Si nos quedáramos en esas formulaciones podría pensarse que S. Agustín no establece más que una distinción extrínseca entre fe y filosofía, ya que ambas alcanzarían el mismo cuerpo de verdades pero por distintos caminos.Entre las Líneas En realidad, no es así: el Obispo de Hipona afirma claramente que en la fe se contienen verdades no alcanzables por el mero esfuerzo racional, especialmente las referentes a Cristo (es, en efecto, introduciendo el tema de Cristo como establece de ordinario la distinción entre los filósofos y los cristianos). La razón de la oscuridad de S. Agustín está en la perspectiva que ha adoptado: está preocupado no, tanto por el origen de los conceptos o ideas, como por u vida en la inteligencia una vez que ésta los ha recibido. De ahí que no esté en condiciones de clarificar del todo este aspecto del problema; será necesaria una posición más críticamente refleja como la de S. Tomás de Aquino (v.) para, continuando la labor de Agustín y manteniendo sus ideas de fondo, aunque corrigiendo algunas de sus doctrinas (p. ej. la de la iluminación), llegar a una formulación más acabada del tema.
Es, decíamos, en el análisis de la vida de la verdad en la inteligencia donde brilla sobre todo S. Agustín. Aquí ofrece algunas fórmulas que han perdurado hasta nuestros días. Piénsese especialmente en la expresión Pides quaerens intellectum, que resume adecuadamente su pensar. La fe no es una aceptación ciega, sino un aceptar, basado en el testimonio de Dios, una verdad que ilumina la inteligencia. Hay así una inteligencia que precede a la fe, ya que si no comprendiera, aunque sea muy limitadamente, lo que se me dice, no podría asentir a ello. Hay, sobre todo, una inteligencia que sigue a la fe, ya que la mente humana aspira a nutrirse de la verdad que ha recibido y para ello a comprenderla con toda la hondura que le sea posible.Entre las Líneas En esa tarea el hombre debe proceder con humildad, no poniendo jamás en duda la verdad revelada que ha recibidó, aunque a veces se le presente oscura o difícil, pero a la vez con confianza, usando para ello de todos los recursos de la erudición y ciencia humana. De ahí el proyecto de, diríamos, plan de estudios que traza en el De doctrina christiana, y que constituiría el punto de partida de la Escolástica (v.), no sólo por lo que se refiere a la actitud de espíritu, sino también a la misma estructura de las escuelas universitarias medievales (v. MEDIA, EDAD III).
V. t.: PADRES DE LA IGLESIA 11 y 111. [rbts name=”teologia”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre patripasianos en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
É. GILSON, La Filosofía en la Edad Media, 2 ed. Madrid 1965; F. VAN STEENBERGHEN, Histoire de la Philosophie. Période chrétienne, Lovaina 1964; C. BAEUMKER, Die Patristiche Philosophie, Leipzig-Berlín 1913; UEBERWEG, Die Patristiche und Scholastische Philosophie, 11 ed. Berlín 1928; 1. DANIÉLOU, Message évangélique et culture helléniste aux Ile et 1111 siécles, París 1961; M. SPANNEUT, Le Stoicisme des Péres de l’Église de Clément de Rome á Clément d’Alexandrie, París 1957; G. VERBEKE, L’évolution de la doctrine du pneuma du stoicisme á S. Augustin, París 1945; R. ARNOU, Platonisme des Péres, en DTC 12,2258-2392; C. TRESMONTANT, La métaphysique chrétienne et la naissance de la philosophie chrétienne, París 1961; A. STÓCKL, Geschichte der christlichen Philosophie zur Zeit der Kirchenvater, Maguncia 1891; G. L. PRESTIGE, Dieu dans la pensée patri stique, París 1955; A. PUECH, Les apologistes grecs du 111 siécle de notre ére, París 1912; ID, Histoire de la littérature grecque chrétienne, II, París 1929, 126-130; J. RIVIÉRE, Saint Justin et les apologistes du [le siécle, París 1907; H. VON CAMPENHAUSEN, Les Péres grecs, París 1963; íD, Les Péres latins, París 1967 (con atención a los aspectos filosóficos); J. MARSHALL CAMPBELL, Los Padres griegos, 1948; F. JACKSON, Eusebius bishop of Caesarea and first christian historian, Cambridge 1933; P. HENRY, Recherches sur la Praeparatio evangelica, París 1935; 1. RIVIÉRE, Saint Basile évéque de Césarée, París 1930; R. GOTTWAL, De Gregorio Nazianzeno, Platonico, Breslau 1906; H. PINAULT, Le platonisme de saint Grégoire de Nazianze, París 1926; F (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FLEURY, Hellénisme et christianisme, Saint Grégoire de Nazianze et son temps, París 1930; H. VON BALTHASAR, Présence et pensée. Essai sur la philosophie religieuse de Grégoire de Nise, París 1924; A. KoCH, Quellenuntersuchungen zu Nemesios vom Emesa, Berlín 1921; P. DE LABRIOLLE, Histoire de la littérature latine chrétienne, 2 ed. París 1924; P. MONCEAUX, Histoire littéraire de 1’Afrique chrétienne depuis les origines 1.usqu’á l’invasion arabe, París 1901-23; A. D’ALÉs, La théologie de Tertullien, París 1905; H. J. BAYLISS, M (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Felix and his place among the early fathers of the latín Church, Londres 1928; R. PICHON, Lactance. Étude sur les mouvements philosophiques et religieux sous le régne de Constantin, París 1903; P. SMULDERs, La doctrine trinitaire de Saint Hilaire de Poitiers, Roma 1944; 1. E. EMMENEGGER, The functions of faith and reason, Washington 1947; R. THAMIN, Saint Ambroise et la morale chrétienne au IV, siécle. Étude comparée des traités Des devoirs de Cicéron et de saint Ambroise, París 1895; J. R. PALANQUE, Saint Ambroise et l’Empire romain, París 1933; P. COURCELLE, Plotin et S. Ambroise, París 1949; t. GILSON, lntroduction á 1’étude de S. Augustin, 3 ed. París 1949; R. HOLTE, Béatitude et Sagesse, París 1962; J. MORÁN, La teoría del conocimiento en S. Agustín, Valladolid 1961; J. L. ILLANES, Sobre el sentido del saber teológico: del «intellectus fidei» agustiniano a la «théologia» tomista, «Divinitas», 16 (1972) 415-444.
📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras: Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.