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Medios de Comunicación en Chile

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Medios de Comunicación en Chile

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Medios de Información y Comunicación Social en Chile en Relación a Medios de Información

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] Ch. tiene uno de los índices de analfabetismo más bajos de Iberoamérica (16,4%), detrás de Argentina y Costa Rica. Posee 10 casas editoriales que en 1965 publicaron 1.497 títulos, de los cuales 1.339 fueron primeras ediciones. El año en que se editó mayor número de libros fue 1960, con 1.518 títulos. Chile está a la cabeza de los países productores de papel periódico entre los de lengua castellana del continente americano. Su producción sobrepasa las 54.000 t. al año. La industria de papel periódico, de existencia ya antigua, ha contribuido en gran manera al desarrollo de la prensa y ha conseguido sobrepasar la demanda nacional, permitiendo una exportación media anual de 36.000 t. a lo largo del cuatrienio 1959-62. El consumo de papel periódico se ha duplicado en siete años, pasando de 21.100 t. en 1958 a 42.200 en 1964, cifras que suponen 2,9 y 5 Kg/hab. en los mismos años.
1. Prensa. Historia. El primer periódico aparece en 1812: La Aurora de Chile. Es su fundador y primer director Camilo Henríquez, considerado el padre del periodismo chileno. José M. Carrera, uno de los primeros políticos de Chile, estaba interesado en la fundación de un periódico. Para ello obtuvo la ayuda de Joel Poinsset, cónsul norteamericano en Chile Éste era gran amigo de los chilenos y se presentaba como partidario de la independencia del país; mandó buscar una imprenta e impresores norteamericanos. Así fue como Mathews Hoevel, impresor norteamericano, llegó a Valparaíso en 1811 con otros tres impresores, Burgbridge, Ganisson y Jonhston, llevando consigo una imprenta. Con esta ayuda, La Aurora de Chile salía el 13 feb. 1812. Al año siguiente, Camilo Henríquez fundaba El Monitor Araucano, tras cuyo intento emigró a Buenos Aires, donde se entregó de lleno a la prensa. Llamado por Bernardo O’Higgins, regresó a Chile en 1822, fundando y dirigiendo en Santiago El Mercurio, de vida muy corta. Más tarde colaboró en El Curioso.
Durante los tres primeros cuartos del siglo pasado, la prensa chilena tuvo su época de infancia. La mayor parte de las publicaciones de este periodo son puramente ocasionales. Se fundaron numerosos periódicos, pero su vida fue breve, a excepción de El Mercurio de Valparaíso (1827), que ha sobrevivido hasta el presente. Sus fundadores fueron dos chilenos, Pedro Félix Vicuña e Ignacio Silva, y el norteamericano Thomas G. Wells (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Félix Vicuña (1806-74) había fundado anteriormente El Telégrafo, de duración muy corta, y más tarde fue redactor de El Censor y La Ley y la justicia.Entre las Líneas En 1841, desde las columnas de El Verdadero Liberal y El Elector, defendió la candidatura del general Pinto a la presidencia del país, y en 1845 apoyó la del general Freire en El Republicano, también fundado por él. Políticos, profesores y literatos colaboraron en los primeros periódicos, y los hombres más sobresalientes tuvieron alguna relación con la prensa del siglo Xix, que estaba muy politizada. Las diferentes tendencias de la política se reflejaban en las numerosas publicaciones que aparecían y desaparecían.Entre las Líneas En ellas, los artículos de opinión eran más importantes que las noticias, y las informaciones extranjeras se copiaban de los periódicos de Europa y Estados Unidos. Debido a que los barcos extranjeros (referido a las personas, los migrantes, personas que se desplazan fuera de su lugar de residencia habitual, ya sea dentro de un país o a través de una frontera internacional, de forma temporal o permanente, y por diversas razones) necesitaban un mes o más para tocar los puertos de Chile, las noticias llegaban con gran retraso.
El último cuarto del siglo trajo consigo grandes cambios. Un servicio cablegráfico unió el país al resto del mundo, y los diarios comenzaron a publicar a tiempo las noticias recibidas del extranjero. Junto con el mayor interés por la información del exterior se empezó a dar importancia a las noticias locales, que se redactaron con mayor objetividad.Entre las Líneas En 1885 se fundó La Unión en Valparaíso.Entre las Líneas En 1902, Agustín Edwards, dueño de El Mercurio de Valparaíso, creaba un nuevo periódico con el mismo nombre en Santiago, donde también se establecieron El Diario Ilustrado (1902) y La Nación (1917). Con el nuevo siglo la prensa va adquiriendo el desarrollo actual. El Mercurio de Santiago se publica diariamente a partir de 1900, y desde entonces aparecen los actuales diarios. La prensa chilena actual da mucha importancia a la información y a la opinión política, convirtiéndose en reflejo de las aspiraciones del pueblo. El interés político de sus ciudadanos es poco común, fruto no sólo de unas instituciones democráticas particulares y de un avanzado programa social, sino también consecuencia del conocimiento que el pueblo tiene de los asuntos relacionados con su gobierno. La información extranjera ocupa de tres a cuatro páginas de los grandes diarios, y se concede importancia a la vida política nacional.
Legislación. Chile disfruta de libertad de prensa, garantizada por la Constitución y varias disposiciones posteriores.Entre las Líneas En 1964, establecida la censura, se promulgó una ley determinando y extendiendo el campo de aplicación de anteriores legislaciones. Los «abusos de publicación» se extendían a todos los órganos de difusión. La ley modificó y aumentó también las penas por la publicación de «noticias falsas», y añadía: «las mismas penas se aplicarán a todos los que publiquen o difundan informes o documentos de carácter confidencial», que los definía como «todo documento al que la ley o cualquier acto de la autoridad legislativa confiera este carácter, o cuya naturaleza sea tal que su divulgación suponga perjuicio del interés nacional». Sancionaba también los excesos de las informaciones sensacionalistas, a los que es muy dada la prensa chilena. Constituía objeto de delito todo artículo sensacionalista sobre crímenes superior a las 500 palabras o impreso con colores diferentes o con caracteres mayores de los normales, cuando el título tenía más de tres columnas o era de una altura superior a 0,5 cm.; y en el caso de la radio, si el tiempo dedicado excedía los tres minutos. Al mismo tiempo se prohibían las fotografías, grabados o representaciones gráficas sobre crímenes, delitos o suicidios, que no podían ser publicados sin la autorización escrita del tribunal competente.
Según la ley, la responsabilidad recaía no sólo sobre el director de la publicación, sino también sobre la empresa y, en su caso, sobre el editor, distribuidores, vendedores, etc. Sólo se exceptuaban los que les suplían. Esta ley dividió a la prensa, oponiéndose a la misma Clarín, caracterizado por sus artículos sensacionalistas sobre crímenes y delitos. También se opuso la Asco. Nac. de Periodistas, pero fue apoyada por El Mercurio, porque «defendía el buen nombre de la persona» y frenaba el sensacionalismo, aunque declaraba que los periodistas miembros de la Asociación debían conseguir que fueran modificados otros artículos de la ley. Con la llegada al poder de Eduardo Frei se restableció la libertad de prensa, y en 1965 el mismo presidente puso veto a una ley votada por el parlamento, por la cual los periódicos se podían ver obligados a aceptar propaganda política en sus columnas, veto que se considera como una victoria en favor de la tradicional libertad de la prensa chilena.
Estructura de la prensa actual. Existen 36 diarios con una tirada conjunta del millón de ejemplares, que representan 118 por cada 1.000 hab. A pesar de que el número de diarios ha disminuido, la circulación ha aumentado, hasta el punto de que se ha duplicado en 10 años, pasando de 465.000 en 1952 a 1.047.000 en 1961. Aparecen 10 diarios en Santiago y tres en Valparaíso, que representan aproximadamente las dos terceras partes de la circulación nacional. Los principales diarios de la capital son: El Mercurio (fundado en 1827 en Valparaíso), con 150.000 ejemplares diarios durante la semana y 265.000 los domingos; La Nación (fundado en 1917), con 100.000 ejemplares; La Tercera, con 85.000 ejemplares; Las últimas Noticias, con 80.000 ejemplares diarios durante la semana y 110.000 los sábados; Diario Ilustrado, con 55.000 ejemplares diarios durante la semana y 64.000 los domingos; y Clarín con 40.000 ejemplares. La ciudad que sigue a la capital en importancia periodística es Valparaíso, con tres diarios: El Mercurio (45.000 ejemplares diarios durante la semana y 60.000 los domingos), La Estrella (35.000 ejemplares) y La Unión (28.000 ejemplares durante la semana y 40.000 los domingos). Otras ciudades con tres diarios, entre los que destacan El Sur (40.000 ejemplares) y La Patria (36.000 ejemplares), son Concepción e Iquique. Antofagasta tiene dos diarios, de los cuales El Mercurio lanza 20.000 ejemplares diarios durante la semana y 25.000 los domingos. Punta Arenas figura también con dos diarios. Se dan algunos casos de consorcio entre varias publicaciones de la capital y otras de provincia. El más importante es Empresa El Mercurio, S. A., que posee en Santiago El Mercurio, Las últimas Noticias y La Segunda, y en Valparaíso El Mercurio (el más antiguo de la empresa) y La Estrella. Prensa católica. Los católicos chilenos han dedicado sumas importantes de dinero para el desarrollo de la prensa católica en el país.Entre las Líneas En 1920 se fundó la Soc. Periodística de Chile, con un capital ampliable de un millón de pesos, con el fin de promover la buena prensa. El diario más importante es La Unión de Valparaíso (fundado en 1885), propiedad del arzobispado de Valparaíso, y que ha sido dirigido, desde 1919 hasta 1967, por la familia Silva Carvallo. A principios de 1967 se confió a una sociedad, Empresa Periodística Valparaíso Limitada (PERIOVAL), constituida por miembros de la universidad y que sigue las orientaciones de la democracia cristiana. Existe gran número de publicaciones religiosas de todo tipo. Se tiende a unificar los esfuerzos de las diferentes congregaciones en materia de prensa, publicándose conjuntamente revistas con presentación aceptable y calidad informativa. Los Padres Claretianos y los del Verbo Divino lanzan en conjunto un magazine católico de información general llamado Mundo 67, cuando apareció en 1967, y cuyo segundo número editó 20.000 ejemplares.
Agencias de noticias. Existen cuatro agencias nacionales de información con sede en Santiago y corresponsales en todo el país. La más antigua de ellas es Agencia Noticiosa Prensa Radio y Cine (PRYC), fundada en 1945. Distribuye un boletín diario de informaciones nacionales y un resumen de las noticias extranjeras a los suscriptores de provincias. La Agencia Noticiosa Corporación de Periodistas (COPER) se fundó en 1948. Envía información nacional a las emisoras de radio de Santiago y a algunos diarios de provincias. La Agencia Informativa Orbe, fundada en 1952 y propiedad de una empresa privada, dispone de seis redactores y 10 reporteros en la capital, cuatro corresponsales permanentes y numerosos corresponsales ocasionales en provincias. Reparte un boletín de noticias nacionales, con 12.000 palabras, a tres diarios y a 10 emisoras de radio.

Otros Elementos

Además, algunos organismos y empresas privadas están suscritos a sus servicios. La Agencia Orbe Latinoamericana, creada en 1956, sirve noticias extranjeras en su mayor parte. Posee corresponsales en 12 capitales de Iberoamérica y mantiene intercambio con la Agencia Informativa Orbe y con otras agencias brasileñas colombianas, guatemaltecas y uruguayas. Cuenta con 22 abonados y sus servicios comprenden 500 palabras para la información nacional y 6.000 para la extranjera. La información internacional de los diarios se consigue mediante las oficinas que las agencias internacionales AFP, AP, UPI y Reuters mantienen en Santiago. La agencia soviética Tass destaca un corresponsal permanente.
2. Radio. Existen 118 emisoras de onda media y 17 de onda corta, que jalonan el país desde Arica, en el Norte, hasta Punta Arenas, junto al estrecho de Magallanes, en el Sur, asegurando una difusión satisfactoria por todo el territorio nacional. Están distribuidas en tres grandes redes: la Cooperativa Vitalicia, la Soc. Nac. de Agricultura y la Soc. Nac. de Minería. Todas pertenecen a empresas privadas y son explotadas comercialmente, salvo tres que pertenecen a las Univ. de Concepción, Santiago y Valparaíso, de carácter esencialmente cultural.

Otros Elementos

Además, existe una emisora militar en el estrecho de Magallanes. El Ministerio de Educación se sirve de emisoras privadas para sus programas escolares y para la educación de adultos. Todas las emisoras están asociadas a ARCHI, Asoc. de Radiodifusión de Chile, miembro de la Asoc. Interamericana de Radiodifusión. El número de receptores de radio en 1970 era de 2.500.000.
3. Televisión. Las tres emisoras de TV, de carácter eminentemente educativo, están encomendadas a universidades.Entre las Líneas En Santiago, la de la Univ. Católica emite dos horas diarias y realiza emisiones experimentales desde Valparaíso; no es comercial. La de la Univ. de Chile emite sus programas dos veces por semana, con fines educativos. El número de receptores de TV era, en 1969, de 200.000.
4. Cine. Hay 270 salas de proyección, que recibieron 55.832.000 espectadores en 1965, lo que supuso una frecuencia de 6,6 entradas por hab. Diversas son las empresas productoras de películas de largo metraje, pero su producción anual es muy escasa.Entre las Líneas En 1958 se terminaron cuatro f ilms. La principal de todas ellas, Chile Films, S. A., posee el único estudio del país. La casi totalidad de las películas proyectadas son de importación y proceden en su mayor parte de EE. UU. Otros países suministradores son Argentina, México, Inglaterra, Francia e Italia. El número de films importados se eleva a 500 anuales. El Servicio Cinematográfico, organismo oficial, lanza cada 15 días un documental con la información de la quincena. Al mismo tiempo, una empresa privada produce también documentales cinematográficos, y se proyectan servicios informativos franceses y norteamericanos. El Ministerio de Educación ha realizado un corto número de documentales y películas educativas, y posee una cinemateca de f ilms y diapositivas destinadas a organizar sesiones educativas en las escuelas y para el público en general. Exceptuando las disposiciones de la censura cinematográfica, no existe legislación alguna acerca del tipo o número de películas que deben proyectarse.
Historia. El cine chileno se remonta a los primeros años del siglo, con algunos noticieros y documentales de actualidad. Ha dado unos 158 f ilms de largo metraje y alrededor de 1.500 cortometrajes de diferente índole, que en su mayoría corresponden a documentales comerciales y publicitarios. El periodo mudo es la época de mayor actividad. De 1916 a 1931 se producen 80 largometrajes, la mitad de los cuales se terminan entre 1925 y 1927, los años más notables de este periodo. Es poco lo que se sabe acerca de su calidad técnica y artística, debido a que la mayor parte se ha perdido. Esta falta de conocimientos sobre el cine mudo chileno ha creado un mito difícil de combatir.

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Puntualización

Sin embargo, se conocen varias producciones cinematográficas que consiguieron levantar una industria más o menos importante.Entre las Líneas En Santiago y Valparaíso se encontraban las de mayor interés y las que produjeron durante mayor tiempo, mientras que en otros lugares algunas productoras desaparecían después de su primera o segunda película. Las principales productoras del periodo mudo fueron: Gambastiani Films, Chile Films Co., Hans Frey Films y De la Sotta Films. Los realizadores que se distinguieron por su mayor calidad parecen ser Pedro Sienna, que dirigió Los payasos se van (1921), Un grito en el mar (1924) y El húsar de la muerte (1926); Jorge Délano (Coko), con juro no volver a amar (1925), Luz y sombra (1926) y La calle del ensueño (1929); y Nicanor de la Sotta, que realizó Golondrina (1924) y juventud, amor y pecado (1926).

Informaciones

Los directores de esta época se redujeron a imitar los modelos norteamericanos; las productoras entonces existentes no consiguieron establecer una industria estable, que desapareció con la llegada del cine sonoro.
Las aportaciones para las modernas corrientes fueron nulas; las jóvenes generaciones se vieron obligadas a empezar de nuevo. El cine sonoro comienza en 1934. Nacen nuevas sociedades productoras, pero su importancia es escasa y su desorganización muy grande.Entre las Líneas En la década de los a. 40 surge Chile Films, S. A., con aportación estatal, y los estudios V.D.B. trabajan con una ingenua honradez que logra, durante algún tiempo, ciertos éxitos comerciales.Entre las Líneas En este mismo decenio sobresalen los directores Jorge Délano (Coko), Miguel Frank y José Bohr, quienes hacen largometrajes para un público conformista. Como en otras cinematografías latinoamericanas, una de las constantes del cine chileno son las películas de corte «populachero». A partir de 1950 el cine pierde la continuidad obtenida y la producción se vuelve esporádica; se produce un film al año más o menos, y en muchos de los casos no se consigue recuperar ni el 80% del dinero invertido. Una mayor continuidad se logra en los cortometrajes, especialmente publicitarios; con ellos siguieron produciendo los estudios de Chile Films, S. A. y se dio trabajo a numerosos profesionales. De las mejores producciones son las del director francés Pierre Chenal, realizadas durante su estancia en el país: El ídolo (1952) y Confesión al amanecer (1954) Hacia 1958 nacen los primeros movimientos juveniles que se encaminan a la creación de cine-clubs. Varios estudiantes constituyen el Cine Club Universitario, ya desaparecido.Entre las Líneas En la Univ. Católica se funda el Inst (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fílmico, se inicia el primer curso de formación cinematográfica, se realizan cortometrajes experimentales y se forman técnicos en las diferentes especialidades de la industria.Entre las Líneas En 1960, la Univ. de Chile, dentro de su Departamento Audiovisual, crea dos nuevas secciones: Cine Experimental y Cineteca Universitaria. La primera encabeza un movimiento de jóvenes interesados por las nuevas formas de expresión y dirigida por Sergio Bravo. Por otra parte, se funda en 1962 el cine-club de Viña del Mar, que promueve la extensión del cine amateur, y al año siguiente organiza el primer Festival de Cineaficionados, en 8 y 16 mm., que con los años llegará a ser profesional y con ámbito internacional.
Los problemas que aquejan al cine del país son de tipo económico y de insuficiente cultura cinematográfica en el pueblo. Incluso los cine-clubs trabajan en condiciones económicas reducidas, y su número es todavía escaso. A excepción de «Cine Foro», publicación oficial del cineclub de Viña del Mar, no existen revistas especializadas de cine, y no se publican libros sobre tal materia. [rbts name=”medios-de-informacion”]

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Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre medios de información y comunicación social en chile en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Bibliografía

E. DOVIFAT, Handbuch der Auslandspresse, Berlín 1960; UNESCO, L’Information á travers le monde, París 1966; EDITOR AND PUBLISHER, International Year Book, Nueva York 1970; Internationales Handbuch für Rundfunk und Fernsehen, Hamburgo 1966; R. CORTEZ PONCE, The Chilean Press: Past and Present, «lournalism Quarterly», Iowa City 1946.

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