Oriente Antiguo
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Edad antigua Los rasgos y los escenarios de la antiguedad clasica El oriente antiguo (Historia)
Desde finales del IV milenio a.C., las civilizaciones más desarrolladas aparecieron o se desarrollaron en torno a los grandes ríos del Creciente Fértil, esto es, el Tigris y el éufrates (la región de Mesopotamia); y el río Nilo; a los que habría que añadir los ríos K-r-n y Karjeh, en el caso de la civilización de Elam.
En Mesopotamia, las primeras ciudades-estado, gobernadas por sistemas políticos teocráticos, y los primeros intentos por crear imperios de vocación universal tuvieron lugar a lo largo del III milenio a.C. por sumerios y acadios. Al auge de las primeras ciudades-estado sumerias seguiría el periodo acadio, que en muchos aspectos continuaría las prácticas políticas de las ciudades sumerias, pero con predominio de la etnia semita, y que bajo el reinado de Sargón I (c. 2335-c. 2279 a.C.) daría lugar a la fundación del primer Imperio que englobó a toda Mesopotamia. Aquellas pretensiones unificadoras, desde la base de la ciudad-estado, persistirían más adelante a finales de dicho milenio con la III Dinastía de Ur; en el II milenio a.C., con el Imperio asirio antiguo, el Imperio paleobabilónico, cuyo cenit se alcanzó durante el reinado de Hammurabi, y el Imperio asirio medio; y en el I milenio a.C., con el Imperio asirio nuevo, el Imperio neobabilónico y el Imperio persa Aqueménida, cuyos confines se extendieron desde Asia Menor hasta el valle del Indo, entre los siglos VI y IV a.C.
La conformación de aquellos vastos estados territoriales, sobre los que se ejerció un intenso control económico y político-militar, fue acompañada de una progresiva complejidad en las estructuras administrativas, cuyos primeros baluartes se encuentran en los primitivos templos de las ciudades-estado sumerias y acadias, hasta alcanzar unas estructuras más sofisticadas, como el eficiente sistema de administración del Imperio persa, a través de las satrapías y un rápido sistema de comunicaciones y un poderoso ejército.
En el otro vértice del Creciente Fértil, el Nilo será el elemento determinante en el desarrollo de la civilización egipcia que desde principios del III milenio a.C. logró crear una entidad estatal que materializó la unión del Alto y el Bajo Nilo.Entre las Líneas En su desarrollo cronológico, la historiografía suele distinguir tres periodos: el Imperio antiguo (dinastías I a VI), en el III milenio a.C.; el Imperio medio (dinastías VII a XII), entre finales del III milenio y la primera mitad del II; y el Imperio nuevo (dinastías XIII a XX), desde mediados del II milenio hasta el primer cuarto del I milenio a.C. La edificación de los sucesivos imperios se estableció, con lógicas diferencias según los periodos, sobre la base de una fuerte monarquía teocrática, la formación de un potente ejército y una eficaz administración centralizada.
Los confines de Asia Menor y la franja costera dieron lugar al desarrollo de importantes núcleos de civilización, como el Imperio hitita en la primera o los semitas occidentales (arameos, hebreos y fenicios entre otros) en la costa mediterránea, pero generalmente fueron zonas bajo el influjo, cuando no el control directo, de las grandes potencias hegemónicas de la época. [1]
Historia: Consideraciones Jurídico-Espirituales
Las instituciones y prácticas descritas estuvieron condicionadas por las gran¬des comentes de las religiones y de las sabidurías de las civilizaciones respectivas.Entre las Líneas En el Antiguo Oriente mediterráneo, las religiones particularistas, propias de los diferentes reinos y ciudades, referían las relaciones humanas, pacíficas o belicosas, a las divinidades tutelares de unos y otras, y, de este modo, contribuían a legitimarlas tal cual eran, sin llegar a superarlas desde una perspectiva más amplia. Es en las religiones y en las sabidurías, incluso en las filosofías —en la medida en que este término resulta aplicable aquí —universalistas, que llegó a ser posible elevarse a la idea de una sociedad humana que incluya a todos los hombres y consagrada a una paz justa. Éste es, particularmente, el caso del zoroastrismo iranio, cuyo universalismo (la creencia de que es posible descubrir ciertos valores y principios que son aplicables a todas las personas y a todas las sociedades, independientemente de las diferencias históricas, culturales y otras) moral no dejó de influir en las concepciones políticas de los Aqueménidas. Frente a la posteridad, un papel de primer orden les correspondió a los profetas de Israel, cuya idea de una humanidad fraternal y pacífica se transmitiría al cristianismo. Aun cuando, de hecho, la guerra fuese conducida con la dureza ambiental, el Pentateuco había aportado un espíritu de benevolencia social del que los extranjeros, sin excluir los esclavos y los inmigrantes, eran los beneficiarios expresos.
Sobre la base de una sabiduría natural, el pensamiento chino clásico, con¬temporáneo de la atormentada época de los «reinos combatientes», se caracterizó —mediante el verbo y la pluma de Confucio (circa 551 -479 a.C), Lao-Tse (¿siglos VI-V a.C.?; ¿siglo IV a.C.?), Mo-Tse (o Mo-Ti o Me-Ti, siglos V-IV a.C.), Mencio (o Mong-Tse; circa 372-289 a.C.)— por su pacifismo fundamental, que, partien¬do de la sumisión estricta de la política a la moral, llega al esbozo de una doctrina de la guerra justa. Para Mo-ti, en particular, las guerras son bandolerismo a gran escala, en tanto que Mencio reclama severos castigos para los autores de agresiones. Frente a esta corriente de pensamiento dominante, la escuela llamada «de los Legistas» o «de las Leyes», representada principalmente por Han Fei (circa 280-233 a.C.), ve en la guerra, por el contrario, un fenómeno natural y busca los medios de acrecentar el poder del soberano, en vista de las luchas inevitables que le aguardan: una manera de contemplar la política, en general, y la política exterior, en particular, que no deja de tener analogías con la de Maquiavelo, en Occidente.
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Fuente: Histoire du droit international public, Editions Economica, 1995 (traducido por Editorial Tecnos en 1998)
Recursos
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- Información sobre Edad Antigua los rasgos y los escenarios de la antig?edad clasica el oriente antiguo de la Enciclopedia Encarta
Véase También
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