Ultraísmo
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Ultraísmo: Características y Temas
Etimología. Del latín ultra, más allá.
Definición usual
“Movimiento poético promulgado en 1918 y que durante algunos años agrupó a los poetas españoles e hispanoamericanos que, manteniendo cada uno sus particulares ideales estéticos, coincidían en sentir la urgencia de una renovación radical del espíritu y la técnica. ” (Real Academia Española, Diccionario, Madrid, 1970).
Este movimiento artístico y literario que se desarrolla en España y América Latina tomando en Argentina el mismo nombre obedece a la reacción iniciada por la vanguardia artística europea contra el verbalismo del arte y la literatura finiseculares.
Ultraísmo en España
Lo apadrina inicialmente el prosista Rafael Cansinos Assens, quien lo define en 1918 de este modo: “El ultraísmo es una voluntad caudalosa que rebasa todo límite escolástico. Es una orientación hacia continuas y reiteradas evoluciones, un propósito de perenne juventud literaria, una anticipada aceptación de todo módulo y de toda idea nuevos. Representa el compromiso de ir avanzando con el tiempo. ”
Este movimiento obedece a la línea de Marinetti, impulsada a partir de 1909 a través de sus Manifiestos, que orientaba el arte hacia la ruptura con la expresión figurativa, grandilocuente y valoraba fundamentalmente la velocidad del elemento mecánico como expresión de contemporaneidad. A partir de esta ruptura nace una nueva expresión lírica, en donde el concepto de imagen expresado por Reverdy en la revista parisina “NordSud” constituirá el eje de la renovación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). “La imagen es una creación pura del espíritu. No puede nacer de una comparación sino del acercamiento de dos realidades más o menos alejadas. Mientras más lejana y justa es la relación entre estas dos realidades, más fuerte será la imagen, más potencia emotiva y realidad poética tendrá.”
La paternidad del movimiento vanguardista europeo fue muy discutida y abundaron las polémicas atribuyendo a tal o cual autor la idea inicial. De hecho, el movimiento nace, en sus distintas direcciones: futurismo, cubismo, dadaísmo, surrealismo, etc., como producto de un proceso masivo de búsquedas, como un fenómeno de toma de conciencia colectiva de la necesidad del cambio. La capital francesa se convertirá en el centro geográfico de la ebullición vanguardista en los primeros decenios de este siglo, bajo la figura señera de Guillaume Apollinaire. Este camino ya había comenzado a trazarse a través de los escritos de Lautréamont, Rimbaud y Mallarmé.
Los experimentos líricos de los poetas de la lengua española se canalizarán a través de las revistas “Cervantes”, “Grecia” y “Ultra”. Participan en este movimiento, además, Gerardo Diego, Juan Larrea, Mauricio Bancarisse y Guillermo de Torre, entre otros.
Los vanguardismos en América Latina
Se puede observar en este continente donde solo en Argentina la revolución representada por el ultraísmo toma este mismo nombre diferentes fenómenos artísticos que presentan las direcciones representadas por el ultraísmo en España, aunque sin relación necesaria con este movimiento español.
Bajo diferentes circunstancias y con distintos nexos de relación, la concepción vanguardista europea se vuelve a encontrar en América Latina.Entre las Líneas En Argentina se llamará “ultraísmo” y el hilo conductor será Jorge Luis Borges, quien llevará allí en 1921 la voz de la vanguardia española.Entre las Líneas En tomo a él se desarrolla un grupo literario que evoluciona hacia lo que se llamará el “martinfierrismo”, a partir de 1925 y que tomará una dirección más bien nacionalista.Entre las Líneas En este mismo sentido evolucionará el “modernismo” en Brasil, cuya tónica también estará constituida inicialmente por la impronta futurista europea. Allí el introductor de las teorías de vanguardia es Oswald de Andrade, que regresa de Europa en 1912.Entre las Líneas En torno a él se produce un gradual acercamiento de los elementos que más tarde, en 1922, integrarán el “modernismo”.Entre las Líneas En México la vanguardia europea y el futurismo, en particular, tendrán su eco en el “estridentismo” que nace en 1922 y muere en 1927. Su iniciador y propulsor será el poeta Manuel Maples Arce.Entre las Líneas En Chile, el introductor de las teorías de vanguardia será Vicente Huidobro, quien publicará en Europa a partir de 1917 poemas y manifiestos “creacionistas” y cuya teoría de vanguardia entronca con el impulso revolucionario de los “ismos” europeos: “Os diré qué entiendo por poema creado. Es un poema en el que cada parte constitutiva, y todo el conjunto, muestra un hecho nuevo, independiente del mundo externo, desligado de cualquier otra realidad que no sea la propia, pues toma su puesto en el mundo como un fenómeno singular, aparte y distinto de los demás fenómenos. ” (El creacionismo, en Obras Completas, Santiago de Chile, 1964).Entre las Líneas En Chile no se constituye una corriente propiamente ”creacionista”, sin embargo, Huidobro, que participa en las publicaciones del ultraísmo español, y entre los grupos que publican en París las revistas “Sic” y “NordSud” en 1916 y 1917, respectivamente, se constituye a través de sus viajes y su posterior regreso a Chile en el gran impulsor de la renovación poética que da lugar al nacimiento de la lírica contemporánea en Hispanoamérica.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
En Cuba, el vanguardismo, representado por el grupo de la “Revista Avance”, que se publica durante cuatro años y muere en 1930, tiene un carácter particular respecto de los demás vanguardismos latinoamericanos: se presenta, primeramente, como tendencia actualizante de los “ismos” europeos? confluye esta valoración con una línea profundamente americanista y, al mismo tiempo, se manifiesta políticamente como una tendencia de vanguardia. [1]
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[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Ana Pizarro (autor original), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.
Véase También
Bibliografía
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