Alumbrado Público
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El Alumbrado Público
En esta sección se ofrece una visión general del alumbrado público en el contexto de los servicios públicos municipales en el derecho local.
Antecedentes Históricos
Durante los tiempos de Esquilo y de Fidias, en la antigua Grecia, el alumbrado de la polis se llevaba a cabo mediante antorchas, pero éstas no eran leños o ramas resinosas, sino que la madera estaba recubierta de un baño de pez o impregnada de aceite para mejorar la combustión y dar más luz. Con el tiempo se fue perfeccionando este método, aunque sin salir de su estado de tosquedad que se prolongó durante muchos siglos. Entre los pueblos antiguos el alumbrado público fue muy rudimentario, ya que la vía pública no era iluminada de ordinario por las noches, sino únicamente en ocasión de las grandes festividades; así, en Atenas, en la fiestas llamadas Lampadaforias, realizadas en honor de Minerva -por haberles dado el aceite-, de Vulcano -inventor del fuego- y de Prometeo -quien robó el fuego para traerlo a la tierra-, los participantes se dividían en varias hileras, cada una de las cuales tenía su antorcha, la que debía pasar de mano en mano hasta llegar al último de la hilera, quien debía llegar corriendo a la meta con el propósito de encender la antorcha situada en el altar del dios; la victoria era de la hilera que primero llegaba y de ella participaban todos sus integrantes. Las Lampadaforias fueron de las primeras fiestas helénicas que aceptó Roma, y hasta los tiempos de Calígula, solo durante su celebración se iluminaban las calles con antorchas. A imitacióm de la costumbre griega, en la vía pública romana no había más iluminación que la de los faroles colocados sobre las puertas de los prostíbulos; los viandantes alumbraban su camino con tallos de retama o similares, y, posteriormente, con la generalización del uso de la linterna, los romanos con amplios recursos económicos se hacían acompañar en sus recorridos nocturnos por las calles de la ciudad, de un esclavo llamado lanternarius para portar una linterna. El adelanto de la civilización romana permitió el establecimiento del servicio de alumbrado nocturno, no solo en Roma sino en otras ciudades del imperio, situación que en su tiempo causó estupor, al grado que en escritos antiguos se comparaba a la luz solar con la esparcida por las fogatas encendidas cotidianamente en recipientes especiales colocados en las esquinas de las calles de Antioquía.
Otras Cuestiones relativas a El Alumbrado Público
Los griegos, y luego los romanos, empleaban el vocablo lampas para referirse a los utensilios capaces de producir luz mediante la combustión de materias sólidas, y usaban la palabra griega luknos y la latina lucerna, para aludir a los artefactos empleados para la generación de luz por medio de la combustión de aceite a través de una mecha. Las lámparas descubiertas en Pompeya constituyen verdaderas obras de arte que representan figuras y emblemas hechos de mármol, o de bronce, hierro o cristal, que los cristianos convirtieron en objetos religiosos. Con excepción del alumbrado de las iglesias, durante la Edad Media y en los inicios del Renacimiento, no hubo adelanto considerable en el alumbrado público, cuya operación fue mucho menos frecuente que durante el imperio romano. La vía pública, sin más iluminación que la de la Luna, era campo propicio para la actividad de los asaltantes; los viandantes nocturnos no tenían otro medio de alumbrarse, en sus recorridos por la ciudad medieval, que las linternas de mano. Durante el reinado de Luis XIV, en 1665 inició sus actividades una compañía de portalinternas que puso en operación en París un sistema de alumbrado público para suministrar luz mediante el precio pactado; dichas portalinternas estaban ubicadas en la vía pública, a una distancia de trescientos pasos una de otra; después, el sistema de alumbrado público se dispuso que operase solo durante el invierno y se hizo depender del prefecto de policía, quien mando instalar una linterna en el centro y otras en los extremos de cada calle, las cuales se subían y bajaban mediante una cuerda atada a una pared; eran encendidas al toque de oraciones y debían apagarse a un toque de campana.Entre las Líneas En vista del satisfactorio resultado obtenido, Luis XIV, para asegurar la prestación del servicio fijó una contribución para su sostenimiento y lo hizo extensivo a todas las ciudades de Francia. El siglo XVIII fue pródigo en inventos encaminados a mejorar el alumbrado público, destacó entre ellos el de Chateaublanc, quien construyó una linterna cuya característica principal consistía en no producir sombra debajo de ella, por lo que tuvo gran aceptación durante bastante tiempo. (157)[1]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Información sobre el alumbrado público basada en la obra “Servicios Públicos Municipales”, de Jorge Fernández Ruiz (INAP, México, D. F.)
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