Arielismo
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Arielismo en las Ciencias Sociales
[rtbs name=”home-ciencias-sociales”]Origen y acepción principal
Esta voz, ni tampoco rodonismo o arielista (usadas a menudo como sinónimos) se registra en el Diccionario de la Lengua Española (1970), pero es usual en el léxico de los científicos sociales latinoamericanistas.
Hace referencia a la obra “Ariel” (1900) del ensayista uruguayo José Enrique Rodó (1871-1917), en la que usando los personajes de Shakespeare en La tempestad representaba en Ariel el espíritu, mientras en Calibán simboliza los bajos instintos.
La obra es una suerte de meditación, dirigida a la juventud, encuadrada en el género del ensayo literario, que el “maestro Próspero” realiza al pie de la estatua de Ariel, su númen inspirador.Entre las Líneas En su acepción básica arielismo es una doctrina de superación individual, tendiente a estimular en la juventud las virtudes del estudio, el trabajo, la voluntad, el entusiasmo, y ante todo el idealismo (entendido en el sentido literal del término).
Esta suerte de moral laica, paralela a la del francés Alian (y como ella deudora de Guyau y Renan), implica como resulta por lo demás de obras posteriores del mismo Rodó, como son Motivos de Proteo (1909), El Mirador de Próspero (1913), y el póstumo El Camino de Paros una subestimación del aspecto científico y técnico de la cultura y una omisión del conocimiento del aspecto social y económico de la Historia
El arielismo como unidad humanista latinoamericana
La obra de Redó es también una especie de respuesta al avance de los EE. UU. de América Latina a fines del siglo XIX y comienzos del XX (guerra hispano-norteamericana de 1898, la secesión de Panamá de 1903, las agresiones a México en ocasión de su Revolución de 1910), en aplicación de la doctrina del destino manifiesto, sus textos sobre Simón Bolívar, Juan Montalvo, Juan M. Gutiérrez, Rubén Daría y otros prohombres de América de lengua española, así como su idea de la “magna patria” hispanoamericana, por encima de las patrias nacionales, es un intento de unificación continental, inspirada en los lazos culturales, y a los efectos de resistir la “nordomanía”, es decir la norteamericanización y con una inmensa confianza en el porvenir de estos países.
Rodó subraya las raíces latinas de estos países, en una famosa carta a Miguel de Unamuno, en que expresaba su deuda y admiración por las culturas francesa, española e italiana.
El arielismo como antiimperialismo
Aunque J. E. Rodó no emplea la palabra imperialismo en su Ariel y escritos principales, no ha dejado de interpretarse su pensamiento como una suerte de antiimperialismo norteamericano (el canibalismo yanqui).
En los años recientes el nacionalismo político latinoamericanista ha vuelto a usar el arielismo en esa acepción, menos usual en vida del mismo Rodó.
No es compartida por el antiimperialismo de signo socialista y revolucionario. Una reinterpretación de J. E. Rodó y del arielismo, hecha recientemente en Cuba (Roberto Fernández Retamar), sostiene que hay una inversión simbólica, pues el verdadero númen latinoamericano antiimperialista debiera ser Calibán, que para resistir al invasor aprende su ciencia y técnicas.
El materialista canibalismo sería entonces la real doctrina antiimperialista, lo que vale tanto como considerar al arielismo como ideología actual y polémica.
El arielismo como ensayismo
Atento a que durante las primeras décadas del actual siglo muchas reflexiones sobre los problemas generales de los países latinoamericanos se expresan, en defecto de planteas científico sociales, en los términos del ensayo literario, algunos autores, especialmente norteamericanos, hacen sinónimo arielismo de ensayismo literario sobre temas sociológicos.
Esta acepción implica a menudo un matiz peyorativo, pues alude a la importancia desmesurada de los estudios humanísticos en América Latina en desmedro del conocimiento científico.
El arielismo como ideología burguesa o aristocratizante
J. E. Rodó fue personalmente un político liberal moderado (hostil al radicalismo de José Batlle y Ordoñez y más al socialismo), y el arielismo ha sido asimismo interpretado como una ideología de minorías cultas y privilegiadas. De esta variante se hace eco Emir Rodríguez Monegal, y los norteamericanos Frank Bonilla y César Graña, que hacen sinónimo arielismo (o arielistas) de una ideología del intelectual latinoamericano, exponente de la derecha burguesa e, incluso, oligárquica aristocratizante, de raíces coloniales.
El arielismo como “dilema de los intelectuales latinoamericanos”
Kalmann J. Silvert ha considerado al arielismo como una manifestación de lo que llama “el dilema de los intelectuales latinoamericanos”, que a su juicio tienen una frustración inevitable como consecuencia de la condición subdesarrollada de sus pueblos, que haría imposible “la vida contemplativa y espiritual tal como la definen, al precio de una organización social de tipo griego” (sic).
Incluso ese subdesarrollo siempre según Silvert haría imposible una cultura nacional, y esto explicaría el acento universalista o cosmopolita de los intelectuales arielistas latinoamericanos. [1]
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Carlos Rama (autor), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.
Véase También
Bibliografía
José E. Rodó es uno de los más leídos ensayistas de toda América de lengua española, y aún de España, donde se editaron sus libros, y se ha incorporado a los programas de enseñanza y formación de la juventud, especialmente en su país natal, el Uruguay.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
La bibliografía es extensísima. La edición crítica de las Obras Completas de J. E. Rodó más reciente es de Madrid, Aguilar, 1957 (prologada por E. Rodríguez Monegal).
En ocasión del Centenario de su nacimiento (1971) son muchas las publicaciones alusivas. Valioso el número especial de la “Revista de la Universidad de México” intitulado La América de Rodó (vol. XXVI, no. 2, octubre) con textos sobre el humanismo latinoamericano (Leopoldo Zea), defendiendo el supuesto nacionalismo burgués antiimperialista (Arturo Ardao) y otros, el texto de R (examine más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fernández Retamar se publicó en 1971 en la revista Habanera “Casa de las Américas”, de su dirección. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
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Kalman H. Silvert ha expuesto sus ideas en el cap. VII de su obra “The Conflict Society: Reaction and Revolution in Latin America” (trad. esp. Bs. As., Paidós, 1962). Los puntos de vista de César Graña y Frank Bonilla están respectivamente en las recopilaciones de Juan Francisco Marsal, El intelectual latinoamericano, Buenos Aires, Di Tella, 1970 y Lipset Solari Elites y desarrollo en América Latina, Es. Aires, Paidós, 1971.
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