La Base Biológica del Lenguaje
Este elemento es una expansión del contenido de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] El sustrato físico responsable de la representación y el procesamiento del lenguaje humano es el cerebro humano; más concretamente, ciertas porciones de la corteza telencefálica y posiblemente algunas estructuras subcorticales. Aunque el hemisferio cerebral responsable del lenguaje varía en diferentes subgrupos de la población humana adulta, se cree que el área responsable del lenguaje está relativamente circunscrita dentro del hemisferio correspondiente en la población humana adulta normal. La existencia de un área neocortical restringida responsable del lenguaje se conoce como localización de las funciones del lenguaje; la ubicación de esta área dentro de un hemisferio telencefálico se conoce como lateralización de las funciones del lenguaje. Muchas autoridades creen que la localización de la función se extiende a los subcomponentes del mecanismo de procesamiento del lenguaje, y se han propuesto diversas teorías sobre el alcance adicional de la localización de las funciones del lenguaje. Del mismo modo, muchos trabajadores creen que los aspectos del sistema del lenguaje pueden estar diferencialmente lateralizados.
Datos verificados por: Conrad
El trastorno específico del lenguaje (SLI)
El trastorno específico del lenguaje (SLI), un trastorno genético del desarrollo, ofrece información sobre la organización neurobiológica y computacional del lenguaje. Un subtipo, el SLI gramatical (G-SLI), implica mayores deficiencias en las representaciones gramaticales “extendidas”, que son no locales, jerárquicas, abstractas y compuestas, que en las “básicas”, que son locales, lineales, semánticas y holísticas. Esta distinción se observa en la sintaxis, la morfología y la fonología, y puede estar vinculada a anomalías en el hemisferio izquierdo y los ganglios basales, en consonancia con los nuevos modelos de la neurobiología del lenguaje que distinguen las corrientes de procesamiento dorsal y ventral. La delimitación de los fenotipos neurolingüísticos promete una mejor comprensión de los efectos de los genes en los circuitos cerebrales que subyacen a las capacidades lingüísticas normales y deficientes.
Revisión de hechos: Williams
La Base Biológica del Lenguaje
¿Están localizadas las funciones del lenguaje?
Primeros trabajos sobre la localización del lenguaje
La mayor parte de la evidencia sobre la localización de las funciones del lenguaje proviene de los estudios de los efectos de las lesiones cerebrales. Una deficiencia en la producción o comprensión del lenguaje debida a una lesión cerebral se denomina afasia.
Broca, en 1860, empezó a estudiar a pacientes con lesiones en el córtex del lóbulo frontal izquierdo que habían perdido la capacidad de expresarse a pesar de tener el tracto vocal intacto y a pesar también de que entendían perfectamente. Este patrón de conducta o síndrome, se ha llamado afasia de Broca y la parte que este médico identificó como la dañada se ha llamado área de Broca.
En 1874, Wernicke identificó otra zona del cerebro relacionada con el lenguaje, situada más allá en el hemisferio izquierdo, en el giro temporal del lóbulo temporal, se le llama área de Wernicke, cuya disfunción provoca afasia de Wernicke, caracterizada por un lenguaje fluido sin sentido y una gran incapacidad para comprender el lenguaje, aunque el oído esté perfectamente.
El modelo de Wernicke-Geschwind
Wernicke presentó uno de los primeros modelos de cómo se organiza el lenguaje en el cerebro. Afirmó que las “imágenes de los sonidos” de los nombres de los objetos se almacenan en el área de Wernicke. Cuando hablamos se envía esa información a lo largo de una vía de fibras llamada ”fascículo arcuato” hacia el área de Broca, en el córtex frontal interior izquierdo, donde se transforman esas imágenes en movimientos para controlar el habla. Los modelos modernos siguen esta guía aunque son más sofisticados.
El modelo de Wernicke-Geschwind es una mejora del esquema de Wernicke. Geschwind describió cómo fluye la generación del lenguaje de las áreas de la parte de atrás a la parte frontal del hemisferio izquierdo. Cuando oímos una palabra, se transmite la información de la parte del córtex responsable del procesamiento de la información auditiva hasta el área de Wernicke. Si, a continuación, decimos esa palabra en voz alta, la información fluye al área de broca donde se activa la información articulatoria y pasa a continuación al área motriz responsable del habla. Si se va a deletrear, el patrón auditivo se transmite a la circunvolución angular. Si se lee una palabra, el área visual del córtex activa la circunvolución angular y, después, el área de Wernicke.
El área de Wernicke desempeña un papel central en la comprensión del lenguaje. Una lesión del fascículo arcuato provoca dificultades en la repetición del lenguaje, mientras que la comprensión y la producción del mismo no sufren alteración alguna. Este patrón es un ejemplo de un síndrome de desconexión. La desconexión se produce cuando la conexión entre dos áreas del cerebro está dañada sin que se haya producido una lesión en las propias áreas. Por su parte la circunvolución angular desempeña un papel central en la mediación entre el lenguaje visual y el auditivo.
Este modelo se considera ahora demasiado sencillo por varias razones.Entre las Líneas En primer lugar, aunque las funciones del lenguaje están localizadas en el hemisferio izquierdo, no se limitan al mismo. Algunas funciones están en el derecho: el trastorno dislexia profunda que desempeña facetas importantes en el reconocimiento visual de las palabras y que está implicado en aspectos de la producción del habla, fundamentalmente la prosodia (entonación, volumen, ritmo y tono del habla), también. También algunas funciones están localizadas en regiones subcorticales, como parece ser que lo pueden estar las reglas generales del lenguaje (pacientes con lesión en la corteza podían recordar verbos irregulares, que son excepciones a la norma, pero tenían dificultades con los regulares, sujetos a las reglas que en teoría están en el córtex).Entre las Líneas En el cerebelo derecho se encuentra mucha activación cuando procesamos el significado de las palabras. Segundo, incluso en la corteza izquierda, no sólo las áreas tradicionales cumplen una función del lenguaje, sino las adyacentes también, parece que toda la circunvolución temporal superior (de la que Wernicke es sólo una parte) cumple una importante función. Tercero, las lesiones cerebrales no tienen un efecto tan bien definido como predice el modelo: rara vez la destrucción total de las áreas descritas producen las afasias permanentes que podrían esperarse. También rara vez se encuentran trastornos exclusivos de la producción o de la comprensión (por ejemplo pacientes sin Broca también pueden presentar dificultades de comprensión).
Informaciones
Los distintos tipos de afasia tienen agrupaciones variables de síntomas que tienden a producirse juntos, y que no están claramente relacionadas con áreas como la de Broca o la de Wernicke. Cuarto, casi todas las personas con afasia padecen además anomia (dificultad para encontrar los nombres de las cosas), independientemente del lugar de la lesión (se puede repasar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Finalmente, la estimulación eléctrica de las áreas de Broca o Wernicke desde el exterior no producen los efectos que cabrían esperarse.
Modelos recientes de cómo se relaciona el lenguaje con el cerebro
Ullman (2004) propuso el modelo D/P (declarativo/procedimental), de cómo se relaciona el lenguaje con el cerebro. Afirmó que el lenguaje depende de dos sistemas cerebrales. El diccionario mental o lexicón, que depende de la memoria declarativa localizada fundamentalmente en el lóbulo temporal izquierdo. La gramática mental que depende de la memoria procedimental que conforman varias regiones: lóbulos frontales, ganglios basales, cerebelo y partes del lóbulo parietal izquierdo. Esta distinción hace referencia a la separación entre las reglas sintácticas, o sintaxis y las palabras.
El procesamiento del lenguaje utiliza, en cierta medida, procesos cognitivos y estructuras que no están dedicadas exclusivamente al lenguaje. Algunas partes del cerebro son más importantes que otras, pero no es fácil localizar procesos concretos asociados a áreas concretas. Es probable que haya múltiples rutas para la producción y comprensión del lenguaje. Las técnicas de neuroimagen han dado datos que sugieren que las regiones implicadas en el lenguaje son mucho más de las que se pensaba (como el caso de la circunvolución temporal, más allá del área de Wernicke, muy implicada en la comprensión).
Hickok y Poeppel (2004), proporcionan una explicación de gran alcance de la relación entre el lenguaje y el cerebro, centrándose en la comprensión auditiva a partir de datos de los estudios de lesiones y de la neuroimagen cerebral. Afirman que las primeras etapas de la percepción del habla implican a la circunvolución temporal superior bilateralmente (aunque hay más activación en el izquierdo). El sistema de procesamiento cortical diverge en dos sentidos:
- Corriente ventral: hacia la parte delantera e inferior del cerebro. Se ocupa fundamentalmente de convertir el sonido en lago con significado y es la mayor parte de lo que se entiende como “percepción del habla”.
- Corriente dorsal: hacia la parte trasera y superior del cerebro. Se ocupa de hacer un mapa del sonido convirtiéndolo en una representación que implica articulación y que relaciona la percepción del habla con la producción de la misma. El producto de la corriente dorsal es una integración de la información auditiva y motriz y es muy importante cuando nos centramos en los sonidos de las palabras implicadas (por ejemplo al aprender a hacer los sonidos de las palabras, al analizar los sonidos de las palabras o al repetir palabras inexistentes)
Aunque se puede apuntar a regiones concretas del cerebro (sobre todo en los lóbulos frontal y temporal) que desempeñan papeles importantes en el lenguaje, los estudios de lesiones y las imágenes neuronales muestran que los sistemas subyacentes del lenguaje son variables, flexibles y se distribuyen en muchas regiones del cerebro.
Diferencias de género y lenguaje
Parece que las niñas tienen mayor capacidad verbal que los niños y que éstos son mejores en matemáticas y tareas espaciales. Sin embargo esto resulta simplista y ha de ser acotado (por ejemplo parece que las mujeres tienden a tener una mayor memoria visual). También resulta hacer una distinción clara entre lo biológico y lo cultural al establecer causas de estas diferencias.
Las niñas desde una edad muy temprana son mejores en algunas tareas verbales, además de que empiezan a hablar de media un mes antes que los niños. Tienen mejor memoria verbal, son mejores lectoras y cometen menos faltas de ortografía. Su lateralización es menor. Tras una lesión del hemisferio izquierdo, las niñas se recuperan más deprisa.
Más Información
Las imágenes cerebrales han demostrado que el área de Broca se activa de distinta manera; en las niñas, cuando realizan una tarea lingüística de decidir si dos palabras riman o no, se activan los córtex derecho e izquierdo. Parece que un cerebro menos lateralizado genera una ventaja para el procesamiento del lenguaje, tal vez porque pueden utilizar ambos hemisferios. Quizás por esto también las afasias en mujeres tienen consecuencias menos graves.
Los niños muestran mayor ventaja del hemisferio izquierdo y del oído derecho a la hora de percibir sonidos, por lo tanto una mayor lateralización.Entre las Líneas En las tarea de decidir si dos palabras riman o no, en los niños sólo se activa el hemisferio izquierdo, lo que a la hora de una afasia tiene repercusiones mayores.
En la edad adulta también persisten las diferencias. Sin olvidar los factores culturales: es más probable que un hombre interrumpa a otra persona; es más probable que la mujer sea interrumpida; las mujeres producen más palabras, frases más largas, con menos errores y con mayor fluidez que los hombres; es mucho más probable que un hombre padezca un trastorno como el tartamudeo.
¿Existe un período crítico para el desarrollo del lenguaje?
Al igual que ocurre con otros animales (como el canto del pinzón, al que debe ser expuesto un recién nacido para desarrollarlo), en los humanos se da este período crítico para el lenguaje.
La hipótesis del período crítico incluye dos ideas relacionadas:
- Determinados sucesos biológicos relacionados con el desarrollo del lenguaje sólo se pueden producir en un período crítico temprano.Entre las Líneas En concreto, la especialización hemisférica, que si se pasa determinado período se pierde la flexibilidad de que se produzca.
- Determinados sucesos lingüísticos deben producirse en el niño durante ese período para que el desarrollo sea normal. Esto hace referencia a la eficiencia en el lenguaje, que será mayor cuanto más se ajusten esas condiciones necesarias al período crítico.
La evidencia de un período crítico del desarrollo lingüístico de los humanos proviene de una serie de fuentes.
Evidencia del desarrollo de la lateralización
Tras el nacimiento se produce maduración, que implica cambios en el desarrollo de la estructura del cerebro y que llega hasta la pubertad. El córtex (fundamentalmente) ofrece mayores posibilidades de reestructuración por ejemplo tras una lesión, cuando las funciones se pueden reorganizar y no llegar a perderse (esto puede pasar hasta en la edad adulta).
La lateralización se produce durante la infancia y lesiones en el hemisferio izquierdo durante la infancia no siempre provocan una perturbación permanente de la capacidad del lenguaje.
Explicaciones de cómo surge la lateralización:
- Hipótesis de la equipotencialidad; afirma que en un principio los dos hemisferios presentan la potencialidad de adquirir la los procesos responsables del lenguaje, madurando el izquierdo para especializarse en las funciones del lenguaje.
- Hipótesis del determinismo irreversible (o invarianza): afirma que el hemisferio izquierdo estaría especializado al nacer y el derecho asume funciones del lenguaje sólo si el izquierdo presenta daño en un área grande, daño que implique tanto regiones anteriores como posteriores. Afirma que el izquierdo tiene una afinidad natural por el lenguaje por su estructura anatómica innata y no lo abandonará a no ser que un centro quede totalmente destruido.
- La diferencia entre equipotencialidad y determinismo irreversible: en la primera cualquier hemisferio puede terminar especializado en el lenguaje, en la segunda, el hemisferio izdo se especializa en el lenguaje salvo que haya una razón de peso para que no sea así.
- Explicación emergentista; aúna las anteriores y dice que los dos hemisferios poseen una estructura innata diferenciada que caracteriza un tipo determinado de procesamiento (el izquierdo estaría involucrado en procesamiento de secuencias complejas), de manera que el izquierdo sería dominante y el lenguaje se adaptaría más a ese tipo de procesamiento (Los datos que manejaron Dennis y Whitaker les hicieron concluir que los niños a los que se les extirpaba el hemisferio izquierdo por completo no eran capaces de comprender una sintaxis compleja con el derecho sólo, algo que apoyaría esta hipótesis, aunque fueron muy criticados por tener pocos sujetos en el estudio y que midieran con el cociente intelectual, ya que habría que haber hecho ajuste en este CI para afirmar que los efectos de las puntuaciones más bajas se debían a la hemidecorticación).Si, Pero: Pero en realidad los dos hemisferios desempeñan un papel en la adquisición del lenguaje.
- La hipótesis del período crítico de Lenneberg (1967)
- La hipótesis de Lenneberg es la versión más conocida de la hipótesis de la equipotencialidad. Lenneberg afirmó que al nacer ambos hemisferios son equipotenciales y que no hay asimetría cerebral al nacer (son estructuralmente diferentes de manera innata). La laterización se produciría debido a la maduración y se desarrolla rápidamente entre los 2 y los 5 años, después se ralentiza y se detiene cuando llega la pubertad. Afirmó que el cerebro tiene una flexibilidad tal que si fuera necesario, crearía las funciones en localizaciones alternativas.
Examinó cómo afectaba la edad del niño a la recuperación tras una lesión cerebral. Cuanto más joven se es, mayor probabilidad de que la función perdida se recupere en otra parte del cerebro. De hecho toda la función del izquierdo la puede asumir el derecho si se es lo suficientemente joven, como demuestran una serie de casos de hemidecorticación, que es un tratamiento drástico si se sufre epilepsia, excepcionalmente grave, durante períodos críticos (en un adulto supondría la pérdida del lenguaje), supone una recuperación casi completa. Otra evidencia empírica del período crítico es la afasia cruzada, en el que una lesión en el hemisferio derecho en niños pequeños supone una disfunción del lenguaje (prueba de la lateralización progresiva, ya que en un adulto una lesión en el derecho no afectaría al lenguaje)
Evidencia de los estudios sobre la lateralización en niños muy pequeños
En contra de la hipótesis del período crítico, hay evidencia de que se produce especialización hemisférica en edades muy tempranas, incluso desde el mismo nacimiento.
Entus estudió a bebés de 3 semanas con el paradigma (un conjunto de principios, doctrinas y teorías relacionadas que ayudan a estructurar el proceso de investigación intelectual) de habituación al chupeteo. Descubrió un cambio más marcado en el ritmo de chupeteo cuando se presentaban estímulos al oído derecho (ventaja del hemisferio izquierdo) y una ventaja para un estímulo distinto del habla cuando se presentaba en el oído izquierdo.
Molfese midió los potenciales evocados en bebés y encontró diferencias hemisféricas del habla y del sonido en bebés de una semana, con preferencia del izquierdo para el habla. Los niños muy pequeños también muestran un período sensible a la percepción fonética que desaparece a los diez o doce meses.
Mills y otros midieron los potenciales evocados en bebés de entre 13 y 20 meses con el sonido de palabras conocidas y palabras desconocidas.
Informaciones
Los dos tipos de palabras despertaban potenciales similares por todo el cerebro en los niños de 13 a 17 meses, pero de ahí a los 20 meses los potenciales se concentraban en las regiones centrales del hemisferio izquierdo (por tanto la especialización sería durante la maduración pero antes de la horquilla 2-5 años propuesta por Lenneberg).
Informaciones
Los datos anteriores sugieren que el hemisferio derecho también cumple su función en el lenguaje, ya que éste se activaba también ante las palabras desconocidas, por lo que actuaba ante estímulos novedosos pero significativos. Ésta interpretación está avalada por el hecho de que lesiones en el hemisferio derecho entre los 10 y 17 meses provocan retraso en el desarrollo de las habilidades de comprensión de las palabras en mayor medida que si la lesión es en el izquierdo.
Estas diferencias podrían estar relacionadas con el lenguaje. Los niños que muestran mayor activación y por tanto mayor procesamiento del hemisferio izquierdo ante estímulos fonológicos, muestran mejores habilidades del lenguaje varios años después. Como conclusión se podría decir que sí existe un período crítico (sobre los 17-20 meses) y que sí hay especialización del hemisferio izquierdo en tareas del lenguaje.
Evidencia de la adquisición de un segundo idioma
Dos hipótesis afirman que la capacidad de aprender un idioma es mucho mayor a edades tempranas, que en la infancia tardía o más adelante. (Johnson y Newport):
- Hipótesis del estado de maduración: la capacidad de adquirir un idioma disminuye a medida que avanza la maduración, independientemente de otros factores. Predice que los niños serán mejores aprendiendo un segundo idioma que los adultos, porque la capacidad disminuye con la edad.
- Hipótesis del ejercicio: afirma además que, salvo que se ejercite esta capacidad a una edad temprana, se pierde. Predice que si ese primer idioma se ha adquirido en la infancia, la capacidad para adquirir otros permanecerá intacta y se podrá usar a cualquier edad. Según esta hipótesis, siendo todo lo demás constante, un adulto podría aprender un idioma más rápido que un niño, dadas sus mayores habilidades de aprendizaje (más recursos, experiencia, etc.).
La investigación ha abordado el tema de si existe un bloqueo relacionado con la edad para aprender un segundo idioma, ya que hasta ahora se ha pensado que los niños eran mejores aprendiendo segundos idiomas que los adultos.
Snow (1983) afirma no sólo que los adultos no son peores, sino que pueden ser incluso mejores. Se piensa que los niños son mejores pero pasan muchísimo tiempo expuestos y aprendiendo el lenguaje, más que los adultos, lo que dificulta la comparación. Comparó a niños de entre 3 y 4 años y adultos ingleses en Holanda y el desempeño de los pequeños fue claramente peor. La ventaja atribuida a los niños por el tema del período crítico podría estar en realidad en el tipo y cantidad de información disponible, del aprendiz. Entre adultos también hay mucha variedad, pudiendo algunos alcanzar un nivel casi nativo mientras otros quedar más abajo. Aunque la capacidad en la sintaxis conversacional está correlacionada con la duración de la exposición al segundo idioma, esto sólo sugiere que la duración total de exposición es importante, y dado que los niños tienen más tiempo, su exposición es mayor y más rápido su avance. No existen pruebas claras de que haya un corte en la pubertad en las capacidades de adquirir una segunda lengua.
Las personas adultas que aprenden un segundo idioma tendrán acento extranjero persistente, de aquí que el desarrollo fonológico sí que pueda ser un aspecto asociado (véase qué es, su concepto jurídico; y también su definición como “associate” en derecho anglo-sajón, en inglés) a un período crítico y aunque parece que los adultos tienen una ventaja inicial, el desempeño final de los niños será de mejor calidad.
Johnson y Newport (1989) realizaron uno de los experimentos más detallados sobre los posibles efectos de un período crítico sobre el desarrollo sintáctico. Descubrieron cierta evidencia de un período crítico para la adquisición de la sintaxis del segundo idioma.
Preguntaron a inmigrantes coreanos y chinos en EEUU sobre si ciertas frases eran correctas gramaticalmente. Los que llegaron entre los 0 y los 16 años resolvieron mucho mejor esta cuestión que los que tenían entre 17 y 40, sin que hubiera grandes diferencias en este grupo de mayores entre ellos. La varianza entre los que habían llegado siendo más mayores era muy elevada. Concluyeron que hay distintos factores que actúan en la adquisición del lenguaje antes y después de los 16 años. Propusieron que se produce un cambio en el estado de maduración, de la plasticidad a un estado estable, aproximadamente a los 16 años. Algunos autores bajan ese nivel a los 5 años.
Etman y cols. (1996) no hablan de corte sino de relación curvilínea, con un decaimiento progresivo de la plasticidad hacia la estabilidad. Birdsong y Molis, en un estudio parecido con hispanoparlantes aprendiendo inglés descubrieron que no había corte alguno a los 16 y que incluso algunos de los mayores desarrollaron un desempeño cercano al de los nativos, algo imposible si la hipótesis del período crítico fuera correcta.
En resumen, parece demostrada la existencia de un período crítico en algunas facetas del desarrollo sintáctico pero es más acuciado todavía en aspectos fonológicos.
Puntualización
Sin embargo, aprender un segundo idioma no puede ofrecer pruebas contundentes ya que se hacen sobre personas que ya conocen y dominan su propio idioma, que alcanzaron habiendo pasado por el período crítico.Si, Pero: Pero ¿qué pasaría si no hubieran adquirido un idioma durante ese supuesto período crítico?
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Evidencia de niños que oyen, hijos de padres con deficiencias auditivas
La privación en estos casos nunca es absoluta, por lo que orientan pero no se pueden obtener certezas.Entre las Líneas En el caso de JIM, un niño de padres sordos que no oyó más que la TV hasta que fue a la guardería y sus padres no se comunicaban con él mediante el lenguaje de signos. Su entonación era plana, su articulación muy mala, algunas de sus expresiones indescifrables y su gramática muy idiosincrásica. Usaba cosas como “Una casa, dos casa, no una casa, esa dos casa”. Tenía el concepto de pluralidad pero no lo hacía con la inflexión “-s”. Su gramática no era correcta pero existía, lo que indica una necesidad de elaborar una sintaxis (decía por ejemplo yendo casa un camión de bomberos). Tampoco comprendía el lenguaje adecuadamente. Tras una intervención, al cabo de unos pocos meses el lenguaje de Jim era casi el adecuado para su edad.
Este ejemplo muestra que la exposición al lenguaje no es suficiente para aprenderlo, sino que debe darse en un contexto social, interactivo y apropiado. También pone de relieve la imperiosa necesidad humana de usar el lenguaje.
Ocurre lo mismo con el lenguaje de signos, si se aprende pronto se desarrolla una gran competencia, pero si se hace en la edad adulta el uso por ejemplo de verbos complejos no se realiza correctamente. Estas observaciones también respaldan la hipótesis del período crítico.
¿Qué ocurre si se priva a los niños de una exposición al lenguaje durante el período crítico?
En el año 1500 el rey Jaime I de Escocia abandonó a dos niños en un bosque y cuando crecieron afirmó que habían aprendido hebreo perfectamente. Después el famoso niño salvaje de Aveyron, llamado Víctor, que nunca dijo más de dos palabras tras intensivo entrenamiento. Sin embargo estos casos no sirven para plantear hipótesis, porque se desconocen las causas de los abandonos, que probablemente fueran por retraso mental y que esa sería la causa de que no lograran hablar cuando fueron encontrados y entrenados. Se trata de casos no documentados.
Genie era una niña que desde los 20 meses a los casi 14 años estuvo atada en una habitación privada del lenguaje.Entre las Líneas En su casa no se hablaba y ella era castigada si emitía algún sonido. Sólo su madre la veía unos minutos al día para darle comida. Se trataba de una privación física, social, nutritiva y lingüística extrema. Pasó de no tener competencia lingüística alguna a poder desarrollar alguna, pero su sintaxis siempre fue muy mala con respecto al vocabulario. Usaba pocas palabras interrogantes, menos palabras gramaticales aún y hacía el negativo poniendo un “no” al principio de las frases. No era capaz de usar la morfología reflexiva (modificar el número y usar tiempos verbales), no podía pasar de activa a pasiva ni usar verbos auxiliares. Era diestra y mostraba dominio del hemisferio derecho, quizás porque el izquierdo había asumido otras funciones o porque el derecho había inhibido al izquierdo, o sencillamente que el izquierdo había degenerado). Esto viene a demostrar que adquirir un lenguaje tras el período crítico es posible, pero de manera muy limitada. Sin embargo tampoco esta afirmación puede ser categórica, ya que Genie tenía otras muchas privaciones más importantes que pudieron afectar a la lingüística, además de que existe la posibilidad de retraso antes del encierro (lo que afirmaba su padre, aunque esto no se demostró después del rescate).
Isabelle pasó recluida con su madre sordomuda hasta los 6 años, pero después pasó por las fases normales del desarrollo y tras dieciocho meses su inteligencia era normal y su capacidad lingüística también.
En resumen, la evidencia no es clara. Parece que hay desarrollo si la exposición es temprana y que si no lo es, la competencia se puede desarrollar con claros déficits en la sintáctica sobre todo. También es bastante difícil separar los efectos de la privación lingüística de otras privaciones.
Evaluación de la hipótesis del período crítico
Hay dos razones para rechazar la hipótesis del período crítico, en su versión fuerte: los niños pueden adquirir el lenguaje fuera del período crítico y la Laterización no se produce totalmente durante el mismo.Si, Pero: Pero existe una versión débil de la hipótesis; la hipótesis del período sensible: existe un período sensible para el lenguaje, pero parece confinado al desarrollo de la competencia sintáctica.
Por otra parte el período crítico no se limita al lenguaje hablado. Newport encontró un período similar en sordos congénitos que aprendían el lenguaje de signos, ya que al hacerlo tarde tenían deficiencias en la utilización de signos inflexionados morfológicamente. También identificó un declive paulatino de la capacidad, no un corte. Además los adultos pueden aprender este lenguaje de signos pero suelen ser menos eficientes.
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- Explicación Nativista: existe un período crítico porque el cerebro está preprogramado para adquirir el lenguaje al principio del desarrollo. Bever afirma que esto es una propiedad normal del crecimiento, que surge de una pérdida de la plasticidad a medida que los procesos y las neuronas se van especializando y haciéndose más independientes. Locke dice que este período surge de la interrelación de sistemas neuronales especializados que se están desarrollando, también por la primera experiencia perceptiva y por las discontinuidades del desarrollo lingüístico. La ausencia de una activación adecuada durante el desarrollo actúa como una lesión física en algunas zonas del cerebro.
- Explicación de la maduración: es que se pierden ventajas a medida que el sistema neurológico y cognitivo del niño madura. Lo que podría parecer una limitación inicial del sistema cognitivo podría resultar una ventaja para el niño que empieza a hablar. Por ejemplo podría ser ventajoso ser capaz de tener un número limitado de datos en la memoria a corto plazo y un número limitado de asociaciones entre palabras específicas, recordando únicamente las correspondencias más globales. Podría haber en realidad una ventaja en lo pequeño, porque a través de los árboles (lo pequeño), los niños ven el bosque. Relacionado con el lenguaje, al ir asumiendo pequeñas cosas poco a poco (“menos es más”) por limitaciones cognitivas propias de la maduración, van sumando los nuevos conocimientos a los antiguos y van construyendo el lenguaje adecuadamente. Una variante relacionada con la maduración es que el cerebro, a medida que madura, agota sus posibilidades de aprendizaje ya que va destinando circuitos a tareas específicas.
- El modelo conexionista de la adquisición del tiempo verbal pasado sugiere que las redes (el cerebro) van perdiendo plasticidad a medida que aprende más.
Las principales diferencias entre estas posturas son el grado en que las restricciones subyacentes al período crítico son lingüísticas o más generales, y el grado en el que el momento de adquisición está controlado genéticamente. Con las ideas de modelización conexionista, la explicación de la maduración ha recibido recientemente la mayor atención.
Puntualización
Sin embargo, tal vez los dos enfoques no sean realmente contradictorios. Un sistema que madura y es más eficiente para aprender el lenguaje tendrá una ventaja evolutiva.
Datos verificados por: Cambó
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
Véase También
ciencia psicológica, Lenguaje, Psicología Cognitiva,
cerebro y lenguaje; genética del lenguaje; trastornos del lenguaje; neurolingüística; trastornos específicos del lenguaje
Trastorno Generalizado del Desarrollo, Deterioro Específico del Lenguaje, Morfología, Desarrollo del Lenguaje, Test de Vocabulario, Escala de Lenguaje, Preescolar
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El Sr. Martínez elaboró el siguiente plan para la evaluación lingüística de Isabel:
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Revisar el historial médico y educativo: Obtener los registros de la estancia de Isabel en el hospital tras su accidente. Anote la naturaleza y el alcance de sus lesiones, la duración de su coma y su ritmo de recuperación. Estudiar los registros escolares de antes y después del accidente. (Le habían hecho pruebas de rendimiento estandarizadas en segundo grado antes del accidente y de nuevo después del accidente cuando repitió el grado). Esta información puede mostrar el punto de partida académico de la niña y el tipo de regresión, si es que se produce.
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Pruebas estandarizadas para establecer la elegibilidad: Evaluación Clínica de los Fundamentos del Lenguaje-5 (CELF-5) (incluye la escala de Metalingüística; si Isabel puntúa dentro del rango normal en todas las áreas, dar el Test de Resolución de Problemas o el Test de Búsqueda de Palabras).
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Evaluaciones referidas a criterios y observación de la conducta para establecer la función de referencia e identificar los objetivos de la intervención (se realizará en el contexto de las sesiones regulares una vez que se haya establecido la elegibilidad y el estudiante haya comenzado un programa de intervención): Muestra de habla conversacional de 5 minutos para evaluar la inteligibilidad, la sintaxis, los errores y los problemas de búsqueda de palabras; evaluación de los espectadores en el aula para evaluar la participación.
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Evaluar la conciencia fonológica: Prueba de Conceptualización Auditiva Lindamood-3.
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Si los resultados de las secciones de lenguaje receptivo del CELF-5 indican problemas, utilice la evaluación por parte de los observadores del plan de estudios del vocabulario receptivo y la sintaxis del alumno durante un momento en el que el profesor esté dando instrucciones a la clase. Si los problemas de la clase son evidentes, busque cualquier signo que indique que Isabel puede controlar su comprensión. Siga indagando en las evaluaciones referidas a criterios, utilizando vocabulario y oraciones extraídas del lenguaje instructivo del profesor y del material de los libros de texto. De nuevo, busque problemas metacognitivos y de comprensión. Utilice tanto pruebas descontextualizadas (por ejemplo, tareas de juicio) como contextualizadas. Debido al historial de lesiones cerebrales traumáticas (TBI), espere respuestas retrasadas y un rendimiento inconsistente. Déle más tiempo para responder y repita los ítems varias veces si los responde incorrectamente al principio. Dado que Isabel puede rendir mejor en la atmósfera menos distraída de una evaluación individual, contraste el rendimiento observado en la evaluación de observadores en el aula con el rendimiento en los entornos individuales.
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Grabe en audio una muestra de habla utilizando un formato de entrevista. Evalúe la muestra en busca de errores sintácticos y morfológicos y del uso de oraciones complejas. Si las oraciones complejas son pocas, busque formas complejas y conjunciones que no aparezcan en la muestra, utilizando técnicas de producción elicitada. Compruebe también las relaciones semánticas presintácticas expresadas en la muestra. Debido a la historia de TBI, considere analizar también las interrupciones del habla.
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Realice otra evaluación curricular del espectador en el aula, durante un proyecto o debate en clase. Observe el uso de Isabel de las intenciones comunicativas avanzadas y la adhesión a las reglas del discurso en el aula. Debido a los antecedentes de LCT, busque cuidadosamente la dificultad para leer las señales no verbales de los demás, la dificultad para integrar la información recibida, la dificultad para saber qué aspecto de una pregunta necesita ser respondido, la aparente falta de capacidad de respuesta que puede resultar de la sobrecarga de información, la dificultad para procesar una serie de instrucciones y la capacidad reducida para utilizar el lenguaje abstracto. Si los problemas son evidentes, sondee la variación del registro en las situaciones de juego de rol y las habilidades presupuestas en los juegos de barrera. Utilice esta información y la derivada de la observación de la clase para trabajar con el profesor en la elaboración de un programa de intervención pragmática que aborde los problemas del discurso en el aula.
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Recoger una muestra narrativa pidiendo a Isabel que cuente una historia de un libro ilustrado sin palabras. Evaluar el nivel de macroestructura narrativa. Si la estructura es inmadura, evaluar la cohesión. Si ambas áreas son débiles, abordar las habilidades narrativas en el programa de intervención.
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Evaluar las habilidades metalingüísticas mediante la evaluación de artefactos basada en el plan de estudios. Haga que Isabel traiga una muestra de escritura de la clase. Repasadla juntos para editarla. Evaluar si Isabel puede atender a la metalingüística en la edición y en qué medida. Evaluar las habilidades metacognitivas mediante la observación dinámica participante en el aula. Esta área puede ser de especial importancia debido al historial de lesiones traumáticas.