Este texto se ocupa del tabú, como prohibición a realizar algún acto y cuya práctica generalmente connota algún castigo sobrenatural. Las expresiones tabú son elementos léxicos o construcciones más amplias cuyo uso en una situación determinada está totalmente prohibido; se consideran groseras o vulgares. El habla tabú consiste en términos relativos a la religión, la enfermedad y la muerte, el sexo y las excreciones corporales. Los estudios sobre el habla tabú han analizado la utilidad general, incluidas las exclamaciones, las maledicencias y los insultos. El comportamiento de la sociedad en un periodo de la historia puede reflejarse en el uso del tabú. Por ejemplo, en Inglaterra, en el periodo medieval proliferaron las blasfemias religiosas, como se aprecia en las palabras de los peregrinos más groseros en la obra de Chaucer; el periodo renacentista inhibió tal libertad, como se aprecia en la presencia de sólo un puñado de blasfemias en la obra de Shakespeare; la Commonwealth puritana reprimió estrictamente el comportamiento, como se aprecia en el lenguaje bíblico de John Milton; el periodo de la Restauración se caracterizó por una decadencia extrema, con el lenguaje picante de Samuel Pepys; y así sucesivamente.