Bogotazo en las Ciencias Sociales Latinoamericanas
Bogotá, capital de la República de Colombia, 9 de abril de 1948. A medio día abandona sus oficinas el doctor Jorge Eliecer Gaitán, jefe del partido liberal de oposición. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). A las 13:15 hs. el desconocido le dispara tres balazos por la espalda hiriéndolo gravemente. Mientras Gaitán es conducido a una clínica, donde poco después muere, el agresor, que había sido detenido por la policía, es arrebatado por la muchedumbre que le da muerte a golpes.
De este modo comienza el primer levantamiento popular urbano de América Latina.[rtbs name=”latinoamerica”] [rtbs name=”historia-latinoamericana”]
En Colombia el sector de los comerciantes y los hacendados que se expresaba políticamente en el partido conservador llegó a constituir un grupo de intereses que, en la primera postguerra y más acentuadamente luego de la crisis del ’30, vuelca su acumulación de capital en las inversiones industriales. Ello produjo un proceso de transformación económica, de cambios en la composición de la estratificación social del país y en las ideas políticas predominantes. El partido liberal llegó a convertirse en el representante de la “burguesía industrial” e intentó cambiar la estructura agraria terrateniente. La situación de dependencia, la penetración del capital extranjero impidió que se consumara la revolución burguesa.
Puntualización
Sin embargo, en Colombia se multiplicaron los sistemas de comunicación y transportes, la expansión de las plantaciones y otras actividades agrícolas, se aceleró la migración interna, de lo rural a lo urbano y continuó la radicación de industrias. De allí que comenzara a constituirse una fuerza social obrera y una nueva conciencia social.
Los partidos tradicionales de Colombia conservadores, liberales y en parte los socialistas no expresaban, políticamente, la nueva conciencia social, Traducían, simplemente, conflictos entre diferentes facciones de la oligarquía.
El movimiento de J. E. Gaitán, en cambio, “independientemente de la afiliación liberal o conservadora llamó al pueblo a luchar contra la oligarquía logrando un rompimiento de la verticalidad partidaria y planteándose un movimiento horizontal de las masas populares contra la oligarquía gobernante” Jorge Ucrós, Características del sistema político colombiano en los últimos 20 años, en “Revista mexicana de Sociología”, mayo junio de 1970, p. 474). Ya desde sus discursos en la Cámara, en 1929, denunciando “la matanza de las bananeras”, Gaitán señalaba la corrupción de todos los partidos políticos y les gritaba a sus representantes: ” iSabed que [la] masa conservadora, liberal y socialista os rechaza, políticos de corrillo, pequeños hombres sin ideas!”.
En 1946 el gobierno de Ospina Pérez había Comenzado la contrarrevolución conservadora. Sin ataques se dirigiera, principalmente, a desmontar el movimiento horizontal iniciado por Gaitán y a restaurar la organización vertical de los partidos tradicionales (Q. Ucros, op. cit., p. 475). Esto constituye el trasfondo histórico político del asesinato de Gaitán y, por lo tanto, del bogotazo mismo.
Dicho acontecimiento se dio como la culminación de un proceso político de creciente tensión, cuyo primer antecedente fue la tendencia a excluir de la burocracia administrativa a los sectores opuestos a sus detentadores. También por la pretensión de homogeneizar políticamente a ciertas regiones, para de esa forma, y por la obtención de la mayoría electoral, asegurar puestos públicos y parlamentarios para un determinado grupo.
Esta tensión ya había provocado disturbios en enero de 1948 en Santander de Norte. Gaitán había responsabilizado de esos hechos a los funcionarios conservadores, acusándolos de parcialidad en perjuicio de los liberales. Esa acusación se vio concretada en la decisión del partido Liberal, que en el mes de marzo de ese mismo año retiró su colaboración al gobierno.
Gaitán era el centro de la oposición al gobierno conservador y el ejecutor de una política anti oligárquica y, por ende, de amplia resonancia popular. Gran orador, el jefe del liberalismo colombiano fascinaba a las multitudes. Había sido proclamado candidato a la presidencia. con el apoyo, fundamentalmente, de la opinión izquierdista del país.
La noticia del atentado, que se propagó rápidamente por la capital colombiana, desató una serie de acontecimientos que con el transcurrir de los años fueron tomando un carácter casi mítico en América Latina.[rtbs name=”latinoamerica”] [rtbs name=”historia-latinoamericana”] Y de ese modo pasaron a ser tenidos presentes como elemento comparativo en el análisis de los posteriores movimientos urbanos de protesta de la región. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
Durante tres días Bogotá se vio envuelta en una vorágine de violencia. Miles de personas, especialmente obreros y estudiantes, recorrieron sus calles en manifestaciones de protesta y asaltaron el Palacio del Capitolio, donde estaba reunida la Conferencia Panamericana, redactora de la carta de la OEA (con la presencia del secretario de Estado de los EE. UU., general Marshall). Se deparó la huelga general, se destruyeron e incendiaron gran cantidad de edificios; algunas radioemisoras cayeron en poder de los grupos rebeldes, y desde ellas se incitó a la población a plegarse al levantamiento. Las noticias, el día 1O, anunciaban 33 muertos. Al día siguiente se informaba ya que los muertos alcanzaban a 300 personas.
Según el diario “El Tiempo” de Bogotá, “turbas ciegas de ira en un principio, luego envenenadas por todas las pasiones; más tarde, empujadas por todos los instintos, se precipitan sobre la ciudad amada. El asalto a los almacenes.., se llevó a efecto por una multitud integrada de la manera más heterogénea, en que se mezclaban las capas más bajas de la sociedad, el hampa, los desocupados, y en la que era notoria la presencia de gran cantidad de hombres y mujeres de todos los oficios que, aprovechando de la cólera popular y la ausencia total de autoridad, destrozaban las vitrinas y penetraban en los almacenes… Al pillaje y al saqueo seguía el incendio de lo que quedaba y los edificios eran totalmente destruidos”. Este tipo de análisis sobre el Bogotazo condena la violencia, englobando como tal la protesta, el pillaje, el saqueo, los incendios y la destrucción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Hay un rechazo, valorativo, de la explosión social y la rebeldía como un hecho de barbarie.
Otra clase de análisis de tales acontecimientos, que significa la introducción de una explicación estereotipo, es la que los atribuyó a los comunistas como principio y causa de toda heterodoxia social. Así por ejemplo, el general Marshall “describió la revuelta colombiana como la primera tentativa importante comunista en el hemisferio occidental desde el fin de la guerra” (Reuter, Bogotá, 12/IV/1948). Rober Lovett (subsecretario de Estado) a su vez, declaró ”que existió una verdadera organización y una planificación (véase más en esta plataforma general) central tras el levantamiento de Bogotá… Expresó luego que la opinión entre los funcionarios norteamericanos en Bogotá era que la causa del levantamiento no era la intranquilidad social. ” (A. P. Washington, 14/IV/48). El presidente Ospina Pérez asegura que “la situación por la que atraviesa el país se debe a una maniobra comunista” (U. P. Bogotá, IO/IV/1948).
Estos análisis al tratar de negar la existencia de causas reales generadoras de la protesta social, y al atribuir ésta a la acción circunstancial de individuos “mal intencionados”, consciente o inconscientemente encubren su real significación e imposibilitan una verdadera explicación de ella.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Un intento de comprensión del bogotazo debería ubicarlo dentro de la correlación de fuerzas e intereses que juegan en una sociedad típicamente dependiente: oligarquía e imperialismo / masa popular. Igualmente habría que insertarlo en el proceso histórico de transformación de la sociedad colombiana y de sus luchas populares. Elementos estructurales e históricos que han sido mencionados anteriormente.
Gaitán había tenido la virtud de captar y dar coherencia a los anhelos populares de una revolución social.
Su candidatura promovía la movilización y significaba la esperanza de una transformación concreta e inmediata. Su muerte echó por tierra esa esperanza. La frustración de un pueblo estalló en las calles. El bogotazo surgió así como la protesta social de los sectores no privilegiados de toda una ciudad contra la situación de atraso y dominio del país. Primer levantamiento en su tipo en América Latina, marcó un jalón para sus luchas populares urbanas.
El contenido denotado por el término “bogotazo” levantamiento popular urbano, ha sido frecuentemente trasladado al sufijo “azo”, el que agregado al nombre de una ciudad indica un movimiento de iguales o similares características, ocurrido en ese lugar. (1)
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Raúl Avila y Pedro T. Pñez (autor), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.
Véase También
Bibliografía
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Comunismo Latinoamericano: El marxismo no tuvo mucho impacto en América Latina hasta la primera década del siglo XX. El Partido Obrero de Chile, creado en 1912 por Luis Emilio Recabarren y otros, se convirtió en el Partido Comunista de Chile (PCCh) en 1920 y, con el Partido Comunista de Argentina, fue miembro fundador de la Tercera Internacional (Comintern). En 1928 también existían partidos en Brasil, Guatemala y Uruguay, así como en México, donde una revuelta infructuosa en 1929 tuvo poco impacto. Sin embargo, una gran insurrección en El Salvador en 1932 fue sofocada con grandes pérdidas de vidas ("La Matanza") y la revuelta de Luis Carlos Prestes en Brasil en 1935 no hizo sino reforzar el creciente autoritarismo en ese país. Bajo la nueva estrategia del 'Frente Popular', el partido colombiano apoyó al gobierno liberal reformista de Alfonso López Pumarejo y el PCCh se unió a los radicales y a otros para elegir a Pedro Aguirre Cerda como presidente en 1938. Los comunistas también formaron parte de la coalición que eligió a Fulgencio Batista en Cuba en 1940. Durante la Segunda Guerra Mundial los partidos se legalizaron y ganaron apoyo en todo el continente, y brevemente, en 1945-47, el Partido Comunista do Brasil fue el más grande de la región. Sin embargo, con el inicio de la Guerra Fría, fue prohibido en 1947 y el "Bogotazo" de 1948 dio una excusa a otros gobiernos, especialmente al de Chile, para seguir su ejemplo. Sin embargo, bajo el nombre de Partido Guatemalteco del Trabajo, el partido guatemalteco se mantuvo legal hasta la caída de Jacobo Arbenz en 1954 y los diputados cubanos permanecieron en el Congreso de Batista hasta 1959. Con la Revolución Cubana, la vía de la lucha armada volvió a ganar adeptos. Véase también: Ciencias Sociales Latinoamericanas, Estudios Latinoamericanos, Movimientos Sociales.
Subempleo: Esta entrada se ocupa del Subempleo, que ha sido definido como la subutilización o utilización ineficiente de las habilidades, calificaciones o experiencia de un trabajador. La existencia del subempleo complica considerablemente la evaluación del empleo existente y, por consiguiente, del empleo que hay que crear. Por una parte, la duración del trabajo en los países en vías de desarrollo es con frecuencia, y no por voluntad de los interesados, inferior a la norma (subempleo visible); por otra, tal trabajo produce ingresos anormalmente bajos y no permite la plena utilización de la capacidad o de las calificaciones de los trabajadores (subempleo invisible). Para muchos trabajadores el empleo es "precario": no disfrutan ninguna estabilidad de empleo ni ingresos regulares. Sus empleos no ofrecen ninguna perspectiva real de mejora. Véase también: Ciencias Sociales Latinoamericanas, Estudios Latinoamericanos.
Sociopopulismo: Estilo de trabajo sociológico inaugurado en Buenos Aires tras el acceso al poder del general Onganía (golpe de estado del 28 de junio de 1968) a través de las cátedras de Sociología (autodenominadas nacionales) de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional. Los nuevos docentes reemplazaron a otros que renunciaron como repudio a la intervención de las Universidades (octubre, 1966) o fueron dejados cesantes por la dictadura (octubre 1966/marzo 1967). Los profesores desplazados participaban en su mayor parte del estilo llamado sociología científica, los menos tenían orientación marxista. Los nuevos docentes se definieron inicialmente como críticos de ambas orientaciones y eventualmente (finalmente) propusieron el rechazo del conjunto de la sociología porque negaban la validez universal de sus postulados o bien porque era un arma del imperialismo norteamericano. Propusieron tanto a partir de la crítica y/o del rechazo formular una sociología nacional. Véase también: Ciencias Sociales Latinoamericanas, Estudios Latinoamericanos.
Sociología Latinoamericana: La historia del pensamiento social latinoamericano es, por un lado, la historia de una serie de recepciones y un esfuerzo por la originalidad, por otra. Las ideas sociales del período colonial se sitúan, desde luego, entre las de recepción o lo que Raúl Orgaz llamó la "refracción de la cultura europea". Propiamente lo que hubo en el período colonial fue filosofía moral. Aunque los historiadores liberales del siglo pasado sean los principales culpables de lo mal que se conoce lo que sucedió dentro de las colonias españolas en América, parece evidente que en las universidades coloniales predominó el escolasticismo que ni en lo social ni en lo político desarrolló sistemas autónomos. Era un esfuerzo filosófico por encontrar una explicación religiosa del mundo. Pero siguen coexistiendo diversos estilos de sociología y varias generaciones de sociología. Se ha hecho ciertamente una fuerte revisión ideológica de la sociología científica que ha traído incluso repercusión mundial, pero nadie puede asegurar que no se vaya a producir una nueva "refracción" de la sociología de los países centrales aunque sea "crítica". Véase también: Ciencias Sociales Latinoamericanas, Estudios Latinoamericanos.
Sociología Crítica Latinoamericana: La Sociología Crítica LatinoamericanaEste elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]
Sociología Crítica Latinoamericana en las Ciencias Sociales LatinoamericanasUso común El Diccionario de la Real Academia Española entiende que "crítica" puede usarse con cinco significados diferentes: 1. Arte de juzgar de la [...] Véase también: Ciencias Sociales Latinoamericanas, Estudios Latinoamericanos.
Socialismo Nacional Lationoamericano: El socialismo nacional latinoamericano se vincula directamente y en un mismo texto suelen aparecer como sinónimos con otras corrientes ideológicas similares: izquierda nacional, nacionalismo de izquierda, patriotismo revolucionario y los diversos socialismos "chileno", "peruano", '"uruguayo", "venezolano'', etc. Para una definición más precisa del concepto deben quedar bien claras sus dos fuentes básicas, siempre constitutivas de la ideología y del hecho político que describe: el "socialismo" y el "nacionalismo". El socialismo engendró en América Latina, tanto en sus versiones definidamente marxistaleninistas como en sus versiones reformistas, en distintos momentos de su historia grupos de pensadores y políticos que definieron la "lucha nacional" y "antiimperialista" como la forma histórica de la "lucha de clases". El agente coordinador de la lucha debía ser un Frente Nacional, en el que dominaría la clase obrera. Véase también: Ciencias Sociales Latinoamericanas, Estudios Latinoamericanos.
Sindicalismo en América Latina: Con relación al proceso de formación de la clase obrera en América Latina que no comienza sino a principios del siglo XX se puede argumentar con razón que el grado de organización de los trabajadores latinoamericanos refleja el nivel de desarrollo económico de los países de esta región. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Las organizaciones sindicales deben hacer frente en la década de 1970 a una serie de problemas cuya característica común es la incertidumbre creciente sobre la posición de los obreros en el contexto político nacional. La incapacidad del sistema económico para absorber el crecimiento proyectado de la mano de obra y la subutilización de la mano de obra actualmente empleada se conjugan para impedir un incremento significativo de la productividad del trabajo y para obstaculizar mejorías en la situación obrera. Véase también: Ciencias Sociales Latinoamericanas, Estudios Latinoamericanos.
Saludos: Como un aspecto de la subcultura, o si se quiere contracultura, que las organizaciones de tipo radical revolucionario obrero y socialista de lengua española, especialmente de orientación anarquista, desarrollaron en la Época Contemporánea, se deben analizar las fórmulas epistolares. A principios del siglo XIX predominan en ese medio social fórmulas que se remontan al estilo republicano, y a veces jacobino, de la Revolución Francesa de 1789. Así el encabezamiento de "Ciudadano", e incluso el uso de "Salud". Véase también: Ciencias Sociales Latinoamericanas, Estudios Latinoamericanos.
Revoluciones Políticas: Para comprender mejor el carácter de lo que se ha dado en llamar la primera revolución del siglo XX, es indispensable analizar algunas de las características centrales del antiguo régimen. México logró su independencia de España en 1821, tras una década de guerra civil y sin contar con una élite política preparada y unida. A partir de esa fecha y por medio siglo se enfrentarían constantemente dos facciones, los liberales y los conservadores; los primeros dirigidos generalmente por miembros de los pequeños sectores medios, muchos de los profesionales de carrera, y los segundos por algunos elementos del grupo criollo acomodado y respaldado por la Iglesia. Los liberales tenían un proyecto. nacional modelado a imagen de los Estados Unidos y las naciones más avanzadas de Europa. Los conservadores, en tanto, deseaban la preservación de las formas políticas y económicas imperantes durante la Colonia y por ello veían en la monarquía el mejor sistema de gobierno. A esta lucha, que asumió las características de una guerra c vil, se debe añadir la guerra con los Estados Unidos, en virtud de la cual México perdió la mitad de su territorio, así como la invasión francesa que, apoyándose en el partido conservador, intentó crear una monarquía en México ligada a Francia y comprometida con la lucha contra la expansión de la influencia norteamericana en América Latina. En otro lado (cuando se estudia las características de una Revolución, lo que son y lo que no) se ilustra en qué se diferencian las revoluciones de otros tipos de desórdenes y cambios sociales. Las revueltas campesinas, las revueltas del grano, las huelgas, los movimientos sociales, los golpes de estado y las guerras civiles pueden surgir en el curso de las revoluciones y son elementos constitutivos importantes de las luchas revolucionarias. Las revoluciones se distinguen de éstas porque combinan todos los elementos del derrocamiento forzoso del gobierno, la movilización de masas, la búsqueda de una visión de la justicia social y la creación de nuevas instituciones políticas. Véase también: Ciencias Sociales Latinoamericanas, Estudios Latinoamericanos.
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