Causación
Este elemento es una ampliación de las guías y los cursos de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] En inglés: Causation.
Defiende la idea de que cierto antecedentes individuales y factores sociales tienen un efecto determinado de modo invariable e incondicional.
Causación en la Filosofía
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Hume sostuvo que a toda idea ha de corresponderle, en última instancia, una impresión sensible. Según Hume, 1) vemos C y E como dos cosas o impresiones distintas, y vemos además 2) que C es anterior a E, y que 3) C y E deben ser espacialmente contiguos, y vemos, por último, que 4) cuando ocurre C también ocurre E.Si, Pero: Pero no vemos, en modo alguno 5) que, si E ocurre, necesariamente ocurre también C. La necesidad -la conexión necesaria- no es un dato de la experiencia: no es más que una creencia derivada de la costumbre de observar la conjunción constante de C con E (esto es, los puntos 1,2,3 y 4); la costumbre suscita una asociación de ideas entre los diversos tipos de C y de E: siempre que veamos cosas parecidas a C esperaremos cosas parecidas a E. Y de aquí surge nuestra convicción de que «siempre que C, E»; esto es, la noción de causa por asociación de ideas. Esta noción no proviene de la experiencia, sostiene Hume, ni proviene tampoco del análisis de las ideas (no es una relación de ideas, aunque sí una asociación de ideas); no puede tener más que un origen psicológico (la asociación de ideas y la costumbre) y en sí misma no es más que una «creencia», tan irracional, tan sin justificar racionalmente, como los sentimientos de amor y de odio. Más tarde, la psicología llamará a una clase semejante de asociación reflejo condicionado.
La crítica de Hume a la idea de causa tiene el valor, todavía apreciable, de haber puesto de relieve que la idea de causa 1) no es una relación que percibamos por los sentidos, sino que se trata de 2) una relación universal, y que 3) no supone ninguna necesidad lógica. Efectivamente, decir que A es causa de B es decir mucho más de lo que estrictamente percibimos. La relación que se establece entre A y B vale para todos los casos de A y todos los casos de B.Si, Pero: Pero nunca diremos que A necesita B igual como un triángulo necesita tener tres lados.Si, Pero: Pero Hume no fundamentó de manera suficiente el uso que hacemos de las causas, en la vida práctica y en la actividad teórica, y el sentido de necesidad que establecemos entre C y E. Así, escribe J. R. Lucas en “Space, Time, and Causality. An Essay in Natural Philosophy” (Clarendon Press, Oxford 1984, p. 37-38):
“Si Hume tuviera razón, decir que el fumar causa el cáncer no significaría apenas más que decir que fumar y cáncer van simplemente juntos constantemente, y resultaría ininteligible la afirmación de las compañías tabaqueras sobre que la correlación entre el humo del tabaco y el cáncer no es causal y que hay que explicarla de algún otro modo.
Puntualización
Sin embargo, entendemos perfectamente su afirmación por muy falsa que pueda ser. Y así, creemos que resulta inadecuada la justificación extensionalista de Hume. Pensamos que podría hallarse algo más para establecer que el fumar causa el cáncer. Aunque las estadísticas ya son claramente condenatorias, lo que decidiría definitivamente el caso sería descubrir alguna especie de «mecanismo causal», alguna explicación de cómo la nicotina o el alquitrán en los pulmones hace que las células se vuelvan cancerosas. Las causas, en realidad, son explicaciones, y aunque en ciertos momentos de la investigación científica no seamos capaces de explicar por qué A está invariablemente seguido de B y tengamos que aceptar que hay allí una conexión causal aun cuando seamos incapaces de entenderla, como científicos buscamos explicaciones y no paramos hasta que somos capaces de dar una explicación que nos deje completamente satisfechos.”
El problema persiste cuando se trata de interpretar y explicar qué clase de necesidad «física» puede significar la relación de causa y efecto.
La afirmación de que «causa» es algo simplemente mental, pero al mismo tiempo un concepto necesario para la interpretación de la naturaleza, le suscitó a Kant la pregunta de cuáles son los conceptos que, no pudiendo proceder de la experiencia (a priori), son no obstante necesarios para pensar la experiencia. Escribe Kant sobre la causalidad, principio del entendimiento, lo siguiente en Prolegómenos a toda metafísica futura, Prefacio, en “Crítica de la razón pura y Prolegómenos a toda metafísica futura”:
“Confieso con toda el alma que a la advertencia dada por David Hume es a lo que debo el haber salido hace ya muchos años del sueño dogmático y el haber dado a mis investigaciones filosóficas en el campo de la especulación una dirección completamente nueva. Me hallaba muy lejos de compartir su opinión acerca de las consecuencias, que no eran tales sino porque él no había considerado la cuestión más que en una de sus partes, en lugar de tomarla en su conjunto, como aquélla lo exigía para que la cuestión pudiera ser resuelta, aunque solo hubiera sido parcialmente. […] Me aseguré, pues, antes que todo, de si podía generalizarse la objeción de Hume, y no tardé en darme cuenta de que el concepto de enlace de causa y de efecto no era ni con mucho el único de que se sirve el entendimiento en sus enlaces a priori de las cosas, y que de tal modo es así que la metafísica entera depende de nociones de este género.”
De este planteamiento general, surgió la doctrina de las categorías.Entre las Líneas En concreto, la causalidad es una de la categorías de relación, cuya función es configurar o hacer posible, en principio, la experiencia: algo es fenómeno, esto es, un dato de la experiencia objetiva, porque es conocido de acuerdo con la ley (trascendental) de causa y efecto. El entendimiento exige que los fenómenos de la experiencia acontezcan según «reglas». La causalidad -«todo cambio tiene una causa»- es precisamente la regla, denominada por Kant «principio sintético a priori del entendimiento» y también «analogía de la experiencia objetiva», que requiere que todo fenómeno -todo cambio en las cosas- suceda «según la ley de enlace de causas y efectos» (ver texto). Así, Kant describe el principio de causalidad en su “Crítica de la razón pura”:
“Yo percibo que los fenómenos se siguen unos de otros, es decir, que el estado de las cosas en un tiempo es opuesto al estado anterior.Entre las Líneas En realidad, lo que hago es, pues, enlazar dos percepciones en el tiempo. Ahora bien, el enlace no es obra del simple sentido y de la intuición, sino que es, en este caso, producto de una facultad sintética de la imaginación, la cual determina el sentido interno con respecto a la relación temporal.Si, Pero: Pero la imaginación puede ligar los dos mencionados estados de dos formas distintas, de modo que sea uno o el otro el que preceda en el tiempo.Entre las Líneas En efecto, no podemos percibir el tiempo en sí mismo, como no podemos determinar en el objeto, empíricamente, por así decirlo, lo que precede y lo que sigue. De lo único que tengo, pues, conciencia es de que mi imaginación pone una cosa antes y la otra después, no de que un estado preceda al otro en el objeto. O, en otras palabras, con la mera percepción queda sin determinar cuál sea la relación objetiva de los fenómenos que se suceden unos a otros. Para que ésta sea conocida de forma determinada, tenemos que pensar de tal forma la relación entre ambos estados, que quede determinado necesariamente cuál es el estado que hemos de poner antes, cuál el que hemos de poner después y que no los hemos de poner a la inversa.Si, Pero: Pero un concepto que conlleve la necesidad de unidad sintética no puede ser más que un concepto puro del entendimiento, un concepto que no se halla en la percepción y que es, en este caso, el de la relación de causa y efecto. El primero de estos términos determina el segundo en el tiempo como consecuencia, no como algo que solo pueda preceder en la imaginación (o que pueda incluso no ser percibido en absoluto). Consiguientemente la misma experiencia, es decir, el conocimiento empírico de los fenómenos, solo es posible gracias a que sometemos la sucesión de los mismos y, consiguientemente, todo cambio, a la ley de la causalidad. Los fenómenos solo son, pues, posibles, considerados como objetos de la experiencia, en virtud de esta misma ley.”
Sin el apriori de «causa» es imposible hacer ciencia.
Para Hume, la causalidad no es algo que la mente descubra en la experiencia y, por lo mismo, se imponga a la mente, sino más bien una imposición de la mente que no puede menos que traducir en una asociación de ideas las experiencias repetitivas de los fenómenos. Kant, que está de acuerdo con Hume en que la causalidad no es nada que pueda proceder de la experiencia, disiente de él en cuanto la considera como un principio (sintético a priori) del entendimiento, sin el cual no solo sería imposible entender nada proveniente de la experiencia, sino que ni siquiera podría haber experiencia. La causalidad es, por tanto, necesaria. Kant mantuvo el carácter de necesidad del principio de causalidad porque los principios físicos de Newton, verdaderas leyes causales de la naturaleza, requerían un fundamento mucho más sólido que el que les prestaba la crítica de Hume. Las leyes de la naturaleza las consideramos(de hecho) necesarias y universales; Kant justifica el fundamento (de derecho) de dicha universalidad y necesidad. Después de él, las principales descripciones de la causalidad se han hecho, en ámbitos empiristas (véase empirismo), en términos de regularidades de la naturaleza que se explican mediante leyes; pero se entiende que las leyes científicas no forzosamente han de ser leyes causales, y aun el nexo causal que se establece entre estas últimas no se explica como una necesidad intrínseca, perteneciente a la naturaleza de la causa y el efecto y de su relación; más bien se explica como enunciados universales en forma de condicional universal, al cual se atribuye una descripción suficiente de lo que suele entenderse como conexión causal. Así, escribe Rudolf Carnap en “Fundamentación lógica de la física”:
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
“Este enfoque es llamado a veces «condicionalismo». Una ley causal simplemente dice: siempre que se produce un suceso de la especie P (P no es un suceso particular, sino una clase de sucesos), entonces se producirá un suceso de la especie Q.Entre las Líneas En forma simbólica:
Este enunciado afirma que, en todo punto espacio-temporal x, si se produce P, se producirá la condición Q.”
Según Carnap, es lo mismo decir «si se dan las condiciones X, mañana se producirá una tormenta en nuestra ciudad» que «si se dan la condiciones X, mañana se producirá necesariamente una tormenta en nuestra ciudad», porque a fin de cuentas el método de verificación y de refutación es el mismo en ambos casos: si al día siguiente se produce la tormenta, ambos enunciados quedan verificados y, si no se produce, ambos enunciados quedan refutados de la misma manera. La única distinción reside en la creencia de que el segundo de los enunciados citados predice la tormenta con un énfasis mayor.
Aviso
No obstante, este enunciado condicional puede también interpretarse de diversas maneras.
Según algunos, una ley causal debe entenderse como la condición necesaria (La condición que hace suponer que, si no se produce determinado acontecimiento, no es posible que se produzca otro determinado acontecimiento. Según la lógica, B es condición necesaria de A cuando, siempre que A es verdadero debe serlo también B; o bien, si B no es verdadero tampoco puede serlo A) o el conjunto de condiciones necesarias (es igual a su condición suficiente y una única condición necesaria es también suficiente.
Detalles
Las expresiones «a menos que…» y «sólo si…» formulan una condición necesaria, por lo que, en un condicional, deben escribirse como consecuente) para la ocurrencia de un suceso; «A es causa de B» significa, por consiguiente, que, si no fuera por A, B no se produciría, o bien que A es la «condición sine qua non de B». Otros prefieren expresar la relación entre la causa y el efecto a la manera de una condición suficiente (algo es condición suficiente cuando su mera presencia produce la presencia de otra cosa.A es condición suficiente de B si «siempre que A, entonces B», o si «es imposible que exista A y no exista B», o bien simplemente A→B. La suma de las condiciones necesarias de algo equivale a su condición suficiente), en el supuesto de que la única condición necesaria de un fenómeno es al mismo tiempo su condición suficiente. A.J. Ayer entiende la causalidad, en un sentido conciliador, como condición suficiente o necesaria o ambas cosas a la vez.
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Autor: Cambó
Recursos
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Análisis Multivariado
Determinismo
Estudios de Predicción
Etiología
Positivismo
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