Condición de las Prisiones

Recursos V√©ase tambi√©n Tratos o castigos crueles, inhumanos o degradantes Medidas alternativas a la internaci√≥n Normas de cuidados Normas de protecci√≥n Trato de ni√Īos acusados Trato de ni√Īos condenados Trato de ni√Īos privados de su libertad Tortura

Códigos de Esclavos

C√≥digos de Esclavos Este elemento es una profundizaci√≥n de los cursos y gu√≠as de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y an√°lisis sobre este tema. Literatura sobre los C√≥digos de Esclavos Nota: La esclavitud y el g√©nero es un tema relativamente nuevo, pero que est√° presente (v√©ase m√°s) en la literatura. La creaci√≥n de c√≥digos legales se … Leer m√°s

Códigos Negros

Los códigos negros fueron leyes aprobadas para regular los derechos de los afroestadounidenses libres en las eras anterior y posterior a la Guerra Civil. Antes de la Guerra Civil, varios estados del medio oeste adoptaron códigos negros (o leyes negras) para inhibir la migración de negros libres y limitar de otras maneras los derechos de los negros. Después de la Guerra Civil, la mayoría de los estados del sur adoptaron códigos negros mucho más severos para evitar que los ex esclavos, llamados entonces libertos, tuvieran todos los derechos de los ciudadanos y para reimponer, en la medida de lo posible, el trabajo y los controles raciales de la esclavitud. En suma, este texto describe los códigos negros promulgados por las legislaturas del sur.

Mujeres Delincuentes en el Siglo XIX

El sistema penitenciario femenino experiment√≥ numerosos cambios entre los a√Īos 1860 y 1914. El elevado n√ļmero de reincidentes llev√≥ a las autoridades a reorganizar el panorama penal y a desviar a algunas mujeres hacia instituciones especializadas como los reformatorios. Sin embargo, parece que las diferencias de trato fueron m√≠nimas. Hasta la Segunda Guerra Mundial, las reclusas eran sometidas a esfuerzos de reforma que pretend√≠an restaurar sus cualidades femeninas. Si observamos todas las instituciones penales, encontramos muchas similitudes a pesar de los diferentes objetivos te√≥ricos de cada establecimiento, especialmente en las prisiones urbanas. La desviaci√≥n se territorializaba en los cuerpos y las mentes de las mujeres, y la terapia a menudo no era mucho m√°s que una reformulaci√≥n de la disciplina. Incluso cuando el Comit√© Gladstone se propuso volver a enfatizar los principios de la reforma en 1895, los cambios emp√≠ricos no aparecieron inmediatamente, especialmente en las prisiones locales. La sufragista Katie Gliddon afirm√≥ en 1912 que “el sistema penitenciario est√° mal. No s√≥lo no es constructivo para el car√°cter, sino que es destructivo”. Los ideales de reconstrucci√≥n no se traduc√≠an necesariamente en la realidad, y las mujeres intentaban subvertir las normas. Una gran parte de estos esfuerzos de reforma estaban destinados a fomentar la productividad, incluso en los reformatorios, y no s√≥lo la feminidad. A medida que el papel de la religi√≥n disminu√≠a, los m√©dicos tambi√©n desempe√Īaban un papel m√°s importante. Sin embargo, la reconstrucci√≥n segu√≠a siendo sin√≥nimo de trabajo como medio para forjar y formar el car√°cter moral, tambi√©n para los ebrios y d√©biles mentales. Cabe destacar que las mujeres delincuentes eran objeto de intentos de rehabilitaci√≥n s√≥lo una vez que hab√≠an sido condenadas a prisi√≥n; sin embargo, las pruebas sugieren que las mujeres que comet√≠an actos de violencia menores eran tratadas con m√°s indulgencia (o desprecio) por los magistrados de los tribunales. Esto significa que los delincuentes masculinos de clase baja eran objeto de intentos de rehabilitaci√≥n que suger√≠an esfuerzos “civilizadores” por parte de las autoridades, quiz√°s m√°s que sus hom√≥logos femeninos. Podr√≠a decirse que las tensiones entre la reforma y el castigo que persegu√≠an a las prisiones victorianas y de principios del siglo XX siguen persiguiendo a nuestro sistema de justicia actual.

Entorno Delictivo de las Mujeres en el Siglo XIX

En la d√©cada de 1920, Sir Evelyn Ruggles-Brise tambi√©n cre√≠a en la eficacia de las organizaciones ben√©ficas. Atribuy√≥, en 1921, el descenso del n√ļmero de reclusas a su labor. Sin embargo, si estas organizaciones eran realmente tan maravillosas como dec√≠an los funcionarios que las elogiaban, ¬Ņpor qu√© dos tercios de las mujeres encarceladas en 1920 estaban condenadas por embriaguez o prostituci√≥n? A principios del siglo XX, las mujeres segu√≠an siendo encarceladas por los mismos delitos por los que fueron condenadas en 1850. La Sociedad de Ayuda a los Presos Liberados pod√≠a, en el mejor de los casos, tratar de encontrar a estas mujeres un empleo en los mismos trabajos miserables y mal pagados que ten√≠an en primer lugar. Estas mujeres segu√≠an estando en el √ļltimo pelda√Īo de la escala social. Adem√°s, la disminuci√≥n del n√ļmero total de presos en las c√°rceles inglesas fue m√°s el efecto de la reestructuraci√≥n de los procedimientos de imposici√≥n de penas que cualquier gran efecto de las instituciones ben√©ficas o de la reforma penitenciaria. La innovadora afirmaci√≥n de Feeley y Little sobre el declive de la mujer delincuente en el proceso penal en el siglo XIX ha sido criticada por su excesiva simplificaci√≥n. En general, muchas cuestiones siguieron siendo las mismas para las mujeres delincuentes en el largo siglo XIX (v√©ase m√°s detalles). El problema de la delincuencia femenina en la √©poca victoriana, as√≠ como a principios del siglo XX, no ten√≠a sus ra√≠ces en el sistema penitenciario o en los fracasos de las Sociedades de Ayuda, sino en el propio tejido de la sociedad inglesa y la organizaci√≥n de clases. Las reformas penitenciarias no pod√≠an hacer nada sin las reformas sociales. Las soluciones a estos problemas tendr√≠an que esperar a la instituci√≥n de un salario digno y a que el alcoholismo fuera reconocido como una enfermedad y no como un delito. La reducci√≥n del infanticidio tendr√≠a que esperar a la disponibilidad del control de la natalidad para los pobres y a un trato m√°s justo para las empleadas dom√©sticas. Alg√ļn d√≠a las mujeres inglesas vivir√≠an en un pa√≠s en el que un hijo enfermo no significara que tuvieran que recurrir a la delincuencia para pagar las facturas de los m√©dicos. Las presas, junto con otras mujeres inglesas, estaban atrapadas en el gueto femenino de los trabajos mal pagados y con la carga de la responsabilidad total de los hijos ileg√≠timos. Estaban atrapadas en un c√≠rculo vicioso en el que sus celdas eran s√≥lo un eslab√≥n de la cadena de su esclavitud, tanto dentro como fuera de los muros de la c√°rcel.

C√°rtel

Una asociaci√≥n de empresas independientes de la misma rama de la industria o de ramas afines, constituida con el fin de regular la producci√≥n o las ventas mediante la asignaci√≥n de materias primas, la divisi√≥n de los mercados, la asignaci√≥n de cuotas de ventas o la fijaci√≥n de precios. Acuerdo, en fin, entre empresas del mismo sector, o pa√≠ses, formal o informal, cuyo fin es reducir o eliminar la competencia en un determinado sector econ√≥mico. Los c√°rteles tienen una tendencia monopol√≠stica: restringen, pero no abolen, la libre competencia. Los miembros de un cartel conservan su identidad e independencia financiera. Los c√°rteles son caracter√≠sticos de los per√≠odos de concentraci√≥n industrial. Otra forma de asociaci√≥n, que consiste en empresas que pertenecen a diferentes ramas de la industria e incluso a instituciones financieras, es frecuente hoy en d√≠a. Estas empresas integradas comparten la planificaci√≥n (v√©ase m√°s en esta plataforma general) y la gesti√≥n; por lo tanto, sacrifican parte de su autonom√≠a anterior. Las combinaciones de empresas financieras e industriales conocidas como consorcios se organizan para fines espec√≠ficos. Los famosos “trusts” de los a√Īos 80 y 90, que est√°n bajo una misma direcci√≥n, son la forma m√°s integrada de asociaci√≥n. (Tal vez sea de inter√©s m√°s investigaci√≥n sobre el concepto).

Reparaciones

Reparaciones completas Reparaci√≥n Elementos de Reparaciones Descripci√≥n y definici√≥n de Reparaciones aparecidas en el diccionario de derecho procesal constitucional y convencional (2014), escrito por Sergio Garc√≠a Ram√≠rez y publicado por el Poder Judicial de la Federaci√≥n (mexicana) y el […]

Postmodernismo

En ingl√©s: Postmodernism. Este art√≠culo trata del postmodernismo en la filosof√≠a.[rtbs name=”filosofia”]Para el tratamiento del postmodernismo en la arquitectura, v√©ase el art√≠culo Arquitectura occidental. El postmodernismo y la filosof√≠a moderna El postmodernismo es en gran medida una reacci√≥n contra las […]

Interaccionismo

Interaccionismo Este elemento es una profundizaci√≥n de los cursos y gu√≠as de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y an√°lisis sobre este tema. En ingl√©s: Interactionism. Interaccionismo en Criminolog√≠a Teor√≠a que se ocupa de las interacciones entre indiv√≠duos en cuanto intercambios simb√≥licos y medios de acci√≥n creativa. Se concibe el mundo social como resultado de este tipo … Leer m√°s

Código Penal Alemán

El C√≥digo Penal alem√°n es una recopilaci√≥n de disposiciones del derecho penal alem√°n. El C√≥digo Penal entr√≥ en vigor en 1871 y se ha modificado muchas veces desde entonces. En unos 350 p√°rrafos, el C√≥digo Penal describe qu√© actos se consideran delitos y c√≥mo se castigan. Adem√°s del C√≥digo Penal, otras muchas leyes contienen amenazas de castigo para determinados delitos, como la Ley de Tr√°fico. La parte especial del c√≥digo penal alem√°n se divide en secciones que contienen definiciones de delitos dise√Īadas para proteger, en cada caso, un bien legal com√ļn, o varios.

Escuela de Chicago

Esta entrada se ocupa de la Escuela de Sociolog√≠a de Chicago. Principal corriente de la llamada, en aquel tiempo, “nueva econom√≠a” estadounidense. Esta escuela de pensamiento fue creada en 1930 y representada principalmente por Milton Friedman. Se refiere a la investigaci√≥n y la teor√≠a social que surgi√≥ en la primera mitad del siglo XX de la primera escuela de sociolog√≠a del mundo en la Universidad de Chicago. Debido a su crecimiento fenomenalmente r√°pido, la ciudad de Chicago fue considerada como un laboratorio de investigaci√≥n sociol√≥gica sobre los efectos del urbanismo en la cultura y las relaciones sociales. En criminolog√≠a se centr√≥ en las causas socioculturales de la delincuencia urbana y en la prevenci√≥n del delito.

Comisiones de la Verdad

Las comisiones de verdad son mecanismos no judiciales coadyuvantes de la justicia transicional en cuanto que encargadas de la indagaci√≥n de violaciones de derechos cuyo car√°cter masivo desborda las posibilidades de integraci√≥n y manejo de informaci√≥n para identificaci√≥n de delitos y delincuentes por parte de la justicia ordinaria.Han sido especialmente importantes en Latinoam√©rica. En aras de la reparaci√≥n de las v√≠ctimas y del logro de confianza ciudadana, las comisiones pueden subordinar o incluso sacrificar el objetivo principal de la justicia ordinaria, la sanci√≥n penal. Las comisiones de la verdad cobraron importancia tras la ca√≠da de los reg√≠menes militares de Chile y Argentina, que muchos activistas y acad√©micos de la regi√≥n consideran que han aplicado pol√≠ticas genocidas contra los disidentes. Las comisiones pretend√≠an ayudar a los familiares de las v√≠ctimas de esos reg√≠menes -desaparecidos o fallecidos- a lograr un cierre al descubrir el destino concreto de esas v√≠ctimas. Tambi√©n sirvieron para dar a conocer las fechor√≠as de esos reg√≠menes y, por lo tanto, aumentar la presi√≥n para obtener alg√ļn tipo de retribuci√≥n contra ellos. La Comisi√≥n de Esclarecimiento Hist√≥rico de Guatemala de 1995 fue creada en 1994 como parte del proceso de paz entre el gobierno y los rebeldes de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Estigma

Estigma en Sociología Cualquier característica física o social que se considere degradante.

Revisor: Lawrence

Delincuencia Transnacional

El t√©rmino delincuencia transnacional forma parte ahora del l√©xico cotidiano no s√≥lo de los crimin√≥logos, sino tambi√©n de los responsables pol√≠ticos, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley y el p√ļblico. Aunque antes de la √ļltima d√©cada el concepto de delincuencia transnacional rara vez aparec√≠a en un texto jur√≠dico o en un manual de aplicaci√≥n de la ley, en la actualidad el t√©rmino es empleado habitualmente por especialistas y no especialistas. Sin embargo, la delincuencia transnacional no es un concepto legal; carece de un significado jur√≠dico preciso. Sigue siendo un concepto dentro de la criminolog√≠a que describe fen√≥menos sociales. El t√©rmino es a la vez sociol√≥gico, porque se trata de comprender a los grupos o redes criminales, y pol√≠tico, porque los actores criminales transnacionales act√ļan en un entorno internacional estructurado por los Estados-naci√≥n y por la pol√≠tica. Sin embargo, sigue habiendo poco consenso sobre la terminolog√≠a de este fen√≥meno cient√≠fico social.

Historia de la Delincuencia Transnacional

Los retos que plantea la delincuencia transnacional son muchos, sobre todo porque en los √ļltimos a√Īos han surgido numerosas formas de delincuencia transnacional. La respuesta de los responsables pol√≠ticos y de los organismos encargados de la aplicaci√≥n de la ley a la creciente amenaza de la delincuencia transnacional ha tenido algunos √©xitos, aunque, como atestiguan los cap√≠tulos de este volumen, se puede hacer mucho m√°s. El concepto de delincuencia transnacional ofrece una lente a trav√©s de la cual podemos debatir y analizar mejor la actividad delictiva transfronteriza. Aunque en la d√©cada de 1980 apenas se hablaba de este fen√≥meno, la aparici√≥n de la delincuencia transnacional en la d√©cada de 1990 como cuesti√≥n de seguridad fue el resultado tanto de los cambios en el sistema internacional como de los cambios en las actitudes internas hacia la seguridad y la delincuencia, tanto en Europa como en Estados Unidos. El resultado ha sido la creciente aceptaci√≥n por parte de los pa√≠ses de que la delincuencia transnacional plantea importantes problemas de seguridad a los Estados-naci√≥n. La declaraci√≥n de N√°poles y, m√°s recientemente, la convenci√≥n de la ONU que aborda la delincuencia transnacional han institucionalizado a√ļn m√°s la delincuencia transnacional como una cuesti√≥n de seguridad de importancia primordial.

Enfermedad Mental en el Derecho Penal

Este texto se ocupa de la naturaleza y car√°cter de la enfermedad mental que padecen algunas personas en relaci√≥n con el Derecho Penal. La importancia de la forma de enfermedad es obvio comentarla, si bien no hay delitos espec√≠ficos de una determinada psicosis. En relaci√≥n a las enfermedades mentales y el derecho penal, este texto tambi√©n examina que, aunque la ejecuci√≥n de personas con enfermedades mentales graves es ilegal seg√ļn el derecho internacional, muchos Estados con pena de muerte siguen ejecutando a reos o presos con enfermedades mentales.

Historia de la Delincuencia

El uso del t√©rmino crimen organizado ha suscitado numerosas cr√≠ticas. El t√©rmino fue introducido por los reformistas anticorrupci√≥n en Estados Unidos durante el siglo XIX. Por aquel entonces, el crimen organizado se refer√≠a a la corrupci√≥n pol√≠tica local existente en las grandes ciudades estadounidenses, donde los pol√≠ticos y la polic√≠a proteg√≠an las operaciones de juego y prostituci√≥n. S√≥lo en la √©poca de la posguerra el t√©rmino evolucion√≥ para referirse a las asociaciones organizadas de g√°ngsters. En la actualidad, aunque muchos consideran que la delincuencia organizada tiene caracter√≠sticas como una estructura jer√°rquica, divisi√≥n del trabajo, c√≥digos o tab√ļes organizativos, continuidad en las operaciones, pr√°ctica de la corrupci√≥n y capacidad para infligir violencia, numerosos expertos han demostrado que las actividades delictivas no suelen estar en absoluto organizadas, sino que est√°n bastante desorganizadas. Bentham (1789), cuyo enfoque utilitario anticip√≥ la investigaci√≥n de operaciones en la Gran Breta√Īa posterior a la Segunda Guerra Mundial, consideraba que el comportamiento humano estaba motivado por la b√ļsqueda del placer y la evitaci√≥n del dolor.

Otros Elementos

Adem√°s, se dice que las personas tienen “agencia”, la capacidad de controlar sus comportamientos y tomar decisiones racionales. Para Bentham, una elecci√≥n racional era elegir el curso de conducta que evitaba el dolor y el placer consumado. Fue un “c√°lculo de rayos”, una evaluaci√≥n mec√°nica que los individuos hicieron continuamente, m√°s bien como robots, lo que sugiere que los individuos pueden tomar decisiones “sin pensar”, sentando las bases de lo que la prevenci√≥n situacional del delito llamar√≠a m√°s tarde “racionalidad limitada”: para prevenir el crimen se trataba simplemente de controlar tal comportamiento calculado reduciendo las oportunidades.

Arbitrariedad

Acto a proceder contrario a la justicia, la raz√≥n o las leyes, dictado solo por la voluntad o el capricho. Una resoluci√≥n judicial podr√° ser con toda evidencia irrazonable o arbitraria, pero no por ello desproporcionada. Una norma podr√° ser tachada de arbitraria por carecer de toda consistencia y base objetiva o racional y, en consecuencia, de contraria al principio de interdicci√≥n de la arbitrariedad, sin que tal reproche lleve aparejado el de su desproporci√≥n. Se supone que la pena de muerte est√° reservada s√≥lo para los peores delitos. Pero factores jur√≠dicamente irrelevantes, como la raza, la geograf√≠a y la calidad del abogado, determinan de forma desproporcionada qui√©n es condenado a muerte. “Las personas que est√°n bien representadas en el juicio no obtienen la pena de muerte… Todav√≠a no he visto un caso de muerte entre las docenas que llegan al Tribunal Supremo sobre solicitudes de suspensi√≥n de la ejecuci√≥n en el que el acusado haya estado bien representado en el juicio.” -Juez Ruth Bader Ginsburg (2001)

Pluralismo Cultural

Pluralismo cultural se ha identificado con garant√≠a de interacci√≥n armoniosa y voluntad de convivencia entre personas y grupos con identidades culturales a un tiempo plurales, variadas y din√°micas. Durante la segunda mitad del siglo XX, el pensamiento cultural pluralista en Estados Unidos se vio cada vez m√°s eclipsado por el compromiso persistente de los intelectuales liberales con la noci√≥n marxista de la cultura como mera superestructura o como determinada por la lucha m√°s fundamental por el poder. No obstante, los grupos minoritarios siguen luchando por conseguir la democracia cultural en las sociedades multiculturales de principios del siglo XXI. Ser fiel a uno mismo requiere que tanto uno como el otro reconozcan el papel indispensable de la cultura en la creaci√≥n de la identidad. Dado que la cultura imparte aquellos aspectos particulares -religi√≥n, lengua, tradiciones- que hacen √ļnico a un individuo o grupo, la asimilaci√≥n forzada de las minor√≠as al est√°ndar hegem√≥nico de identidad por parte de un grupo mayoritario constituye una forma de opresi√≥n y violencia del esp√≠ritu. Este reconocimiento ha llevado a su vez a los esfuerzos por ampliar la teor√≠a pol√≠tica del liberalismo para incluir no s√≥lo una defensa de los derechos universales id√©nticos, sino tambi√©n el derecho de los grupos a las diferencias culturales. Los pluralistas culturales, por tanto, tratan de sustituir el monismo o absolutismo cultural por el pluralismo, reconciliando la comunidad con la diversidad en el mundo moderno. Los cr√≠ticos del pluralismo cultural y el multiculturalismo temen, sin embargo, que el √©nfasis del siglo XXI en la diversidad racial, √©tnica y cultural vaya demasiado lejos y erosione el terreno com√ļn necesario para la unidad nacional.

Comunitarismo en Filosofía Política

Al igual que Plat√≥n, los comunitaristas creen que los seres humanos pueden alcanzar una vida buena s√≥lo si viven dentro de una sociedad que funcione bien y que el gobierno debe ayudar a crear (aunque, como hemos se√Īalado, los comunitaristas est√°n, a diferencia de Plat√≥n, generalmente comprometidos con las formas democr√°ticas de gobierno). Como su nombre indica, los comunitaristas se preocupan ante todo por la comunidad: Insisten en que cada uno de nosotros, como individuo, desarrolla una identidad, unos talentos y unos objetivos en la vida s√≥lo en el contexto de una comunidad. La vida pol√≠tica, por tanto, debe comenzar con una preocupaci√≥n por la comunidad (no por el individuo), ya que la comunidad es lo que determina y moldea la naturaleza de los individuos. El problema de la confianza de los liberales en la raz√≥n, dicen los comunitaristas, es que su concepci√≥n de la raz√≥n est√° desconectada de las tradiciones sociales, operando en el vac√≠o (pensemos en el razonamiento de la posici√≥n original de Rawls) y, por lo tanto, desconectada de las preocupaciones reales, las suposiciones, los objetivos, las aspiraciones y los sistemas de creencias que tienen las personas reales, socialmente integradas.

Ciencia Forense

Hace referencia la expresi√≥n “ciencia forense” a una amplia variedad de aplicaciones cient√≠ficas para investigaciones criminales y asuntos que precisan tratarse en los tribunales. La ciencia forense se describe como la investigaci√≥n, explicaci√≥n y evaluaci√≥n de eventos de relevancia legal, incluyendo la identidad, origen e historia de vida de los seres humanos, materiales, sustancias y artefactos. Las metodolog√≠as cient√≠ficas se utilizan para describir, inferir y reconstruir eventos a partir de evidencia f√≠sica fragmentaria y otra informaci√≥n relevante. Sobre la base de este an√°lisis, los cient√≠ficos forenses responden a las preguntas centrales de una investigaci√≥n penal: ¬Ņqui√©n, qu√©, d√≥nde, cu√°ndo, c√≥mo y por qu√©? Pero mientras que la ciencia detr√°s del an√°lisis forense es universal, la ley no lo es, y var√≠a ampliamente de un pa√≠s a otro. Lo que puede ser evidencia inadmisible en un sistema legal puede asegurar una condena en otro. La ciencia forense es el uso de m√©todos o conocimientos cient√≠ficos para investigar delitos o examinar pruebas que puedan presentarse ante un tribunal. Las ciencias forenses abarcan una gran variedad de disciplinas, desde el an√°lisis de huellas dactilares y ADN hasta la antropolog√≠a y la ciencia forense de la fauna.

Reducción del Delito

Adem√°s de los aspectos criminol√≥gicos de la reducci√≥n del delito, a nivel pr√°ctico, los jefes de polic√≠a se pueden preguntar cuestiones como las siguientes: ¬ŅC√≥mo puedo reducir la delincuencia en mi mando policial? ¬ŅC√≥mo puedo hacer frente a los problemas de delincuencia cr√≥nica? ¬ŅC√≥mo puedo abordar los problemas a largo plazo que afectan a mi comunidad? ¬ŅC√≥mo analizo la delincuencia y el comportamiento delictivo? ¬ŅC√≥mo puedo demostrar el √©xito de la reducci√≥n de la delincuencia? ¬ŅQu√© es lo que funciona, lo que no, y c√≥mo lo sabemos?

Torturas

La Declaraci√≥n Universal de los Derechos Humanos enuncia, entre otras disposiciones afirmativas, que “nadie estar√° sometido a esclavitud ni a servidumbre” (art√≠culo 4) y “nadie ser√° sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes” (art√≠culo 5). Una hip√≥tesis es que la modernidad moral, o lo que es lo mismo, el fundamento moral de la modernidad pol√≠tica, se realiza y articula de forma perspicaz en la serie de actos por los que, en toda Europa, se prohibi√≥ la tortura. La tortura se convirti√≥, y sigue siendo sotto voce, el paradigma del da√Īo moral, de lo que nunca debe hacerse a un individuo porque es intr√≠nsecamente degradante y desvalorizante: perjudica la condici√≥n humana como tal al da√Īar intencionadamente la ejemplificaci√≥n actual de la misma. Incluso cuando la tortura se considera -aunque sea err√≥neamente- como moralmente justificada, sigue siendo una violaci√≥n y una degradaci√≥n. Si se elimina la prohibici√≥n de la tortura, ni el Estado liberal ni la vida moral moderna son inteligibles.

Historia de las Deportaciones

Historia de las Deportaciones Este elemento es una ampliaci√≥n de los cursos y gu√≠as de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y an√°lisis sobre este tema. Nota: sobre la informaci√≥n relativa a la Deportaci√≥n en Europa, v√©ase aqu√≠.. Tambi√©n puede interesar una cronolog√≠a de las Deportaciones Masivas Sovi√©ticas. Visualizaci√≥n Jer√°rquica de Limpieza √©tnica Relaciones Internacionales > Seguridad … Leer m√°s

Tortura

La prohibici√≥n de la tortura en la Convenci√≥n de las Naciones Unidas contra la Tortura se describe en t√©rminos absolutos, pero la tortura contin√ļa en todo el mundo. ¬ŅCu√°l es el prop√≥sito de la tortura? ¬ŅC√≥mo ha cambiado a lo largo de la historia? La “tortura” se centra en tres temas: la tortura en la “guerra contra el terror”; la informaci√≥n obtenida de la tortura; y la prohibici√≥n de enviar a alguien a un pa√≠s en el que existe una gran probabilidad de que sea torturado. ¬ŅSe justifican algunos incidentes de tortura o malos tratos para evitar un ataque terrorista? ¬ŅC√≥mo se puede controlar la garant√≠a de un pa√≠s de que un ciudadano no ser√° torturado a su regreso?

Pandillerismo en la Agricultura

El regreso del gangmasterismo a la agricultura brit√°nica, explotando la mano de obra inmigrante, ha sido condenado como algo que pertenece a la historia y no al siglo XXI. Pero dicha explotaci√≥n es, de hecho, un resultado l√≥gico del sistema de producci√≥n de alimentos contempor√°neo y del fomento de la movilidad laboral por parte de la UE. El sistema de concesi√≥n de licencias a los capataces fue abolido en el Reino Unido en 1960. Pero el aumento de la movilidad laboral en Europa a partir de los a√Īos 50, la entrada de Gran Breta√Īa en la CEE y el auge de los supermercados contribuyeron al retorno del sistema de bandas. A mediados de la d√©cada de 1980 era responsable de una serie de abusos y pr√°cticas ilegales. A pesar de la preocupaci√≥n de todos los partidos en el parlamento y de la oposici√≥n de los sindicatos, los gobiernos de finales del siglo XX de distintas tendencias pol√≠ticas no estaban dispuestos a tomar medidas. Ni siquiera un importante informe del DEFRA de 2003 tuvo repercusi√≥n alguna. Tras la muerte de 23 pandilleros en la bah√≠a de Morecambe en 2004, se aprob√≥ finalmente una ley para reintroducir la concesi√≥n de licencias a los pandilleros. Sin embargo, la magnitud del problema requiere una acci√≥n internacional concertada, un cambio en la actitud de los consumidores y m√°s recursos. A menos que se realicen mayores esfuerzos para promover la igualdad en el mercado laboral europeo, las bandas agr√≠colas, y las pr√°cticas abusivas que hist√≥ricamente las han acompa√Īado, seguir√°n floreciendo.

Historia de las Pandillas

La mano de obra inmigrante ha sido durante siglos una caracter√≠stica de la vida europea. En Gran Breta√Īa, el uso de mano de obra migrante en la agricultura se generaliz√≥ a principios del siglo XIX. A partir de la d√©cada de 1820 se hizo habitual que los capataces contrataran mano de obra femenina e infantil para los agricultores reacios a hacerse cargo de trabajadores a tiempo completo. Este sistema dio lugar a numerosos abusos. La Ley de Pandillas de 1867 regul√≥ la contrataci√≥n de pandillas y estableci√≥ un sistema de licencias que contribuy√≥ al declive del sistema de capataces en Inglaterra. Persisti√≥ en una forma menos virulenta entre la mano de obra migrante irlandesa. El sistema de concesi√≥n de licencias a los capataces fue abolido en el Reino Unido en 1960. Pero el aumento de la movilidad laboral en Europa a partir de los a√Īos 50, la entrada de Gran Breta√Īa en la CEE y el auge de los supermercados contribuyeron al retorno del sistema de bandas. A mediados de la d√©cada de 1980 era responsable de una serie de abusos y pr√°cticas ilegales.

Abolición de las Cárceles

La abolici√≥n de las c√°rceles o prisiones suele suponerse falsamente como el desmantelamiento de los edificios f√≠sicos y la liberaci√≥n de personas “peligrosas” en la comunidad, sin reconocer el linaje de las luchas de liberaci√≥n de los negros y otras personas marginadas. La abolici√≥n de las prisiones est√° relacionada con los movimientos abolicionistas que comienzan con la esclavitud, es un movimiento continuo con el objetivo a largo plazo de la liberaci√≥n. La principal lucha dentro del movimiento, tanto en la iteraci√≥n actual como en el pasado, es la divisi√≥n entre reforma y abolici√≥n. A menudo el movimiento se ve cooptado hacia esfuerzos de reforma que realmente no desmantelan las condiciones de opresi√≥n. Por lo tanto, l√≥gicas opresivas similares contin√ļan prosperando en nuevas formas, la forma actual es el sistema penitenciario. Debido a que la ret√≥rica de la ley y el orden est√° arraigada en la mente occidental, el sistema penitenciario actual no puede considerarse a menudo conectado a un sistema de opresi√≥n m√°s amplio que se asienta sobre una base de opresi√≥n estructural. Aqu√≠ es donde la abolici√≥n de las prisiones se aleja de la criminolog√≠a cr√≠tica y es una comprensi√≥n hist√≥rica y radical del papel del encarcelamiento masivo. La criminolog√≠a ha establecido desde hace tiempo que el encarcelamiento masivo no tiene ninguna correlaci√≥n con las tasas de criminalidad, pero a√ļn no ha dado el salto necesario para apoyar la abolici√≥n del r√©gimen penitenciario opresivo. El movimiento no mira hacia el mundo acad√©mico en busca de liberaci√≥n, gran parte de la literatura clave sobre la abolici√≥n de las prisiones, de hecho, se produce fuera del mundo acad√©mico.

Estrategias de Disuasión

Este texto se ocupa de las estrategias de disuasi√≥n. Los organismos pol√≠ticos que m√°s a menudo se encuentran en esta situaci√≥n parecen ser los grandes imperios de la historia. Los brit√°nicos encontraron ventajoso en los a√Īos 20 y 30 vigilar a los miembros de las tribus √°rabes no mediante batallas campales, sino mediante bombardeos desde el aire. Pod√≠an obedecer las reglas o ser castigados. Un examen detallado de la pol√≠tica de defensa brit√°nica en la d√©cada de 1930 muestra una pronunciada inclinaci√≥n hacia la disuasi√≥n. Los pol√≠ticos de la √©poca utilizaban frecuentemente el t√©rmino. Debido a las limitaciones econ√≥micas, industriales y tecnol√≥gicas, las operaciones reales previstas eran m√°s de la variedad de negaci√≥n que de castigo. Sin embargo, la disuasi√≥n era el objetivo, y uno encuentra una preocupaci√≥n constante con la manipulaci√≥n de la capacidad militar y la potencial capacidad militar para desalentar la agresi√≥n.