Estudios Literarios en la Era Digital
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Informática en los Estudios Literarios
Los primeros estudios literarios asistidos por ordenador de los años sesenta y setenta utilizaron el potencial de los medios electrónicos precisamente para estos fines: la identificación de cadenas y patrones en los textos electrónicos. Las listas de palabras y las concordancias, inicialmente impresas en forma de libros pero más tarde disponibles también en formato electrónico, ayudaron a los estudiosos a conocer todas las apariciones de rasgos textuales observables. Los “muchos detalles”, los conjuntos completos de datos textuales de algunas obras literarias, pasaron de repente a estar al alcance de todos los estudiosos. Ya no era aceptable ignorar el potencial de los medios electrónicos y continuar con la crítica textual basada únicamente en pequeños conjuntos de ejemplos, como era habitual en la crítica literaria tradicional. Es una verdad no reconocida generalmente que, en la mayoría de las discusiones sobre obras de ficción inglesas, procedemos como si un tercio, dos quintos, la mitad de nuestro material no estuviera realmente allí.
Se consideró que la informática literaria podía remediar esta carencia, y ha aportado conocimientos sustanciales sobre algunas cuestiones de estilo y teoría literaria. La mayoría de los estudios sobre patrones y temas que se han publicado en los últimos veinte años cuestionan los conceptos de texto y método, y al investigar la literatura con la ayuda de una poderosa herramienta estos estudios se sitúan en un contexto de metadiscurso: la cuestión del “método” sigue siendo el centro de la mayoría de los análisis electrónicos de la literatura.
Considerado como una mera herramienta sin ningún poder analítico inherente por sí mismo, el ordenador en los estudios literarios mejora los poderes de memoria del crítico electrónicamente, proporcionando así una base de datos completa de hallazgos que cumplen con todos los patrones o criterios de búsqueda predefinidos. Al quedar obsoleto el muestreo manual, propenso a errores, el análisis textual, así como la consiguiente interpretación de un texto en su conjunto, pueden basarse en un estudio completo de todos los pasajes que prometen resultados, independientemente de la extensión del texto. Los enfoques comparativos que abarcan grandes corpus literarios se han hecho posibles, y la proliferación de textos primarios en formato electrónico ha contribuido significativamente al corpus de textos digitales disponibles. Para tener éxito, la informática literaria debe utilizar técnicas y procedimientos comúnmente asociados a las ciencias naturales y fusionarlos con la investigación en humanidades, poniendo así en contacto las dos culturas. Se necesita un uso principal de la tecnología y la crítica para formar un nuevo tipo de estudio literario absolutamente cómodo con los métodos científicos pero completamente impregnado de los valores de las humanidades.
La historia de la informática literaria, sin embargo, muestra que sólo un número limitado de fenómenos textuales puede analizarse de forma provechosa en el contexto de los análisis cuantitativos y cualitativos del estilo basados en la informática. Estos fenómenos tienen que estar vinculados a algunos rasgos superficiales que puedan ser identificados por medios electrónicos, normalmente mediante alguna forma de comparación de patrones.
Los ordenadores son excepcionalmente adecuados para este tipo de análisis, y sólo la intuición y la perspicacia humanas, en combinación con la potencia informática bruta de las máquinas programadas para actuar como herramientas electrónicas altamente especializadas, pueden hacer que algunos textos o problemas textuales sean accesibles para los estudiosos.Entre las Líneas En los estudios más útiles, los investigadores han utilizado el ordenador para encontrar rasgos de interés y luego han examinado estas instancias individualmente, descartando las que no son relevantes y quizás refinando los términos de búsqueda para encontrar más instancias. También han situado su proyecto en el ámbito más amplio de la crítica sobre su autor o texto, y han reflexionado críticamente sobre la metodología utilizada para interpretar los resultados.
Las implicaciones metodológicas de estos enfoques de los textos literarios dan cabida a los estudios basados en la informática y asistidos por ordenador dentro del marco teórico de la estilística literaria-lingüística.Entre las Líneas En este contexto, los textos se consideran construcciones estéticas que logran un determinado efecto (en el lector) mediante rasgos estilísticos en la estructura superficial del texto literario. Estos rasgos son a veces detalles minúsculos que el lector no suele reconocer individualmente pero que, sin embargo, influyen en la impresión general del texto. La presencia o ausencia de esos rasgos sólo puede rastrearse eficazmente por medios electrónicos, y aunque el lector puede quedarse con la sensación de haber sido manipulado por el texto sin saber realmente cómo, el ordenador puede elaborar patrones de distribución que pueden ayudar a entender cómo se consigue un efecto concreto. Michael Toolan sostiene que “las frecuencias o ocurrencias altas o bajas de un rasgo, o alguna tendencia atípica de co-ocurrencia, son, por lo inesperado o atípico, dignas de mención”, pero continúa diciendo que “es poco probable que los cálculos estadísticos elaborados sean esclarecedores en estas cuestiones de efectos textuales sutiles” (1990: 71). Este punto de vista, expuesto con frecuencia por los estudiosos que ven la informática literaria de forma más crítica, apunta a una de las carencias centrales de la disciplina: para ser reconocidos por la crítica dominante, los estudios literarios basados en la informática necesitan aclarar que el ordenador es una herramienta utilizada para obtener un resultado específico en las fases iniciales del análisis literario. Ningún resultado final, y mucho menos una “interpretación” de un texto, puede obtenerse sólo con la potencia informática; la interpretación humana es indispensable para llegar a resultados significativos. Y, en particular, hay que aclarar el objetivo de la investigación; toda “computación en la crítica”, por utilizar el término de Burrows, tiene que proporcionar resultados que trasciendan los estrechos límites de los ejercicios estilísticos-estadísticos.
En cuanto a los estudios sobre la puntuación, la longitud de las frases, la longitud de las palabras, las curvas de distribución del vocabulario, etc., las cifras han sido calculadas desde hace unos veinte años. Está claramente establecido que la distribución de tales características no es aleatoria, ni normal en el sentido estadístico. Se ha medido con gran precisión la magnitud de esa variación respecto a los modelos.Si, Pero: Pero como nadie ha afirmado nunca que un texto literario sea un fenómeno aleatorio, o una distribución estadísticamente normal, es difícil ver el sentido del ejercicio.
La estadística, junto con los datos cuantificables y una actitud (supuestamente) positivista hacia los fenómenos textuales, han contribuido a la imagen del análisis literario por ordenador como una actividad “difícil” o “marginal”. Y en el contexto de un alejamiento de la lectura atenta hacia un enfoque más orientado a la teoría de los textos literarios, los nuevos modelos de textualidad parecían sugerir que la informática literaria se ocupaba de significados fijos que podían dilucidarse contando palabras y frases. Esta imagen se vio reforzada por las referencias a este procedimiento en la propia literatura, como muestra David Lodge en su novela Small World:
“¿De qué sirve? Vamos a enseñarle, Josh”. Y le pasa el bote al otro tipo, que saca un carrete de cinta adhesiva y lo coloca en una de las máquinas. “Ven aquí”, dice Dempsey, y me sienta frente a una especie de máquina de escribir con una pantalla de televisión acoplada. “Con esa cinta”, dice, “podemos solicitar al ordenador que nos proporcione la información que queramos sobre tu ideolecto”. “¿Otra vez?” dije. “Tu forma especial, distintiva y única de usar el idioma inglés. ¿Cuál es tu palabra favorita?” “Mi palabra favorita. No tengo ninguna”. “¡Oh, sí la tienes!”, dijo. “La palabra que usas con más frecuencia”.
La visión simplista de los estudios basados en el ordenador como “contar palabras” ha sido un factor importante para los estudios posteriores que se han visto bajo este prisma.Entre las Líneas En contra de la opinión recibida, los estudios de literatura que utilizan medios electrónicos se ocupan sobre todo de cuestiones de teoría y método. Especialmente la noción de lo que constituye un “texto” y cómo, por tanto, una determinada teoría del texto influye en los procedimientos de análisis e interpretación, constituyen la base de todo análisis literario.
Un texto literario, interpretado como una construcción estética (lo artístico, o lo relacionado con el arte o la belleza) que logra un determinado efecto mediante la distribución de palabras e imágenes, funciona en varios niveles. Sin un marcado temático muy elaborado -y, por tanto, por definición, interpretativo-, sólo pueden analizarse los rasgos superficiales de los textos. Estos rasgos superficiales se leen como significativos en la medida en que influyen en la comprensión e interpretación del texto por parte del lector. Esto tiene una serie de implicaciones teóricas: si un texto literario es portador de un significado que puede ser detectado por un método de lectura cercana, entonces los estudios asistidos por ordenador tienen que ser vistos como una extensión práctica de las teorías del texto que asumen que existe en la literatura “un” significado, atrapado en ciertas palabras e imágenes y que sólo espera ser obtenido por el lector informado.
Al centrarse principalmente en los datos textuales empíricos, los estudios informáticos de la literatura tienden a tratar el texto de un modo que algunos críticos literarios consideran una reaplicación de modelos teóricos anticuados. Se podría argumentar que el ordenador no hace más que amplificar las facultades de percepción y recuerdo del crítico en concierto con las perspectivas convencionales. Esto es cierto, y algunas aplicaciones del concepto pueden verse como una extensión lateral del formalismo, la nueva crítica, el estructuralismo, etc.
La mayoría de los estudios, tanto cuantitativos como cualitativos, publicados en el contexto de la informática de las humanidades literarias después de que se dispusiera de potentes ordenadores de sobremesa, tienden a dar prioridad a los datos empíricos, ya sea en forma de rasgos estilísticos extraídos automáticamente, o como unidades temáticas codificadas que luego se cuantifican, mapean e interpretan.
Lo más adecuado para este tipo de análisis literario son los estudios de estructuras repetidas en los textos. Suelen ser caracteres, sílabas, palabras o frases que reaparecen a lo largo de un texto o una colección de textos. Los lectores suelen reconocer estas repeticiones como dispositivos estructurales que ayudan a segmentar un texto o a enlazar pasajes de los mismos. Así, se pueden conectar capítulos, personajes, lugares, unidades temáticas, etc., se pueden establecer paralelismos y un estudio sistemático de las propiedades textuales, como el eco, contribuye sustancialmente a la comprensión de la intrincada configuración de los textos (literarios). Este tipo de análisis está estrechamente vinculado a los modelos teóricos de intertextualidad utilizados en los estudios literarios no informáticos, y aquí el impacto de los procedimientos electrónicos se hace sentir con mayor intensidad. Las repeticiones y los ecos pueden rastrearse a lo largo de un texto de forma coherente; sin embargo, se necesita un modelo teórico sólido que permita, primero, identificar y, después, aislar las propiedades formales comunes de estas unidades textuales. El criterio de fiabilidad y verificabilidad de los resultados y hallazgos es muy importante en los estudios de estructuras repetidas, y los mapas de distribución y presencias y ausencias significativas de rasgos textuales se utilizan como base para un análisis más detallado.Entre las Líneas En este ámbito, los enfoques asistidos por ordenador han contribuido sustancialmente a la comprensión de los textos literarios, y los estudios electrónicos de textos literarios han aportado pruebas empíricas para el análisis de una amplia gama de rasgos intertextuales.
Los problemas metodológicos relacionados con este tipo de enfoque ocupan un lugar destacado en casi todos los estudios electrónicos de los textos literarios: cómo aborda la crítica tradicional las propiedades formales del texto y en qué se apartan los estudios electrónicos de las técnicas establecidas o las mejoran. La mayoría de los estudios literarios asistidos por ordenador publicados en los últimos veinte años examinan de forma muy crítica su propia posición teórica y el impacto de los procedimientos formales(izados) en los estudios literarios. Casi todos llegan a la conclusión de que los procedimientos rigurosos de análisis textual se ven muy favorecidos por los medios electrónicos, y que la base del trabajo académico con textos literarios en áreas que pueden ser formalizadas la proporcionan mejor los estudios que recopilan pruebas textuales sobre una base empírica.
El concepto de prueba rigurosa, idealmente no sesgada por las preferencias personales o la interpretación del crítico, se basa en la suposición de que las propiedades textuales pueden ser identificadas y aisladas por medios automáticos. Si no se pueden aplicar procedimientos automáticos, hay que diseñar procedimientos rigurosos para la preparación de los textos. Uno de los puntos fuertes de la mayoría de los estudios electrónicos sobre literatura ha sido, y sigue siendo, que los criterios utilizados en el proceso de análisis se sitúan en un modelo teórico de textualidad que se basa en un examen crítico del papel del crítico y de las propiedades específicas del texto.
Estas propiedades textuales a menudo necesitan ser contrastadas con el resto del texto, y aquí el marcado como la forma más obvia de “intervención externa” juega un papel principal. La importancia del marcado para los estudios literarios de los textos electrónicos no puede sobrestimarse, porque la ambigüedad del significado en la literatura requiere al menos algún proceso interpretativo por parte del crítico incluso antes del análisis propiamente dicho. Las palabras como cadenas discretas de caracteres, frases, líneas y párrafos sirven como segmentos textuales “naturales”, pero de ninguna manera libres de valores. Cualquier otro caso de desambiguación en forma de marca temática es un resultado directo de la lectura de un texto por parte del crítico, que por definición influye en el curso del análisis. Como han demostrado muchos estudios informáticos, establecer los criterios de codificación de determinados rasgos textuales es primordial para cualquier procedimiento que aspire a producir resultados cuantificables. El carácter empírico de los datos extraídos del texto electrónico y sometidos después a un análisis posterior permite una interpretación mucho más detallada que se basa efectivamente en procedimientos de lectura atenta, y este “nuevo análisis crítico de texto, así como los conceptos más recientes de intertextualidad o de microcontextos rifeños sólo pueden conducir a interpretaciones defendibles con el añadido del rigor y la precisión que proporciona el análisis informático” (Fortier 1991: 194).
Dado que la mayoría de los críticos literarios todavía parecen reacios a adoptar los medios electrónicos como medio de análisis académico, la informática literaria, desde el principio, nunca ha tenido un impacto real en la corriente académica principal.
Pormenores
Por el contrario, las ediciones académicas electrónicas son fácilmente aceptadas en la comunidad académica y se consideran, con razón, herramientas indispensables tanto para la enseñanza como para la investigación.Si, Pero: Pero ni siquiera la proliferación de textos electrónicos, algunos de ellos disponibles con un marcado muy elaborado, ha hecho que aumente el número de estudios informatizados.
Esto ya no puede atribuirse a la falta de programas informáticos sofisticados y de fácil manejo diseñados específicamente para el análisis de la literatura. Si las primeras versiones de TACT, Word-Cruncher, OCP o TuStep requerían considerables conocimientos informáticos, las versiones modernas de estas herramientas de software permiten rutinas fáciles de usar que pueden dominar los estudiosos de la literatura que no han estado expuestos previamente a la informática de las humanidades.
Otros Elementos
Además, los programas informáticos especializados se han vuelto muy flexibles y permiten al usuario dictar los términos del análisis, en lugar de superponer ciertas rutinas (listas de palabras, concordancias, coincidencia limitada de patrones) que perjudicarían el análisis.
Los primeros estudios informatizados adolecían en gran medida de limitaciones de hardware y software, por lo que se desarrollaron herramientas informáticas que respondían a los requisitos específicos de la informática académica. Aunque estas herramientas resultaron ser notablemente eficaces y eficientes teniendo en cuenta que el hardware disponible para la informática de las humanidades era más bien lento y básico, seguía siendo necesaria una experiencia considerable para preparar los textos electrónicos y convertirlos en un formato legible por la máquina. Como no existía ninguna forma estandarizada de codificación hasta que se creó la Iniciativa de Codificación de Textos (TEI), la mayoría de los académicos adoptaron algún sistema de marcado que reflejara sus necesidades particulares de investigación. Al principio, estos sistemas no estaban estandarizados, pero más tarde la mayoría de los estudios utilizaron las etiquetas COCOA para el marcado, pero estos sistemas de codificación académica de los textos literarios debían ajustarse a los requisitos específicos del software de los programas utilizados para el análisis. El acceso a los resultados de los estudios asistidos por ordenador en forma de impresiones era igualmente engorroso, y cualquier evaluación estadística que ampliara la gama de opciones predefinidas del software estándar tendría que diseñarse específicamente para cada aplicación individual. La visualización, el trazado de gráficos o el formateo de tablas exigen una experiencia considerable y un equipo costoso, por lo que en la mayoría de los casos no están al alcance de los proyectos unipersonales.
A la vista de estas dificultades técnicas, parecía que una vez que las limitaciones de hardware dejaran de existir y la infraestructura informática estuviera a la altura de las exigencias de la informática académica, el análisis electrónico de la literatura se convertiría en un importante campo de investigación. Los problemas metodológicos abordados en los estudios que querían pero no podían, por razones técnicas, intentar tareas más exigentes que requerían grandes conjuntos de datos, acceso a una multitud de textos diferentes y suficiente potencia informática para escanear textos largos en busca de cadenas, por ejemplo, parecían un resultado directo de las limitaciones técnicas.
Pero los tres requisitos básicos, que se consideraban imprescindibles para acabar situando la informática literaria en el mapa de la erudición general, se han cumplido desde principios de los años 60 y 70 del siglo XX:
- acceso prácticamente ilimitado a textos electrónicos de alta calidad
- un software sofisticado que permita al usuario definir los términos del análisis y no a la inversa
- potentes equipos informáticos que proporcionan una potencia de cálculo y una capacidad de almacenamiento ilimitadas.
A pesar de los impresionantes avances en el desarrollo de hardware y software, y de que los textos electrónicos con marcas basadas en las directrices TEI están disponibles en la red, la computación literaria sigue siendo una actividad marginal. Los resultados académicos se presentan en conferencias internacionales organizadas por la Association for Literary and Linguistic Computing (ALLC) y la Association for Computers and the Humanities (ACH) que están diseñadas para informar a los humanistas con formación en la disciplina. Los resultados se publican en revistas especializadas (L&LC, Literary and Linguistic Computing; y CHum, Computers and the Humanities), pero rara vez tienen repercusión en el ámbito académico general. Este dilema se ha comentado en repetidas ocasiones: varios autores demuestran que incluso los estudios electrónicos más sofisticados de obras literarias canónicas no han sido considerados como contribuciones al discurso de la teoría y el método literarios. La crítica literaria basada en la informática no ha escapado del gueto de las publicaciones periódicas especializadas a la corriente principal de las publicaciones literarias; las tablas y los gráficos y los diagramas de dispersión y las listas de palabras que son tan característicos de la investigación basada en la informática están totalmente ausentes de las publicaciones periódicas principales.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Una de las razones de esto, aparte de una aversión general a todo lo electrónico en la crítica literaria tradicional, es relativa a la relevancia, porque el ámbito general de la educación y la erudición en humanidades no se tomará en serio el uso de la tecnología digital hasta que se demuestre cómo sus herramientas mejoran la forma en que exploramos y explicamos las obras estéticas, es decir, hasta que amplíen nuestros procedimientos interpretativos.
Es importante que los estudios asistidos por ordenador se sitúen en el campo de la erudición reciente, que retomen las cuestiones teóricas del texto y la textualidad, y que transmitan al campo de los no expertos que los resultados merecen una inspección más detallada.
Más Información
Los ordenadores no se utilizan por utilizar nuevas herramientas, sino que pueden complementar el trabajo del crítico con información que normalmente no estaría disponible para un lector humano. La velocidad, la precisión, la memoria ilimitada y el acceso instantáneo a prácticamente todas las características textuales constituyen la fuerza de la herramienta electrónica. Al aprovechar el creciente acervo de bases de conocimiento y al vincular los textos de manera que puedan utilizarse como enormes depósitos de material textual al que recurrir, la crítica literaria tradicional puede beneficiarse sustancialmente de los conocimientos y la experiencia acumulados en la búsqueda de un análisis más riguroso de la literatura, tal y como se practica en los estudios informáticos.
Sin embargo, al observar la historia de la informática literaria, no se puede dejar de ver que la mayoría de las contribuciones aportan conocimientos significativos en un espectro muy estrecho del análisis literario: en el ámbito de los estudios estilísticos que se centran en los rasgos textuales. La aportación de la informática en estos estudios se limita a la preparación y al análisis preparatorio del material considerado. Por supuesto, el ordenador no puede obtener ningún resultado inmediato, sino que se recogen datos que permiten y requieren un análisis e interpretación posteriores por parte del investigador. Los resultados, sin embargo, son impresionantes. Numerosos estudios de textos individuales, y de colecciones de textos, demuestran que las pruebas empíricas pueden utilizarse de forma productiva para el análisis literario. La historia de la informática literaria muestra que el propio campo está cambiando. Los estudios estilísticos de fenómenos textuales aislados son cada vez más frecuentes, aunque el aspecto informático no siempre ocupe un lugar destacado. Cada vez son más los estudiosos que utilizan textos electrónicos y técnicas concebidas para la informática, pero los estudios resultantes se inscriben en los ámbitos respectivos de la investigación tradicional. De este modo, los métodos, las herramientas y las técnicas han empezado a influir indirectamente en la crítica literaria.
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Informaciones
Los debates sobre la teoría literaria, la textualidad y el carácter interdisciplinario del análisis literario asistido por ordenador ocupan un lugar destacado en los estudios modernos.Entre las Líneas En este sentido, la crítica literaria dominante está más abierta a las contribuciones de un campo que, por su propia naturaleza, es muy consciente de su propia posición teórica.
Sin embargo, en el futuro, el discurso de la metacrítica puede fusionarse con enfoques innovadores de los textos literarios. Un nuevo nivel de análisis textual asistido por ordenador puede alcanzarse mediante programas que deforman aleatoria pero sistemáticamente los textos que buscan y que someten esas deformaciones a la consideración humana.
Más Información
Los ordenadores no son más capaces de “descodificar” textos ricos en imaginación que los seres humanos.
Puntualización
Sin embargo, lo que sí pueden hacer es exponer rasgos textuales que quedan fuera del ámbito habitual de los lectores humanos.
Datos verificados por: Brooks
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Véase También
Estudios Literarios, Era Digital, Humanidades Digitales
Bibliografía
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