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Historia de la Iglesia en Alemania

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Historia de la Iglesia en Alemania

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Historia de la Iglesia en Alemania (Deutschland) en Relación a Historia de la Iglesia

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] 2. Edad Moderna y Contemporánea. a) La Reforma. El estallido de la crisis eclesiástica se produjo en el momento en que en el Imperio alemán, la dinastía de los Habsburgo y el poder hispanoborgoñón se reunieron en la persona de Carlos V (véase en esta plataforma: CARLOS I DE ESPAÑA). El Papa, como señor de los estados eclesiásticos, se sintió amenazado también por este poder avasallador y se alió, a veces abiertamente, otras con cierta mesura, al país adversario de Carlos: Francia. La contraposición entre el pensamiento universal del Emperador, y el deseo de los señores feudales por obtener su independencia, dio también desde un principio a la Reforma (véase en esta plataforma: REFORMA PROTESTANTE) de Martín Lutero (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), 1517, una significación política interna y protegió a la persona y obra del reformador de los edictos del Emperador. A ello hay que sumar el que Lutero fue generalmente recibido como el reformador tan esperado, y que vio aumentada su popularidad, tanto por la tendencia anticurial de los alemanes como, especialmente, por su traducción alemana de la Biblia.
Aun cuando personas como J. Reuchlin relacionan las nuevas ideas científicas que aporta el humanismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) con la fidelidad a la Iglesia y a la fe, se hizo mucho más patente en el recién nacido humanismo el distanciamiento de muchos alemanes de la Iglesia y de sus enseñanzas. Las tensiones sociales, la decadencia del feudalismo y el menor valor del derecho de las clases campesinas, hizo el resto. La caída de la alta Iglesia se produjo con una rapidez asombrosa. Entre los partidarios de la antigua fe no obtuvo nadie la popularidad lograda por Lutero, aun cuando Juan Fabri, más tarde, obispo de Viena; Juan Eck, profesor de teología de Ingolstadt, y algunos otros pusieran todas sus energías en la defensa de la doctrina de la Iglesia. Las comunidades monacales, que habían permanecido fieles, fueron cruelmente perseguidas, los religiosos fueron acosados por el hambre y condenados a morir. Un famoso ejemplo de ello es lo sucedido en el monasterio de Santa Clara, en Nuremberg, con la abadesa Caridad Pirckheimer, hermana del conocido humanista, por orden del Consejo municipal.
El Emperador pudo mantener la unidad religiosa del Imperio, bien por aplicación del derecho inquisitorial medieval en el edicto de Worms (véase en esta plataforma: WORMS, DIETA DE), bien por medio de los debates religiosos tenidos en Hagenau y Ratisbona e incluso por el empleo de las armas. Con las proposiciones de la «Confesión de Augsburgo» (1530) y los acuerdos de la Liga de Esmalcalda, los nuevos creyentes habían fortalecido su unión, tanto desde el punto de vista político como religioso. Contra la voluntad de Lutero, se creó, en la forma concebida por los señores feudales, una auténtica Iglesia luterana. La traición del príncipe elector Mauricio de Sajonia privó al bando católico de los frutos del triunfo en la guerra de Esmalcalda.Entre las Líneas En la paz de Augsburgo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) (1555), nunca reconocida por Roma, se confirmó el ius reformandi de los señores feudales (cuius regio, eius et religio). Se establecieron ciertas cláusulas que, sobre todo en la reservatum ecclesiasticum, disponían que la conversión de los príncipes al protestantismo debía llevar consigo la de sus territorios.Entre las Líneas En los años siguientes, diversas comarcas, entre ellas algunos obispados del norte y centro de A., perdieron su credo católico, de tal suerte que hacia 1570 aprox. tres cuartas partes de la población alemana eran protestantes. Aparte de algunas ciudades imperiales, eran católicas solamente Baviera y la comarca de Habsburgo, unos pocos territorios no eclesiásticos y los cabildos de los obispados en el O y en el S. Sobre todo en Austria prevalecieron los protestantes, tanto en la aristocracia como en la burguesía.
b) Reforma católica. El conc. de Trento (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), desgraciadamente pospuesto una y otra vez por Carlos V a consecuencia de las circunstancias políticas y del temor del Papa al renacimiento de un movimiento conciliar, se comenzó en diciembre de 1545 para tratar de eliminar la escisión. Los protestantes rehusaban categóricamente enviar una delegación o bien exigían para su participación unas condiciones inadmisibles.

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Los obispos alemanes estuvieron poco tiempo en Trento o sólo enviaron representantes. Aun así, con la publicación y aplicación de los decretos tridentinos sobre todo gracias a la ayuda de los jesuitas, especialmente de Pedro Canisio comenzó la renovación del catolicismo, la autoafirmación de los católicos y la recatolización de los territorios convertidos al protestantismo, gracias en parte también al empleo de la fuerza (véase en esta plataforma: CONTRARREFORMA). Cuando el arzobispo de Colonia, Gebhard Truchsess de Waldburgo, se declaró en 1582 en favor del protestantismo y trató de convertir su arzobispado en un señorío feudal secular, fue depuesto por el Papa y expulsado en 1584 por las armas hispanobávaras. También los príncipes católicos, en primera línea Baviera y Austria, tomaron bajo su tutela el ius reformarsdi.
El alma de esta renovación interna del catolicismo alemán fue Pedro Canisio (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), considerado «el segundo apóstol de Alemania», por medio de una intensa actividad predicadora y misional, por la renovación de la Univ. de Ingolstadt y por la fundación de numerosos colegios de jesuitas (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) (se puede repasar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fue seguido en su idea por la actividad de fervorosos obispos, como la del card. Otto Truchsess de Waldburgo en Augsburgo y la del obispo Julio Echter de Wurzburgo, que crearon las Univ. de Dillingen y Wurzburgo, entregadas más tarde a la Compañía de Jesús. Se garantizaba la renovación católica mediante visitas diocesanas y parroquiales, sínodos, misiones sostenidas por los jesuitas y, sobre todo, por la vida ejemplar de numerosos maestros del pueblo católico, bien formados en los colegios jesuitas tanto espiritual como intelectualmente. El Germanicum, en Roma, jugaba un papel especialmente valioso junto a los colegios jesuitas alemanes, en la formación de una nueva generación católica. A los jesuitas se sumaron pronto los capuchinos (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que se cuidaron especialmente del pueblo llano. De los pocos católicos que vivían en territorio protestante, que ni tenían atención espiritual ni culto público, se ocupaba la Congregación de Propaganda, fundada en Roma en 1622.
c) La guerra de los Treinta Años. El calvinismo (véase en esta plataforma: CALVINO Y CALVINISMO) belicoso introducido en algunos territorios (Palatinado, Brandeburgo) fue el alma de la alianza militar protestante de 1608, que continuó bajo la dirección del duque Maximiliano de Baviera, un año después de la liquidación de la Liga Católica. La guerra de los Treinta Años (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), 161848, comenzó como guerra de religión, con la elección del elector calvinista Federico del Palatinado como rey de Bohemia, pero luego se extendió con las luchas de los antagonistas europeos sobre el suelo alemán. Tras la victoria sobre los rebeldes y sus aliados, proclamó el Emperador, en 1629, el «Edicto de restitución», el cual ordenaba la devolución de todos los bienes eclesiásticos incautados desde 1552. El Edicto y los primeros intentos de su ejecución volvieron a reunir a los protestantes, aunque esta vez contando con un poderoso aliado: Gustavo Adolfo de Suecia. La guerra, llevada con suerte varia contra Suecia, Francia y los protestantes alemanes, pese al apoyo que tuvo el Emperador por parte de España, finalizó con la paz de Westfalia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) en 1648, que incluyó a los reformados en la renovada paz religiosa de Augsburgo y significó la pérdida definitiva de los obispados y abadías del norte y centro de Alemania Solamente quedaron como grandes comarcas católicas aisladas Baviera, Renania y Westfalia, los territorios limítrofes con Austria y una parte de Silesia, a lo que hay que añadir alrededor de medio centenar de obispados feudales y abadías reales y algunas ciudades imperiales. Los protestantes de estos Estados eran las Casas de Wittelsbach (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y Habsburgo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y, después de la conversión de los príncipes, también PalatinadoNeoburgo y Sajonia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que frecuentemente ocuparon los episcopados imperiales más significativos.
d) Siglos XVII y XVIII. Pese a las grandes pérdidas sufridas como consecuencia de la paz de Westfalia, la Iglesia alemana continuó con su estructura aristocrática. Significó también, a la larga, por el acercamiento circunstancial de algunos arzobispos a Francia, la protección más fuerte del Imperio. Desde el punto de vista espiritual, el catolicismo alemán de los s. xvli y xviil, sobre todo en el oeste, se encontraba bajo la influencia de la cultura francesa y sus corrientes. El absolutismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) configuró no solamente la actuación de los príncipes seculares, de acuerdo con el carácter eclesiástico de su país, en base a puras normas eclesiásticas, sino también la de los príncipes eclesiásticos. Llevados de un fuerte sentimiento nacionalista, habían vuelto, después de terminada la Reforma, a la posición prerreformista contra el influjo curial.Entre las Líneas En la actividad de las nunciaturas de Viena, Colonia y Lucerna vieron sus más agudos oponentes.Entre las Líneas En numerosas Dietas y escrutinios electorales, se opusieron al ejercicio jurisdiccional de los nuncios. También, teóricamente, se ocupó la teología, y de forma especial el Derecho canónico, de este problema, en el estricto senticlo eclesiástico nacional. A finales del s. xvlli se produjo el enfrentamiento a la jurisdicción papal en el Imperio, cuando a consecuencia de las polémicas motivadas por la creación de la nunciatura de Munich (1785), se reunieron en Ems, al año siguiente, los representantes de los arzobispos alemanes.Entre las Líneas En el llamado «tratado preliminar de Ems», exigían la suspensión del concordato de Viena de 1448 y la limitación de los nuncios a sus tareas diplomáticas. Bien es verdad que sólo el comienzo de la Revolución francesa perjudicó la labor de conjunto de estos esfuerzos del episcopado, con las reformas eclesiásticopolíticas y pastorales de José 11.Entre las Líneas En el josefinismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que repercutió también en las zonas cercanas a Austria y en el sudoeste de A., con la abolición de numerosos monasterios, puede observarse una de las consecuencias de la Ilustración (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) en la Alemania católica. [rbts name=”historia-de-la-iglesia”]

Historia de la Iglesia en Alemania (deutschland) en Relación a Historia de la Iglesia

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] 1. Cristianización y su desarrollo en la Edad Media. Alemania Primeros tiempos. b. Imperio carolingio. c. Baja Edad Media. 2. Edad Moderna y Contemporánea. Alemania La Reforma. b. Reforma católica. c. La guerra de los Treinta Años. d. siglos XVII y XVIII. e. Revolución francesa y Concilio Vaticano I. f. La Kulturkampf y sus consecuencias. g. Siglo XX. 3. Organización de la Iglesia y relaciones con el Estado. Alemania Bases jurídicas. b. Organización. c. Estadística y práctica religiosa.
1. Cristianización y su desarrollo en la Edad Media. a) Primeros tiempos. Las comunidades cristianas más antiguas en A., situadas en el Rin y en el Danubio, se localizan durante la dominación romana.Entre las Líneas En el Bajo Imperio romano se convierten al cristianismo, especialmente aceptado por soldados y comerciantes, las provincias romanas de la Germania Inferior y Superior, Retia (I y II), Noricum y la zona intermedia, protegidas por el Agri Decumates. La principal vía de expansión pudo pasar, como en Suiza, por Lyon. Las sepulturas de mártires en Colonia, Xanten y Augsburgo, y la existencia de obispos cristianos desde fines del s. in en Colonia y Tréveris son testimonios de las comunidades cristianas, a las que ya se refirió S. Ireneo ca. 180. Las sedes episcopales, sobre todo Tréveris, posiblemente eran centros de actividad misional. También es probable que hubiera obispos en Maguncia y Augsburgo, en los siglo IV y v.Entre las Líneas En relación con España puede citarse el nombramiento del obispo Narciso, de Gerona, en el siglo VIII.Entre las Líneas En los sínodos arrianos posteriores tomaron parte también los obispos de Estrasburgo, Augst (Basilea), Spira, Worms y Tongern.

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Las invasiones de los bárbaros (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) en el siglo V constituyeron una catástrofe para este territorio.

Detalles

Los alanos (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que a partir del s. in penetraron más profundamente en el Imperio romano (véase en esta plataforma: ROMA III, 2), resquebrajaron la administración y el poderío romanos, y, en gran parte, las comunidades cristianas.
El cristianismo demostró gran fuerza en la época siguiente. Durante tres siglos se impuso la cultura cristiana. Los pueblos germánicos se convirtieron primeramente al arrianismo (véase en esta plataforma: ARRIO Y ARRIANISMO), que a mediados del siglo IV era la religión de los pueblos federados del Imperio romano. Los visigodos, cuyo obispo Úlfilas (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) tradujo la Biblia, propagaron el arrianismo por sus dominios hispánicos. Bajo su influencia lo adoptaron también otros pueblos germánicos, como los suevos, vándalos, ostrogodos, longobardos y burgundios. Así adquirió el arrianismo el carácter de religión nacional germánica, conservando el rey el dominio sobre la Iglesia nacional y el señor feudal el dominio sobre la Iglesia de su territorio. Teodorico el Grande (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) fue su gran protector.
Su antagonista, el rey franco Clodoveo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), dio el golpe de muerte al arrianismo al recibir el bautismo (498?) de manos del obispo católico S. Remigio de Reims (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Su bautismo supuso no sólo la conversión de todo su pueblo, sino también la unión, por primera vez, de los conquistadores y de los romanos sometidos, en un solo pueblo y Estado. Preparó la alianza de los francos con el Papado, ya que a los ojos de los católicos sometidos en Italia por los arrianos figuró como defensor de la Iglesia católica, y abrió también el paso de los germanos amisma. La simbiosis del credo católico, la antigua cultura cristiana y la energía vital germánica hicieron posible, primeramente, el progreso del mundo medieval y también el nacimiento del gran Imperio franco y luego del Imperio alemán.
En pocos años los francos dominaron a los burgundios y, a la derecha del Rin, a los alanos, turingios y bávaros. La conquista supuso también la conversión de los burgundios a la fe católica y el progreso de la evangelización en la orilla derecha del Rin. Los bienes reales francos y sus propiedades fueron puntos de apoyo en la expansión del cristianismo, y la unión de los poderosos alanos y bávaros con la corte franca constituyó, frecuentemente, ocasión para la aceptación del catolicismo.

Puntualización

Sin embargo, la fuerza misional directa de la Iglesia merovingia fue ciertamente escasa, dándose pocos casos de apóstoles procedentes de ella (Ruperto). Siempre fue la corte el punto de arranque de la actividad de los misioneros extranjeros, primero de los irlandeses a partir del siglo Vii y después de los anglosajones. La evangelización de los alanos se debe a S. Columbano (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y a Gabo, cuya obra completó S. Pirmino, procedente de Aquitania o del norte de España. Los monasterios de SaintGall, Murbach y Reichenau fueron centros de formación de un pueblo joven.Entre las Líneas En Turingia, colonizada por los francos, influyó en el siglo Vii el misionero irlandés Kilian, que murió ca. el 680 en Wurzburgo. También en Baviera, donde el influjo del cristianismo de la época romana no había desaparecido, la dependencia política de los francos favoreció la propagación del catolicismo a consecuencia de la actividad de apóstoles francos e irlandeses (Ruperto, Eustasio de Luxevil, Cerviniano). La extensión y organización de la Iglesia en Alemania fue obra de los anglosajones. Willibrordo avanzó hasta el mar del Norte, incansable en su penosa tarea de conversión de los frisones. Su antiguo discípulo S. Bonifacio (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) trabajaba desde el 721 en Hesse y Turingia, cuyas ciudades logró convertir al cristianismb. El «apóstol de A.» consideró misión suya, de acuerdo con el Papa y los mayordomos de palacio francos, ordenar y organizar la Iglesia alemana. A 61 se debe la división eclesiástica que aún perdura en Baviera (Passau, Ratisbona, Freising y Salzburgo), así como la fundación de Eichstátt y la nueva ordenación de Wurzburgo, pero los obispados creados por 61 en el centro de Alemania desaparecieron pronto. De los monasterios que fundó, el de Fulda (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) conserva su sepultura y sus influencias teológicoculturales.
El intento de S. Bonifacio de restaurar la organización eclesiástica en toda Francia sólo obtuvo un éxito parcial, pero logró, en cambio, llevar a la Iglesia alemana, en el sínodo del 747, a una estrecha relación de fidelidad con respecto a Roma, y consiguió la acción conjunta de los poderes secular y eclesiástico. La Iglesia franca, fortalecida por obra de S. Bonifacio y también debido a su propia fuerza, emprendió la evangelización del último pueblo alemán: el sajón (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Después de muchos reveses, a causa de la defensa que hacía este pueblo de su libertad, y que obligó al empleo de la fuerza, con el bautismo de Widukindo (785) se consiguió la evangelización, completada 20 años después. También en Sajonia, numerosos monasterios de nueva fundación se impusieron el deber de formar un pueblo cristiano: Korvey, junto al río Weser, y Werden, junto al Ruhr, se esforzaron especialmente en adaptar las enseñanzas cristianas a la mentalidad sajona. Con ayuda de las antiguas sedes episcopales y de los monasterios, Carlomagno (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y su sucesor erigieron no menos de ocho obispados para los diferentes pueblos sajones, de los que perduran los de Paderborn, Münster, Osnabrück y Hildesheim, mientras que los demás, el más tarde arzobispado de BremenHamburgo y los obispados de Werden, Rinden y Halberstadt desaparecieron a raíz de la Reforma protestante. Con las diócesis del Rin y de Baviera y el obispado de Constanza, el mayor del sur de A., la Iglesia alemana tenía entonces una organización completa. Lentamente comenzó también la formación de clero autóctono.
b) Imperio carolingio. Carlomagno consideró un deber la evangelización del Alto Rin y del espacio fronterizo bávaro y también la protección de los cristianos en su lucha contra los musulmanes invasores de España, en la zona comprendida, de N a S, hasta el Ebro. Veló por el desarrollo de la vida cultural de la Iglesia, asumiendo su dirección exterior: le dio su constitución metropolitana, convocó y presidió sínodos, unificó la liturgia e intervino también en la vida interna de la Iglesia mediante disposiciones sobre predicación, santificación del domingo y erección de catedrales, monasterios y escuelas parroquiales. De esta forma constituyó la Iglesia nacional católica, característica de Alemania Al recibir la corona imperial en la Navidad del 800, condujo a su Imperio a la gran tarea occidental de convertirse en el poder protector universal de la Iglesia romana y del Papa. Con ello hizo de A., durante siglos, el centro de todas las polémicas sobre las relaciones entre Iglesia y Estado, entre Papado e Imperio. Al mismo tiempo, en los monasterios alemanes del renacimiento carolingio enseñaron famosos maestros y comenzó a manifestarse pronto, en el nuevo estilo arquitectónico románico, la influencia del espíritu germánico. Especialmente en el ámbito de la liturgia y de las concepciones jurídicas de la Iglesia se acusó la influencia del pensamiento alemán. El derecho particular de las Iglesias reforzaba los derechos existentes de los propietarios sobre las tierras y el suelo, así como el de la fundación de las iglesias.
La concepción estamental permitió que los monasterios y obispados fueran considerados monopolios de la alta nobleza.

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Los obispos y abades alemanes fueron utilizados por los reyes, cada vez más, al servicio del Imperio, otorgándoseles a cambio una participación en el poder político. Desde Otón I el Grande (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) (s. X) hasta la secularización de 1803 los obispos eran a la vez jueces y señores feudales, y su intervención en el poder temporal y la de los reyes en las cuestiones eclesiásticas, que llegó hasta el nombramiento formal de los obispos y abades por el señor, condujo en el s. xi a la más violenta disputa entre la monarquía y la Iglesia. El movimiento de reforma, que había llegado a Roma a través del papa alemán León IX, motivó la cuestión de las Investiduras (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que, comenzada entre Gregorio VII y Enrique IV, terminó en el compromiso del concordato de Worms de 1122, separando los elementos temporales y espirituales existentes en la cuestión de las investiduras y asignando cada uno de ellos a la autoridad competente. Esto representó la secularización del hasta entonces concepto religioso de la monarquía. También bajo los Staufen (véase en esta plataforma: HOHENSTAUFEN) se desarrolló este proceso de secularización. El concilio de Lyon (1245) le puso fin con la excomunión y destitución de Federico II, y separó el Papado de la tutela del Emperador, aunque esto supuso para aquél la pérdida de su secular protector.
Simultáneamente manifestó también la Iglesia alemana su fuerza evangelizadora. Así como desde Salzburgo se ganó para la fe cristiana el Ostmark (véase en esta plataforma: AUSTRIA v), así también desde Bremen se cristianizó Dinamarca y se protegieron también los obispados fundados, y parcialmente renovados, en el s. XII, en Lübeck, Schwerin y Ratzeburgo. Paralelamente a la germanización de los eslavos (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) discurrió su incorporación a la Iglesia alemana. Otón I el Grande fundó el arzobispado de Magdeburgo, al que estaban subordinados los obispados de Alemania central, tales como Havelberg, Brandeburgo, Neumburgo y Meissen. Incluso hasta la frontera polaca llegó el impulso misionero de la época. Otón de Bamberg predicó en Pomerania, donde hacia 1140 se creó el primer obispado, trasladado más tarde a Kammin. Ya antes Enrique II había fundado el obispado de Bambergen el Alto Main.
Los personajes más distinguidos de la vida cultural y religiosa pertenecían a las órdenes religiosas. Procedente de Gorze e Hirsau, se originó en la Selva Negra un movimiento especial de reforma monástica que afectó a casi todos los benedictinos alemanes. Desde un principio se extendieron ampliamente los cistercienses (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), después de haber predicado su fundador la segunda Cruzada en el Rin. Las órdenes mendicantes se extendieron con sorprendente rapidez por las ciudades alemanas. El franciscano Bertoldo de Ratisbona fue uno de los predicadores más notables del s. xill. El alemán Jordán de Sajonia sucedió a S. Domingo en la dirección de los dominicos, cuyos conventos, especialmente en el sudoeste, constituyeron importantes centros de la mística, por la enseñanza de aventajados maestros de la vida espiritual: Eckhart (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), Tauler (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y Seuse. Sobre todo resplandeció la entonces nueva forma de Vita communis del clero, así como numerosas asociaciones de canónigos, especialmente los premonstratenses (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) fundados por Norberto de Magdeburgo, precisamente para A., donde prestaron grandes servicios a la agricultura, a la colonización, al cuidado de las almas y a la cultura.
Los Staufen se interesaron personalmente por las Cruzadas (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), en la segunda de las cuales algunos cruzados del sur de Alemania ayudaron a la conquista de Lisboa. A consecuencia de la tercera Cruzada se creó la Orden ecuestre alemana, que en el s. xiii llevó el cristianismo a Prusia y al Báltico, llegando a fundar un Estado propio de la Orden con sede en Marienburg (véase en esta plataforma: ÓRDENES MILITARES). La santa de la caridad, Isabel de Hungría (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), conocida también como Isabel de Turingia, personificó la piedad franciscana y de las Cruzadas. Entre los primeros grandes escolásticos se puede citar el suabo S. Alberto Magno (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).Entre las Líneas En la escuela dominicana de Colonia enseñaron también S. Tomás de Aquino (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y el gran místico Eckhart. A semejanza de París, se fundó en Praga, en 1348, la primera universidad alemana.
c) Baja Edad Media. Los grandes movimientos heréticos en Alemania solamente afectaron al Rin y al sur.

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Las herejías se combatieron, más que a través de la escasa intervención de la Inquisición, por medio de la labor pastoral realizada por las órdenes mendicantes. Se mantuvo ante todo el espíritu de pobreza entre los eclesiásticos a través de numerosas asambleas de terciarios (véase en esta plataforma: TERCERAS óRDENES SECULARES), dirigidas por los franciscanos.Entre las Líneas En el segundo cuarto del s. xiii se construyeron iglesias góticas. Por influencia de las catedrales francesas, surgieron las de Estrasburgo, Friburgo y Colonia en el Rin; la de Ratisbona, junto al Danubio.

Secuencia

Posteriormente, se adoptaron formas genuinamente alemanas, que siguieron; en parte, los esquemas de los pórticos de la época románica, acentuando la altura: Ulm, Marburgo, Gmünd de Suabia y Nuremberg.
Entre el Papado de Aviñón y el emperador Luis IV de Baviera se produjeron nuevas desavenencias, a causa de los derechos imperiales sobre Italia y que terminaron a la muerte del Emperador excomulgado (1347).Entre las Líneas En el gran cisma de Occidente (véase en esta plataforma: CISMA III), Alemania se mantuvo, a excepción de algunos territorios del oeste, al lado de la curia de Roma y del conc. de Pisa (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).Entre las Líneas En el conc. de ” Constanza (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), con la eficaz participación del emperador Segismundo de Luxemburgo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), se restableció la unidad del Papado. A consecuencia de la condena decretada en Constanza y subsiguiente ejecución de Juan Huss (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), los hussitas bohemios cometieron numerosos actos de bandidaje en A., siendo finalmente dominados.Entre las Líneas En principio, se aceptó el conc. de Basilea (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Después, el Emperador y la Dieta (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) acordaron mantener la neutralidad entre el concilio, que se había convertido en cismático, y el papa Eugenio IV (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), hasta que el emperador Federico III se pronunció en favor del reconocimiento de Eugenio IV.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Observación

Además de adoptarse los acuerdos de Basilea, se entablaron las primeras negociaciones de concordato entre el Papa y el Emperador y los príncipes alemanes. El concordato de Viena de 1448 ratificó los derechos de posesión del Papado en Alemania y restableció las asignaciones suprimidas antes del conc. de Basilea, concesiones soportadas de mala gana por el clero alemán.Entre las Líneas En lo demás, subsistió el concordato de Worms hasta 1803, como base de las relaciones entre la Iglesia católica alemana y el Papa.Entre las Líneas En las negociaciones con los príncipes alemanes, el Papa hizo una serie de concesiones que favorecieron la soberanía eclesiástica de los señores feudales.
Los conc. de Constaza y Basilea no pudieron realizar la reforma. La lamentable decadencia observada en la mayoría de los monasterios, motivó en los s. XIV y v una serie de intentos de autorreforma que, si bien alcanzaron algún éxito, desgraciadamente no fueron suficientemente radicales y duraderos. Ya durante el conc. de Constanza se unieron los monasterios benedictinos en una amplia asociación, que prevenía un Capítulo provincial anual y numerosas visitas regulares.Entre las Líneas En el Alto Palatinado se produjo primeramente la reforma de Kastl, que preceptuaba un estricto cumplimiento de las reglas. Procedente de Austria, se extendió en Baviera y Suabia la reforma de Melker.Entre las Líneas En el norte de Alemania fue Bursfeld, en Gotinga, el centro de una congregación reformista, espiritualmente muy influyente, que comprendía casi 100 monasterios poco antes de la reforma. Entre los franciscanos y dominicos trabajaban, siguiendo el modelo de las órdenes italianas, activos predicadores y teólogos que procuraban la renovación de sus comunidades, en el sentido de mantener la observancia de las primitivas reglas de la Orden. Aun así, sólo pudieron ganar en Alemania una parte de sus hermanos de la Orden y algunos monasterios. Las diferencias entre conventuales y observantes debilitaron la fuerza de las reglas de las órdenes, con lo que, en definitiva, no pudo realizarse con eficacia la autorreforma de las mismas. El régimen eclesiástico feudal solamente llevó a cabo las reformas que interesaron a los príncipes. Las ciudades buscaban, con diversas medidas, intervenir en la economía de los monasterios y hospitales, y asegurar el porvenir de sus hijos, desde niños, consiguiendo, al final del Medievo, la secularización de obispos y prelados, con el consiguiente escándalo a causa de su intervención en la política. [rtbs name=”introduccion-a-la-politica”]Grande era la ignorancia del numeroso clero, no siempre asegurado económicamente, que, aunque acudía a las universidades en gran número, sólo estudiaba artes y carecía casi por completo de formación ascética. El menosprecio por el celibato estaba muy extendido.
La teología científica desplegó una gran actividad al final del Medievo. Se fundaron numerosas universidades. Así, p. ej., Viena, Heidelberg, Colonia y Erfurt, en el s. XIV; Wurzburgo, Leipzig, Friburgo, Basilea, Ingolstadt, Tubinga y Maguncia, en el s. XV.Entre las Líneas En 1517 había en total 16 centros alemanes superiores de estudios, que dirigían la vida espiritual de Alemania La teología atravesó un periodo crítico a causa del resurgimiento del nominalismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). La polémica entre nominalismo y realismo (véase en esta plataforma: REALISMO I) llenó el final del Medievo. El card. Nicolás de Cusa (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) (m. 1464) intentó unificar las distintas posiciones en una unidad superior: en el mismo Dios. El renovado noininalismo posterior destruyó, en cambio, la armonía medieval entre fe y ciencia (véase en esta plataforma: CIENCIA IV); eliminó el profundo sentido de la doctrina de la Gracia (véase en esta plataforma: GRACIA SOBRENATURAL) y del sacrificio de la Misa (véase en esta plataforma: EUCARISTÍA II) y llevó la disolución de la vida de piedad hasta el límite de la fe (se puede repasar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Frente a la superstición del pueblo (brujería) y a ciertas formas de piedad exaltadas, se produjo un auge de auténtica piedad religiosa (véase en esta plataforma: PIEDAD II), favorecido por la introducción de la imprenta al final de esta época. A esto hay que añadir la profusión de donaciones caritativas con destino a los enfermos, pobres, escolares y peregrinos; los mecenazgos de todo tipo y también los sorprendentes resultados alcanzados en el campo del arte sacro. Se pueden calcular en unas 1.000 las iglesias construidas en el último medio siglo del Medievo, gracias a las indulgencias concedidas. [rbts name=”historia-de-la-iglesia”]

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Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre historia de la iglesia en alemania (deutschland) en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Bibliografía

MGH; Alemania BRACKMANN, Germania Pontificia, Berlín 1911; K. SCHOTTENLOHER, Bibliographie zur deutschen Geschichte im Zeitalter den Glaubensspaltung 151785, Stuttgart 195665; Germania Sacra. Historischstatistische Darstellung der deutschen Bistümer, Berlín 1929 ss.; P. 1 HASENLERGA. WIENAND, Das Wirken der Orden und Klóster in Deutschland, Colonia 195767; P. RAssow, Deutsche Geschichte im Uberblick, Stuttgart 1962; B. GBHARDTH. GRUNDMANN, Handbuch der deutschen Geschichte, Stuttgart 195455; Alemania HAucK, Kirchengeschichte Deutschlands, BerlínLeipzig 1954; K. D. SCHMIDT, Die Bekehrung der Germanen zum Christentum, Gotinga 193940; H. IEDIN, Handbuch der Kirchengeschichte, IIPIV, Friburgo 1966 ss.; K. HAMPE, Das Hochmittelalter, MünsterColonia 1953; G. RITTER, Die Neugestaltung Europas im 16. Jahrhundert, Berlín 1950; 1. LoRTz, Die Reformation in Deutschland, Friburgo 1965; H. TücHLE, Reformation und Gegenreformation, Einsiedeln 1965; F. VIGENER, Gallikanis. mus und episkopalistische Strómungen im deutschen Katholizismus zwischen Tridentinum und Vaticanum, Munich 1913; F. ScHNABEL, Deutsche Geschichte im 19. Jahrhundert, Friburgo 194855; K. BUCHHEIM, Geschichte der christlichen Parteien in Deutschland, Munich 1953; E. DEUERLEIN, Das Reichskonkordat, Düsseldorf 1956; 1. WENNER, Reichskonkordat und Ldnderkonkordate, Paderborn 1964 (suplemento 1966); H. BucHHEIM, Das Dritte Reich. Grundlagen und politische Entwicklung, Munich 1959; W. CORSTEN, Kólner Aktenstücke zur Lage der katholischen Kirche in Deutschland 193345, Colonia 1947; B. STASIEwsKI (refundidor), Akten deutschen Bischófe über die Lage den Kirche 19331945, Maguncia 1968 ss.; G. SCHREIBER, Kirchiiches Handbuch für das katholische Deutschland, XXV (195761), Colonia 1962; Alemania EHRHARDW. NEuss, Historia de la Iglesia, Madrid 1962.

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Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre historia de la iglesia en alemania (deutschland) en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Bibliografía

MGH; Alemania BRACKMANN, Germania Pontificia, Berlín 1911; K. SCHOTTENLOHER, Bibliographie zur deutschen Geschichte im Zeitalter den Glaubensspaltung 151785, Stuttgart 195665; Germania Sacra. Historischstatistische Darstellung der deutschen Bistümer, Berlín 1929 ss.; P. 1 HASENLERGA. WIENAND, Das Wirken der Orden und Klóster in Deutschland, Colonia 195767; P. RAssow, Deutsche Geschichte im Uberblick, Stuttgart 1962; B. GBHARDTH. GRUNDMANN, Handbuch der deutschen Geschichte, Stuttgart 195455; Alemania HAucK, Kirchengeschichte Deutschlands, BerlínLeipzig 1954; K. D. SCHMIDT, Die Bekehrung der Germanen zum Christentum, Gotinga 193940; H. IEDIN, Handbuch der Kirchengeschichte, IIPIV, Friburgo 1966 ss.; K. HAMPE, Das Hochmittelalter, MünsterColonia 1953; G. RITTER, Die Neugestaltung Europas im 16. Jahrhundert, Berlín 1950; 1. LoRTz, Die Reformation in Deutschland, Friburgo 1965; H. TücHLE, Reformation und Gegenreformation, Einsiedeln 1965; F. VIGENER, Gallikanis. mus und episkopalistische Strómungen im deutschen Katholizismus zwischen Tridentinum und Vaticanum, Munich 1913; F. ScHNABEL, Deutsche Geschichte im 19. Jahrhundert, Friburgo 194855; K. BUCHHEIM, Geschichte der christlichen Parteien in Deutschland, Munich 1953; E. DEUERLEIN, Das Reichskonkordat, Düsseldorf 1956; 1. WENNER, Reichskonkordat und Ldnderkonkordate, Paderborn 1964 (suplemento 1966); H. BucHHEIM, Das Dritte Reich. Grundlagen und politische Entwicklung, Munich 1959; W. CORSTEN, Kólner Aktenstücke zur Lage der katholischen Kirche in Deutschland 193345, Colonia 1947; B. STASIEwsKI (refundidor), Akten deutschen Bischófe über die Lage den Kirche 19331945, Maguncia 1968 ss.; G. SCHREIBER, Kirchiiches Handbuch für das katholische Deutschland, XXV (195761), Colonia 1962; Alemania EHRHARDW. NEuss, Historia de la Iglesia, Madrid 1962.

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