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Historia de la República Dominicana

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Historia de la República Dominicana

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Historia de la República Dominicana en Relación a Historia

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] 1. Desde el tratado de Ryswick hasta la revolución haitiana. Al firmarse en 1697 la paz de Ryswick entre Francia y España, la isla Española o de Santo Domingo se dividió en dos partes (para la historia anterior a 1697; v. ESPAÑOLA, LA). El occidente de la isla quedaba en poder de Francia (véase en esta plataforma: HAITI III) y el resto es lo que constituye la actual R. Dominicana (para lo relativo a límites, v. i). Como la frontera entre ambas zonas no había sido convenientemente delimitada, los conflictos fueron frecuentes.Entre las Líneas En 1706, se frustró el plan francés de ocupación de la capital española: Santo Domingo. También fracasó el proyecto de apoderarse del territorio español (1714), pero la penetración en la parte correspondiente a España proseguía con astucia, ampliando cada vez más los franceses sus cultivos. De nada sirvieron las protestas del gobernador Pedro Niela Torres.

Pormenores

Por el contrario, la aceptación de una zona neutra propuesta por los franceses sirvió para que éstos extendieran sus dominios.Entre las Líneas En 1713 los franceses ocuparon Bayahá y casi toda la costa hasta la desembocadura del Dajabón. A fin de impedir este avance, se creó un puesto militar al N., en la orilla del Dajabón. Este río y el Pedernales, al S, fueron reconocidos, en 1731, como extremos de la línea fronteriza.

Puntualización

Sin embargo, los franceses continuaron internándose, por lo que desde 1731 a 1770 los choques armados fueron casi constantes. A pesar del convenio provisional de 1771, la cuestión no llegó a resolverse satisfactoriamente.Entre las Líneas En 1773 se ratificó el convenio y el 29 feb. 1776 se concertó un tratado de Límites, en San Miguel de la Atalaya, que sirvió de base para establecer definitivamente la frontera en el tratado de Aranjuez de 1777 (cfr. E. Rodríguez Demorizi, La Era de Francia en Santo Domingo, Santo Domingo 1955, 24-32).
Casi toda la historia de la isla, hasta comienzos del último cuarto del siglo XVIII, estuvo condicionada por la disputa fronteriza. Esta situación agravó la pobre economía de la parte española, bastante despoblada (hacia 1739, unos 6.000 hab.). Durante la guerra de la Oreja de Jenkiss (1739-48), que terminó desenvolviéndose en el marco general de la guerra de Sucesión de Austria (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y enfrentó a España e Inglaterra en América, los dominicanos tuvieron una brillante intervención en sus expediciones en corso, organizadas por el gobernador Pedro de Zorrilla, marqués de Gándara (1739-50). Su sucesor, Francisco Rubio y Peñaranda (1751-59), tuvo que vencer las dificultades ocasionadas por el terremoto de 1751, que destruyó totalmente la ciudad de Azua. Su obra repobladora la continuó el gobernador Manuel de Azlor y Uríes.
Desde 1778, con la pragmática de libre comercio (Reglamento y aranceles reales para el comercio libre de España a Indias), se inició una nueva época de resurgimiento económico. A partir de mediados de siglo se había aumentado la población con inmigrantes procedentes sobre todo de Canarias. Así pudieron repoblarse villas decadentes o abandonadas (Puerto Plata, Montecristi) y fundarse otras nuevas (Samaná, Sabana de la Mar, Las Caobas, Baní). Solamente la ciudad de Santo Domingo costa-. ba en el último tercio del siglo XVIII con 30.000 hab.; Santiago, ca. 28.000.Entre las Líneas En total, unos 100.000 hab. La ganadería, el cultivo del tabaco y la industria azucarera contribuyeron a una cierta prosperidad. Al crearse definitivamente el virreinato de Nueva Granada (1739), Venezuela pasó a depender de la Audiencia de Santo Domingo hasta la erección de la Audiencia de Caracas (1787). También dependió de la Audiencia de Santo Domingo la colonia de Luisiana, cedida a España por Francia (17631800).Entre las Líneas En 1799, la Audiencia se trasladó a Puerto Príncipe (Camagüey), en Cuba.
A pesar del auge de la zona española, ésta contrastaba enormemente con la francesa, más desarrollada, pero también con mayores problemas sociales, a causa de su numerosa población negra y de las ideas de libertad e igualdad proclamadas por la Revolución francesa (1789). Los negros dominicanos eran mejor tratados por los españoles y no ofrecían peligro inminente para el mantenimiento del orden, pudiéndose en algunos casos manumitirse.Entre las Líneas En 1791, se extendió el conflicto racial y político por la zona francesa, repercutiendo también en la española.

Pormenores

Las autoridades de Santo Domingo apoyaron y dieron refugio a negros y mulatos (mejor utilizar el término “interraciales”) sublevados contra los franceses, pero entregaron a éstos al mulato (mejor utilizar el término “interracial”) revolucionario Vincent Ogé. La guerra entre Francia y España, a raíz de la decapitación de Luis XVI (1793) enfrentó abiertamente a los españoles y franceses de la isla de Santo Domingo. España apoyaba a los negros sublevados.Entre las Líneas En la lucha intervino también Inglaterra, que tenía sus pretensiones sobre la isla, llamada por los colonos blancos ante el creciente movimiento de los negros sublevados (cfr. E. Cordero Michel, La revolución haitiana y Santo Domingo, Santo Domingo 1968).
El caudillo negro F. Toussaint Louverture (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que se había unido a las tropas españolas, se pasó nuevamente a los franceses ante la promesa de libertad absoluta a los negros (1794). Esta defección provocó la de otros cabecillas y sus tropas.

Detalles

Los anteriores triunfos españoles cambiaron de signo, en parte también por las enfermedades. La lucha terminó al firmarse entre España y Francia la paz de Basilea (22 jul. 1795), por la que los españoles cedían su parte en la isla de Santo Domingo. Refiriéndose a esta paz, Manuel Godoy escribe en sus Memorias: «Ningún tratado de la Francia con las demás potencias en aquella época (y en las posteriores mucho menos) ofreció menos sacrificios que el tratado de Basilea entre Francia y España, si es que puede llamarse sacrificio la cesión de la parte española de la isla de Santo Domingo, tierra ya de maldición para los blancos, y verdadero cáncer agarrado a las entrañas de cualquiera que fuera su dueño en adelante. Nuestros principales colonos la tenían ya de hecho abandonada: su posesión era una carga y un peligro continuo; muchas poblaciones y parroquias habían sucumbido por la dura necesidad al poder anárquico de los negros y mulatos». El juicio del favorito de Carlos IV es exagerado y no se atiene a la realidad de los hechos. Parece más bien dictado por el deseo de justificar una paz que, ciertamente, no fue demasiado desfavorable a España.
2. Dominio francés. Cuando se firmó la paz de Basilea, Toussaint Louverture se había hecho casi dueño de la colonia francesa.Entre las Líneas En el tratado se estipulaba que los españoles debían abandonar el territorio al mes de conocer la noticia, pero la evacuación no se llevó a efecto tan pronto. El comisionado francés Roume, que residía en Santo Domingo, negó a Toussaint Louverture el permiso para desespañolizar la isla, cuya parte española continuaba aún bajo la administración del mariscal de campo Joaquín GARCÍA Moreno.

Otros Elementos

Además, las autoridades francesas querían conservar este territorio al margen de las querellas entre criollos, negros y mulatos (mejor utilizar el término “interraciales”) que afligían a Santt-Domingue.Entre las Líneas En 1798, Louverture consiguió que los ingleses abandonaran la isla; en 1800, obtuvo a la fuerza autorización para ocupar la zona española en nombre de Francia. Después que el general Moyse conquistara Santiago, entró victorioso en Santo Domingo (27 en. 1801). Dividió la isla en cinco departamentos y éstos en distritos. Sustituyó los cabildos por municipalidades y decretó la libertad de los esclavos.Entre las Líneas En Santo Domingo, dejó a su hermano Paul como gobernador. Los españoles no tuvieron más remedio que emigrar, aunque Louverture tratara de impedirlo.
El 9 mayo 1801 se aprobó una Constitución para toda la isla, por la que Louverture se erigía en comandante en jefe del ejército insular y gobernador general vitalicio con derecho a nombrar sucesor, proponer leyes, ejercer la censura, etc. Haití y Louverture seguían fieles a Francia. El nuevo gobernador buscó la colaboración de la Iglesia y obtuvo la ayuda de Norteamérica.

Puntualización

Sin embargo, Napoleón Bonaparte, dueño ya de los destinos de Francia, quiso desconocer la Constitución y declaró nula y sin valor la ocupación de la parte española. Para librarse de Toussaint y de los otros jefes de color, envió una expedición al mando del general Victor Emmanuel Leclerc, cuñado suyo. Abandonado Louverture por algunos de sus generales, perdió en la lucha. Según E. Cordero (o. c.), no fue abandonado por sus generales, pero casi todos se rindieron. Después de una serie de choques armados, llegó a un pacto con Leclerc. Capituló y en 1802 se embarcó deportado rumbo a Francia, donde murió en 1803. Aunque los franceses habían reconquistado la parte española, la isla no había quedado pacificada.Entre las Líneas En octubre de 1802, se levantaron los negros ante el temor de que se restableciera la esclavitud, como ya se había hecho en algunas de las Antillas menores, por orden del entonces cónsul Napoleón. Jean-Jacques Dessalines (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) se apoderó de la zona occidental y dejó al mando de ella al mulato (mejor utilizar el término “interracial”) Alexandre Sabés Pétion (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Dessalines fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas rebeldes, tras llegar a un acuerdo con Pétion, que aceptó la jerarquía superior de Dessalines.Entre las Líneas En 1803 reconquistó el Norte, consiguiendo además que los franceses, entonces al mando del general Donatien Rochambeau, fueran expulsados, excepto de la parte oriental. Dessalines se hizo dueño de la isla.Entre las Líneas En Santo Domingo, sin embargo, continuaron los franceses, que también recuperaron el departamento de Santiago (15 mayo 1804), aunque no por mucho tiempo.
El 1 en. 1804 se declaró la independencia de la antigua colonia de Sannt-Domingue, que pasó a llamarse Haití (tierra de montañas), con capital en Puerto Príncipe. Nacía así la segunda república del continente, que estrenaba su independencia con una matanza de blancos. El creador de esta república, Dessalines, restableció la esclavitud y se erigió en Emperador, título sin carácter hereditario. Por supuesto, ni los españoles ni los franceses de Santo Domingo reconocieron su autoridad. Tampoco el Gobierno francés reconoció la independencia de Haití, considerándose Francia dueña de iure de toda la isla.
Cuando el 17 dic. 1806 cayó Dessalines asesinado, el Imperio haitiano se transformó en república (se puede repasar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fue elegido presidente el negro Henri Christophe, pero A. Sabés Pétion, en desacuerdo con él, constituyó otra república en el sudoeste de la isla. Muertos estos dos caudillos, unificó el país haitiano el mulato (mejor utilizar el término “interracial”) Jean-Pierre Boyer (1818-43). Mientras tanto, en la parte oriental seguía dominando Francia por medio del gobernador Louis Ferrand, que hizo frente a las invasiones haitianas de 1804 y 1805, y contra el que se alzaron los dominicanos, cada vez menos numerosos (se cree que en 1805 sólo había en Santo Domingo unos 6.000 hab.) a causa del elevado contingente de emigrantes. Uno de éstos, Juan Sánchez Ramírez, refugiado en Puerto Rico, acaudilló la rebelión contra los franceses, con ayuda de otros españoles de Cuba y Puerto Rico. El 10 nov. 1808 venció en Palo Hincado, batalla en la que perdió la vida el gobernador Ferrand. Ayudado por una escuadra inglesa, conquistó la ciudad de Santo Domingo (8 jul. 1809), constituyéndose nuevamente la colonia española, de la que Sánchez Ramírez fue nombrado intendente y capitán general por la Junta Central de Sevilla, sin que los haitianos, divididos entre sí, opusieran resistencia a los vencedores.
3. Retrocesión a España del territorio dominicano. Muerto Sánchez Ramírez (1813), le sustituyó Carlos de Urrutia. La colonia se recuperó poco a poco con la reincorporación de los emigrados.Entre las Líneas En principio, sólo se exportaba tabaco y ganado; posteriormente, madera, miel y aguardiente. El comercio se benefició de la colaboración inglesa. Se importaban bienes de consumo, aunque en pequeña cantidad.

Detalles

Los alimentos escaseaban, más que las enfermedades. Este periodo de lenta recuperación, que comprende desde la reconquista (1809) hasta la ocupación haitiana (1822), es lo que se ha denominado la «España boba». La población total se aproximaba a los 50.000 hab. La principal autoridad era el gobernador y capitán general. Administrativamente se dividió el territorio en cuatro partidos, cuyas capitales eran: Santo Domingo, Santiago de los Caballeros, Compostela de Azua y Santa Cruz de El Seibo. La expulsión de los franceses, los ciudadanos más activos, perjudicó económicamente a la colonia, retrotraída por Francia a España según el tratado de París de 1814.
Con el apoyo del comisario regio Francisco Javier Caro, regresaron algunas familias dominicanas residentes en Cuba, Puerto Rico, Venezuela, etc.Si, Pero: Pero ni política ni socialmente se hizo mucho, pues España atendía más bien a la guerra contra Francia y al movimiento de independencia de la América continental, cuyas repercusiones se hicieron sentir en la colonia dominicana, donde se registraron algunas conspiraciones e intentos revolucionarios. El más importante fue el acaudillado por el lic. José Núñez de Cáceres, que proclamó el «Estado independiente de la parte española de Haití» (1 dic. 1821), como se decía en el Acta Constitutiva que sustituyó a la Constitución española de 1812, entonces en vigor. Gobernador político y presidente del nuevo Estado era Núñez de Cáceres, a quien asesoraba una junta Provisional del Gobierno. Su intención de unirse a la Gran Colombia, para recibir ayuda, fracasó, porque Bolívar (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) no estaba en condiciones de hacerlo. Tampoco el presidente haitiano, que aspiraba a la unidad e indivisibilidad de la isla, aceptó la nueva situación, por lo que invadió «la parte española de Haití».
4. Ocupación haitiana. Duró de 1822 a 1844.

Informaciones

Los dominicanos solicitaron auxilio inútilmente a Francia y no pudieron evitar que el 9 feb. 1822 Boyer entrara victorioso en Santo Domingo. Acto seguido, se suprimieron todas las libertades individuales y se confiscaron los bienes de los que se ausentaban por temor a la represión. Asimismo, se clausuraron la Univ. de Santo Tomás de Aquino y las iglesias, excepto la catedral. Los bienes eclesiásticos fueron expropiados en beneficio del Gobierno. Para impedir el predominio blanco, se importaron negros de los Estados Unidos, aunque con muy poco éxito. Se restringió la libertad de comercio y se cerraron los puertos a la navegación extranjera. La implantación del servicio militar obligatorio motivó el éxodo de la población joven.Entre las Líneas En estas circunstancias, el enfrentamiento haitianodominicano fue frecuente y, en ocasiones, sangriento. El clima de insurrección era invariable y abarcaba amplios sectores. A fomentarlo contribuyeron las sociedades patrióticas La Trinitaria y La Filantrópica, cuya acción se intensificó a partir de 1838. A la cabeza de los descontentos se encontraba Juan Pablo Duarte (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), imbuido de las ideas liberales que había aprendido en Europa. Su labor se vio facilitada por la oposición a Boyer existente entre los haitianos que consideraban su régimen opresivo. Al frente de ellos se encontraban los reformistas, respaldados por la juventud dominicana, que pretendían hacer partícipe al pueblo del «banquete de la civilización» (Manifiesto de 1 sept. 1842). La revolución popular, a la que se unió parte del Ejército, derrocó a Boyer (13 mar. 1843), que tuvo que huir a Jamaica. El sustituto de Boyer, Charles Rivière Hérard, mulato, así como los dominicanos de posición holgada y los reformistas haitianos se opusieron a los proyectos independentistas de Duarte y los jóvenes liberales dominicanos.Si, Pero: Pero el 27 feb. 1844 se proclamó la República D., independiente de Haití, aunque no de España, el mismo día en que había capitulado la guarnición haitiana de Santo Domingo ante las tropas mandadas por el general Pedro Santana y otros patriotas.
5. Nacimiento de la República Dominicana. Cuando se declaró la independencia, Duarte se hallaba fuera del país. La junta Central Gubernativa, presidida por el conservador Tomás Bobadilla, pidió el auxilio de Francia a cambio de la cesión de la península de Samaná. Los franceses no accedieron, por lo que los dominicanos tuvieron que valerse por sí mismos para hacer frente a la invasión haitiana. Dominada ésta con las victorias de Compostela de Azua y Santiago de los Caballeros, comenzó en Santo Domingo la lucha por el poder. Duarte había regresado y se colocaba al frente de los liberales, enfrentados a los conservadores de Pedro Santana.Entre las Líneas En principio (9 jun. 1844), el liberal Francisco del Rosario Sánchez se hizo con la presidencia de la Junta Central Gubernativa, pero la escisión del partido liberal favoreció el triunfo de Santana, primero como jefe de Gobierno y luego como presidente de la república, una vez promulgada la Constitución (6 nov. 1844), de corte liberal e inspirada en la española de 1812 y en la norteamericana.
El entonces presidente de Haití, Louis Pierrot, continuaba con la idea de sus antecesores de unidad insular bajo dominio haitiano. Estas pretensiones motivaron un nuevo enfrentamiento con los dominicanos, que resultaron vencedores en las batallas de La Estrelleta y Beller; por mar, en Puerto Plata (noviembre 1845). Conseguida una tregua, el Gobierno de la R. Dominicana intentó infructuosamente la protección de España y Francia.
Hasta el 4 ag. 1848, en que Santana renunció a su cargo de presidente de la república, el país vivió bajo una dictadura militar, con un régimen’ policiaco que anulaba las libertades individuales. El robo se castigaba con pena de muerte. [rtbs name=”muerte”] [rtbs name=”pena-de-muerte”] [rtbs name=”pena-capital”] Este castigo recibió un soldado por adueñarse de un racimo de plátanos (cfr. R. Marrero Aristy, o. c. en bibl. 1,330). Tribunales especiales se hacían cargo de los reos políticos, de modo que la jurisdicción ordinaria apenas intervenía. La obra legislativa fue amplia, puesto que todo quedaba por hacer: organización municipal a través de la Ley de Ayuntamientos, creación de escuelas primarias por medio de la Ley de Instrucción Pública; leyes de Régimen de Aduanas, de Gastos Públicos, de Pesas y Medidas, de Imprenta, de Comercio Marítimo, etc. El país se dividió en cinco provincias: Santo Domingo, Azua, Santa Cruz de El Seibo, Concepción de la Vega y Santiago.
La situación no cambió mucho con la elección para la presidencia del general Manuel Jiménez, de origen liberal, que había sido hasta entonces ministro de Guerra y Marina (8 sept. 1848). El nuevo presidente tuvo que hacer frente a la invasión haitiana de 1849.Entre las Líneas En abril de ese año, Azua cayó en manos de los haitianos. El desastre hizo que se avivaran las gestiones para que una potencia extranjera (España, Francia o Inglaterra) aceptara ejercer su protectorado sobre la república. Ante el fracaso de estas negociaciones, Santana se hizo cargo del Ejército, venciendo en Las Carreras, batalla que sirvió para rechazar la invasión haitiana, pero no pacificó la república, por la división de sus hombres más significativos, partidarios unos de la anexión a Estados Unidos, descontentos otros del presidente Jiménez, que hubo de marcharse de su país. El 24 sept. 1849 tomó posesión de la presidencia Buenaventura Báez. Bajo su mandato, hasta 1853, se fomentó la prensa libre, la enseñanza universitaria, la agricultura, la ganadería y la inmigración. Nuevamente se planteó la cuestión del protectorado, cada vez con mayor interés por las amenazas haitianas de invasión. Ésta se produjo por última vez en 1855, cuando Santana regía nuevamente los destinos de la R. Dominicana Las tropas dominicanas vencieron a las del emperador haitiano Faustin Soulouque en Santomé, El Cambronal (cerca de Neiba) y Sabana Larga.
España, que hasta 1855 había rechazado todas las propuestas de protectorado, anexión y ayuda con respecto a la R. D., y que ni siquiera había reconocido la independencia del país, cambió de actitud por la creciente influencia norteamericana en la isla que podía lesionar los intereses españoles en el Caribe. El 18 feb. 1855 firmó un tratado de reconocimiento, paz, amistad, comercio, navegación y extradición, ratificado unos meses después. El gobierno de Santana, desde 1853 hasta mayo de 1856, en que asumió la presidencia constitucional de la república el general Manuel de Regla Mota, se caracterizó por un progresivo acercamiento a Estados Unidos. La primera reforma constitucional de 1854 restringió los poderes del Ejecutivo. Las facultades del Congreso Nacional y del poder judicial se ampliaron. Se nombró un vicepresidente de la república, y las cámaras legislativas adoptaron los nombres de Senado y Cámara de Representantes.Entre las Líneas En la segunda reforma constitucional del mismo año se volvió a un sistema menos liberal y más paternalista. Se suprimió el Congreso Nacional, se fortaleció el Ejecutivo a expensas del Legislativo. Se dificultó la independencia del poder judicial, y las libertades individuales fueron mermadas. La nueva legislación resultó invariablemente represiva. [rbts name=”historia”]

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Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre historia de la república dominicana en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Bibliografía

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