Historia de la Unificación de Inglaterra
Este elemento es una profundización de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] [rtbs name=”derecho-del-reino-unido”] Entre los siglos VIII y IX, la historia de los reinos anglosajones estuvo marcada en gran medida por el intento de alcanzar la hegemonía sobre el conjunto de las islas británicas.Entre las Líneas En este sentido, la primera iniciativa importante fue tomada por el reino de Mercia (etimológicamente, “el país de la gente del pantano”) (examine más sobre estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Bajo los reinados de Etebaldo y Offa, el reino se convirtió en un Estado poderoso. Offa acordó un tratado de igualdad con Carlomagno, y sus buenas relaciones con el papa Adriano I le permitieron crear el obispado de Lichfield, independiente del obispado de Canterbury. El poder económico del reino, fruto del comercio con diversas regiones de Europa, se hace evidente en sus monedas, con la efigie del rey Offa, famosas por el material con que estaban fabricadas. Mercia extendió su supremacía sobre los reinos de Sussex, East Anglia, Wessex y Kent.
Puntualización
Sin embargo, la expansión danesa fue recortando sus vínculos comerciales y, tras la muerte de Offa, el reino entró en decadencia.
El reino de Wessex
El vacío dejado por el reino de Mercia fue cubierto por el de Wessex, que en la primera mitad del siglo IX, bajo el gobierno de Egberto, incorporó a sus dominio los reinos de Kent, Cornualles y Mercia, y se incorporan más tarde los de East Anglia y Northumbria.
Más Información
Las incursiones noruegas y danesas se convirtieron en sistemáticas y tenían ya planes de conquista, que culminó con períodos de ocupación y cobro de tributos (danegeld). El rey Alfredo de Wessex, nieto de Egberto, derrota a los daneses en Ethanburth y recupera Londres, pero no consigue expulsarlos de Inglaterra. A cambio de un tratado de paz (Tratado de Wedmore, 878), debió cederles los territorios ubicados al nordeste de la línea Londres-Chester. Este espacio pasó a convertirse en el Danelaw, regido por el derecho danés, el cual tras su cristianización, se configuró en torno al reino de York.
El rey Alfredo, llamado posteriormente El Grande, además del reino de Wessex, conservó Sussex, Kent y el sur de Mercia. A lo largo del siglo X, sus sucesores (Eduardo, Athelstan, Edmundo y Edgardo) recuperaron el Danelaw y expandieron sus dominios por Northumbria, Escocia, Gales y Cornualles.
La estructura administrativa
Para proteger sus dominios, los reyes de Wessex construyeron pequeños enclaves fortificados (boroughs), dirigidos militarmente por miembros de la nobleza y financiados con tributos de los campesinos libres. Con el tiempo, además de cumplir con su función militar, los boroughs se convirtieron en cabeza de distrito (shire), por lo cual pasaron a convertirse en unidades político-administrativas. Los boroughs se convirtieron en sede de los tribunales de justicia y en centros de recaudación de impuestos y acuñación de moneda. Estas actividades administrativas de los boroughs eran controladas por un funcionario nombrado por el rey (ealdorman).
El monarca, situado en la cúspide de esta estructura administrativa, gobernaba asistido por una asamblea o consejo real (witenagemont) integradas por nobles y clérigos. Impartía justicia y legislaba según el código (domboc) redactado en lengua inglesa por Alfredo el Grande e inspirado en el antiguo derecho germánico, aunque con una clara tendencia a reforzar un sistema monárquico centralizado.
En su esfuerzo por diferenciarse del mundo romano y carolingio, los reyes de Wessex privilegiaron la lengua vernácula, desentendiéndose del latín y del mundo romano. Coherentes con esta actitud, promovieron una profunda reforma de la vida eclesiástica e impusieron como norma general la regla benedictina, que tendía a reducir los privilegios de la alta jerarquía eclesiástica. De este modo, la monarquía se aseguró un fuerte respaldo por parte del clero, tal como lo demostraron figuras como Dunstano, arzobispo de Canterbury; Osvaldo, obispo de Worcester y arzobispo de York, o Etelvoldo, obispo de Winchester (examine más sobre estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Bajo su guía florecieron las comunidades de Abingdon, Malmesbury, Ely, Evesham y Ramsey, entre otras. Al culminar el siglo X, volvieron a intensificarse las incursiones danesas. A inicios del siglo XI, aunque el rey Etelredo acordó reanudar el pago del danegeld, los daneses, al mando de Sven Barba de Horquilla, arrasaron el reino de Wessex, incorporándolo al Imperio del Norte (Dinamarca), gobernada por Canuto el Grande (995-1035). La dominación danesa consiguió mantenerse durante medio siglo, hasta que el trono de Wessex fue asumido por Eduardo III, descendiente de Alfredo el Grande.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Cristianización
El rey Etelberto de Kent (560-616) recibió en su palacio al monje Agustín, primer obispo de Canterbury, enviado por el papa Gregorio Magno. Influenciado por su esposa Berta, hija del rey merovingio Cariberto, que había adoptado la fe cristiana, Etelberto fue el primer monarca de las islas británicas en recibir el bautismo.Entre las Líneas En 597, consagró a Agustín como obispo de Inglaterra y lo autorizó a bautizar a los pueblos de su reino, fundar monasterios y construir iglesias.Entre las Líneas En menos de cien años, los monasterios cristianos se multiplicaron y desplegaron una gran actividad cultural. Los llamados Evangelios de Lindisfarne, con sus espléndidas ilustraciones miniadas, fueron una de las obras más relevantes de la Edad Media.
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