Obsesión
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Fuente: Autor desconocido
Obsesión en Relación a Filosofía
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] Genéricamente el término obsesión (del lat. obsessio, asedio) es definido por el Diccionario de la R. A. de la Lengua, como «preocupación que influye moralmente en una persona coartando su libertad». La importancia psicopatológica de los fenómenos obsesivos ha convertido la palabra o., y sus derivadas, en un concepto de significación y uso preferentemente técnicos, si bien la peripecia histórica del mismo ha sufrido, como tantos otros conceptos psiquiátricos, modificaciones semánticas y no pocos cambios en lo que a su alcance y entidad clínica se refiere.
Evolución de la doctrina de las obsesiones. La problemática de los cuadros obsesivos es tan antigua como el reconocimiento médico de su existencia. La literatura sobre el tema es copiosísima y apenas abarcable. Entre otros autores Wanda, Schneider, Hesnard y Poveda han realizado revisiones de conjunto o síntesis que facilitan una perspectiva histórico-doctrinal del mismo.
El psiquiatra francés Esquirol (1772-1840) incluye las obsesión y los delirios (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) entre las «monomanías».Entre las Líneas En Francia también, Morel y otros clínicos intentan una primera delimitación del fenómeno obsesivo: se habla de maladie de la doute (enfermedad de la duda) y se atribuye su origen a alguna anomalía que afecta a la totalidad del mecanismo psíquico; Magnan, Regis, Beard y Dupré relacionan el fenómeno con la constitución de los enfermos (pondere más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fue el propio Regis quien dio un cierta giro a esta noción, al reunir las obsesión y las fobias (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y relacionarlas con ciertos estados oscuramente emotivos, ofreciendo la primera definición médica de las mismas, como síndrome caracterizado por la aparición involuntaria y ansiosa en la conciencia de sentimientos o pensamientos parásitos, que tienden a imponerse al yo. A la vez, desde el empirismo psicológico, W. James (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) defiende la teoría emotiva que, junto a la del origen somático de la ansiedad, va a dominar en la psiquiatría clínica de la segunda mitad del siglo XIX, hasta que los estudios de P. Janet (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) den a la cuestión un sesgo psicopatológico preferente.`
En 1896, Donath introdujo el término «anancasmo» (del gr. ananke, fatalidad, obsesión) para designar los estados obsesivos y fóbicos. «El carácter neutro del vocablo ha favorecido su empleo para referirse a todos los fenómenos psíquicos que tienen esa forma peculiar de dominar sin fundamento» (López Ibor).
Para Janet la obsesión «no es por regla general más que el síndrome más aparente de un estado psíquico especial», designado con el nombre de «psicastenia». Esta idea de la astenia o disminución de energía global de los dinamis
mos mentales, aun resultando equívoca para la Psicología profunda (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) e insuficiente para la psiquiatría de entonces, ha recuperado en parte su actualidad dentro de la moderna teoría general de las neurosis (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y de los estados obsesivos.
Después de Janet la doctrina de las obsesión va a seguir dos direcciones del todo diferentes y aun contrapuestas, de acuerdo con las correspondientes interpretaciones de la angustia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y la ansiedad. El constitucionalismo dominante durante el primer cuarto de siglo actual en la Antropología (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y en la Medicina (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), abonó la idea de que la base o estado previo de los fenómenos obsesivos se encontraba en la constitución y herencia de los sujetos: psiquiatras de la importancia de Bumke (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), Lange y Schneider (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) incluirán la obsesividad entre la variada morfología de las «personalidades psicopáticas» (véase en esta plataforma: PERSONALIDAD I). Entretanto, el Psicoanálisis (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y escuelas afines, al alzaprimar el valor de los acontecimientos, defendieron, desde el primer momento, la tesis del origen psicogenético de la angustia y de las neurosis en sus diferentes especies, incluidas las obsesión y las fobias.
Pero hay un hecho que la psiquiatría clínica ya había advertido y que, gracias a la fenomenología (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), ha servido para orientar decisivamente el problema de las o.; a saber: que tanto las obsesión como las fobias no son en exclusiva especies neuróticas. El fenómeno ha sido recogido formando parte de numerosos trastornos psíquicos de morfología, curso y pronóstico muy diversos, enmascarando incluso, a veces, la entidad clínica de los mismos. Las comunicaciones demostrativas de la ubicuidad del «síndrome anancástico» son numerosas (pondere más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fuera de los «psicópatas obsesivos» en quienes los citados Bumke, Lange y Schneider habían destacado las peculiaridades del fenómeno, estos mismos autores describieron obsesión en las «psicosis afectivas» (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y en la «esquizofrenia» (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).Entre las Líneas En Éspaña, Alberca, Cabaleiro Goas, Rojas Ballesteros, Rojo Sierra y Poveda han descrito igualmente la obsesividad en trastornos psicóticos de todo orden, en encefalopatías de origen orgánico, en la epilepsia y en personalidades psicopáticas de caracteres distintos a los descritos por los anteriores; con la decisiva conclusión de que un porcentaje elevadísimo (superior al 90%) de los casos diagnosticados habitualmente como neurosis obsesivas no lo son.
La doctrina de las obsesiones en la actualidad. El carácter de forzosa y fatal imposición con que los pacientes registran el fenómeno, a pesar de su índole subjetiva, fue siempre el punto de partida de su estudio. La definición fenomenológica de K. Schneider sigue siendo válida: «se habla de obsesión cuando no se puede rechazar un contenido de conciencia, aunque éste se considere como carente de sentido y se juzgue que predomina y persiste sin motivo alguno». Esta definición comúnmente aceptada contiene las siguientes notas:
1) Las obsesión son un síndrome o conjunto de signos que puede delimitarse dentro del contexto somático de enfermedades diversas, como ocurre, p. ej., con la fiebre, el dolor y la taquicardia, que, no obstante su especifidad, no son exclusivos de determinada dolencia.
2) Lo primario de las obsesión es su extrañeza y su falta de sentido, pero, sobre todo, el carácter imperativo o coercitivo con que se imponen a la conciencia. El enfermo se siente como sitiado por la obsesión Tal es la nota recogida en la vieja denominación de «neurosis incoercible» (Kraepelin; v.), en la palabra inglesa «compulsión» y en el aludido neologismo «anancasmo». El paciente dirige una y otra vez su esfuerzo razonante luchando contra los contenidos obsesivos, sin que semejante estructura dialéctica concluya nunca de por sí; a lo sumo, se suspende para volver a empezar.
3) La extrañeza se refiere a la condición parásita, súbita, de la obsesión respecto de la naturalidad discursiva del pensamiento normal. Lo propio del proceso ideativo es alcanzar determinada conclusión.Entre las Líneas En la obsesión no acontece así. Por eso el enfermo obsesivo muestra la paradoja de un exceso de raciocinio frente a una especie de escasez de ideas.
Puntualización
Sin embargo, al contrario de lo que acontece con los contenidos delirantes (véase en esta plataforma: DELIRIOS), el obsesivo registra los suyos como algo que surge de él mismo, pero perturbándole siempre, no obstante la reconocida banalidad de muchos de los temas: «son tonterías», afirman los pacientes, el estribillo de una canción, una cifra, una serie de números o de palabras, etc., que les impiden pensar, concentrarse en la lectura o actuar.
4) La falta de sentido, el dominar sin sentido comprensible, remite a la peculiaridad psicológica del material obsesivo: las obsesión sólo son posibles en cuanto referidas a elementos de la vida psíquica susceptible de ser dirigida (Jaspers; v.). Se dan en el pensamiento, en los sentimientos dirigidos (véase en esta plataforma: AFECTIVIDAD y SENTIMIENTO) y en las pulsiones de índole somática o psíquica (véase en esta plataforma: IMPULSOS). A los ejemplos citados cabe añadir: el de sentirse culpable por pensar o simplemente escuchar algo de suyo indiferente, el temor a ser dominado por tal o cual tendencia, la exigencia nunca satisfecha del orden o la realización de algo perfectamente, el miedo al contagio o a la suciedad y la serie interminable de temores a los espacios cerrados (claustrofobia) o abiertos (agorafobia), las alturas, la soledad, las masas, frente a tales o cuales especies animales, la muerte, la condenación, etc. (véase en esta plataforma: FOBIAS Y FILIAS).
Acaso deba exceptuarse de esta característica la especie obsesiva de los escrúpulos (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) morales y religiosos. Los pacientes de este tipo se resisten, de ordinario, a reconocer la falta de sentido de sus temores o convicciones, y en la defensa de la moralidad de los mismos llegan a la idea, prácticamente irreductible por vía del razonamiento, de encontrarse al borde de la situación conocida como «escrúpulo del escrúpulo».
5) La experiencia clínica permite añadir a las anteriores otras dos características. La primera, considerada por muchos autores como una especie o simple ejemplo del fenómeno, el «impulso de repetición», es admitida actualmente como algo genérico y fundamental en la etiopatogenia de cualquier clase de obsesión y fobia. La segunda, representada por alteraciones del estado de ánimo estimadas como secundarias o expresivas del carácter perturbador de la obsesividad y que, igualmente, son consideradas hoy como factor de rango primario desencadenante del trastorno: son, sobre todo, la angustia y la ansiedad.
En la estructura del síndrome anancástico intervienen fundamentalmente: a) alteraciones endógenas y, por consiguiente autónomas, del estado de ánimo fundamental principalmente la angustia, la ansiedad y la inseguridad; b) mecanismos de defensa frente a las mismas de origen constitucional que, liberando el impulso de repetición y, de acuerdo con correlativos trastornos de la vivencia del tiempo y del espacio, cristalizan partiendo de determinadas situaciones personales con las formas preferentemente obsesivas, fóbicas o mixtas del mismo; y c) factores desencadenantes dependientes de la personalidad o de los más variados trastornos psíquicos.
Lo que motiva los sufrimientos del enfermo y por lo que de ordinario llega a la clínica es sólo una parte: el perfil que de la estructura resultante emerge en su conciencia. La mayor parte de la referida estructura queda fuera.Si, Pero: Pero debe advertirse que el proceso extraconsciente es a la vez fisiodinámico (corporal) y psicodinámico (anímico). La obsesividad, lo mismo que las restantes especies hasta hoy consideradas como neuróticas, se deriva invariablemente de anomalías del vivenciar, y en su caso la complejidad del trastorno es mayor por la extremada profundidad del anclaje en la personalidad del paciente de los factores fisiodinámicos, hasta el punto de que no pocos investigadores siguen defendiendo la tesis de que lo obsesivo, en razón de su endogeneidad y resistencia (reconocida sin excepción) a la psicoterapia, es más afín a lo psicótico (véase en esta plataforma: Psicosis) que a lo neurótico.
Cuantía .y formas clínicas de las obsesiones. La mayoría de las estadísticas publicadas en los trabajos de conjunto coinciden en estimar el síndrome obsesivo-fóbico en una cuantía que representa el 7% aproximado de la totalidad de los enfermos que acuden a los consultorios psiquiátricos. Esta proporción disminuye sensiblemente entre los pacientes asistidos en los ambulatorios de la Seguridad Social: entre las 1.100 historias clínicas recogidas durante dos años en un consultorio de este tipo, Poveda aísla el síndrome en un 5% de las mismas. La disminución se debe a que el número de enfermos no propiamente psiquiátricos es relativamente mayor que en las clínicas privadas y en los centros hospitalarios. La morfología del síndrome y la proporción de las diferentes especies del mismo es, sin embargo, semejante.
Los sentimientos de angustia y ansiedad son manifiestos en más de la mitad de los enfermos obsesivos. La inseguridad es registrada en el 30%. La depresión en cerca del 8% (pondere más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Formas mixtas de tales trastornos alcanzan un 20%. Sólo el 7% experimentan sus obsesión con cierta neutralidad del estado de ánimo. Estos resultados y el carácter oscilante y fásico del síndrome demuestran de manera incontestable la importancia patogenética de las alteraciones afectivas de naturaleza autónoma.
Clínicamente las obsesión se clasifican atendiendo a su curso y a la presencia o no de enfermedades concomitantes, en las que el síndrome obsesivo aparece tan claramente definido que puede, en ocasiones, dificultar el diagnóstico de la causa o dolencia principal.Entre las Líneas En el cuadro de página siguiente se ordena su clasificación y porcentaje empíricos, anotándose igualmente la evolución de la dolencia en cada uno de los grupos y la sinonimia.
Pronóstico. El pronóstico de las obsesión ha constituido de siempre uno de los problemas clínicos más arduos.Entre las Líneas En general se mantenía la reserva, decantándose del lado de la gravedad en las formas crónicas y caracterógenas y tendiendo a la benignidad en los cuadros fóbicos y en los episodios agudos. ljos progresos terapéuticos han suavizado notablemente el pronóstico, salvo los casos dependientes de la esquizofrenia, la psicosis maniaco-depresiva, la epilepsia y las enfermedades orgánicas del cerebro, en los que, lógicamente, estará en función de la enfermedad principal.
Tratamiento. La filiación neurótica atribuida tradicionalmente a las obsesión determinó la preferencia del empleo de la psicoterapia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). A pesar de que desde Freud (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) se viene reconociendo las dificultades y aun el fracaso de los métodos psíquicos, los terapeutas de inspiración psicoanalítica siguen manteniendo esta orientación con carácter casi exclusivo.Si, Pero: Pero la evolución de la doctrina en la forma anteriormente expuesta y la importancia que para la interpretación actual de los estados obsesivos ha supuesto el considerable avance de la psicofarmacología (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) han acentuadó las tendencias terapéuticas en este sentido.Aun en los casos en que el fenómeno aparece formando parte de trastornos psicóticos y orgánicos, las respuestas a los medicamentos ansiolíticos y antidepresivos suelen ser satisfactorias, como lo son en la mayoría de las formas aisladas y agudas de obsesión En estas últimas y de modo particular en las crónicas es aconsejable la combinación de los métodos psíquicos y los farmacológicos. [rbts name=”filosofia”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre obsesión en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
R. ALBERCA, Ubicuidad del síndrome anancástico, Madrid 1957; obsesión BUMKE, Nuevo tratado de las enfermedades mentales, Barcelona 1946; S (pondere más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FREUD, Obras completas, Madrid 1948; F. GEBSATTEL, Antropología Médica, Madrid 1966; íD, El mundo de los compulsivos, en Existencia, Madrid 1967; S. HESNARD, Les phobies et la neurose phobique, París 1961; P. JANET, Les obsessions et la Psychesthenie, París 1919; K. JASPERS, Psicopatología general, Buenos Aires 1957; J. LANGE, Psiquiatría, Barcelona 1944; J. J. LópEz IBOR, Las neurosis como enfermedades del ánimo, Madrid 1966; J. M. POVEDA, Problemas clínicos y psicopatológicos de la neurosis obsesiva, en Actas luso-españolas de Neurología y Psiquiatría, Madrid 1972; K. SCHNEIDER, Problemas de patopsicología y psiquiatría clínica, Madrid 1947; W. WANDA, Zur Geschichte und Kritik der sogen annten Zwangszüstende, «Archives Psychiatrien, 39 (1904).
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