Demografía Antigua
Este texto se ocupa de la demografía antigua. La demografía, o estudios de población, aborda las cuestiones relativas a la estructura y la dinámica de las poblaciones. Se ocupa de los acontecimientos vitales de los individuos: nacimientos, matrimonios, migraciones y muertes. A nivel meso, la demografía estudia la composición de los hogares y los vínculos familiares, así como los cambios que se producen en ellos a lo largo de la vida o en el tiempo y el espacio. A nivel macro, se ocupa de la dinámica del crecimiento de la población y de la cuestión de lo que impulsa esta dinámica. Como campo fuertemente interdisciplinar, la demografía se nutre de una serie de fuentes divergentes que aportan perspectivas complementarias. En el caso del mundo antiguo, las principales fuentes para reconstruir la composición de las poblaciones (por edad, por sexo, por estado civil y por composición de los hogares) y para seguir su evolución en el tiempo las proporcionan: (1) los papiros censales del Egipto romano; (2) las cifras censales conservadas en diversas fuentes literarias; (3) las lápidas o epitafios que permiten conocer las pautas matrimoniales y los vínculos familiares (pero no la composición de los hogares directamente); (4) las pruebas arqueológicas que arrojan luz sobre las tendencias demográficas; (5) las pruebas bioarqueológicas o paleodemográficas que empiezan a informarnos cada vez más sobre las condiciones sanitarias y la migración.