Agricultura en Sociologia
Este elemento es una expansión del contenido de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]
Agricultura en Sociologia en Relación a Sociología
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] El hecho de que la parte más numerosa de la población mundial, en su conjunto, viva aún dedicada a las faenas agrícolas es uno de los aspectos más importantes a considerar en la agricultura y ello porque de la necesidad que esta población tiene de vivir en el lugar de su trabajo, es decir, en el campo, y del mismo carácter de su ocupación, se derivan comunidades humanas agrícolas en las que se desarrolla un género de vida social de rasgos muy peculiares y característicos que la distinguen de cualquier otro tipo de vida asociada. Estas comunidades presentan también problemas sociales y económicos específicos que deben ser objeto de una atención propia y particular.
La existencia de dos disciplinas especiales la Sociología rural y la Política agraria que tienen por objeto el estudio de estos dos aspectos nos da idea de su importancia. Ambos están íntimamente relacionados, no sólo por su objeto común, sino también porque el estudio objetivo y científico de la realidad social agraria ha de estimarse como un punto de partida indispensable en la programación de cualquier política agraria que pretenda ser realista y eficaz.
1. Sociología rural. La Sociología rural es una rama de la Sociología que tiene por objeto el estudio de la vida social de los hombres que forman las comunidades locales campesinas. Nació en los Estados Unidos, donde ha logrado un gran desarrollo, a principios del presente siglo.
Puntualización
Sin embargo, el primer libro sobre esta materia se publicó en España, en 1905, con el título de Tratado de Sociología agrícola. Su autor fue el ingeniero agrónomo F. López Tuero, si bien es preciso indicar que no se trata de una obra puramente sociológica, pues en ella se mezclan los planteamientos sociales con los técnicos y políticos.
Si nos referimos al objeto concreto de su estudio, la comunidad rural, vemos que la Sociología rural coincide con la Sociología general y, por tanto, se extiende a todos los aspectos de dichas comunidades locales, e incluso a otros biológicos, psíquicos y geográficos, en cuanto influyen en los primeros, o los condicionan.
Puntualización
Sin embargo, en términos generales, los temas objeto de estudio por la Sociología rural se pueden clasificar en cinco grandes apartados: a) la personalidad del hombre del campo, como resultado de una socialización específica; b) la cultura rural, o las formas adquiridas de comportamientos, sentimientos, ideas y creencias de los campesinos; c) los grupos sociales y, en general, la interacción social en el campo; d) las instituciones sociales y, los rasgos especiales que presentan en este medio y, e) la dinámica social rural o cambio social
Los sociólogos rurales suelen señalar como notas de la personalidad del hombre rural el carácter conservador, rutinario y apegado a lo heredado, la fidelidad a sus convicciones, el individualismo asociativo, la religiosidad tradicional y la escasa formación cultural. Asimismo se hace referencia al influjo en la personalidad del campesino del género de vida que realiza en contacto directo y prolongado con la naturaleza, de la que depende económicamente, y del tipo de su trabajo en ella, el cual, dada la diversidad y amplitud de sus ocupaciones que le exigen saber de todo un poco, se caracteriza por la menor especialización laboral en relación al trabajador de la ciudad.Entre las Líneas En cuanto a la cultura rural, se caracteriza, en síntesis, por ser predominantemente oral y no escrita, simple, basada en el sentido común, tradicional y poco evolucionada técnica y económicamente.
Entre los aspectos de esta cultura se pueden señalar (D. D. Vidart, Sociología rural, 2, 1295 ss.): énfasis sobre lo práctico por encima de lo cómodo o artístico, hábitos frugales, modales no refinados, padrones abreviados de lenguaje y rígidos moldes morales, a los que se podría añadir cierto recelo y prevención en las relaciones extrañas a su comunidad, de los que se derivan las pautas de comportamiento específicamente rurales, aunque, desde luego, puede haber agricultura con poco ruralismo (Estados Unidos) e industrialización con ruralismo (Tercer Mundo).
Respecto a los grupos sociales, se admite por lo general que el status rural está determinado principalmente por las cualidades personales y no por los criterios de renta y ocupación, y que es poco compleja la red de roles que desempeña cada individuo. Consecuencia de ello es que la diferenciación social es mucho menos acusada en el campo que en la ciudad, del mismo modo que es mucho menos compleja la estratificación social (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) o división del grupo social en clases o estratos sociales. Entre las clases sociales (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) existe, por una parte, menos diferenciación que en la ciudad, en cuanto a contactos y relaciones personales, pero, por otra parte, las barreras de clase son con frecuencia más rígidas e impermeables que en aquélla. Igualmente, la comunidad rural se halla, de un lado, más integrada socialmente que la urbana, en el sentido de que hay una mayor uniformidad en las normas sociales y valores culturales, y, de, otro, menos, pues el individuo campesino es más autónomo en todos los órdenes de la vida y está inserto en una red mucho menos compleja de interdependencia que el de la ciudad.
Las relaciones sociales en la comunidad campesina presentan marcada peculiaridad por su carácter primario, directo, personal, f acetof ace, según la terminología americana.Entre las Líneas En ellas destaca, no la extensión, pues el área de contactos es limitada, sino la intensidad y profundidad personal de las mismas y su reiteración y continuidad, frente a los múltiples contactos impersonales y ocasionales de la ciudad. El control social en el campo es también íntimo, personal y subjetivo, y se basa más en las tradiciones, costumbres y valores morales, que en normas y reglamentos (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Finalmente, en la comunidad rural los fenómenos sociales de competencia y conflicto revisten, sin duda, un carácter más íntimo y profundo en el orden individual, pero no tanto en el caso de conflictos entre grupos. Asimismo, la cooperación es más acentuada que en la ciudad en el plano informal, y menos en el formal.
Ello implica una capacidad inferior asociativa en el campesino.
También las instituciones sociales básicas, propiedad, familia, Iglesia, educación, sanidad, seguridad social y administración pública existen y tienen su representación en el campo.
Puntualización
Sin embargo, la comunidad rural se caracteriza por la ausencia de la multiplicidad de instituciones típicas de la ciudad, pues faltan muchas de las que existen en las urbes en el sector servicios y, en cuanto a las que hay, se distinguen netamente de aquéllas por su organización elemental, su amplitud y generalidad, y la ausencia de especialización.Entre las Líneas En relación al cambio social, las sociedades rurales se han venido distinguiendo tradicionalmente por su estabilidad, y aunque en la actualidad se ven afectadas también, y en grado creciente, por las a menudo vertiginosas transformaciones características del mundo moderno, la evolución en ellas es aún mucho menos rápida que en la ciudad. Manifestación de este menor ritmo de cambio son la escasa movilidad social (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) horizontal, o cambio de unas ocupaciones a otras del mismo nivel, de la movilidad social vertical, es decir, ascenso o descenso en la ocupación o en la clase social, y de movilidad social intergeneracional, ascenso o descenso en ocupación o clase de los hijos respecto de los padres.
2. Política agraria. A pesar de estar estrechamente relacionadas entre sí, la Sociología rural y la Política agraria se diferencian netamente en cuanto la primera tiene por objeto el estudio objetivo de la realidad social agraria tal como es, sin pretender modificarla, mientras que la segunda pretende reformarla si es necesario y, en todo caso, mejorarla, por lo que presupone no sólo el conocimiento de la realidad social, que proporciona la Sociología, sino también la existencia de una tabla de valores según lo que se considere más o menos deseable, la determinación concreta de fines y objetivos a alcanzar en la transformación de la realidad conforme a los valores establecidos y la elección de los medios oportunos para conseguirlos.
Sin perjuicio de su unidad y de la coordinación que debe existir entre todos sus objetivos y medidas, en la Política agraria se pueden considerar dos aspectos: económico y social. El aspecto económico, que se refiere principalmente al fomento y desarrollo de la producción agraria, a los problemas de mercados y precios de los productos agrícolas y a las cuestiones derivadas de las necesidades de crédito y capitalización, ha sido objeto de una atención preferente tanto desde el punto de vista teórico, como del práctico. Esto como consecuencia de la atención primordial que se suele conceder a los problemas de política económica en relación a los de política social.Si, Pero: Pero tal afirmación no significa que los aspectos sociales sean menos importantes que los económicos o que deban ser supeditados a ellos. Antes al contrario, la pcw. lítica económica agraria, aun reconociendo el carácter esencial que le confiere al hecho de que la agricultura es fundamentalmente una actividad económica principal, y su carácter, en cierto modo, primario, como punto de partida de toda elevación social, debe apuntar, como objetivos últimos, no a un simple aumento de la producción agrícola o de la renta agraria global, sino a que este incremento suponga una mejora equitativa para todos los miembros de la comunidad rural, y en especial para los que se hallen en condiciones más precarias. Esto pone de manifiesto cómo está subordinada a los valores sociales de la igualdad y de la justicia. Por otra parte, existen problemas rurales como los derivados de la propiedad de la tierra, del trabajo agrícola, de la seguridad social (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) agraria, de la educación, sanidad y servicios sociales rurales que caen más propiamente dentro del aspecto social de la Política agraria.
Históricamente, G. dell’Ámore, en su obra Política agraria, distingue y estudia tres fases en la acción de las comunidades políticas en relación a la agricultura La primera, inicial, está constituida por medidas ocasionales, adoptadas preferentemente con fines extrarrurales.Entre las Líneas En la segunda, a partir de la segunda mitad del s. XVIII, se instaura una política orientada a tutelar la producción mundial (o global) agraria. La tercera fase da comienzo con la I Guerra mundial (o global) y en ella se tiende a una disciplina sistemática, orgánica y permanente de la economía agraria. A estas tres fases hay que añadir actualmente una cuarta, que se puede situar temporalmente a partir del fin de la II Guerra mundial, en la que la Política agraria no constituye ya algo independiente y separado, sino que se integra y armoniza en el conjunto de medidas que constituyen los planes de desarrollo económico y social (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Finalmente, hemos de indicar que ya puede empezarse a hablar de una quinta fase en la Política agraria caracterizada por la formación de comunidades de naciones para coordinar y armonizar en una acción conjunta sus producciones y demás aspectos de la Política agraria. Dentro de las comunidades nacionales, el sector agrario se caracteriza, en el aspecto económico por ser generalmente, en relación al industrial, un sector deprimido, dada su menor productividad, la mayor inseguridad de sus producciones, las fuertes fluctuaciones de precios típicas de sus productos de temporada, la escasez de capitales y créditos, y la menor capacidad de organización y comercial.
Objetivos fundamentales generales de la Política agraria, en el orden económico son, pues, la elevación de la productividad agraria, favoreciendo mediante un sistema crediticio adecuado la capitalización de las explotaciones y su mecanización; el control del mercado para evitar las fuertes fluctuaciones de los precios agrícolas y la acción especulativa de los intermediarios y cuando sea necesario la protección y garantía de dichos precios en las producciones fundamentales.
En el aspecto social, el campo presenta también una situación deficitaria.Entre las Líneas En efecto, la situación de los obreros agrícolas es inferior generalmente a la de los de la industria. Las oportunidades de educación, sanidad, seguridad social, culturales y, en general, las derivadas de los diversos servicios sociales son menores en el campo que en la ciudad. Una de las causas principales del continuo y creciente éxodo a las urbes de la población rural hemos de verlas en dichas circunstancias. Por tanto, los objetivos de la Política agraria en el aspecto social han de ser corregir esas desigualdades para hacer efectiva, en cuanto sea posible, en todos los aspectos, la igualdad de oportunidades (v. IPSUALDAD III) indicada entre las zonas rurales y urbanas, mediante las diversas acciones de colonización, ordenación rural, desarrollo comunitario, fomento de las asociaciones y sindicatos de trabajadores agrícolas, dotación y mejoramiento de los servicios sociales fundamentales y, de una manera especial, por el fomento de la agricultura de grupo, es decir, las diversas formas de asociación de las explotaciones agrarias, especialmente de tipo cooperativo, cada día más indispensables para que la agricultura alcance los niveles de mecanización, comercialización, capitalización y créditos exigidos por las condiciones técnicas y económicas del mundo moderno.
Respecto al éxodo rural, la política social agraria debe, en cuanto es en cierto modo un proceso inexorable, no reprimirlo, sino canalizarlo y ordenarlo, procurando asimismo remediar los efectos negativos mediante las medidas protectoras adecuadas.
Problema especial de la Política agraria es, sobre todo en los países subdesarrollados y en vías de desarrollo, el derivado de las estructuras agrarias referentes a las formas de propiedad y de explotación de las tierras, caracterizadas en dichos países, en unas regiones, por una excesiva y antieconómica concentración de la propiedad, o, en otras, por su excesiva atomización que es causa de condiciones precarias de vida en una gran parte de la población rural e impide una explotación racional de la tierra y la elevación de la prQductividad. Para poner remedio a esta situación existen el conjunto de medidas políticas que constituyen la llamada reforma agraria (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), la cual, mediante una redistribución de la propiedad latifundista y la concentración y asociación de los microfundios, pretende no sólo crear explotaciones de dimensiones adecuadas, generalmente de tipo familiarempresarial, donde se puedan aplicar los adelantos técnicos de cultivo modernos, sino también mejorar las infraestructuras agrarias y robustecer los servicios esenciales de crédito, abástecimiento, divulgación e investigación.
3. Estructura y problemas agrarios de España. España y los países iberoamericanos representan situaciones muy típicas dentro de los grupos de naciones en vías de desarrollo, en cuanto a las estructuras agrarias y los problemas sociales y económicos del campo. Cualidad distintiva de la estructura económica de la agricultura española es su carácter dualístico, notado comúnmente por los científicos y estudiosos de estas cuestiones.Entre las Líneas En el conjunto nacional, la España agrícola se contrapone geográfica y económicamente a la España industrial.
Otros Elementos
Además, si consideramos independientemente a la a., se distinguen netamente la agricultura de secano y la de las zonas húmedas o de regadío, la región de minifundios y la de los latifundios, las zonas de agricultura avanzada y las zonas de agricultura atrasada y deprimida. Esta esctructura económica dualística se refleja en la estructura social donde, al no existir prácticamente una clase media rural, no hay término medio entre la clase reducida de los grandes terratenientes y la proletarizada de trabajadores campesinos independientes o asalariados.
Según ha puesto de relieve C. Viñas y Mey (La Agricultura española, sector deprimido de la economía nacional, p. 61 ss.), la población española que vive económicamente del campo se compone fundamentalmente de las siguientes clases: a) de grandes propietarios, rica y poderosa, que, absentista generalmente, habita en la ciudad y no dirige personalmente sus propiedades; b) de propietarios de explotaciones agrarias en zonas agrícolas avanzadas, desarrollada económicamente; c) de trabajadores agrícolas asalariados, en gran parte eventuales, clase muy numerosa, sobre todo en el sur, con un nivel económico y cultural muy bajo y, por último, d) una clase de pequeños propietarios, también muy numerosa, que, por lo general, obtiene una renta mínima de sus explotaciones y cuyo nivel de vida y de cultura no es muy superior al de los obreros asalariados del campo e incluso, a veces, inferior.
Según la encuesta de la población activa realizada por el Instituto Nacional de Estadística correspondiente a 1966 y publicada en Madrid, en 1967, el total de la población activa de la agricultura, ganadería, silvicultura y caza, frente a un total de todas las ocupaciones (en mi. llares) de 12.032,2, era de 4.068,6, distribuido de la siguiente forma: empleadores, 65,9; empresarios sin asalariados, 1.531,7; obreros independientes, 30,7; ayuda familiar (no asalariada) 1.294,8; asalariado del sector privado, 1.093; asalariados del sector público, 18,7; parados, 33,2; otros, 0,6.
Los problemas que plantea la agricultura española a la Política agraria, son, por tanto, una localización más armónica de la industria en el territorio nacional, junto con el fomento de la industrialización complementaria de la a., la elevación de la productividad de las zonas campesinas deprimidas, mediante una explotación más racional de las mismas, de acuerdo con los avances científicos y técnicos, la agrupación de los municipios demasiado pequeños y su dotación de los servicios sociales básicos; y, en general, el llevar a efecto una reforma agraria que ataque a fondo los defectos estructurales mencionados, especialmente en cuanto a los latifundios y minifundios.
4. Estructura y reformas agrarias en Iberoamérica.Entre las Líneas En los países iberoamericanos se advierte también claramente la estructura dualística agraria señalada a España, tanto en el aspecto económico como en el social. Esta dualidad es aún más intensa y grave que en España, pues, por una parte, y generalmente, la propiedad de las grandes extensiones de tierra en Iberoamérica aparece en estrecha vinculación con las oligarquías que controlan el poder político y, por otra parte, el proletariado (la clase obrera industrial; el término pasó a ser de uso general después de que se popularizara en los escritos de Karl Marx) campesino se halla en unas condiciones de semiesclavitud, con un nivel de vida y cultural mucho más bajo que en España.
El gran especialista en la materia, T (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). F. Carrol (The Land Reform Issue in Latin América, Nueva York 1961, 170) describe sintéticamente los rasgos de la estructura agraria iberoamericana de la siguiente forma: Las unidades de producción son, o muy grandes, o muy pequeñas; la propiedad y la posesión resultan a menudo precarias; las comunidades son tradicionalistas e inflexibles; las condiciones del trabajo agrícola no distan mucho de la servidumbre; la tierra, como fuente de recursos, no circula libremente, sino que se halla acaparada y resulta inalcanzable para el pequeño agricultor. No existe posibilidad de ascenso, es decir, una persona sin tierra no puede llegar gradualmente a la clase propietaria. Con frecuencia los propietarios y los no propietarios de la tierra están separados por estrictas barreras sociales y culturales. El sistema refuerza el statu quo y confiere poder a los que tienen posición y riqueza heredadas. La inversión agrícola es baja; la demanda de bienes de consumo es muy limitada y grandes sectores de la población permanecen al margen de la corriente principal de la economía en sus propios países; la democracia política y la movilidad social se hallan muy circunscritas.
Todo esto hace inaplazable y. urgente en estos países una reforma agraria profunda. De hecho, como se pone de manifiesto en el cuarto informe de las Naciones Unidas, Los progresos en materia de reforma agraria, p. 7, en los últimos años, América Latina ha sido el gran centro de planificación activa y redistribución de las tierras. Desde 1960, 14 países han aplicado leyes de reforma agraria: Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela. Todas ellas tienen un carácter parcial, pues se extienden únicamente a zonas determinadas. Establecen el deber social de usar de la propiedad de manera productiva y de no incurrir en formas feudales de explotación ni de vinculación personal de los campesinos en los arrendamientos. Por lo general, crean institutos de reforma agraria con múltiples funciones’ tales como la construcción de carreteras, viviendas, canales (véase qué es, su definición, o concepto, y su significado como “canals” en el contexto anglosajón, en inglés) de riego, etc. El objetivo de la reforma es, en todos los casos, crear explotaciones familiares, respecto de las cuales se restringe la libertad de disposición para evitar su fraccionamiento.
V. t.: ABSENTISMO; CONCENTRACIÓN PARCELARIA; LATIFUNDIO Y MINIFUNDIO; SUBDESARROLLLO; COLONIZACIÓN AGRARIA; REFORMA AGRARIA. [rbts name=”sociologia”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre agricultura en sociologia en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
D. D. VIDART, Sociología rural, Barcelona 1960 L. NELSON, Rural Sociology, 2 ed. Nueva York 1955; M. BRUGAROLA Sociología rural católica, Madrid 1954; I LALOUX, Problemas actuales del mundo rural, Barcelona 1966; V. PÉREZ DIAZ, Estructura social y éxodo rural, Madrid 1966; G. DELL’AMoRE, Política agraria, Milán 1945; M. AUGE LARIBE, La revolución agraria, México 1960; W. WIXGOZINSKI y agricultura SKALWEIT, Economía y política agraria, Barcelona 1936; L. CRIADO ABAD, Política agraria y desarrollo, Madrid 1965; G. GARCÍABADELL Y ABADíA, Introducción a la Historia de la agricultura española, Madrid 1963; R. CAMPOS NORDMAN, Estructura Agraria de España, Madrid 1967; J. ANILLO, Estructura y problemas del campo español, Madrid 1966; M. BRUGAROLA, El problema social en el campo español, Madrid 1950; C. VIÑAS Y MEY, La agricultura española, sector deprimido de la Economía nacional, en «Semanas Sociales de España» de 1962, Madrid 1963; B. CORREDOR RODRíGUEZ, Transformaciones en el inundo rural latinoamericano, Madrid 1961; O. DELGADO, Estructura y reforma agraria en Hispanoamérica, Madrid 1963; Reforma agraria y desarrollo en Iberoamérica. Número extraordinario de la «Rev. de Estudios Agrosociales» dedicado a este tema, 3 vol., Madrid 1965.
▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.