Apócrifos Bíblicos
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Apócrifos Bíblicos en Relación a Religión Cristiana
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] LIBROS APÓCRIFOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO. 1. El problema de vocabulario. Según la terminología católica se llaman apócrifos del apócrifos T. un conjunto de obras de título o temas bíblicos, pero que no forman parte de la Sagrada Escritura, es decir, que no pertenecen al canon de la Biblia (véase en esta plataforma: BIBLIA II). Los protestantes los llaman seudoepígrafos (esto es, inscritos con nombre falso). Según una leyenda, de la que se hace eco el IV libro de Esdras, Dios hace a éste una suprema revelación; le otorga una inspiración especial que le permite dictar en 40 días 94 libros, de los cuales debían ser hechos públicos inmediatamente 24, o sea, los libros del canon hebreo del apócrifos T., mientras que los 70 restantes debían ser confiados a los sabios, de los que evidentemente forma parte Esdras. De esos 70, los apocalipsis, compuestos, según se pretendía, por Henoc, Moisés y los patriarcas, habrían de permanecer escondidos desde la época en que habían sido redactados hasta el fin de los tiempos. De ahí el nombre de libros apócrifos (término griego, que significa escondido) (cfr. IV Esdras XVI, 45-48).
Los reformadores protestantes aplicaban el término apócrifos a la pequeña colección de libros que se encontraban en la Biblia Vulgata latina (véase en esta plataforma: BIBLIA vi, 3) y que los católicos designan con el nombre de deuterocanónicos (véase en esta plataforma: BIBLIA Ii); estos libros se han conservado en griego y eran reconocidos como sagrados por los judíos de Alejandría; son el Eclesiástico, la Sabiduría, Baruc, Judit, Tobías, los dos libros de los Macabeos y las partes griegas de Ester y Daniel.
Indicaciones
En cambio, los protestantes han reservado el nombre de seudoepígrafos a todo un conjunto de libros atribuidos ficticiamente a grandes personajes del pasado: Adán, Henoc, etc. Así, en el siglo Xvii el alemán J. apócrifos Fabricio publicó una edición de los apócrifos (Libri V. T. Apocryphi omnes graece, Francfort 1644); después, en 1722, aparecieron en Hamburgo dos volúmenes, con el título Codex Pseudoepigraphicus Veteris Testamenti. Desde entonces, es común entre los protestantes hablar de los apócrifos y de los seudoepígrafos en los sentidos indicados. Ésta es la designación empleada en la edición inglesa de R. H. Charles (The Apocrypha and Pseudepigrapha of the Old Testament, 2 vols., Oxford 1913) y también en la alemana de E. Kautzsch (Die Apocryphen und Pseudepigraphen des apócrifos T., 2 vols., Tubinga 1900-1920). La denominación de seudoepígrafos no es feliz, porque no todos los apócrifos son seudoepígrafos y hay seudoepígrafos entre los libros canónicos (véase en esta plataforma: BIBLIA II), p. ej. el libro de la Sabiduría y el Cantar de los Cantares de Salomón. Ch. C. Torrey ha propuesto volver al uso que del término seudoepígrafo hacía S. Jerónimo y la primitiva Iglesia, que es el del libro IV de Esdras, y reservar el término de apócrifos a todos los libros no canónicos.Entre las Líneas En este estudio nos atenemos a la terminología católica.
2. Lista de apócrifos y género literario.Entre las Líneas En primer lugar, digamos que no hay una lista fija de apócrifos del apócrifos T. Por tanto, citamos sobre todo los escritos tenidos como apocalipsis o que tienen elementos apocalípticos: Libro de Henoc en etíope; Libro de los Jubileos; Oráculos sibilinos, Testamentos de los doce Patriarcas; Salmos de Salomón, Asunción de Moisés; Ascensión de Isaías; Vida de Adán y Eva, Apocalipsis de Abraham; Testamento de Abraham; Testamento de lob; Apocalipsis siriaco de Baruc; Apocalipsis griego de Baruc; IV de Esdras; Libro de los secretos de Henoc, etc. Dejamos de lado la literatura apócrifa fragmentaria aparecida entre los documentos de Qumrán (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Recordemos también que un cierto número de apócrifos §e ha perdido (cfr. M. R. James, The• lost Apocrypha of the Old Testament, Londres 1920). Por su género literario, deben considerarse aparte las antigüedades bíblicas del Seudo-Filón, y el libro de José y Asenet.Entre las Líneas En cuanto a las características de los libros propiamente apocalípticos, v. APOCALIPSIS II. Queda, por tanto, hacer algunas anotaciones sobre el género literario de los Testamentos. Antiguos héroes, famosos por su sabiduría o por su piedad, hacen supremas revelaciones antes de morir; uno de los mejores ejemplos lo constituye la colección de los Testamentos de los doce Patriarcas. Todos siguen un plan idéntico: el Patriarca reúne a su familia, narra los hechos más importantes de su vida, poniendo de relieve alguna cualidad o algún defecto; después vienen los desarrollos parenéticos, a los que se añaden las predicciones sobre el futuro de Israel. Todo esto procede a la vez de las leyendas haggádicas (véase en esta plataforma: TALMUD), de la exhortación moral y de la apocalíptica. Este género literario parece haber tenido cierta influencia sobre el Nuevo Testamento
3. Análisis de los apócrifos. 1) El libro de Henoc: es el más importante apócrifos del apócrifos T.; se ha conservado íntegramente en etíope. El texto griego nos ha llegado sólo fragmentariamente; las grutas de Qumrán han propor= cionado fragmentos de una decena de manuscritos en arameo. El Henoc etíope comprende escritos de época diferente, con una introducción (I-V) y cinco partes: la, caída de los ángeles y asunción de Henoc (VI-XXXVI); 2a, el libro de las parábolas (XXXVII-LXXI); 3a, el libro del cambio de luminarias del cielo (LXXII-LXXXII); 4a, el libro de los sueños (LXXXIII-XC); 5a, el libro de la exhortación y de la maldición (XCI-CV); y, por último, un apéndice (CVI-CVIII).
Una de las partes más importantes es el libro de las parábolas, en donde Henoc (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) anuncia a los antiguos y a los hombres del futuro tres parábolas.Entre las Líneas En la primera, se amenaza a los pecadores con el castigo en el día del juicio, mientras que los justos después de su muerte habitan con los ángeles junto al Mesías, el Elegido de justicia; en la segunda se anuncia para los tiempos mesiánicos la transformación del cielo y de la tierra, y Henoc ve el fin de los días y al Hijo del Hombre, cuya función de juez le explica un ángel; la tercera se refiere a la felicidad de los justos y de los elegidos. La conclusión narra la asunción de Henoc al cielo. Se ha discutido si el libro de las parábolas era de origen judío o cristiano. Sostenido éste en el último siglo por numerosos autores, ha sido descartado debido a fuertes razones; en particular, la ausencia de alusiones a Cristo crucificado. Con el descubrimiento de los textos de Qumrám vuelve a plantearse la cuestión; aunque se han encontrado diversos fragmentos del libro de Henoc, no ha aparecido ninguno del libro de las parábolas. Se ha pensado, en consecuencia, que las Parábolas podrían ser obra de un judeocristiano del s. rt. El argumento del silencio es siempre delicado, y en el caso presente quizá se le hace decir demasiado.Entre las Líneas En todo caso, queda por explicar en esta hipótesis la ausencia de toda Cristología en la sección de las Parábolas. Por ello, seguimos pensando que este escrito es de origen judío. Se le data entre el 95 y el 63 apócrifos C. (Lods), en todo caso, antes de la intervención de Pompeyo en Palestina.
La primera sección (VI-XXXVI) es una de las partes más antiguas; su fecha se remontaría al fin del reinado de Antíoco IV Epífanes, después de la composición del libro de Daniel. El libro de los sueños data también probablemente, de la época macabea. El libro de la exhortación y de la maldición, a excepción del apocalipsis de las semanas, no lleva indicación de fecha. El libro de las luminarias, que R. H. Charles data antes del 110 apócrifos C., trata de las leyes que rigen los astros y de los problemas de los calendarios; el calendario lunar ha sido reemplazado por el solar, como en la secta de Qumrán.
2) El libro de los Jubileos. Recibe distintos nombres. Los escritores eclesiásticos antiguos le llaman génesis o leptogénesis, es decir Pequeño Génesis (en el sentido de que es un Génesis detallado: tú leptá, los detalles). Se le denomina también Apocalipsis de Moisés. El autor se propone relatar los acontecimientos del Génesis (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y de los 16 primeros capítulos del 11xodo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), en un cuadro cronológico contado en periodos de 49 años o jubileos, cada uno de los cuales se divide en siete semanas de años. El conjunto comprende 49 jubileos (un jubileo de jubileos). ):.a Iglesia etíope llama a la obra Kufale, «libro de la división». Se conserva íntegramente en una versión etíope publicada en 1850 y en 1859 por apócrifos Dillmann, y un tercio solamente en versión latina publicada por apócrifos M. Ceriani. Las grutas 1, 2 y 4 de Qumrán han proporcionado fragmentos de una decena de manuscritos hebreos, cuyo texto responde al arquetipo supuesto por el etíope. El origen hebreo del libro había sido visto por R. H. Charles, aunque todos sus argumentos no sean probatorios; los errores del texto etíope no pueden explicarse más que a partir de un original hebreo; dos midráá (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) hebraicos publicados por R. H. Charles muestran sus coincidencias verbales con el texto etíope; sirviéndose de estos midráá, ha podido corregir el texto etíope. La versión latina, en la que ciertos nombres propios terminan en -in, no prueba necesariamente un original arameo, sino que los arameísmos son debidos al traductor (Rónsch). Uno de los principales fines del autor era hacer remontar a los orígenes las observancias del judaísmo y relacio. narlas con la época patriarcal. Hoy día se está de acuerdo en que los Jubileos pertenecen al judaísmo palestinense y más especialmente al de los esenios (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), como lo muestran los numerosos contactos con la literatura de Qumrán y, en particular, el uso de un mismo calendario solar. La fecha de composición, difícil de precisar, puede ser el s. u-i apócrifos C.
3) Los Testamentos de los doce Patriarcas. El obispo de Lincoln, Robert Grossatesta, en el siglo XIII, se procuró de Grecia un manuscrito de esta obra, lo tradujo al latín y de esta manera le dio gran difusión. Disponemos de numerosos manuscritos de la versión griega de los Testamentos, que se presenta bajo dos formas (a y 13), y que presupone un original hebreo que también comprende dos recensiones (Ha y H§). Hay una versión armenia conservada en dos recensiones (A¢ y AP), y una eslava bajo las formas SI y Sz. El Testamento tardío de Neftalí en hebreo contiene fragmentos del original. La Génizáh (véase en esta plataforma: sINAGoGA) de El Cairo y la gruta IV de Qumrán nos han proporcionado restos de un Testamento arameo de Leví distinto de los Testamentos griegos.
El libro seudoepígrafo de los Testamentos pretende relatar las recomendaciones que cada uno de los 12 hijos de Jacob (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) dirigió a sus respectivos hijos antes de morir. El esquema de cada testamento es idéntico (cfr. supra).Entre las Líneas En estos textos aparecen dos mesías: el uno salido de Judá, el otro de origen sacerdotal, como en Qumrán. El origen del libro es discutido. Los críticos antiguos han admitido durante largo tiempo que la obra había sido compuesta desde el principio por un cristiano. Esta tesis ha sido aceptada de nuevo por de Jonge, para quien habría habido un redactor cristiano del a., de tal manera que los elementos cristianos y judíos de este escrito quedan unidos entre sí. Milik está de acuerdo con esta tesis y ve un con f irmatur en el hecho de que no se han encontrado los Testamentos entre los manuscritos de Qumrán, pues los fragmentos arameos del Testamento de Leví son bien distintos del de los 12 patriarcas, a los que aquél habría servido de fuente. La tesis clásica comúnmente admitida es que el libro de los Testamentos es un escrito judío con interpolaciones de escritores cristianos. La semejanza con los escritos de Qumrán nos lleva a considerar el conjunto del libro como un escrito esenio del que conviene limitar el número de interpolaciones cristianas, sobre todo a los pasajes cristológicos. Una tesis extrema e inadmisible quiere aplicar al Maestro de justicia de Qumrán (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), lo que era considerado como interpolación cristológica.
4) Los Salmos de Salomón. Estos 18 salmos conservados en griego fueron editados por primera vez en Lyon, en 1626, por el jesuita español Juan Luis de la Cerda. Durante largo tiempo se los consideró canónicos en muchas iglesias cristianas; también se han conservado en algunos manuscritos de la Biblia griega. El texto original ha debido ser hebreo.
Detalles
Los acontecimientos que dieron pie a la intervención de los romanos en los asuntos judíos, en el 63 apócrifos C., están en el origen de esta pequeña colección: la lucha entre los hermanos Aristóbulo 11 e Hircano II, la llamada dirigida a Pompeyo para decidir a favor de uno o de otro, la resistencia de Aristóbulo en el Templo, el sitio y las muertes que se siguieron, la profanación del Templo, la disminución del Estado de Hircano II privado del título de rey. El poeta ve en los romanos a los instrumentos providenciales del aplastamiento de la dinastía ilegítima de los asmoneos (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), a los que reprocha el haber «usurpado el trono de David y de reemplazarle con orgullo» (salmo 17, 8), el entregarse a los vicios más abominables (salmo 8, 8 ss.). Uno de los salmos describe con rasgos inequívocos la llegada de Pompeyo a Jerusalén como un justiciero (salmo 8, 16); debió ser redactado poco después de los acontecimientos del 63.Entre las Líneas En el salmo 2 se percibe otro sonido distinto: Pompeyo es considerado el profanador del santuario, y el poeta describe su asesinato «en las colinas de Egipto» (2, 30), acontecimiento que se sitúa en el 48 apócrifos C. La época de composición de estos salmos es dudosa; unos creen que se trata del 63 y otros del 48. Hay acuerdo en reconocer que el autor es un fariseo (siendo el título Salmo de Salomón, un seudónimo) que encarna el ideal de los fariseos cualificados de «santos» en oposición a los «pecadores», los asmoneos y sus partidarios. Espera un Mesías davídico que es exactamente todo lo contrario de los asmoneos (17, 37 ss.).
5) Los oráculos sibilinos. Colecciones de oráculos sibilinos han ejercido gran influencia en el mundo pagano antes de la Era cristiana (véase en esta plataforma: ORÁCULOS; SIBILA).Entre las Líneas En estos escritos la Sibila daba a conocer la voluntad de los dioses. Sibila era un nombre propio, pero después pasó a ser una especie de nombre genérico para designar a una profetisa. Al principio sólo se hablaba de una sibila, pero muchos lugares desde Babilonia hasta Italia se enorgullecían de tener una; Varrón contaba diez de ellas. La sibila de Cumas (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), cerca de Nápoles, inmortalizada por Virgilio, habría vendido a Tarquino el Soberbio los libros sibilinos que se conservaron en el Capitolio hasta el 83 apócrifos C., en que se incendió el templo de Júpiter. Estos oráculos han desempeñado un papel importante en la historia romana. Después’ del incendio, fueron reemplazados por otros provenientes de Jonia y Eritrea. Como no
estaban sometidos a ningún control, los judíos helenísticos se sirvieron de ellos para su propaganda; interpolaron los que existían componiendo otros nuevos sobre el modelo de los antiguos. Una de las características de esta literatura, en versos hexámetros griegos, es el predecir acontecimientos ya sucedidos. Los libros sibilinos, que presentan el aspecto de un caos, son 15. El libro III constituye la parte más antigua y es de origen judío; fue redactado hacia el 140 apócrifos C. Describe el fin de la idolatría cuando reine un nuevo rey, del que concreta varias circunstancias; se trata de Ptolomeo VII Fiscón. Se anuncia también la invasión de Egipto por un gran rey de Asia, que es Antíoco IV Epífanes (171-168), y la ruina de Cartago que tuvo lugar en el 146 apócrifos C. El libro III es la primera tentativa de judaización de la sibila en Egipto. Virgilio, en su Égloga IV, parece haber conocido Is 11, 6 ss. a través de los oráculos sibilinos.
6) La Asunción de Moisés. Orígenes conocía este libro bajo el nombre de Analepsis Moyseos.Entre las Líneas En 1861 apócrifos M. Ceriani publicó un fragmento latino de este apocalipsis encontrado en un palimpsesto de la Bibl. Ambrosiana de Milán. El libro trata de las predicciones hechas por Moisés acerca de los principales acontecimientos de la historia de Israel. El cap. 9 introduce un personaje misterioso de la tribu de Leví, llamado Taxo, sobre cuya identificación todavía no hay ácuerdb. El libro parece compuesto entre el 4 apócrifos C. y el 30 de nuestra Era. Josefo, que habla de una desaparición de Moisés y deja entender que no ha muerto, supone una tradición sobre la asunción de Moisés. También hay huellas de esta tradición en el relato de la transfiguración (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) de Jesús y en el Apocalipsis de S. Juan (11, 1-14). De La Asunción de Moisés, la epístola de S. Judas (cap. 7) ha tomado la extraña tradición según la cual el arcángel Miguel y Satán se disputaban el cuerpo de Moisés.
7) La Ascensión de Isaías. Se ha conservado íntegramente en etíope, y en parte en latín. Según R. H. Charles, sería una compilación, hecha por un cristiano, de tres escritos distintos: el martirio de Isaías, de origen judío, el testamento de Ezequías, y la visión o éxtasis de Isaías; estos dos, de origen cristiano. Charles sitúa la obra del compilador en el s. I d. C.Entre las Líneas En un pasaje (IV, 3) se menciona el martirio de San Pedro bajo Nerón.
8) La Vida de Adán y Eva. Originalmente escrita en arameo, puede ser reconstruida a partir de las versiones griegas y latinas. Algunas veces se le ha designado, equivocadamente, en griego bajo el nombre de Asunción de Moisés. Es una obra judía con interpolaciones cristianas. Se trata de una haggúdáh (véase en esta plataforma: TALMUD) referente a las vidas de Adán y Eva. El elemento apocalíptico es poco importante, pero significativo. Adán ve el don de la Ley, el exilio y el retorno, la construcción del Templo. Su composición se fecha antes del 70 de nuestra Era.
9) El Testamento de Abraham. Este libro, distinto del Apocalipsis de Abraham, se ha conservado especialmente en griego en dos recensiones A y B, una larga y otra corta. El texto griego fue publicado en 1892, en Cambridge, por Montague Rhodes James, quien estimaba que era de origen cristiano y que se remontaba al s. ii de la era común Box lo ha traducido al inglés y ha sostenido con razón su origen judío; le asigna la fecha del s. i y señala algunas interpolaciones cristianas. El libro es interesante por su enseñanza escatológica. Abraham ve todas las cosas creadas y el mundo, que durará siete edades, cada una de mil años. Después es transportado por Miguel a las puertas del cielo, donde ve tres juicios diferentes. No contiene ninguna alusión clara a la Era mesiánica.
10) El Apocalipsis de Abraham. Se ha conservado en una versión eslava traducida, al parecer, del griego. Es un libro judío, con adiciones cristianas, compuesto después de la ruina de Jerusalén en el apócrifos 70. Tiene dos partes: 1-VIII, relato midrásico sobre la conversión de Abraham de la idolatría; IX-XIV, revelación hecha a Abraham sobre el porvenir de su raza.
11) El Testamento de lob. El card. apócrifos Mai publicó por primera vez en 1833 su texto griego, según un manuscrito de la Bibl. Vaticana.Entre las Líneas En 1858, el Diccionario de los apócrifos de J. P. Migne daba una traducción francesa. M. R. James publicó un texto griego según un manuscrito de la Bibl. Nacional de París (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Finalmente, Brock ha publicado la primera edición crítica del texto griego teniendo en cuenta, además de los dos manuscritos parisinos, el de la Bibl. Vaticana y uno conservado en Mesina. A punto de morir, Job (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) llama a sus siete hijos y a sus tres hijas y les cuenta lo que le había sucedido. Distribuye sus bienes entre sus hijos, mientras que a sus hijas les da unas maravillosas echarpes. Muchos autores sostienen el origen judío del libro (R. H. Pfeiffer, Kohler, P. Riessler, M. Delcor). Probablemente data del s. i apócrifos C.
12) El IV de Esdras. El título de este apocalipsis le viene del lugar que ocupa en muchos manuscritos latinos: los libros canónicos de Esdras-Nehemías (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) son denominados libro I de Esdras (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general); el libro II de Esdras designa los dos capítulos que habitualmente figuran al principio del IV de Esdras, y que son una adición cristiana al mismo IV de Esdras; el III de Esdras constituye la forma un poco divergente que toma el libro canónico de Esdras en la traducción de los Setenta, se le llama también Esdras griego; el IV de Esdras es un apocalipsis que en las ediciones impresas ocupa los cap. III-XIV del IV de Esdras. Por V de Esdras se entienden los cap. XV-XVI que se añaden como apéndice a dicho apocalipsis. El 1V de Esdras se ha conservado en latín y habitualmente se coloca como apéndice en la Vulgata. R. L. Bensly y M. R. James publicaron en 1895 una edición crítica, La edición más reciente es de Bruno Violet, 1910. Box hizo en 1917 una traducción inglesa. Existe, además, una francesa, de Basset, hecha en 1899. Se conocen, entre las antiguas, una versión siriaca y otra etíope, y hay referencias también de versiones árabes, coptas, armenias y georgianas.
La obra se divide en siete visiones.Entre las Líneas En las tres primeras Esdras plantea a Dios toda clase de cuestiones sobre los problemas religiosos que le atormentan, recibiendo la respuesta divina. Las otras tres encajan en el cuadro de los apocalipsis históricos como Daniel 7-12 y versan sobre la época del fin: visión de la mujer, del águila y del hombre. La séptima se refiere a la leyenda de Esdras y a sus revelaciones sobre los libros santos (cfr. supra). Hay acuerdo en datar el IV de Esdras a fines del s, i d. C.
13) El Apocalipsis siriaco de Baruc. Barue (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) plantea al Señor cuestiones de teodicea análogas a las del libro IV de Esdras. ¿Por qué sufre el pueblo de Dios y por qué prosperan sus enemigos? Dios asegura a Baruc que el mundo futuro está reservado a los justos y que la destrucción de Sión anticipará la edad futura. La visión del bosque es un rasgo histórico sobresaliente: el bosque es el Imperio romano destruido por la viña, el reino del Mesías. La obra ha sido compuesta después de la ruina de Jerusalén en el apócrifos 70.
14) El Apocalipsis griego de Baruc. La edición griega fue publicada en 1897 por M. R. James en sus Apocrypha Anecdota, pero el apócrifos era conocido antes, a través de una versión eslava. Aunque fue traducido en las grandes colecciones, no se le ha dedicado ninguna monografía. El libro es de origen judío, pero contiene al menos una interpolación cristiana. Es interesante por la doctrina de los siete cielos que se encuentra también en el Testamento de Leví, en la Ascensión de Isaías, en la literatura rabínica y en la teología de la mediación de los ángeles (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) que llevan a S. Miguel las oraciones de los hombres y los méritos de los justos.
15) El Libro de los secretos de Henoc. Es conocido solamente por una versión eslava, pero originariamente estaba escrito en griego. Los críticos pensaban que era anterior a la ruina de Jerusalén y que había sido compuesto por los judíos helenistas de Alejandría, pero se ha puesto en duda esta fecha a causa de la presencia en el cap. II de un calendario pascual que se desarrolló en el s. vli. Se ha sostenido además que el Apocalipsis de Pedro (véase en esta plataforma: u) podría ser una fuente de este escrito, considerado como un Henoc judío-cristiano, contrapartida del Henoc judío anterior.
4. Conclusión. Como se ha visto, la literatura apócrifa, en gran parte apocalíptica, se sitúa sobre todo en dos grandes momentos de crisis política para Israel, en el s. 1I apócrifos C., y alrededor de la ruina de Jerusalén en el apócrifos 70. V. t.: BIBLIA II; APOCALIPSIS II; ALEJANDRÍA V. [rbts name=”religion-cristiana”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre apócrifos bíblicos en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
Las ediciones y fuentes se hallan citadas en el texto. Estudios: R. 1 (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FOSTER, Los apócrifos del apócrifos y Nuevo Testamento, en Verbum Dei (Comentario a la Sagrada Escritura), I, Barcelona 1960, nü 92-99; J. B (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FREY, Apocryphes de i’A. T., en DB (Suppl.) 1, 354-460; íD, De libris apocryphis, en Institutiones biblicae, 1, 5 ed. Roma 1937, 158-210; apócrifos OEPKE, Bibloi apocryphoi, en TWNT 111, 987999; E. SCHüRER, Geschichte des jüdischen Volkes, 111, 4 ed. Lipsia 1909, 268-468; R. H. PFEIFFER, en G. apócrifos BUTTRICK, The Interpreters’ Bible, Nueva York 1951-57, 1, 391-436′ apócrifos BENTZEN, Introduction to the O. T., 11, 2 ed. Copenhague 1952, 218-252; O. EISSFELDT, Einleitung in das apócrifos T., 3 ed. Tubinga 1964, 777864, S. ZIKELY, Bibliotheca apocrypha, Friburgo Br. 1913; W (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FERRAR, The uncanonical Iewish books: a short Introduction to the Apocrypha, Londres 1918; W. O, E. OESTERLEY, An Introduction to the Books of the Apocrypha, Londres 1935; R. H. MALDEN, The Apocrypha, Londres 1936; E. EvANs, The Apocrypha: The Origin and Contents, Londres 1939; C. C. ToRREY, The Apocryphal Literature: A Brief Introduction, New Haven 1946; M (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). F. AMIOT, D. Rops, La Bible Apocryphe, París 1952; J. BONSIRVEN, La Bible apocryphe.Entre las Líneas En marge de VA .T” París 1953; B. M. METZGER, An Introduction to the Apocrypha, Nueva York 1957; F. ASENSIO, El espíritu de Dios en los apócrifos judíos precristianos, «Estudios Bíblicos» 6 (1947) 5-33; V. VILAR HuEso, La recompensa de los justos inmediata a su muerte en IV Mach y Parábolas de Henoc, «Anthologica annua» 3 (1955) 521-549.
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