Crónica Periodística
Este elemento es una expansión del contenido de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]
Crónica Periodística en Relación a Medios de Información
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1]
Concepto
La propia etimología de la palabra nos da su posible significado y alcance. Derivada de la voz griega, tronos, tiempo, la crónica, hoy género periodístico por excelencia, fue ya, siglos antes de la existencia del periodismo como medio de comunicación social, un género literario en virtud del cual el cronista relata hechos históricos, según un orden temporal.Entre las Líneas En este sentido, pueden considerarse como crónica la Guerra de las Galias de julio César; más modernamente, Cuadros de viaje (Reisebilder) del poeta alemán Enrique Heine; o, ya en nuestros días, las dos obras de José María Gironella Personas, ideas, mares y El Japón y su duende.
Periodísticamente, la crónica conserva este entronque con lo temporal. El diccionario francés Petit Larousse la define como «artículo de periódico en el que se informa de los hechos o las noticias del día». La definición es, a nuestro juicio, incompleta, ya que si la crónica es, en verdad, un género periodístico informativo, su alcance llega más allá de la pura información, del simple reportaje.Entre las Líneas En este sentido, se ha dicho que el término crónica tiene una significación«tan vaga y genérica que no es posible fijar sus límites».Entre las Líneas En efecto, los periódicos, e incluso algunos autores como Fraser Bond (o. crónica en bibl. 167 ss.), suelen llamar crónica a lo que, en realidad, la mayoría de las veces no es más que una escueta información.Entre las Líneas En algunos diarios es frecuente leer: «crónica de nuestro corresponsal», llamando así a un trabajo puramente informativo. «Lo que distingue la verdadera crónica de la información, ha escrito Graña, es precisamente el elemento personal que se advierte, ya porque va firmada generalmente, ya porque el escritor comenta, amplía y ordena los hechos a su manera; ya porque, aunque la crónica sea informativa, suele poner en ella un lirismo sutil, una dialéctica y un tono característico que vienen a ser el estilo de su esencia misma». Según Mainar (o. crónica en bibl. 187 ss.), «la crónica es comentario y es información; … es la referencia de un hecho en relación con muchas ideas; es la información comentada y es el comento como información; es la historia psicológica o la psicología de la historia».
Podríamos, pues, resumir el concepto diciendo que la crónica p. es, en esencia, una información interpretativa y valorativa de hechos actuales o actualizados.Entre las Líneas En ella se narra y, al propio tiempo, se juzga lo narrado. No es reportaje puro, porque en éste, en principio y salvo casos excepcionales, no se admite el comentario, sino que impera el relato escueto de los hechos. No es tampoco artículo literario porque, a diferencia del articulista, el cronista tiene una ineludible obligación de informar, de narrar, de contar algo que ha sucedido. El articulista elabora una idea en torno a un hecho. Lo que vale fundamentalmente en el artículo es el juicio del autor, su pensamiento. La crónica, género ambivalente, vale en tanto que es relato de hechos noticiosos y como juicio del cronista. El reportaje y el artículo, aun siendo informativos, pueden no ser noticiosos.
Unos ejemplos aclararán lo que estamos diciendo. El cronista, español o iberoamericano, destacado como tal en París, Londres, Moscú o Nueva York, está allí para informar a los lectores de su periódico de lo que suceda en aquellas ciudades y que sea digno de ser conocido, pero también para emitir un juicio valorativo de los hechos que narra. Puede tratarse de una sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas o de la Asamblea francesa o del Politburó moscovita. Puede ser también un incendio en unos grandes almacenes; o la política exterior del país respectivo con respecto a España; o la aparición de una nueva estrella en el mundillo teatral o cinematográfico; o, simplemente, la vida corriente y diaria del parisiense o del neoyorquino. El cronista ha de contar los hechos que considere noticia, ha de resaltar lo que estime novedad digna de ser conocida por el público lector, aportando, según hemos dicho, una impresión personal interpretativa de lo narrado. El reportero (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), en cambio, debe limitarse a contar lo que sepa, por visión directa o conocimiento indirecto, sin opinión alguna por su parte, sin editorializar. El articulista, finalmente, aprovecha estos hechos o un aspecto de los mismos, para expresar una idea, para desarrollar una tesis personalísima sobre el problema en cuestión.
El reportero, p. ej., escribiría: «La Asamblea de la ONU, reunida esta mañana en sesión de urgencia, ha rechazado por mayoría de votos la moción presentada por el representante de… sobre la incorporación definitiva a este país del territorio conquistado a… en el último conflicto bélico entre ambos países». El articulista podría escribir: «Sobre el tapete histórico de la actualidad mundial, se debate, en realidad, no un problema bélico o posbélico, sino político y, si se nos apura, filosófico: ¿Vale o no vale el voto de unos hombres reunidos en Asamblea supranacional para decidir el destino de un pueblo? ¿Está el hombre políticamente preparado para ser regido por un Estado mundial? …» Y el cronista diría: «Malos vientos corren en la ONU para la causa de… Cuando esta mañana el representante, señor…, visiblemente nervioso, tomaba la palabra para defender un statu quo ganado por las armas, se presentía ya, en el ambiente de la Asamblea, cuál iba a ser el resultado del debate. No hay que olvidar que, en estos momentos, en la ONU, pesan mucho los países del bloque afroasiático…»Se pueden escribir (de hecho se escriben) variadísimos reportajes sobre el teatro: cómo viven tales o cuales actores, cuáles son los principales autores del momento, etc. Se puede escribir un artículo literario en torno al teatro como valor cultural. No se concibe, en cambio, una auténtica crónica teatral, si no es como información y comentario de un estreno. Y lo mismo podríamos decir de los problemas municipales, de la actualidad política nacional o del deporte.
Análisis diferencial de la crónica. Expuestos ya los rasgos que definen o delimitan a la crónica p., veamos ahora con más detalle lo que pudiéramos llamar disección del género o análisis diferencial del mismo, según los diversos aspectos que a continuación se estudian.
El estilo de la crónica es libre. Quiere decirse que el cronista de reconocida firma no tiene por qué someterse a esquemas o normas prefijadas de redacción, como sucede en el reportaje informativo.Si, Pero: Pero esta libertad del cronista tiene un límite: el hecho noticioso en torno al cual se escribe. La crónica está sometida al mandato de la noticia y en ella se complementan y cofunden lo objetivo y lo subjetivo, los hechos y el enfoque o apreciación personal del cronista. Si admitimos el discutido concepto de la forma, diríamos que en la crónica impera lo informativonarrativo. Según hemos dicho, no es preciso someterse al imperativo formal de la pirámide invertida, ni es indispensable el orden descendente, propios en la redacción de la noticia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), aunque, a veces, sea recomendable proceder así. De hecho, todo buen cronista empieza siempre por lo más importante, según su leal saber y entender.
En cuanto al sentido y significación, al cronista se le exige una visión clara de los hechos. De otro modo, sería imposible la interpretación o juicio valorativo de los mismos. Es inadmisible, p. ej., que un cronista deportivo no sepa valorar el estilo de un nadador, o que un escritor destacado en Moscú o Pekín ignore los elementos históricos, sociales y políticos del comunismo. La crónica, por su enfoque, puede ser impresionista o expresionista. Quiere decirse que el cronista puede contentarse con una impresión fotográfica de lo que cuenta (impresión, naturalmente, personal, pues sin tal personalidad su trabajo sería un reportaje), o también puede darnos una versión mentalmente reelaborada de los hechos.Entre las Líneas En realidad, la verdadera crónica es, a la par, impresionista y expresionista, puesto que la mente humana es, casi por definición, un cristal conformador y deformador de impresiones, de vivencias.
Protagonistas de la crónica p. son: los hechos noticiosos y el cronista como intérprete de los mismos. . El buen cronista (tal, p. ej., Julio Camba) sobrevuela los acontecimientos para darnos su esencia axiológica. Hechos y autor, pues, conviven en la crónica en expresiva simbiosis. Queremos decir que interesa tanto el qué como el porqué y el cómo de las cosas que se cuentan; lo que sucede y cómo lo ve el cronista. La firma acreditada es siempre garantía de este género periodístico. De todo lo dicho sededuce que el tema de la crónica es la noticia, pero exprimida y, si es posible, quintaesenciada hasta verle el envés, es decir, lo que no suele ver el reportero. Interesa, pues, la radiografía de los hechos: lo externo matizado por la. mente que capta el suceso. El buen cronista va más allá del puro y simple acontecer. Su mirada, por así decirlo, atraviesa el mundo en torno y convierte lo opaco en translúcido y transparente (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Finalmente, diremos que el propósito de la crónica se centra en informar y orientar. El buen cronista nos asoma al mundo externo, dándonos los hechos como asimilados y digeridos.
Técnica. Hablar de técnica de la crónica resulta casi improcedente, ya que el buen cronista impone su propia técnica, su modo personalísimo de hacer.Entre las Líneas En todo caso, cabría recomendar un estilo claro, denso y transparente; frases cortas y párrafos no demasiado extensos, de tal manera que la crónica, ya impresa, no resulte una masa de plomo ininterrumpida. Párrafos con un máximo de 70 a 80 palabras facilitan la lectura y hacen más grata la presentación del trabajo. Al respecto, dice Graña (o. crónica en bibl. 210) que «hay grupos naturales en nuestras ideas que representan párrafos al expresarlos por escrito». Muy importante, desde el punto de vista técnico, es el principio de toda crónica Si bien aquí no impera el ordenancismo de la pirámide invertida, no obstante, el primer párrafo, como sucede en todo trabajo o escrito periodístico, tiene decisiva importancia. Hay que captar la atención del lector desde la primera línea. Y ello se consigue con una apelación noticiosa, con una anécdota curiosa o llamativa o con un juicio acertado y convincente sobre el hecho que motiva la c.
Hemos dicho al principio que la crónica informa y comenta. Ahora bien, tal comentario ha de entenderse aquí de modo diferente al del artículo. El cronista comentarista… sin comentar. Queremos decir sin que se note el prurito comentarista o editorialista. Una frase suelta, a veces un simple adjetivo, son suficiente comentario. Téngase en cuenta que también se comenta sin necesidad de recurrir a la dialéctica, según el enfoque o modo de presentar los hechos. Decir «llueve» es informar; escribir «en este país las gentes viven de y con la lluvia», es hacer crónica humana de un fenómeno meteorológico. Por ello la crónica consiente un vocabulario rico, trabajado, íntimo y personal.Entre las Líneas En el reportaje se nombran las cosas; en la crónica se las designa y matiza. De ahí que el cronista pueda utilizar sin miedo el lenguaje metafórico: la ironía, la hipérbole y la paradoja.
Clases de crónicas, Grosso modo, podría decirse que hay tantas clases de crónica como cronistas son y han sido en el mundo. Graña distingue (o. crónica 204) entre crónica informativa y literaria, distinción un tanto artificiosa, ya que todo buen cronista informa literariamente. El mismo autor distingue las siguientes subespecies: doctrinal, artística, literaria (propiamente dicha), biográfica, descriptiva, utilitaria, amena, etc. Por su parte, Gil Tovar (o. crónica en bibl. 69) dice que, actualmente, las crónica que atienden los grandes diarios (impresos, radiados o televisados) son la deportiva, la parlamentaria, la local (que glosa la vida cotidiana de la ciudad), la de sucesos sangrientos, la de espectáculos, con sus ramas para el cine, la televisión, el teatro, los toros, etc.; la de arte, la de literatura… «Cada una de ellas, dice el autor citado, supone una especialización».
Una subespecie de crónica que puede abarcar, y de hecho abarca, todos los temas posibles es la columna. El columnista es un cronista habitual que dispone en el periódico de un espacio fijo (columna) en el que comenta o interpreta los más diversos hechos noticiosos. Los tipos más corrientes de columna son: la política (nacional o internacional), y la de tema local o municipal (también de marcado cariz político). Podrían citarse muchos nombres de columnistas famosos; baste recordar los de Walter Lippmann y Raymond Cartier, entre los extranjeros.Entre las Líneas En España, podríamos citar a José María Pemán y a Pedro Laín Entralgo (columnistas habituales de «Gaceta Ilustrada»), más los columnistas de periódicos diarios, entre los cuales podría recordarse a Nicolás González Ruiz (columnista de humor en Ya), Alfonso Paso (en Madrid), «Cándido» (en ABC), Antonio Izquierdo (cronista municipal de Arriba) y Lucio del Álamo en Hoja del Lunes de Madrid.
Columnista y cronista es también el crítico habitual de un periódico. Aunque, en verdad, la crítica es un trabajo de especialización. «El cronista, dice Gil Tovar, debe escribir más para un público general y evitar la terminología técnica… El crítico es ya francamente un especialista autorizado en su materia, más que un periodista».
La crónica y la opinión. De lo dicho hasta aquí puede colegirse la trascendencia de la crónica p., sobre todo si se tiene en cuenta su indudable influencia en la opinión pública.
El lector habitual de un periódico (y lo mismo podría decirse del radioescucha o del telespectador) suele formar su propia opinión de las cosas o hechos cuando lee noticias y reportajes.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Pormenores
Los hechos escuetos que reflejan el acontecer universal despiertan su propio juicio, su facultad crítica.Si, Pero: Pero no todo el mundo está especialmente capacitado para enjuiciar los mil y un aspectos diversos de las variadísimas noticias que sin cesar se producen en el vario mundo. De ahí la trascendencia de la buena crónica (de la crónica magistral) por lo que tiene de guía orientadora. El lector habitual del periódico, sin apenas advertirlo, se deja llevar por el cronista (por su cronista) y, día tras día, la opinión de éste (la Weltanschaung o concepción del mundo del periodista) va conformando la opinión del lector. Como dice René Fell (o. crónica en bibl. 9) «…el lector se tropieza a diario con un concepto de la vida, con una filosofía a la que se ha habituado, como se habitúa uno a su café o a una marca de cigarrillos». O, como dice Hohenberg refiriéndose a los columnistas: «…iluminan las noticias y a veces coadyuvan a aclarar la comprensión pública de los asuntos nacionales e internacionales».
Por todo ello puede concluirse que un buen periódico debe contar con un equipo de cronistas de reconocido valor; han de ser hombres de gran cultura, de juicio claro y sereno, con una visión diáfana de la problemática del mundo y, obvio es decirlo, con un gran sentido común. Sin olvidar, claro está, la probidad mental del cronista, su honradez intelectual, su eticidad. Hoy precisamente, cuando el reportaje y la noticia no son ya exclusivos del periodismo impreso, sino que están, vivos y actuantes, en el periodismo radiado y televisado, la crónica, por su valor interpretativo de la noticia, puede ser (es) el género periodístico por excelencia, el que devuelve a la letra impresa su razón de ser como medio de comunicación y de formación social. Podría incluso afirmarse que un buen equipo de cronistas equivale a una buena plantilla de maestros que, a diario, explican una lección de actualidad en esa aula inmensa a la que asisten, por millares, los lectores de prensa. [rbts name=”medios-de-informacion”]
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre crónica periodística en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
R (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FELL y G. MARTÍN VIVALDI, Apuntes de periodismo, Madrid 1967, cap. 9; F. GIL TOVAR, Introducción a las cienciasde la comunicación social, Bogotá 1967, 6669; 1. HOHENBERG, El periodista profesional, México, 1962, 35, 454457, 471472; L. A. ROMERO, Curso práctico de periodismo, Buenos Aires 1962, 8997; W (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FERNÁNDEZ FLóREZ y L. MARSILLACH, El periodismo, teoría y práctica, Barcelona, 2 ed. 1955, 375380, 381,391; F (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FRASEA BOND, Introducción al periodismo, Buenos Aires, 2 ed. 1959, 209217; M. GRABA GONZÁLEz, Ejercicios y orientaciones de periodismo, Madrid 1930, 203221; crónica SANTAMARINA, Manual de periodismo, Buenos Aires 1947, 3031; R. MAINAR, El arte del periodista, Barcelona 1906, 187196; VARIOS, Problémes et techniques de la Presse, París 1948, cap. VII, VIII, XI y XIII; 1. L. Mico BUCHON, Los medios modernos de expresión, en Teoría y técnica literarias, Barcelona 1964, 589590; G. VERPRAET, Métiers et visages de 1’information moderne, París 1965, 2832, 3941; K. WARREN, Modern News Reporting.
▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.