Cualidad
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Cualidad en Relación a este Tema
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] En el lenguaje corriente, la cualidad tiene un sentido apreciativo, como valor o perfección: se aprecia una buena c., como opuesta a defecto. Ontológicamente es el modo de ser que se afirma o niega de un sujeto; en este aspecto hay que considerarla como categoría opuesta a cantidad. Gnoseológicamente se llaman cualidad a los aspectos sensibles de la percepción que no consisten en determinaciones mecánicas. Desde el punto de vista lógico es la propiedad del juicio (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) por la que éste es afirmativo o negativo.
IA. La cualidad como determinación «intrínseca, formal y absoluta» de la sustancia. Aristóteles (Metafísica, IV,14,1020a33 ss.; Categorías, 8b25 ss.) puso la cualidad entre los predicamentos absolutos. La cualidad coincide con la cantidad y la relación en que afecta intrínsecamente a la sustancia.Si, Pero: Pero difiere de la cantidad (la cual distiende la sustancia en partes, haciéndola divisible) por ser una determinación formal de la sustancia; y difiere también de la relación por ser una determinación absoluta, ya que no orienta o relaciona la sustancia a otra cosa. La cualidad participa así de la existencia del sujeto; es decir, no confiere el ser, sino una determinación de ser. La cantidad no es entonces determinante o especificante, sino que únicamente repite o hace repetible a la sustancia corpórea con su determinación. La cantidad caracteriza la corporeidad del mundo, relacionándose por eso con la materia prima.
Indicaciones
En cambio, la cualidad es el exponente de la especificidad de la sustancia, relacionándose a la forma (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Los escolásticos distinguen cuatro clases de c., en virtud de los cuatro factores por los que puede ser afectado el sujeto: cantidad (figura y forma), actividad (potencia e impotencia), alteración (pasión y cualidad pasible) y disposición esencial (hábito y disposición). Las cualidad son fundamento de toda semejanza y de todo contraste, siendo susceptibles también de mayor o menor intensidad. El ámbito de la cualidad es mayor que el de la cantidad, pues afecta al espíritu lo mismo que al cuerpo. Estudiemos brevemente cada especie de c.
1. La figura consiste en la determinación de la cantidad de un cuerpo según la disposición de sus diferentes partes; cuando se trata de un cuerpo artificial bien proporcionado, se le llama forma. 2. La potencia es el poder activo (principio próximo de operaciones) de la sustancia; si afecta al sujeto de un modo débil o escasamente eficaz se la llama impotencia. 3. La cualidad pasible es la determinación que, o bien sigue a una alteración sensible, o bien la produce; si es pasajera se denomina pasión. 4. El hábito es la determinación que de modo estable dispone bien o mal al sujeto en su ser (hábitos entitativos) o en su obrar (hábitos operativos). El sujeto inmediato de los hábitos entitativos es la sustancia, mientras que el de los operativos son las facultades. La disposición es más movible que el hábito.
IB. La estructura «cualidadcantidad»; medida de las cualidades. El dinamismo de los seres puede ser explicado unilateralmente, recurriendo solamente a una de las dimensiones que el ente manifiesta. Ahí se dan cita el cuantitativismo y el cualitativismo. El primero tiende a la anulación de los c., reduciendo la realidad a cantidad. El segundo, en cambio, tiende a anular la cantidad reduciéndolo todo a cualidad El mecanicismo es el sistema que mejor expresa el ideal cuantitativista. El dinamismo, por el contrario, se identifica con el ideal cualitativista. Para el mecanicismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), el acontecer y devenir natural se explican por puros cambios de lugar de las partes materiales y cuantificables. Toda mutación se reduce entonces al movimiento de cuerpos inmutables. El atomismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) de Leucipo y Demócrito es el antecesor más destacado de este modo de pensar.Entre las Líneas En la Edad Moderna, sería Descartes el pionero del mecanicismo, aplicado en seguida a todas las ciencias positivas. Al separar la sustancia pensante de la sustancia extensa, Descartes concibe la esencia de los cuerpos como extensión. Las cualidad son barridas del ámbito corpóreo.
Más Información
Los organismos serán, a lo sumo, máquinas muy perfectas. Este mecanicismo cartesiano se decantó más tarde de sus pretensiones ontológicas (por obra de Mach, Ostwald, Poincaré, Duhem, etc.), refugiándose en la ciencia positiva y permaneciendo allí como actitud metódica inquebrantable.Si, Pero: Pero no hay que confundir el mecanicismo científico (tan justo y acreditado) con el mecanismo filosófico. Este no ve que la diversidad específica de los cuerpos es objetiva e irreductible; precisamos siempre un fundamento objetivo para dar razón a ella.
El movimiento mensurable sólo puede dar cuenta de las mezclas o adiciones cuantitativas de elementos homogéneos, pero jamás de la constitución regular e inmutable de los edificios atómicos o moleculares.
Pormenores
Por el contrario, el dinamismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que encarna el ideal cualitativista, opera una inversión de los términos. Los primeros brotes dinamistas se pueden rastrear en el siglo XIV, con Juan Buridán y Nicolás de Oresme; pero es sobre todo Leibniz (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) quien opone una física dinámica a la geométrica de Descartes. La extensión y el movimiento son sustituidos por la «fuerza viva» y el «ímpetu»: la extensión y la resistencia surgen de una fuerza o energía expansiva del ente. La cantidad ha perdido aquí su privilegio, al ser las mónadas inextensas e incorpóreas. La realidad consiste en un despliegue de las internas posibilidades de las mónadas. Bergson (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) culminará esta visión dinamista: la realidad es vida, expresión de un «ímpetu vital» de carácter continuo. El movimiento es ahora duración, la continuidad es heterogeneidad, la extensión o cantidad es cualidad En el caso del cuantitativismo, la realidad cósmica se reducía a extensión; en el caso del cualitativismo, se reduce a pura acción sin apoyo de despliegue.
La escolástica y neoescolástica no han dudado en admitir la cualidad como determinación accidental: el ente se modifica actuando y, sin hacerse otro, se hace de otra manera. La cualidad es la modificación o determinación de la sustancia en sí misma por razón de la forma. Mas, por su parte, la actividad (accidente) del ente material está penetrada de pasividad e inviscerada en una cantidad. La estructura de cantidad y cualidad es de potencia y acto; la cantidad tiene un papel determinable, la cualidad uno determinante.Si, Pero: Pero la cantidad no es la materia de la que (ex que), p. ej., se hace una facultad orgánica, sino que es el sujeto inmediato en el que (in que) incide la cualidad La cantidad es simple sujeto de sustentación de la actividadEn el caso de la alteración o cambio cualitativo (no sustancial), ¿cómo puede una c., que de suyo es indivisible, participar en un movimiento que es esencialmente divisible? ¿Está la cualidad sujeta al movimiento y, por tanto, a la multiplicidad y divisibilidad? Por sí misma no, sino en razón de la cantidad, la cual es el sujeto de todos los otros accidentes (Aristóteles, Metafísica, 1,3); esto le confiere el aspecto de una aparente sustancialidad, pues siempre se halla revestida de las cualidad sensibles (color, resistencia, forma, sabor, etc.). Pero, ¿no es la cualidad susceptible de cierta medida? ¿No se forman, en el paso de un contrario a otro, grados insensibles y continuos? ¿No se combinan las cualidad produciendo cualidad intermedias o diferentes? Ese fenómeno análogo al movimiento sólo es posible por la cantidad que sostiene las cualidad Tomada en sí misma, la cualidad es una especie irreductible; únicamente podemos hablar del paso de una cualidad a otra, por referencia al sujeto cuantitativo del cambio. Mas, ¿no existe el paso de un grado a otro dentro de una misma c.? Así lo admite Kant.
Para Kant, las categorías de cualidad son realidad, negación y limitación. A la realidad, como concepto puro, corresponde una experiencia en el tiempo (se trata de la intuición temporal de la sensibilidad interna, por oposición a la intuición espacial de la sensibilidad externa, que se refiere a la cantidad). Toda experiencia tiene un grado, pues la representación de un objeto llena más o menos un cierto tiempo. La realidad puede llegar así a valer cero (negación) o quedarse en un punto intermedio (limitación). Esta cualidad es designada por Kant como cantidad intensiva. La cantidad extensiva, que corresponde a la intuición espacial, resulta de una síntesis que procede de las partes al todo. La cantidad intensiva no se da por una síntesis, pues la simple sensación ocupa sólo un instante, sino que proviene de la posibilidad de un incremento o de una oscilación decreciente de la sensación. Esta cualidad es concebida como unidad, la cual tiene un aspecto de multiplicidad sólo por una anticipación de la percepción. ¿Qué puede ser en verdad esta cantidad intensiva? Se la ha querido ver en el fenómeno de incremento o disminución de una misma cualidad Aquello de lo que decimos que tiene una cantidad intensiva carece de partes externas unas a otras. Si la cualidad aumenta de intensidad, entonces aumenta también en partes homogéneas. Este aumento no sería aditivo o externo, sino amplificativo o interno. Ahora bien, la intensificación (o disminución) es siempre una real sucesión de cualidad específicamente distintas, pero nunca una adición de elementos homogéneos. Dos colores de los que se dice que son «más o menos azules» no son dos grados de una misma cualidad o sensación, sino dos cualidad o sensaciones distintas. Si hay una continuidad ideal de un grado a otro, es gracias a la continuidad cuantitativa que la soporta. El aumento o disminución de intensidad es atribuible a un ejercicio o a una adaptación más o menos perfecta de la actividad del sujeto.
El fundamento de la cantidad intensiva se halla en la realidad objetiva de un progreso continuo de un grado a otro, de series idealmente divisibles. ¿Podremos entonces medir o reducir a número las c.? Dado que en la ley científica se inserta el númeromedida, es urgente llamarla atención sobre el hecho de que la noción principal de la matemática no es la cantidad, sino el orden (Russell); matematización no es lo mismo que cuantificación. Es posible medir, teniendo en cuenta que no es único el tipo de medida que hace uso de escalas extensivas, donde un patrón físico extenso se compara con un objeto físico extenso y se cuenta el número de veces que uno está contenido en otro.Si, Pero: Pero cuando consultamos un termómetro, p. ej., sabemos que las variaciones del calor están expresadas en él por el movimiento de la columna de mercurio. No se trata aquí de la medida de una cantidad, que se hace por comparación con otra cantidad, pues 20 grados de calor no son la suma de 20 veces un grado de calor. El tipo de medida basado en el concepto de orden permite coordinar discriminaciones cualitativas con series numéricas. Medir exige como punto de partida las existencias de aspectos empíricos discriminables que sean conectados con un sistema numérico. La medida de las cualidad es viable a través de escalas de tipo intensivo y no extensivo.Si, Pero: Pero esas medidas siempre serán indirectas o analógicas: la cualidad como tal no se mide, ni es reducible a número. Entre las medidas indirectas de la cualidad se encuentran: medida de la masa (la medida matemática de la masa equivale a la medida de la c.: medir una intensidad luminosa según la potencia eléctrica producida por una dínamo), medida de efectos cuantitativos (el cambio de la cualidad se une a ciertos efectos mensurables: termómetro, barómetro, etc.), medida de las relaciones y proporciones (comparando entre sí medidas de masas o efectos).
II. Problema gnoseológico. Desde Locke se vienen distinguiendo las cualidad primarias (se refieren a la cantidad: extensión, figura, movimiento y resistencia) y las cualidad secundarias (son objeto de un sentido propio: color, sonido, sabor, calor, etc.); esta división corresponde aproximadamente a lo que los escolásticos llamaban «sensibles comunes» y «sensibles propios». Pero, ¿poseen objetivamente las cualidad sensibles esa realidad que espontáneamente le atribuimos? Del hecho de que una cosa puede estar caliente para uno y fría para otro, amarga para uno y dulce para otro, lo menos que podemos concluir es que las cualidad sensibles son relativas.Si, Pero: Pero muchos han ido más lejos, afirmando el relativismo de las cualidad Los estados energéticos de los cuerpos son percibidos por nosotros muy distintamente a como son descritos por la física (como cualidad secundarias): no oímos las vibraciones mecánicas, sino el sonido; no vemos las vibraciones del campo electromagnético, sino los colores. ¿Existirán entonces las cualidad secundarias en las cosas tal como nuestros sentidos las perciben, o serán más bien interpretaciones que nuestros sentidos hacen del fenómeno físico? Demócrito fue el primero en negar la objetividad de las cualidad sensibles; éstas serían sólo afecciones subjetivas de la sensación.Si, Pero: Pero objetivamente sólo hay una disposición espacial de los átomos. Esta doctrina fue aceptada después por Protágoras, Epicuro y Zenón.
En la Edad Moderna se nota su influjo en el Saggiatore de Galileo: cuando pensamos una sustancia corpórea, nos vemos constreñidos a pensarla investida de propiedades tales como figura, forma, magnitud, etc.; mas no por eso la pensamos con cualidad sensibles (olor, sabor, etc.). Las cualidad sensibles tienen existencia y realidad sólo en el sujeto sentiente. Lo que desde la realidad responde a estas c., lo hace como su causa. Pareja concepción fue la de Boyle y Newton. Descartes explica con esta tesis matemáticomecanicista la naturaleza del mundo material. No hay formas sustanciales, ni accidentes reales, ni causas finales, ni cualidad secundarias en el mundo material. Las cualidad primarias se hallan realmente en los cuerpos; pero las secundarias son puramente subjetivas y producidas por la acción mecánica del movimiento de los cuerpos (Principia, IV,199; II,64). Además separa taxativamente el conocimiento sensible y el intelectivo (Meditación, II). Bacon, Hobbes y Locke recogieron esta misma problemática y soluciones. Locke llegó a admitir la subjetivización de las cualidad junto con la mediación de las cualidad primarias entre las secundarias y nosotros. Los sensibles propios están en los cuerpos como «en su causa», mientras que sólo están formalmente en el sujeto cognoscente.
Secuencia
Posteriormente, Berkeley borró cualquier indicio de distinción entre cualidad primarias y secundarias, reduciendo todas las propiedades de los cuerpos a ideas; por eso, las cualidad existen sólo en el espíritu. Es un hecho histórico que la subjetivización de las cualidad secundarias ha llevado consigo la subjetivización de las cualidad primarias; a este respecto son modelos Malebranche, Leibniz y Kant.
Malebranche (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) sostenía que intuimos la esencia de los cuerpos extensos en las ideas divinas. Negó la realidad de las cualidad secundarias, pero admitió la realidad de la extensión y del movimiento. Mas dado que los cuerpos no pueden obrar sobre el espíritu, ni tampoco unos sobre otros (v. OCASIONAL ISMO), mantuvo que sólo nos cercioramos de la realidad de la extensión por fe divina. Para Leibniz (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) sólo existen objetivamente mónadas inextensas que no pueden obrar entre sí. El conocimiento sensitivo es oscuro y confuso, mientras que el intelectivo es claro y distinto. El espacio, como cualidad primaria, es la representación confusa del orden de sucesión de los fenómenos. Lo que en la realidad objetiva corresponde a estas representaciones es sólo el orden de la «armonía preestablecida» (v. ARMONÍA I), constituido por mónadas inextensas de acción inmanente. La subjetivización de las cualidad primarias y secundarias es tomada por Kant (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) como el fundamento de la Estética Trascendental. Las cualidad primarias de espacio y tiempo son formas a priori de la sensibilidad externa e interna: por una aplicación de esas formas sobre las impresiones sensibles, colocamos tales datos en determinado e;,pacio y tiempo. La «cosa en sí» no puede decirse extensa, ni espacial, ni temporal.
También desde el sector de las ciencias positivas se han entresacado argumentos para corroborar la tesis de la subjetividad de las cualidad El fisiólogo Johannes P. Müller (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) parte de la «ley psicofísica» de WeberFechner (la intensidad de la sensación no corresponde a la intensidad del estímulo) y observa cómo diversos estímulos pueden producir en un mismo sentido idéntica sensación, mientras que un mismo estímulo (p. ej., una pequeña descarga eléctrica) puede producir varias sensaciones (ley de la «especificidad de los nervios sensoriales»). La cualidad percibida no es, por tanto, algo objetivo, ‘ no es una propiedad del cuerpo, sino un estado o cualidad de los nervios. H. von Helmholtz (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) se adhirió también a esta tesis (v. SENTIDOS, 2).
W. James (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y Bergson (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) combatieron este subjetivismo; Müller identifica simplemente las vibraciones y las cualidad sensibles. Ahora bien, la relación necesaria que hay entre vibraciones y cualidad no es una identidad. La física sólo se ocupa del movimiento, del aspecto cuantitativo o métrico.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Otros Elementos
Además, los órganos periféricos están perfectamente especializados. La retina, p. ej., sólo responde a vibraciones etéreas, el sentido térmico sólo a vibraciones moleculares, etc. De aquí se deduce la eficacia real del mismo excitante (de la cualidad secundaria) y por lo mismo la objetividad física de la sensación. La excitación directa de los nervios sensoriales (operada por Müller) hace revivir el género de sensaciones de que normalmente son conductores; se trata de un fenómeno del tipo de la alucinación.
Lo único que Müller prueba es que la cualidad sensible se encuentra en el sujeto según el modo propio de este sujeto. Para explicar esto, varios autores (Farges, Gredt, Tonquédec, Maritain) se adhieren a la teoría de la objetividad formal: las cualidad secundarias existen en las cosas tal como las percibimos. Otros (Balmes, Mercier, Grunder, Fróbes, etc.), adoptan la teoría de la objetividad causal: las cualidad sólo existen como tales en los sentidos; están en la cosa como en su causa, pero no son sensibles sino en el sentido.
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre cualidad en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
A. GONZÁLEZ ALVAREZ, Ontologlá, 3 ed. Madrid 1979; R. Jo1 IVET, Lógica y Cosmología, Buenos Aires 1960, 309325; W. STROI3I., La realidad científica y su crítica filosófica, Pamplona 1966, 3; F. VON STEENBERGHEN, Epistemología, Madrid 1962, 3 y 4; E. CAsSIRER, El problema del conocimiento en la filosofía y en las ciencias modernas, México 194853.
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