Etnografía de América Central
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Etnografía de América Central en Relación a Cultura y Sociología
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] La población de los países centroamericanos es generalmente mestiza (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). El más alto porcentaje de población blanca lo tienen El Salvador y Costa Rica. Su cultura es de honda raíz hispánica, modificada por las influencias ejercidas por el ambiente geográfico, el clima y la psicología de los pueblos que los habitan. No se podría hablar de la cultura vernacular de estos pueblos sin referirse a los elementos que la integran y la influencia que han ejercido en su patrimonio, la historia, la geografía y la raza.
Guatemala (véase, acerca de esta última palabra, en la presente web de referencia) (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fue el asiento del antiguo imperio maya (véase en esta plataforma: MAYAS), que dejó restos grandiosos dignos de admiración; hoy sigue impertérrita su romántica vida de leyenda indígena y acentos hispánicos. Este Imperio de los mayas se extendía hasta Honduras y ha dejado notable huella en el espíritu de la cultura vernacular guatemalteca, como puede observarse en la fabricación de sus bellas telas, en los diseños de sus labores y el colorido brillante y llamativo de sus indumentos. Sus objetos son fundamentalmente totémicos, tallados en piedra, madera o metal. El cultivo del maíz es elemento preponderante en la vida espiritual, moral y física; está en la misma raíz de sus leyendas. Siempre va este ejercicio del cultivo acompañado de curiosísimas ceremonias, mezcla de cristianismo y supersticiones paganas. Hay también ritos de cosecha en los que se quema incienso, se «vela» el maíz, se bebe boj y se reza. Sus comidas se preparan admirablemente teniendo como base el maíz y el caldo de carne de cerdo, que se consumen abundantemente durante los famosos ritos de cosecha y siembra. Su espíritu musical se revela al compás de los ritmos de las marimbas, la trompeta, el tum y el caparazón de tortuga. Sus bailes podríamos llamarlos bailes-leyendas como es el T’Zum o del Gorrión, que se hace cada cuatro años y que se conoce también como el baile del tum. Es Guatemala tierra de hermosísimas leyendas como la historia de Balam, Que y Po, la Luna, y sobre el origen de las enfermedades del mundo.
Honduras (véase, acerca de esta última palabra, en la presente web de referencia). Tierra de montañas v de pequeñas extensiones llanas, posee lugares verdaderamente inaccesibles. El pueblo vive de la agricultura y de las minas; hace del cocotero un uso casi exhaustivo: la madera para la armadura de sus casas; las hojas para entecharlas y alfombrarlas y el fruto para diversos usos; lo mismo ocurre con el café y el cacao. Recientemente han comenzado a hacer investigaciones sobre el haber folklórico y han aparecido algunos trabajos sobre instrumentos musicales. Usan la zambumbia o «caramba», instrumento monocorde de percusión directa ejecutado por una sola persona; ofrece una escala bitonal: do-sol y distancia de cuatro grados. «La impresionante música de zambumbia, dice D. Rafael Manzanares, es una singular ventana al pasado que hace pensar en su contribución preponderante en los ritos y grandes festejos de la sociedad indoprecolombina». Tienen también otros instrumentos, como la tumba, gemelos, flautón, tuítara, chitarra, chirrión, gabarnita, arpa. La música tiene influencia hispánica, sobre todo la que se ejecuta en el cuatro, guitarrita de cuatro cuerdas de origen español. Entre sus danzas son populares la correa y el baile de máscaras o iancuniI.
Nicaragua (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Ha penetrado poco en la investigación de lo vernacular. Su música, según el musicólogo Cardenal, es más hispánica e indígena que negra. Sus bailes son bastante simples y no salen de un mismo paso menudo y saltarín. Sus alimentos favoritos se preparan a base de maíz y verduras.
Costa Rica (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Afirma su vida en el cultivo del banano, el café y el cacao; hay menos sabor indígena por estas tierras y más acento españól. Sus campesinos construyen sus casas de barro, cañas las más de las veces, hojas de palma y techo de paja. Sus ciudades principales son amables villas con algunos edificios de corte moderno bastante atractivos. No se ha investigado mucho sobre la cultura del pueblo y se cree que Costa Rica carece de folklore, cosa muy extraña, pues donde hay pueblo no erudito existe un saber que es patrimonio de su cultura vulgar, lo cual corresponde al folklore. Alguna que otra vez se entusiasman vivamente por su Punto guanacasteo, baile que cultiva la región de Guanacaste y que el costarricense ve en él una muestra bella de su folklore rítmico. Es de advertir que Nicaragua también reclama esta propiedad. Su vestido típico es sencillo y lo más llamativo de sus manifestaciones está en la decoración de las ruedas de sus carretas de bueyes, que es lo más difundido y de mucho mérito.
El Salvador (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Es una de las repúblicas centroamericanas que más incursiones ha hecho en el campo del folklore y no por cierto intensamente. Da María de Barata ha publicado algo sobre leyendas, mitos, coplas y refranes; sobre las famosas bombas, copla típica de los desafíos y de toda ocasión. Así la gracia de algunas como ésta: Ya tengo un buen tapesco / de varitas de iscanal; / también están en su puesto / la piegrita y el cumal.
Entre sus bailes, figura el fandango, en donde el bailador al invitar a la pareja, le recita una bomba, la cual habrá de ser contestada por la muchacha al final de la pieza. Tienen danzas cantadas, amatorias, idílicas, nupciales, de recolección agrícola, etc. Han hecho también sus Sociedades Culturales, arreglos sobre estampas campesinas y por toda América el turismo difunde la del Carbonero, con la niña vestida a la usanza de la tierra, un traje gracioso, con su mantilla, reminiscencia española.
Panamá (véase, acerca de esta última palabra, en la presente web de referencia). Del grupo de naciones comprendidas en antes de la era común, Panamá estuvo siempre como algo independiente. Su destino parece haber sido el de lugar de tránsito, cruce de caminos.
Puntualización
Sin embargo, esto no ha sido obstáculo para conservar tercamente su legado cultural. Sus tradiciones son de hondas raíces hispánicas y negras, más que indígenas. Es necesario advertir que el elemento negro en su cultura vernacular es valioso y tiene un sentido diferente al que adquirió en la cultura de otras regiones de A. donde el negro fue a vivir sedentariamente como esclavo. El fenómeno panameño es distinto; en los llanos de Pacora se efectuaban intercambios comerciales de carnes, verduras y legumbres, propiedad de los negros, sin esconderse de nadie, cara al sol. Por este cruce abierto de culturas sin restricción alguna, muchas de las manifestaciones del folklore panameño tienen acentos negros muy distintos en la estructuración a los de las manifestaciones de. otros países americanos.Entre las Líneas En esos lugares ha quedado una música, un baile, un canto, negros, frente a una música, un canto y un baile blancos.Entre las Líneas En las tierras panameñas surgió algo así como una cultura mulata, cuyo espíritu se advierte en gran parte de sus manifestaciones folklóricas. Mulato es su tamborito, con música de tambores negros hollando la noche y desplantes y canto hispánicos endulzando el color; mulata (mejor utilizar el término “interracial”) renegrida es la cumbia y la mayor parte de su haber musical; sus danzas de Corpus son representación palpable de lo que pueden los elementos transculturados. Hay también lo muy hispánico como lo revela su hermoso vestido típico, la pollera, la reina de los vestidos típicos de A. Dos tipos de pollera, uno en la provincia de Veraguas y parte de Herrera y el otro en la región santeña. La más difundida es la del tipo santeño, que llena casi todo el país. El traje fue traído a Panamá por la española de la colonización, en donde adquirió la forma singular que hoy ostenta con sus labores de mano de ascendencia hispánica. Su tocado nos recuerda el valenciano con sus series de peinetas y los tembleques (flores de gusanillos de metal y cuentas sobre horquillas) que adornan la cabeza de la panameña. Este traje se usa habitualmente en algunos lugares, con tocado y labores más ricos (pollera de encajes) para las fiestas, y más sencillo, para los trabajos cotidianos (muda de diario). Cadenas, cordones de oro y doblones adornan el pecho de la empollerada. Hay cabestrillos que sostienen hasta 20 moneditas de oro coronadas y de dos a cuatro doblones coronados que le dan un valor altísimo; las peinetas son también de oro con perlas o con hojuelas de oro.
Detalles
Los aretes son zarcillos, mosquetas de perlas «dormilonas» o botones de filigrana, todos trabajados en oro. Aparte de esto están los botones de enaguas, las esclavas de oro, las hebillas de los chapines de raso o de terciopelo, la famosa pajuela, el tapahueso y la roseta de perlas que adorna el centro de la camisa. Una empollerada de lujo, si la secuestran, lleva sobre ella más o menos 5.000 dólares. El hombre usa la camisilla hecha en tela de hilo, al estilo de la chaqueta que usó Garibaldi, que anduvo por A. en sus andanzas de exiliado, con bellas combinaciones de alforzas y botonadura de oro, pantalón negro y calzado de cuero negro, sombrero «pintado» tejido en paja toquilla. También usa el hombre de las regiones donde tiene su habitat la pollera veragiiense y ocueña, un vestido que denominan chamarra y calzón chingo. La charra (camisa) tiene un corte parecido al de las camisas de La Lagartera, en España, con labores en punto de cruz, en varios colores. Usan también labores de zurcido que denominan «espigueta de concha».
Vive esta gente en pequeñas aldeas con su plaza grande, frente a la cual están la iglesia y los edificios principales, o en caseríos de residencias dispersas, hechas generalmente de quincha y barro y techo de tejas. Preparan el barro con tierra arcillosa, agua y determinada paja que producen sus campos. Su construcción se hace a base de las famosas «juntas» (reunión de vecinos y amigos), que, al unir sus esfuerzos, la construyen en menos de dos días, sin recibir otra paga por ello que la fiesta de espíritu que los reúne y la comida y bebida que se reparte durante la acción. También existe el bohío cuadrado y el redondo, a veces con paredes de barro, otras con paredes de hojas secas de plátano o de palma, pero siempre con techo de paja. Sus comidas tienen como principal ingrediente el arroz; también el maíz, las verduras y legumbres; carnes de cacería, aves de corral, para los que viven alejados del mar y productos marinos para los que viven en las costas.
Su música podría clasificarse en el grupo de lo hispánico y de lo afrohispánico, modificado por la idiosincrasia del pueblo mestizo que se levanta en esa región. Los temas de la mejorana que abarcan música, canto, baile e instrumentos y el Punto, pintan la Madre España de cuerpo entero. Sus instrumentos, la mejorana y el socavón, dos guitarritas campesinas de cinco cuerdas la primera y de cuatro la segunda, provienen directamente de España, la cual las tuvo antes de que se creara la guitarra de seis órdenes y hasta con dos temples «a lo viejo» y «a lo nuevo». El baile se ejecuta todo a base de zapateados y el canto tiene como texto literario a la décima espinela, y en cuanto a melodía, el cantador hace modulaciones muy parecidas a los «ayes» del «cante jondo». El tamborito, baile nacional, es una regia mezcla de tambores arrancados de África, de las tierras del Camerún, de las regiones del lago Chad y de cantos. Hay también el tamborito renegrido: el de los Congos que habitan las costas de Colón en el Atlántico y la cuenca del Chagre. La cumbia, más negra que blanca, usa acordeón, tambores y maracas y en las tierras de alto mestizaje indígena, la cumbia se blanquea para ser tocada en mejorana y socavones. Las danzas de Corpus muestran esta interesante mezcla de negro y blanco con su lejano sabor indígena y hacen de Panamá un país de maravilloso atractivo folklórico.Entre las Líneas En lo literario es español su haber y en el aporte de la copla campean por igual los temas negros y blancos. Al lado de una copla tan española como ésta: Cómpreme este corazón, / se lo doy por conveniencia, / pues sabe lo que es dolor / y está hecho a tener paciencia, hay la de los tambores negros: ¿Qué será lo que ronca? / el tigre será… / ay ajé, jee, jéé… / el tigre será… / ¿Qué será lo que ronca / allá por la loma… / el tigre será… [rbts name=”cultura”] [rbts name=”sociologia”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre etnografía de américa central en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
S. L. ROBE, Hispanic Riddles from Panama, Univ. de California 1963; F. DE NOLASCO, Santo Domingo en el Folklore Universal, Ciudad Trujillo 1956; M. J. ANDRADE, Folklore de la República Dominicana, Univ. de Santo Domingo 1948; G. M (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FosTER, Culture and Conquest America’s Spanish Heritage, Nueva York 1960; M. DELIz, Renadio del cantar folklórico [de Puerto Rico], Madrid 1952; P. GARRIDO, Esotería y fervor populares en Puerto Rico, Madrid 1952.
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