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Historia Moderna de los Estados Unidos

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Historia Moderna de los Estados Unidos

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Historia Moderna y Contemporánea de los Estados Unidos de América del Norte en Relación a Historia

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] Con la llegada de los europeos se inicia la Edad Moderna para el continente americano. La parte septentrional de Norteamérica fue alcanzada en primer lugar por los italianos Juan y Sebastián Caboto (véase en esta plataforma: ; 1497), bajo el patrocinio de Inglaterra, pero las primeras exploraciones que se llevaron a cabo sobre territorios que en la actualidad forman parte de Estados Unidos de América del Norte, las realizaron los españoles que, desde México y los núcleos antillanos, emprendieron, durante todo el siglo Xvi, una sistemática penetración hacia el N. Entre las más importantes destacan las de Ponce de León (véase en esta plataforma: ; 1512), Álvarez de Pineda (1520) y Pánfilo de Narváez (véase en esta plataforma: ; 1528) a Florida (véase en esta plataforma: FLORIDA I1); Gordillo, Quexos y Gómez, que recorrieron la costa atlántica; Á. Núñez Cabeza de Vaca (véase en esta plataforma: ; 1534), la del golfo de México y Texas; H. de Soto (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que atravesó las regiones que hoy forman los Estados de Georgia, Carolina, Tennessee y Alabama, descubriendo el Misisipí (1541); y F. Vázquez de Coronado (véase en esta plataforma: ; 1539) que alcanzó Nuevo México, Texas, Oklahoma, las Rocosas, Colorado, Kansas y Nebraska; por último, Cabrillo (1542) y Ferrelo (1543) llegaron a Oregón por el Pacífico.Entre las Líneas En una posterior expedición (1565), Pedro Méndez de Avilés (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) fundó el primer asentamiento permanente de los europeos en el territorio de los futuros Estados Unidos de América del Norte: San Agustín de la Florida.
Simultáneamente, el dominio absoluto que ejercían los lusos y españoles en las rutas meridionales, impulsó a los restantes pueblos de la Europa atlántica a buscar las suyas por el NO. Con este objeto se realizaron los viajes de Verrazano (1524) y Ribaut (1526), con el auxilio de la corona francesa.
1. La génesis colonial. Aunque las exploraciones iniciales parecían abrir camino a la incorporación de toda América al Imperio español, la fuerza expansiva hispana únicamente se centró (s. xvil-xvlli) en el poblamiento de Nuevo México, Arizona y California (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), a través de la decisiva intervención de jesuitas y franciscanos (véase en esta plataforma: v); y en Florida y Texas, mantenidos como enclaves estratégicos ante ingleses y franceses. Si los territorios españoles fueron considerados como reinos o provincias por la metrópoli, no ocurrió igual con los pueblos que colonizaron la costa atlántica.Entre las Líneas En esta zona, sir Walter Raleigh estableció (1585) una plantación, que englobaba todo el litoral al N. de Florida, a la que llamó Virginia, en honor de la reina, e impuso a los nativos leyes, usos y costumbres inglesas, exigiéndoles la transferencia de sus tierras a los colonos. Impulsada por la iniciativa de Raleigh, pese a su fracaso, Inglaterra en el siglo Xvti organizó de forma sistemática la colonización de la costa atlántica de Estados Unidos de América del Norte Desde 1607 la Compañía de Virginia, de Londres, que había obtenido privilegios de lacobo I, emprendió nuevas tentativas. Disuelta la Compañía en 1622, su plantación, que se había desarrollado con rapidez gracias al cultivo del tabaco, pasó a depender directamente de la corona, aunque conservando autonomía administrativa.
El segundo asentamiento, la colonia de Massachusetts, surgió de manera distinta. Sus fundadores, que pasaron a la posteridad con el apelativo de peregrinos, llegaron el 11 dic. 1620, en el Mayflower al cabo Cod, 500 millas al N de Virginia, su verdadera meta. Dieron al lugar el nombre de Plymouth en memoria del puerto del que habían zarpado. Eran en su mayoría puritanos, procedentes dae la más humilde clase media inglesa, a los que la intransigencia religiosa que existía entonces en Inglaterra empujó a buscar en América la posibilidad de una nueva vida. La prosperidad de la plantación impulsó a la corona a confirmarla (1629) bajo la denominación de Compañía de la Bahía de Massachusetts. Hacia 1640 contaba con 20.000 hab. y su vitalidad se mostraba de tal manera expansiva que pronto estuvo en condiciones de fundar nuevas colonias: Maine (1630), Connecticut y Rhode Island (1636), y Nueva Hampshire (1638). Su población se incrementó con facilidad gracias a. los éxitos conseguidos y también porque la crítica situación político-religiosa que atravesaba Inglaterra proseguía impulsando emigrantes. Quedaba así constituido el territorio de Nueva Inglaterra.
La tercera zona de colonización inglesa en América del Norte surgió al sur de Nueva Inglaterra (se puede repasar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fundada por el noble católico Cecil Calvert en 1634, se la llamó Maryland. en honor de la reina. La personalidad de su fundador explica que en ella se diese una inicial intransigencia religiosa respecto de colonos protestantes, mas pronto se optó por una amplia tolerancia religiosa. La actividad británica no impidió el asentamiento de holandeses y franceses. La de aquéllos tuvo como consecuencia el arribo de los barcos de la Compañía de las Indias Occidentales a la isla de Manhattan (1626), en la desembocadura del Hudson, estableciendo una colonia para el comercio de pieles, Nueva Amsterdam, que con las posteriores de Fuerte Nassau (en el río Delaware) y Fuerte Nueva Esperanza (en el Connecticut) formaron una cuña entre las colonias inglesas. Los franceses, por su parte, desde Canadá, penetraron en los Grandes Lagos, el _Ohio y el Misisipí.
Independientemente, la colonización inglesa siguió su curso, alcanzando su punto culminante en el reinado de Carlos II (1660-85), en cuyo honor se fundó Carolina en 1663, colonia que más adelante se dividió en dos: Carolina del Norte y Carolina del Sur. También la colonia de Pensilvania surgió en esta época. William Penn, hijo de un famoso almirante cuáquero, heredó-una gigantesca faja de tierra al SE de Nueva York. Se trataba de una tierra fértil y para darle una salida al mar se le incorporó parte de la costa de Maryland.

Secuencia

Posteriormente, esta franja litoral se desgajó de Pensilvania, constituyendo la colonia de Delaware.

Otros Elementos

Además, la rivalidad colonial y mercantil entre Londres y Amsterdam provocó una guerra (1664-67) que determinaba la derrota holandesa y con ella su desplazamiento de América del Norte, quedando los ingleses, como propietarios de sus posesiones atlánticas, rebautizando a Nueva Amsterdam con el nombre de Nueva York (1664) y subdividiéndola en dos colonias: Nueva York y Nueva Jersey. Las últimas colonias inglesas en Estados Unidos de América del Norte, Georgia y Nueva Escocia, nacieron en el siglo Xvict como posiciones estratégicas. Georgia, fundada por el general lames E. Oglethorpe para refugio de gentilhombres necesitados, se la consideró baluarte frente a los españoles de Florida y los franceses, asentados ya en Luisiana (región que comprendía el valle del Misisipí); Nueva Escocia, igualmente, fue el enclave inglés limítrofe a Canadá. De esta forma la situación geopolítica de Norteamérica la constituían tres grandes bloques: uno inglés a lo largo de la costa atlántica; un segundo, francés, a través del valle del Misisipí; y un último en el Sudoeste, formado por las posesiones españolas.
2. Organización y administración. Si la acción de los españoles en sus territorios fue esencialmente evangelizadora y la de Francia movida por un interés comercial, no ocurrió lo mismo en las colonias inglesas. Hacia éstas no cesó la afluencia de inmigrantes (en medio siglo su población se cuadruplicó: de 360.000 hab. en 1713 a 1.600.000 en 1760) ingleses en principio y procedentes de las más diversas áreas después: hugonotes franceses, alemanes disidentes religiosos (mennonitas, hermanos moravos y pietistas) y nutridos contingentes de escoceses presbiterianos que habían sido expatriados de Irlanda (Scotch Irish). Todos ellos aportaron una profunda valoración del trabajo y, en general, una manifiesta tolerancia político-religiosa.Entre las Líneas En el Norte, una población mayoritaria de origen inglés conservó inalteradas las costumbres de la patria (se puede repasar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fueron éstos los auténticos yanquis (probable corrupción de una palabra india que significa inglés), con intensa religiosidad, severidad de costumbres y un profundo sentido de la independencia.
Estas colonias del Norte (Nueva Inglaterra) se fundamentaron en principio sobre la agricultura, pero la baja productividad de sus tierras obligó a una economía basada en la explotación y comercio de productos pesqueros y en la construcción y armamento de naves, concentrándose de esta forma considerables capitales.Entre las Líneas En el sector central, de población mixta, la tierra lo era todo y así surgieron grandes explotaciones agrícolas, mientras la actividad comercial se centraba en torno a Nueva York y Filadelfia.

Puntualización

Sin embargo, la zona agrícola por excelencia fue el Sur, desde Virginia a Georgia, con grandes plantaciones trabajadas por esclavos negros. Sus ciudades surgieron pequeñas y aisladas, y la estratificación social acentuó muy rígidamente las diferencias de clase. Puede considerarse un cuarto sector en la zona que se extendía por el O, unida a la cadena de los Apalaches, donde los más intrépidos (squatters) lograron establecerse libres de toda reglamentación, en continua lucha contra la naturaleza y los indios (se puede repasar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fueron estos hombres los que empujaron hacia el O los confines de las tierras civilizadas (así surgió el llamado Old West) y quienes tomaron contacto con la expansión colonial francesa en la encrucijada del Ohio, hacia 1754.
Ll constitución política de las colonias inglesas era fundamentalmente homogénea. Un gobernador representaba a la corona y reunía en su torno a un grupo de consejeros. Ante él, los colonos eran representados por un parlamento elegido a base de un sufragio restringido en función de la propiedad. Se consideraba base constitucional el axioma según el cual todo aquello que no pertenecía expresamente a alguien era propiedad del rey; teóricamente, pues, todas las colonias.Entre las Líneas En consecuencia el rey podía gobernar las colonias por separado o cederlas a individuos o sociedades. La única excepción la constituían Rhode Island y Connecticut que poseían el derecho a elegir su administración y gobernador. Las cuestiones de naturaleza estrictamente local eran reguladas por cada colonia, manteniendo el rey el derecho de veto. Si se apelaba al monarca, su Privy Council dictaba el fallo a través del Board of Trade and Plantations, organismo residente en Londres, que entendía en todos los asuntos administrativos de las colonias. Como súbditos ingleses, los colonos poseían teóricamente todos los derechos que reportaba su ciudadanía, y aunque no disfrutaban de representantes en el Parlamento británico quedaban sometidos a sus decisiones.
Por lo que respecta a las posesiones españolas, éstas se regían por las Leyes de Indias (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), cuyos principios eran los siguientes: proteccionismo económico, patriarcalismo político, asimilación de las razas indígenas y difusión del catolicismo y de la cultura española. La monarquía hispana delegaba la administración del Imperio en el Consejo de Indias (véase en esta plataforma: INDIAS, GOBIERNO DE i), cuyas decisiones eran ejecutadas en América a través de virreyes y gobernadores.Entre las Líneas En cuanto a los territorios franceses (Luisiana), muy poco poblados, se convirtieron en colonias en 1731, con dos capitales principales: Nueva Orleáns y San Lui.
3. La rivalidad colonial de las grandes potencias. La rivalidad colonial anglo-francesa se puso de manifiesto en América durante la primera mitad del siglo Xviii, y los colonos, en los que se cristalizaba una conciencia americana, comenzaron a sufrir frecuentemente las repercusiones. La incorporación al gobierno de París de todo el territorio al O de los Apalaches mermó las posibilidades de expansión de los colonos ingleses. Por ello, cuando grupos de Virginia y Pensilvania avanzaron hacia el valle del Ohio, se inició la hostilidad entre ambos grupos. Esta situación hizo crisis al estallar la guerra de Sucesión de Austria (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que en América favoreció a Francia, demostrando la ventaja de un gobierno colonial centralizado, según el modelo de la metrópoli. La paz de Aquisgrán (véase en esta plataforma: ; 1748) puso fin a la guerra en Europa, pero en América, tras el congreso de Albany, en el que tomaron parte siete de las colonias inglesas con el fin de fortalecer su posición y buscar la alianza de los indios iroqueses, continuaron las hostilidades. Los británicos intentaron sin éxito tomar Fort Dunesque (actual Pittsburgh) e invadieron Acadia (1755).
Estos hechos, unidos a la problemática política europea (inversión de alianzas) y a la cuestión colonial en la India, provocaron una conflagración definitiva, guerra de los Siete Años (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), en la que Inglaterra dirigió todos sus esfuerzos al aniquilamiento del Imperio colonial francés. Once colonias inglesas entraron en la guerra (Delaware y Georgia no quisieron participar), y aunque en los primeros momentos no contuvieron el impulso francés (toma de los fuertes Edward y ‘Villiams), adquirieron la iniciativa con la llegada de tropas regulares, delencadenando una ofensiva hacia Canadá que les daría Fort Dunesque y Louisburg (1758), el estuario del San Lorenzo, Quebec y Montreal (1759). Estos hechos, que suponían la ruptura del equilibrio colonial, obligaron a España a intervenir en el conflicto, mas la acción hispana a favor de Francia tuvo como resultado acrecentar las posesiones británicas, a las que se incorporaba Florida (1762). Por la paz de París (1763) Francia era expulsada de América del Norte, puesto que incluso el trozo de Luisiana situado al O del Misisipí tuvo que cederlo a España en compensación por la pérdida de Florida. Desde este instante, la situación colonial quedaba reducida a la dualidad hispano-inglesa. Las posesiones británicas se extendieron entonces ininterrumpidamente desde la bahía de Hudson hasta el golfo de México, a lo largo de la costa atlántica, y por el O la frontera se estableció en el Misisipí, que a su vez marcaba el límite oriental de las colonias españolas.
Los dominicos españoles conocieron en los años que corresponden al reinado de Carlos III el periodo de su mayor esplendor. A él contribuyó la creación de la Comandancia General de Provincias Internas (1769), que comprendía California, Arizona, Nuevo México y Texas, y cuyo objetivo no sólo fue constituir un núcleo defensivo frente a los ingleses, sino también impedir la penetración rusa, que desde sus puertos comerciales del norte de América amenazaba esta zona. Estas circunstancias determinaron la colonización de la Alta California, empresa en la que destacaron los religiosos franciscanos, y una serie de expediciones por el Pacífico que culminaron al alcanzar Juan Pérez la bahía de Nutka (1774), con lo que se cortaban las aspiraciones rusas de bordear la costa americana hacia el S.
4. El proceso emancipador de las colonias inglesas. Ante el peligro común, la metrópoli y las colonias británicas constituyeron un sólido bloque; sin embargo, 13 años después se consumó la ruptura. Este proceso independentista era la culminación del desarrollo políticoeconómico de las 13 colonias que chocaba decididamente con el intervencionismo de la metrópoli, evidenciado a través de una escalada de medidas que acentuaban el dominio de Inglaterra en aquellas tierras.Entre las Líneas En primer lugar, la crisis del parlamentarismo que supuso la subida al poder de Jorge 111 (1760-1820), quien apoyado en el partido tory realizó. un gobierno personal, que repercutió en las colonias con una política de exigencias que se inició con medidas tales como la prohibición de extenderse hacia el O, unas tierras por las que los colonos habían luchado.Entre las Líneas En segundo lugar, el intento de aplicar estrictamente el pacto colonial para salvar el déficit financiero de la guerra de los Siete Años, reflejado en la Revenue Act (1764), por la que se ampliaba la lista de artículos que, procedentes de las colonias o destinados a ellas, deberían pasar forzosamente por los mercados de la metrópoli y ser transportados en barcos ingleses, afectaba vitalmente a los intereses de los colonos, porque incluía artículos tales como el algodón, tabaco, azúcar y manufacturas, sobre los que se basaba su economía.Entre las Líneas En tercer lugar, con objeto de hacer contribuir a los americanos en la reconstrucción de la flota, el gobierno del ministro Granville hizo votar por el parlamento la Stamp Act (1765), que imponía una tasa a todos los documentos jurídicos y que despertó una oleada de indignación en América; los colonos reunidos en Massachusetts acordaron oponerse, alegando que, como ciudadanos británicos, no estaban obligados a satisfacer ningún nuevo impuesto sin el consentimiento de sus representantes en el parlamento, de los que carecían. Por primera vez hubo violencias, especialmente en Boston, en las que tomó parte muy activa Samuel Adams, jefe de la organización Hijos de la libertad.
En vista de la reacción colonial, el impuesto fue revocado (1766). Con el mismo fin que la Stamp Act, el ministro whig Townshend, que había sustituido al tory Granville, obtuvo del parlamento la imposición de varios derechos sobre el papel, el vidrio, el plomo y el té importados de América (Townshend Act, 1767). Las tarifas eran poco elevadas, pero a través de ellas se reivindicaba de nuevo el principio del derecho de la metrópoli a imponer tributos a sus colonias para contribuir a los gastos ocasionados en su propia defensa. Esta vez la reacción americana fue más violenta. La campaña de protesta, fomentada por los ricos plantadores del Sur y por los medios burgueses del Norte consiguió la anulación, en 1770, de las tasas de 1767, excepto el impuesto de tres pennies sobre el té.

Puntualización

Sin embargo, esta vez las concesiones no fueron suficientes. Las luchas anteriores con Francia, las distensiones con la metrópoli, el alto nivel económico alcanzado y la aparición de una minoría intelectual rectora (Franklin, Adams, Jefferson, Washington), inspirados en las doctrinas de Locke, los enciclopedistas y Paine, habían contribuido a la formación de un espíritu americano, que se estaba transformando en nacionalismo. Y en un clima de abierta rebelión tuvo lugar el incidente denominado Boston Tea party (2 oct. 1773); varios vecinos de Boston disfrazados de indios, asaltaron por sorpresa tres navíos británicos anclados en el puerto y arrojaron al agua su cargamento de té. A pesar de su carácter anecdótico, este acto precipitó la ruptura definitiva, y el gobierno de lord North, con el apoyo de Jorge III, declaró rebeldes a los americanos y dispuso como represalia el cierre del puerto de Boston (1 jun. 1774) y la ocupación de la ciudad con destacamentos militares.
Las restantes colonias se solidarizaron con la rebeldía de Boston, motivando la reunión de un Congreso Continental en Filadelfia (5 sept. 1774), en el que participaron 12 colonias, por la abstención de Georgia.Entre las Líneas En esta asamblea dominaron las tendencias radicales y se votó la Declaration of Rights and Grievances (Declaración de derechos y agravios), en la que se afirmaban, de modo categórico, los principios políticos en que se fundamentaba la oposición de las colonias. Un segundo congreso continental, también en Filadelfia (4 jul. 1776, fecha conmemorada como fiesta nacional en Estados Unidos de América del Norte) acordó proclamar la Declaración de Independencia. Este documento, elaborado por Thomas Jefferson (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), recogía todos los principios formulados en la Declaración de derechos: que los hombres han recibido del Creador unos derechos inalienables que los sitúan en un plano de igualdad; la finalidad de los Gobiernos es garantizar estos derechos; cuando el Gobierno no los garantiza, está justificada la rebelión; las colonias americanas constituyen un Estado libre e independiente, con un ejército propio, del que fue nombrado general en jefe un miembro del Congreso, George Washington (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).
5. La lucha por la independencia. Las operaciones militares se iniciaron con los triunfos americanos en Lexington y Brunker (1775), que permitieron reconquistar Boston y Nueva York.

Puntualización

Sin embargo, el ejército inglés del general Howe se adueñó de Filadelfia, refugiándose el Congreso en Baltimore. Poco después (14 oct. 1777), los americanos, al mando del general Gates, obligaron a capitular en Saratoga a las fuerzas del inglés Burgoyne. Saratoga tuvo trascendentales repercusiones, puesto que desde el inicio del levantamiento los americanos comprendieron que no triunfarían sin el apoyo militar y financiero de las potencias europeas enemigas de Inglaterra, en especial Francia, la vencida de 1763. Benjamín Franklin (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) fue a París como enviado especial. El ministro Vergennes se mostró dispuesto a apoyar la revolución americana, favoreciendo el contrabando de armas, organizado por el poeta Beaumarchais (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), y el envío de voluntarios, entre ellos un grupo de oficiales al mando de M. J. La Fayette (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Otras negociaciones captaron para la política americana al conde de Aranda (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), puesto que España mantenía tirantes relaciones con Inglaterra por la cuestión de las Malvinas (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).
En estas circunstancias llegó a Europa la noticia de Saratoga, acelerando la firma de un tratado entre Francia y las colonias independizadas (febrero 1778), al que se unieron España y Holanda, desencadenándose una guerra internacional, en la que los ingleses, pese a ocupar las Carolinas y Charleston, fueron vencidos definitivamente en Yorktown (19 oct. 1781), donde capituló el ejército británico del general Cornwallis. Este fracaso quebró la voluntad de resistencia de Inglaterra, y en la paz que se firmó en París y Versalles (1783), Jorge 111 reconoció la independencia de las colonias y con ella el triunfo de la ideología revolucionaria y la voluntad nacional frente a la legitimidad. Como consecuencia de esto, Florida fue devuelta a España, que a su vez entregó Luisiana a Francia.
La Ley de Confederación promulgada por el congreso en 1778 fue la primera tentativa para construir un bloque político homogéneo, pero no dio resultado, pues las 13 colonias se habían dado, como Estados independientes, Constituciones propias. Los intentos que se sucedieron para dar una forma política a los jóvenes territorios independientes se vieron obstaculizados por los antagónicos pareceres de los dos partidos constituidos: los republicanodemocráticos, partidarios de conservar la independencia política y administrativa de cada Estado; y los federalistas, que propugnaban un Gobierno centralizado. El acuerdo entre ambos grupos tomó forma en una reunión (Filadelfia 1787) a la que asistieron 55 delegados de todos los Estados, menos Rhode Island.Entre las Líneas En ella se promulgó la Constitución estadounidense, que entró en vigor el 4 mayo 1789. La carta constitucional, recogiendo los ideales de los enciclopedistas y liberales europeos, basaba sus principios en la autonomía de los Estados, en la unidad esencial de la Federación y en la completa separación de los poderes legislativo, judicial y ejecutivo (véase en esta plataforma: ic). El primer presidente fue George Washington, al que se reconoció como neutral respecto a los partidos señalados, y su Gobierno lo compusieron el general Knox como secretario de Guerra; Randolph, secretario de Justicia; Jefferson (notorio republicano-demócrata), secretario de Estado; y el federalista Hamilton, secretario del Tesoro.
6. De la independencia a la democracia.[rtbs name=”democracia”] En las actividades de la nueva República, desde su independencia hasta la guerra civil (1861), se pueden distinguir dos periodos. El primero, que abarca las presidencias de Washington, Adams, Jefferson y Madison, supone no sólo la reconstrucción nacional y un claro progreso interno, que permite el engrandecimiento del territorio, sino también una política internacional en la que se mantiene el neutralismo en los conflictos europeos a la vez que relaciones bélicas y de paz con Inglaterra. El segundo, desde Madison a Lincoln, está presidido por el aislacionismo, en cuanto al exterior, y por la formación de dos posiciones, basadas en diferencias socio-económicas o políticas, entre el norte y el sur, que se radicalizan a medida que la Unión incorpora nuevos Estados.
G. Washington, frente a las dificultades de la posguerra y las opiniones de los partidos, se inclinó hacia la línea federalista, procuró consolidar la unidad en el interior y acometió la reconstrucción nacional con decisión. Para ello se creó el distrito de Columbia (1791) en Maryland, destinado a albergar la capital federal: Washington; un Banco federal, una moneda (el dólar); y se impusieron tarifas aduaneras con las que se impulsó la industria y el comercio interno, favorecido por el aumento de población y el reconocimiento de nuevos Estados: Vermont, Kentucky y Tennessee.Entre las Líneas En el exterior abrieron las relaciones con Inglaterra y se mantuvo la neutralidad en el conflicto que estalló en Europa tras la muerte de Luis XVI, pese a la oposición republicana encabezada por Jefferson.Entre las Líneas En 1792, la reelección de Washington supuso una continuidad política, que cobró forma al concluirse el tratado de Jay, de amistad y comercio con Londres (1795), con el consiguiente incremento del comercio de Estados Unidos de América del Norte, que alcanzó el Mediterráneo y el Báltico, y la ruptura con el Directorio francés.
La oposición republicana a G. Washington no impidió que accediese a la presidencia federalista John Adams (1796), quien obligado por un estado de guerra no declarada con Francia, amplió el Gobierno creando un nuevo secretariado, el de Marina, confiado a G. Washington.Entre las Líneas En política interior, ante la creciente oleada de inmigración, apoyó ante el congreso dos leyes: la Alient Act y la Sedition Act. La primera tendía a limitar la inmigración, decretando que cada Estado podía admitir o expulsar a los inmigrantes con independencia de los demás; la segunda fijaba las penas con que se castigaría cualquier atentado al Congreso o al presidente.
Las elecciones de 1801 dieron la victoria al demócratarepublicano Thomas Jefferson (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), cuya política, durante sus dos mandatos, evolucionó, sin embargo, hacia el federalismo.

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Otros Elementos

Además, la neutralidad mantenida en las guerras napoleónicas supuso una fuente de prosperidad económica hasta el punto que, en 1801, pudo comprarse a Francia la Luisiana por 15 millones de dólares (en conjunto Luisiana se extendía desde el Misisipí a las Montañas Rocosas y desde el golfo de México a Canadá). Así, y tras el viaje de exploración de Lewis y Clark (1804-06), este pueblo tuvo por primera vez una exacta impresión de las gigantescas dimensiones de su patria, a la que en 1804 se sumó un Estado más: Ohio.Si, Pero: Pero en 1806 el bloqueo continental impulsó a Inglaterra a secuestrar buques de Estados Unidos de América del Norte asestando un golpe mortal al comercio estadounidense de ultramar. Para resolver la situación, Jefferson prohibió todo comercio exterior (Embargo Act, 1807).
El presidente James Madison (1809-17) liberalizó las exportaciones excepto para Inglaterra, derogando (1811) la Embargo Act, y si bien supo frenar el belicismo de los War Hawks (ala radical del partido republicano-democrático), que aspiraban a conquistar Canadá, fue arrastrado (1812) a un conflicto con Gran Bretaña (ante la oposición de los Estados del Norte, que amenazaron con proclamar una República independiente) a causa del apoyo prestado por Inglaterra a la revuelta del jefe indio Tucusman, en Indiana. Los ingleses incendiaron Washington (agosto 1814), y la única victoria estadounidense la consiguió el general Andrew Jackson, en Nueva Orleáns, después de haberse firmado la paz en Ginebra (24 dic. 1814) sobre el statu quo ante.
La paz fomentó el desarrollo del comercio, la industria y la inmigración, en tan alto grado que el Gobierno de la Unión pagó todos los gastos de la guerra con sus derechos de aduanas. También, se incorporaron a la Unión nuevos Estados: Luisiana (1812), Indiana (1816), Misisipí (1817), Illinois (1818), Alabama (1819) y Florida (1820), por la que se pagó a España 5 millones de dólares. El florecimiento económico de la época procuró a la presidencia de lames Monroe (véase en esta plataforma: ; 1817-25) el calificativo de Era of good feelings (era de los buenos sentimientos).

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Detalles

Los acontecimientos suscitados en América Central y del Sur, en los que se perfilaron evidentes intereses intervencionistas europeos, obligó a Monroe a modificar la política exterior de Estados Unidos de América del Norte, iniciándose así un periodo de aislamiento continental (doctrina Monroe, 1823). No obstante este aislacionismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), continuó el progreso económico y la afluencia de inmigrantes, hechos que democratizaron la política interior. Ello puede apreciarse en el proceso de adopción del sufragio universal, que se estableció, por primera vez, en los Estados situados al O de los Alleghanys y luego se introdujo en los viejos Estados del Atlántico (Connecticut, 1816; Masachusetts, 1820; Nueva York, 1826), de forma que, a mediados de siglo, el Norte y los nuevos Estados del Oeste eran fundamentalmente democráticos, mientras que en el Sur la aristocracia terrateniente mantenía sus tradicionales prerrogativas. Esta diferencia se perfiló en los partidos políticos, cuyo problema esencial era valorar el poder del Gobierno federal y el de los Estados. El partido federalista dejó de existir, y el demócrata, que abogaba por la soberanía de los Estados, cobró nueva fuerza. A su vez, el antagonismo se hizo patente también en la estructuración económico-social, radicalizando las diferencias entre Norte y Sur. [rbts name=”historia”]

Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre historia moderna y contemporánea de los Estados Unidos de américa del norte en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Ediciones Rialp, 1991, Madrid, España

Véase También

Bibliografía

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