Ideas Políticas
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Ideas Políticas
[rtbs name=”politicas”]Describe la enciclopedia Rialp, sobre ideas políticas lo siguiente:Etimológicamente «política» deriva de las voces griegas polis, politeia, política y politiké. Aproximadamente, estos términos podrían traducirse por: la ciudad y el conjunto de ciudadanos que la integran, la Constitución política, las cosas política y el arte de la política.La antigüedad del concepto, su amplitud, el uso que del mismo se ha hecho a lo largo de los siglos, su traslación a realidades absolutamente diferentes de la originaria, etc., dificultan su aprehensión y su delimitación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Las definiciones suministradas por las obras de los estudiosos de la política, de historiadores y filósofos no son coincidentes en la mayoría de los casos.
Pormenores
Las acepciones se han multiplicado. Hoy día es muy frecuente utilizar expresiones como política de salarios, política del primer ministro, política educativa, política social, etc.
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El prof. R. Aron, en un intento por aportar cierto orden al caos de significados atribuidos a la política, ha señalado hasta tres equívocos fundamentales a la hora de entender el vocablo en cuestión: a) El derivado de que la palabra francesa politigue traduce los términos ingleses policy y politics, que significan respectivamente programa o plan de acción y «dominio en el cual rivalizan o se oponen diversos planes de acción».
b) El resultante de que el término «política» designa simultáneamente la actividad, fenómeno e institución política y el conocimiento y estudio de las mismas. Ciertamente que, como indica R. Aron, la «conciencia de la realidad forma parte de la misma realidad», pero, en cualquier calo, es aconsejable precisar el sentido en el que se usa el término para evitar confusiones. c) El dimanante de que «la política designa no solamente un sector parcial del conjunto social, sino también un aspecto que engloba a toda la colectividad» (véase en la bibliografía de esta entrada 26).
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Ante esta variada gama de obstáculos que surgen al abordar nuestro tema, consideramos que parece lo más conveniénte afrontar el estudio de las ideas política remontándonos a sus orígenes y trazando su evolución a través del tiempo. A este respecto, sin embargo, hay que señalar que nuestro análisis vendrá limitado al contexto de la tradición occidental y que, por otra parte, iniciamos nuestra exposición condicionados por un determinado enfoque de la política: el que la contempla fundamentalmente como actividad humana de base social tendente a conciliar la diversidad de intereses de una comunidad mediante el ejercicio de poder (en sentido amplio).
La política y los griegos
Las doctrinas de Platón (véase esta voz en la plataforma digital) y Aristóteles (véase esta voz en la plataforma digital) constituyen el comienzo de nuestra tradición de pensamiento político. Lo que hoy denominamos política está determinado en gran parte por el conjunto de elaboraciones doctrinales que se nos han transmitido desde la Antigüedad y, en particular, desde los griegos de la época clásica.
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«La política, para los griegos, abarcaba todos los fenómenos estatales (de la ciudad-Estado), tanto las instituciones como las actividades» (C. Ollero, véase en la bibliografía de esta entrada 90).
Puntualización
Sin embargo, los griegos ciudadanos, participantes en el quehacer y la teoría política, eran en realidad solo un sector de la población. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En determinadas coyunturas, los esclavos y metecos llegaron a constituir más del 50% del total de la población. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Estas capas sociales se hallaban completamente marginadas de las tareas y, por supuesto, del filosofar políticos. Como ha escrito 1. M. Hernández-Rubio Cisneros: «la política real y la Ciencia política fueron en el mundo antiguo -…, Grecia,…- una dominación de las clases de ‘propietarios’ de las fuentesagrarias de producción… con una organización divinizada del poder político, y una ideología conservadora del status de dominio…» (véase en la bibliografía de esta entrada 14).
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Apuntado ya, someramente, el carácter limitado de la actividad y teoría política entre los griegos, podemos interrogarnos ahora sobre otras facetas con el fin de clarificar nuestro concepto, y nuestras posteriores perspectivas. Así, política ej., ¿qué lugar ocupa la política en la jerarquía del conocimiento humano?, ¿cuál es su naturaleza? ¿Qué fines debe perseguir?M. Prélot, siguiendo a Aristóteles, responde a la primera cuestión afirmando que la política es la ciencia soberana, ya que su objeto, la ciudad-Estado, comprende todas las actividades humanas, las cuales son reguladas por aquélla. «La política, en palabras de Aristóteles, determina cuáles son las ciencias necesarias en las ciudades y cuáles las que el ciudadano debe aprender y hasta dónde». La política se nos aparece, de este modo, como ordenadora de la comunidad de vida griega.Si, Pero: Pero toda ordenación se realiza con una finalidad, y siendo la ciudad-Estado la comunidad de varias aldeas que existe «para vivir bien» (pasaje 1252b, de La Política de Aristóteles), la política se dirige a la consecución de ese vivir bien, de la felicidad, que consiste, en la filosofía griega, en la acomodación de las acciones humanas a la virtud.
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En consecuencia, la meta de la política es la virtud y el mejor orden político, el que permite el desarrollo de la virtud y establece los medios para lograrla.Entre las Líneas En este sentido, la aportación de Platón «es también, fundamentalmente, Ética política y Metafísica política (en cuanto que) la cuestión predominante de su República (es) la del Estado ideal, moralmente mejor» (H. Heller, véase en la bibliografía de esta entrada 31).
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De lo expuesto se infiere que la política entre los griegos fue básicamente filosofía política. Sin desconocer otros ángulos de enfoque (los que consideraban la política como una técnica para hacerse con el poder, y los propios atisbos sociológicos de Aristóteles) hay que admitir, con L. Strauss, que «la pregunta que marca la pauta de toda la filosofía clásica es cuál de los regímenes concretos… es el mejor y, en último término, cuál es el sistema más perfecto» (véase en la bibliografía de esta entrada 45). Y es que en Grecia la filosofía política no fue distinta de la ciencia política: el conocimiento sobre lo político implicaba necesariamente cuestionarse acerca del mejor gobierno, de los mejores medios para alcanzarlo, del orden político justo e injusto.
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Ideas Políticas
[rtbs name=”politicas”]Describe la enciclopedia Rialp, sobre ideas políticas, lo siguiente:La evolución posterior
La unión de elementos éticopolíticos característica de la polis griega se transforma principalmente, bajo el influjo del cristianismo, en una delimitación entre un sector teológico (o metafísico) y otro político que aparece como subordinado a aquél, hacia el que debe tender.Entre las Líneas En este contexto, puede afirmarse que el «platonismo cubre una extensión mucho más amplia que la historia griega; incluye también el entero mundo clásico y el mundo medieval, en cuanto que delinea un dúplice esquema ideal que sobrevive hasta los albores del mundo moderno; por una parte, el dualismo fundamental entre empiria e idealismo y, por otra, la tendencia del mundo a adecuarse al ultramundo» (U. Cerroni, véase en la bibliografía de esta entrada 142).
Aspectos Adicionales
Toda la serie de controversias que, durante siglos, se debatieron en torno a las pretensiones del poder espiritual y del poder temporal, del papado y del imperio, hay que contemplarlas, precisamente, contra ese telón de fondo (V. MEDIA, EDAD I-III).
Maquiavelo
Con el Renacimiento, la construcción medieval de la doble autoridad del Papa y del Emperador se viene abajo. «El moderno Estado soberano nace de la lucha de los príncipes territoriales para la consecución del poder absoluto dentro de su territorio, contra el Emperador y la Iglesia en lo exterior, y contra los poderes feudales organizados en estamentos, en lo interior» (H. Heller, o. c. 34). Es el momento histórico de la aparición y consolidación de los Estados nacionales: España, Francia, Inglaterra, que supone necesariamente una nueva forma de concebir y actuar la política. [rtbs name=”introduccion-a-la-politica”]Ésta pasa a ser considerada como la lucha por la adquisición del poder y la conservación e incremento del mismo.
Aspectos Adicionales
La separación entre elementos morales y políticos, que latía en el fondo de las concepciones medievales de la política, se materializa ahora. La importancia de la obra de Maquiavelo (véase esta voz en la plataforma digital) reside en haber interpretado el curso del proceso histórico político, reflejando el final del sometimiento de la política a consideraciones morales, el nacimiento de los modernos Estados y el predominio que en ocasiones alcanza el egoísmo en el vivir social. Desde una perspectiva epistemológica ello va a conducir al surgir de la política como disciplina no filosófica sino descriptiva, con propio objeto, e independiente de «ordenaciones normativas como la moral o la jurídica».
De Hobbes a la Revolución francesa
La actitud empirista (véase empirismo) de Maquiavelo hacia la política constituye un hito en el camino hacia posturas más analíticas, en la comprensión de los fenómenos políticos y una muestra del espíritu que domina la época (el Renacimiento). De otra parte, esa evolución junto con la dura experiencia de las guerras religiosas, hace que caigan por tierra las concepciones legitimistas a tenor de las cuales el poder (véase esta voz en la plataforma digital) público era considerado como emanación directa de la divinidad. La justificación del poder político del Estado precisa entonces de otros argumentos.
Aspectos Adicionales
Este cambio en la concepción del mundo y de la vida acontece al mismo tiempo que se producen grandes transformaciones en la estructura económica, que acaban por destruir los remanentes del feudalismo. Los grandes descubrimientos geográficos, la subsiguiente aparición de nuevos mercados, la intensificación de los intercambios de todo tipo y el consecuente florecimiento de la industria modifican la organización del trabajo y las relaciones humanas.Entre las Líneas En este ámbito, el cambio fundamental consiste en la desaparición de los vínculos personales característicos del sistema feudal y su sustitución por relaciones materializadas por efecto de la conversión del trabajo del hombre en una mercancía enajenable.
Aspectos Adicionales
En una sociedad del tipo de la que se estaba constituyendo, cuyo motor era el individualismo asentado en los derechos de propiedad privada y libertad contractual, los intereses resultaban en gran parte conflictivos y disgregadores. De ahí que Hobbes (véase esta voz en la plataforma digital) la considerara como una lucha de todos contra todos («homo homini lupus») y postulara la necesidad de un soberano para mantener a cada uno dentro de los límites de una competencia pacífica. El encargado de llevar a cabo esta ordenación, posibilitando la paz y el disfrute del bienestar derivado de la propiedad libremente disponible, es el Estado (véase esta voz en la plataforma digital): «La misión del soberano… consiste… en procurar la seguridad del pueblo… Por seguridad no se entiende solamente la simple preservación de la vida, sino también el cuidado de todas las otras satisfacciones («contentments») que cada hombre consiga mediante un trabajo honrado» (Hobbes, Leviathan, ed. Harmondsworth, Middlesea 1968, 376). Aunque las conclusiones a que Hobbes llega son claramente absolutistas, las premisas de susistema le convierten, como ha señalado Jürgen Habermas, en el fundador del liberalismo (véase esta voz en la plataforma digital).
Aspectos Adicionales
Formado igualmente en la tradición del individualismo propietario, Locke (véase esta voz en la plataforma digital) parte también de las imágenes del «estado de naturaleza» y del pacto social, pero modifica sustancialmente la visión absolutista del gobierno de la sociedad. Sobre la base de considerar que los hombres en estado natural son relativamente pacíficos y gozan de libertad e igualdad, la constitución de una sociedad política no tiene ya como finalidad primordial la preservación de la vida, sino, más bien, la defensa de la propiedad para disfrutar de la misma en paz y seguridad. Para ello, basta con sancionar legalmente los derechos de origen pre-contractual. Eliminada la amenaza de disolución de la comunidad que suponía la idea de la guerra de todos contra todos, la concepción del poder soberano productor del orden, con derecho a disponer de su sucesión, cede el paso a una concepción limitadora de poder político: «El poder legislativo supremo… no es ni puede ser un poder absolutamente arbitrario sobre las vidas y los bienes de las personas…Entre las Líneas En segundo lugar, la autoridad suprema o poder legislativo… está obligada a dispensar la justicia y a señalar los derechos de los súbditos mediante leyes fijas y promulgadas, aplicadas por jueces señalados y conocidos…Entre las Líneas En tercer lugar, el poder supremo no puede quitar a hombre alguno parte de su propiedad sin su consentimiento» (Locke, Ensayo sobre el Gobierno civil, Madrid 1969, 101, 103, 105, 106).
Aspectos Adicionales
Esta delimitación del poder supremo, así como la introducción del mecanismo de la división de poderes, que posteriormente desarrollaría Montesquieu (véase esta voz en la plataforma digital), son expuestas por Locke con la pretensión de que el individuo se vea protegido frente a posibles arbitrariedades de la autoridad. La política adquiere entonces el carácter de una actividad necesaria, pero instrumental y restringida. La autonomía privada puede, de este modo, desarrollarse como una esfera que aparece aislada frente a los poderes públicos; pero se trata, en cualquier caso, de la autonomía de los propietarios, de la clase burguesa.
Aspectos Adicionales
La base de la participación política que en la doctrina de Locke aparece circunscrita a la burguesía, es ampliada por la formulación de Rousseau (véase esta voz en la plataforma digital), al radicalizar el pensamiento político-liberal proclamando el principio de la soberanía popular y afirmando el primado de la libertad sobre la seguridad. La libertad (véase esta voz en la plataforma digital) para Rousseau es el más preciado de los bienes, y el modo de conseguirlo es someterse a la voluntad general o voluntad de ser libre, que consiste en «la manifestación de la voluntad política del pueblo reunido»: «Cada uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general, y recibe colectivamente a cada miembro como parte indivisible del todo. Cada asociado (véase qué es, su concepto jurídico; y también su definición como “associate” en derecho anglo-sajón, en inglés) se une a todos y no se une a nadie en particular; de esta forma no obedece a nadie más que a sí mismo y permanece libre como antes» (El contrato social, Madrid 1966, 21-22).
Las ideas de Locke, Montesquieu y Rousseau jugaron un papel importante en la Revolución francesa (véase esta voz en la plataforma digital), que trató de materializar los ideales de libertad e igualdad absolutas que habían permeado sus teorías, en particular la de Rousseau. Quizá por ello pueda decirse que la Revolución francesa «marca el fin de la filosofía política jurídico-natural, pasando a ocupar su lugar la filosofía de la historia, o la introducción de la historia en los problemas políticos» (Ljubomir Tadié, véase en la bibliografía de esta entrada 50) (v. MODERNA, EDAD 1-III).
La política desde la perspectiva de la sociedad
A partir de la Revolución francesa el estudio de las circunstancias históricas concretas reemplazó a la especulación iusnaturalista de los s. xvii y xviii. La obra de Hegel (véase esta voz en la plataforma digital) refleja ya el cambio del análisis formal de la política al análisis sociológico. Como ha apuntado Marcuse, aunque Hegel haga derivar «todas las realidades económicas y sociales de la idea, la idea hegeliana está concebida en función de estas realidades y está en todo momento signada por ellas» (Razón y revolución, Madrid 1971, 183).Entre las Líneas En este sentido, Hegel es un producto de su tiempo, del momento histórico en que el proceso de formación de la sociedad civil está llegando al final, y precisamente a causa de ello toda su construcción teórico-política se fundamenta en esa sociedad civil, a la que considera incapaz de alcanzar, por sí misma, «una verdadera unidad y libertad».
Aspectos Adicionales
La construcción política hegeliana es una tentativa de establecer un puente entre lo racional y lo real, entre el deber ser y el ser, y su eje central es la consideración del Estado como la institución adecuada para conseguir esa unión entre lo universal y lo particular. «En suma, para Hegel, el Estado es la esfera en la que el hombre es objetivamente libre y se sabe libre: lo que se consigue mediante la representación, por oposición a cualquiera otra concepción de la vida política;… El Estado garantiza la libertad que se manifiesta espontánea y subjetivamente en la vida económica y privada, y hace que se convierta en una verdadera libertad» (1.-Y. Calvez, véase en la bibliografía de esta entrada 93).
Aspectos Adicionales
La crítica de Marx (véase esta voz en la plataforma digital) a Hegel consiste en decir que éste ignora la realidad de las cosas y que su razonamiento es incorrecto en cuanto que transforma a los sujetos (la familia y la sociedad civil) en predicados y viceversa: El Estado aparece como sujeto, cuando en realidad -afirma Marx- el Estado «no puede existir sin las bases de la familia y de la sociedad civil». Frente a esta posición, Marx parte de un análisis de las realidades situadas en una coyuntura histórica determinada, saltando de la filosofía a la historia económica, y muestra cómo la realidad de su tiempo revela una clara escisión entre los modos de vida civil y político que resulta del todo incornpatible con la idea de una verdadera comunidad o Estado entendido hegelianamente. Desenmascarado el ilusorio carácter general -por lo conciliador- del Estado político producto de la revolución burguesa, Marx dirige su atención hacia la esfera de la sociedad.Entre las Líneas En este contexto, Marx considera que la única posibilidad de superar la escisión político-social estriba en una «revolución social», obra de la clase «radicalmente esclavizada»: el proletariado (la clase obrera industrial; el término pasó a ser de uso general después de que se popularizara en los escritos de Karl Marx) (véase esta voz en la plataforma digital). A partir de ese momento, Marx centra sus esfuerzos en el estudio de la sociedad y de sus estructuras económicas. Es el paso de la política a la economía, del que resultará la concepción materialista de la historia y la visión de la política como un epifenómeno del modo de producción de la vida material o, en otros términos, la sociologización de la política.
Aspectos Adicionales
Las conclusiones del pensamiento político de Marx, equiparables, en última instancia, a las fórmulas de SaintSimon (véase esta voz en la plataforma digital) y Engels (véase esta voz en la plataforma digital) sobre la sustitución del gobierno de los hombres por la administración de las cosas -es decir, la superación de la política como tal-, cierran, en cierto modo, el ciclo de la evolución del pensamiento político occidental. Como ha sostenido Hannah Arendt (a quien vamos a seguir en esta última parte de la exposición), las tesis marxianas de la desaparición del Estado (de la política) y de la abundancia derivada de un tremendo desarrollode las fuerzas productivas que aseguraría a cada hombre una gran cantidad de tiempo libre «reproducen los caracteres de la ciudad-Estado ateniense que sirvió de modelo a Platón y Aristóteles».Entre las Líneas En efecto, la «polis funcionaba sin división entre gobernantes y gobernados, no era un Estado conforme a las definiciones tradicionales de las formas de gobierno… Los ciudadanos lo eran en la medida en que disponían de tiempo libre, en la medida en que poseían esa liberación del trabajo que Marx predice el porvenir» (véase en la bibliografía de esta entrada 30-31). Sólo que, en Marx, que se mueve en la línea del monismo hegeliano, se produce una absorción (véase su concepto jurídico) del hombre en la sociedad mucho más radical y funesta de las conocidas en anteriores épocas de la historia.
Aspectos Adicionales
El problema que la política plantea -como el breve panorama trazado pone de relieve- es el de las relaciones entre individuo (véase esta voz en la plataforma digital) y sociedad (véase esta voz en la plataforma digital) y, por tanto, el de los fines mismos del ser humano. La política es, en ese sentido, inseparable de la antropología: ver Hombre; Persona. Ver también: Platón; Aristóteles; Cicerón; Estoicos; Polibio; Ambrosio. San; Agustín, San; Cristiandad Medieval- (en Media, Edad L]); Tomás de Aquino, Santo; Egidio Romano; Ockham, Guillermo De; Marsilio de Padua; Cusa, Nicolás De; Humanismo; Renacimiento; Maoulavelo y Maquiavelis,,io; Bodino; Horbes, Thomas; Absolutismo; Suárez, Francisco De; Vitoria, Francisco De; Bacón, Francis; Locke, Iohn; Montesouieu, Charles-louis de Secondat; Rousseau; Humi, David; Ilustración; Despotismo Ilustrado; Optimismo; Pesimismo; Burke, Edmund; Hegel, Georg Wilhem; Idealismo; Marx y Marxismo; Engels, Friedrich, Socialismo; Lenin y Leninismo; Comunismo; Fabianismo: Cartismo; Anarquismo; Bakunin, Milail Alexandrovich; Lasalle, Ferm Nand; Social Democracia; Corporativismo; Cooperativismo; Capitalismo; Liberalismo; Tocqueville, Alexis De; Nacionalismo; Individualismo; de Bonald, Louis; Crocf., Benede’lto; Fascismo; Nacionalsocialismo; Primo de Rivera, Jose Antonio; Redondo Ortega, Onísimo; Ideologías, Política Económica; Política Social; Etcétera.
Ideas Políticas en Relación a Política
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] Etimológicamente «política» deriva de las voces griegas polis, politeia, política y politiké. Aproximadamente, estos términos podrían traducirse por: la ciudad y el conjunto de ciudadanos que la integran, la Constitución política, las cosas política y el arte de la política.
La antigüedad del concepto, su amplitud, el uso que del mismo se ha hecho a lo largo de los siglos, su traslación a realidades absolutamente diferentes de la originaria, etc., dificultan su aprehensión y su delimitación. Las definiciones suministradas por las obras de los estudiosos de la política, de historiadores y filósofos no son coincidentes en la mayoría de los casos.
Pormenores
Las acepciones se han multiplicado. Hoy día es muy frecuente utilizar expresiones como política de salarios, política del primer ministro, política educativa, política social, etc.
El prof. R. Aron, en un intento por aportar cierto orden al caos de significados atribuidos a la política, ha señalado hasta tres equívocos fundamentales a la hora de entender el vocablo en cuestión:
a) El derivado de que la palabra francesa politigue traduce los términos ingleses policy y politics, que significan respectivamente programa o plan de acción y «dominio en el cual rivalizan o se oponen diversos planes de acción».
b) El resultante de que el término «política» designa simultáneamente la actividad, fenómeno e institución política y el conocimiento y estudio de las mismas. Ciertamente que, como indica R. Aron, la «conciencia de la realidad forma parte de la misma realidad», pero, en cualquier calo, es aconsejable precisar el sentido en el que se usa el término para evitar confusiones.
c) El dimanante de que «la política designa no solamente un sector parcial del conjunto social, sino también un aspecto que engloba a toda la colectividad» (o. c. en bibl. 26).
Ante esta variada gama de obstáculos que surgen al abordar nuestro tema, consideramos que parece lo más conveniénte afrontar el estudio de las ideas política remontándonos a sus orígenes y trazando su evolución a través del tiempo. A este respecto, sin embargo, hay que señalar que nuestro análisis vendrá limitado al contexto de la tradición occidental y que, por otra parte, iniciamos nuestra exposición condicionados por un determinado enfoque de la p.: el que la contempla fundamentalmente como actividad humana de base social tendente a conciliar la diversidad de intereses de una comunidad mediante el ejercicio de poder (en sentido amplio).
1. La política y los griegos. Las doctrinas de Platón (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y Aristóteles (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) constituyen el comienzo de nuestra tradición de pensamiento político. Lo que hoy denominamos política está determinado en gran parte por el conjunto de elaboraciones doctrinales que se nos han transmitido desde la Antigüedad y, en particular, desde los griegos de la época clásica.
«La política, para los griegos, abarcaba todos los fenómenos estatales (de la ciudad-Estado), tanto las instituciones como las actividades» (C. Ollero, o. c. en bibl. 90).
Puntualización
Sin embargo, los griegos ciudadanos, participantes en el quehacer y la teoría política, eran en realidad sólo un sector de la población.Entre las Líneas En determinadas coyunturas, los esclavos y metecos llegaron a constituir más del 50% del total de la población. Estas capas sociales se hallaban completamente marginadas de las tareas y, por supuesto, del filosofar políticos. Como ha escrito 1. M. Hernández-Rubio Cisneros: «la política real y la Ciencia política fueron en el mundo antiguo -…, Grecia, …- una dominación de las clases de `propietarios’ de las fuentesagrarias de producción… con una organización divinizada del poder político, y una ideología conservadora del status de dominio…» (o. c. en bibl. 14).
Apuntado ya, someramente, el carácter limitado de la actividad y teoría política entre los griegos, podemos interrogarnos ahora sobre otras facetas con el fin de clarificar nuestro concepto, y nuestras posteriores perspectivas. Así, política ej., ¿qué lugar ocupa la política en la jerarquía del conocimiento humano?, ¿cuál es su naturaleza? ¿Qué fines debe perseguir?M. Prélot, siguiendo a Aristóteles, responde a la primera cuestión afirmando que la política es la ciencia soberana, ya que su objeto, la ciudad-Estado, comprende todas las actividades humanas, las cuales son reguladas por aquélla. «La política, en palabras de Aristóteles, determina cuáles son las ciencias necesarias en las ciudades y cuáles las que el ciudadano debe aprender y hasta dónde». La política se nos aparece, de este modo, como ordenadora de la comunidad de vida griega.Si, Pero: Pero toda ordenación se realiza con una finalidad, y siendo la ciudad-Estado la comunidad de varias aldeas que existe «para vivir bien» (pasaje 1252b, de La Política de Aristóteles), la política se dirige a la consecución de ese vivir bien, de la felicidad, que consiste, en la filosofía griega, en la acomodación de las acciones humanas a la virtud.
En consecuencia, la meta de la política es la virtud y el mejor orden político, el que permite el desarrollo de la virtud y establece los medios para lograrla.Entre las Líneas En este sentido, la aportación de Platón «es también, fundamentalmente, Ética política y Metafísica política (en cuanto que) la cuestión predominante de su República (es) la del Estado ideal, moralmente mejor» (H. Heller, o. c. en bibl. 31).
De lo expuesto se infiere que la política entre los griegos fue básicamente filosofía política. Sin desconocer otros ángulos de enfoque (los que consideraban la política como una técnica para hacerse con el poder, y los propios atisbos sociológicos de Aristóteles) hay que admitir, con L. Strauss, que «la pregunta que marca la pauta de toda la filosofía clásica es cuál de los regímenes concretos… es el mejor y, en último término, cuál es el sistema más perfecto» (o. c. en bibl. 45). Y es que en Grecia la filosofía política no fue distinta de la ciencia p.: el conocimiento sobre lo político implicaba necesariamente cuestionarse acerca del mejor gobierno, de los mejores medios para alcanzarlo, del orden político justo e injusto.
2. La evolución posterior. La unión de elementos éticopolíticos característica de la polis griega se transforma principalmente, bajo el influjo del cristianismo, en una delimitación entre un sector teológico (o metafísico) y otro político que aparece como subordinado a aquél, hacia el que debe tender.Entre las Líneas En este contexto, puede afirmarse que el «platonismo cubre una extensión mucho más amplia que la historia griega; incluye también el entero mundo clásico y el mundo medieval, en cuanto que delinea un dúplice esquema ideal que sobrevive hasta los albores del mundo moderno; por una parte, el dualismo fundamental entre empiria e idealismo y, por otra, la tendencia del mundo a adecuarse al ultramundo» (U. Cerroni, o. c. en bibl. 142).
Toda la serie de controversias que, durante siglos, se debatieron en torno a las pretensiones del poder espiritual y del poder temporal, del papado y del imperio, hay que contemplarlas, precisamente, contra ese telón de fondo (véase en esta plataforma: MEDIA, EDAD I-III).
3. Maquiavelo. Con el Renacimiento, la construcción medieval de la doble autoridad del Papa y del Emperador se viene abajo. «El moderno Estado soberano nace de la lucha de los príncipes territoriales para la consecución del poder absoluto dentro de su territorio, contra el Emperador y la Iglesia en lo exterior, y contra los poderes feudales organizados en estamentos, en lo interior» (H. Heller, o. c. 34). Es el momento histórico de la aparición y consolidación de los Estados nacionales: España, Francia, Inglaterra, que supone necesariamente una nueva forma de concebir y actuar la política. [rtbs name=”introduccion-a-la-politica”]Ésta pasa a ser considerada como la lucha por la adquisición del poder y la conservación e incremento del mismo.
La separación entre elementos morales y políticos, que latía en el fondo de las concepciones medievales de la política, se materializa ahora. La importancia de la obra de Maquiavelo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) reside en haber interpretado el curso del proceso histórico político, reflejando el final del sometimiento de la política a consideraciones morales, el nacimiento de los modernos Estados y el predominio que en ocasiones alcanza el egoísmo en el vivir social. Desde una perspectiva epistemológica ello va a conducir al surgir de la política como disciplina no filosófica sino descriptiva, con propio objeto, e independiente de «ordenaciones normativas como la moral o la jurídica».
4. De Hobbes a la Revolución francesa. La actitud empirista de Maquiavelo hacia la política constituye un hito en el camino hacia posturas más analíticas, en la comprensión de los fenómenos políticos y una muestra del espíritu que domina la época (el Renacimiento). De otra parte, esa evolución junto con la dura experiencia de las guerras religiosas, hace que caigan por tierra las concepciones legitimistas a tenor de las cuales el poder (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) público era considerado como emanación directa de la divinidad. La justificación del poder político del Estado precisa entonces de otros argumentos.
Este cambio en la concepción del mundo y de la vida acontece al mismo tiempo que se producen grandes transformaciones en la estructura económica, que acaban por destruir los remanentes del feudalismo. Los grandes descubrimientos geográficos, la subsiguiente aparición de nuevos mercados, la intensificación de los intercambios de todo tipo y el consecuente florecimiento de la industria modifican la organización del trabajo y las relaciones humanas.Entre las Líneas En este ámbito, el cambio fundamental consiste en la desaparición de los vínculos personales característicos del sistema feudal y su sustitución por relaciones materializadas por efecto de la conversión del trabajo del hombre en una mercancía enajenable.
En una sociedad del tipo de la que se estaba constituyendo, cuyo motor era el individualismo asentado en los derechos de propiedad privada y libertad contractual, los intereses resultaban en gran parte conflictivos y disgregadores. De ahí que Hobbes (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) la considerara como una lucha de todos contra todos («homo homini lupus») y postulara la necesidad de un soberano para mantener a cada uno dentro de los límites de una competencia pacífica. El encargado de llevar a cabo esta ordenación, posibilitando la paz y el disfrute del bienestar derivado de la propiedad libremente disponible, es el Estado (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general): «La misión del soberano… consiste… en procurar la seguridad del pueblo… Por seguridad no se entiende solamente la simple preservación de la vida, sino también el cuidado de todas las otras satisfacciones («contentments») que cada hombre consiga mediante un trabajo honrado» (Hobbes, Leviathan, ed. Harmondsworth, Middlesea 1968, 376). Aunque las conclusiones a que Hobbes llega son claramente absolutistas, las premisas de susistema le convierten, como ha señalado Jürgen Habermas, en el fundador del liberalismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).
Formado igualmente en la tradición del individualismo propietario, Locke (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) parte también de las imágenes del «estado de naturaleza» y del pacto social, pero modifica sustancialmente la visión absolutista del gobierno de la sociedad. Sobre la base de considerar que los hombres en estado natural son relativamente pacíficos y gozan de libertad e igualdad, la constitución de una sociedad política no tiene ya como finalidad primordial la preservación de la vida, sino, más bien, la defensa de la propiedad para disfrutar de la misma en paz y seguridad. Para ello, basta con sancionar legalmente los derechos de origen pre-contractual. Eliminada la amenaza de disolución de la comunidad que suponía la idea de la guerra de todos contra todos, la concepción del poder soberano productor del orden, con derecho a disponer de su sucesión, cede el paso a una concepción limitadora de poder político: «El poder legislativo supremo… no es ni puede ser un poder absolutamente arbitrario sobre las vidas y los bienes de las personas…Entre las Líneas En segundo lugar, la autoridad suprema o poder legislativo… está obligada a dispensar la justicia y a señalar los derechos de los súbditos mediante leyes fijas y promulgadas, aplicadas por jueces señalados y conocidos…Entre las Líneas En tercer lugar, el poder supremo no puede quitar a hombre alguno parte de su propiedad sin su consentimiento» (Locke, Ensayo sobre el Gobierno civil, Madrid 1969, 101, 103, 105, 106).
Esta delimitación del poder supremo, así como la introducción del mecanismo de la división de poderes, que posteriormente desarrollaría Montesquieu (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), son expuestas por Locke con la pretensión de que el individuo se vea protegido frente a posibles arbitrariedades de la autoridad. La política adquiere entonces el carácter de una actividad necesaria, pero instrumental y restringida. La autonomía privada puede, de este modo, desarrollarse como una esfera que aparece aislada frente a los poderes públicos; pero se trata, en cualquier caso, de la autonomía de los propietarios, de la clase burguesa.
La base de la participación política que en la doctrina de Locke aparece circunscrita a la burguesía, es ampliada por la formulación de Rousseau (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), al radicalizar el pensamiento político-liberal proclamando el principio de la soberanía popular y afirmando el primado de la libertad sobre la seguridad. La libertad (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) para Rousseau es el más preciado de los bienes, y el modo de conseguirlo es someterse a la voluntad general o voluntad de ser libre, que consiste en «la manifestación de la voluntad política del pueblo reunido»: «Cada uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general, y recibe colectivamente a cada miembro como parte indivisible del todo. Cada asociado (véase qué es, su concepto jurídico; y también su definición como “associate” en derecho anglo-sajón, en inglés) se une a todos y no se une a nadie en particular; de esta forma no obedece a nadie más que a sí mismo y permanece libre como antes» (El contrato social, Madrid 1966, 21-22).
Las ideas de Locke, Montesquieu y Rousseau jugaron un papel importante en la Revolución francesa (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que trató de materializar los ideales de libertad e igualdad absolutas que habían permeado sus teorías, en particular la de Rousseau. Quizá por ello pueda decirse que la Revolución francesa «marca el fin de la filosofía política jurídico-natural, pasando a ocupar su lugar la filosofía de la historia, o la introducción de la historia en los problemas políticos» (Ljubomir Tadié, o. c. en bibl. 50) (véase en esta plataforma: MODERNA, EDAD 1-III).
5. La política desde la perspectiva de la sociedad. A partir de la Revolución francesa el estudio de las circunstancias históricas concretas reemplazó a la especulación iusnaturalista de los s. xvii y xviii. La obra de Hegel (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) refleja ya el cambio del análisis formal de la política al análisis sociológico. Como ha apuntado Marcuse, aunque Hegel haga derivar «todas las realidades económicas y sociales de la idea, la idea hegeliana está concebida en función de estas realidades y está en todo momento signada por ellas» (Razón y revolución, Madrid 1971, 183).Entre las Líneas En este sentido, Hegel es un producto de su tiempo, del momento histórico en que el proceso de formación de la sociedad civil está llegando al final, y precisamente a causa de ello toda su construcción teórico-política se fundamenta en esa sociedad civil, a la que considera incapaz de alcanzar, por sí misma, «una verdadera unidad y libertad».
La construcción política hegeliana es una tentativa de establecer un puente entre lo racional y lo real, entre el deber ser y el ser, y su eje central es la consideración del Estado como la institución adecuada para conseguir esa unión entre lo universal y lo particular. «En suma, para Hegel, el Estado es la esfera en la que el hombre es objetivamente libre y se sabe libre: lo que se consigue mediante la representación, por oposición a cualquiera otra concepción de la vida política; … El Estado garantiza la libertad que se manifiesta espontánea y subjetivamente en la vida económica y privada, y hace que se convierta en una verdadera libertad» (1.-Y. Calvez, o. c. en bibl. 93).
La crítica de Marx (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) a Hegel consiste en decir que éste ignora la realidad de las cosas y que su razonamiento es incorrecto en cuanto que transforma a los sujetos (la familia y la sociedad civil) en predicados y viceversa: El Estado aparece como sujeto, cuando en realidad -afirma Marx- el Estado «no puede existir sin las bases de la familia y de la sociedad civil». Frente a esta posición, Marx parte de un análisis de las realidades situadas en una coyuntura histórica determinada, saltando de la filosofía a la historia económica, y muestra cómo la realidad de su tiempo revela una clara escisión entre los modos de vida civil y político que resulta del todo incornpatible con la idea de una verdadera comunidad o Estado entendido hegelianamente. Desenmascarado el ilusorio carácter general -por lo conciliador- del Estado político producto de la revolución burguesa, Marx dirige su atención hacia la esfera de la sociedad.Entre las Líneas En este contexto, Marx considera que la única posibilidad de superar la escisión político-social estriba en una «revolución social», obra de la clase «radicalmente esclavizada»: el proletariado (la clase obrera industrial; el término pasó a ser de uso general después de que se popularizara en los escritos de Karl Marx) (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). A partir de ese momento, Marx centra sus esfuerzos en el estudio de la sociedad y de sus estructuras económicas. Es el paso de la política a la economía, del que resultará la concepción materialista de la historia y la visión de la política como un epifenómeno del modo de producción de la vida material o, en otros términos, la sociologización de la política.
Las conclusiones del pensamiento político de Marx, equiparables, en última instancia, a las fórmulas de SaintSimon (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y Engels (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) sobre la sustitución del gobierno de los hombres por la administración de las cosas -es decir, la superación de la política como tal-, cierran, en cierto modo, el ciclo de la evolución del pensamiento político occidental. Como ha sostenido Hannah Arendt (a quien vamos a seguir en esta última parte de la exposición), las tesis marxianas de la desaparición del Estado (de la p.) y de la abundancia derivada de un tremendo desarrollode las fuerzas productivas que aseguraría a cada hombre una gran cantidad de tiempo libre «reproducen los caracteres de la ciudad-Estado ateniense que sirvió de modelo a Platón y Aristóteles».Entre las Líneas En efecto, la «polis funcionaba sin división entre gobernantes y gobernados, no era un Estado conforme a las definiciones tradicionales de las formas de gobierno … Los ciudadanos lo eran en la medida en que disponían de tiempo libre, en la medida en que poseían esa liberación del trabajo que Marx predice el porvenir» (o. c. en bibl. 30-31). Sólo que, en Marx, que se mueve en la línea del monismo hegeliano, se produce una absorción (véase su concepto jurídico) del hombre en la sociedad mucho más radical y funesta de las conocidas en anteriores épocas de la historia.
El problema que la política plantea -como el breve panorama trazado pone de relieve- es el de las relaciones entre individuo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y sociedad (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y, por tanto, el de los fines mismos del ser humano. La política es, en ese sentido, inseparable de la antropología: v. HOMBRE; PERSONA.
V. t.: PLATÓN; ARISTÓTELES; CICERÓN; ESTOICOS; POLIBIO; AMBROSIO. SAN; AGUSTÍN, SAN; CRISTIANDAD MEDIEVAL_ (en Media, Edad l]); TOMÁS DE Aou(NO, SANTO; EGIDIO ROMANO; OCKHAM, GUILLERMO DE; MARSILIO DE PADUA; CUSA, NICOLÁS DE; HUMANISMO; RENACIMIENTO; MAOULAVELO Y MAQUIAVELIS,,Io; BODINO; HORBES, THOMAS; ABSOLUTISMO; SUÁREZ, FRANCISCO DE; VITORIA, FRANCISCO DE; BACóN, FRANCIs; LOCKE, IOHN; MONTESOUIEU, CHARLES-LOUIS DE SECONDAT; ROUSSEAU; HUMI, DAVID; ILUSTRACIÓN; DESPOTISMO ILUSTRADO; OPTIMISMO; PESIMISMO; BURKE, EDMUND; HEGEL, GEORG WILHEM; IDEALISMO; MARX Y MARXISMO; ENGELS, FRIEDRICH, SOCIALISMO; LENIN Y LENINISMO; COMUNISMO; FA131ANISMO: CARTISMO; ANARQUISMO; BAKUNIN, MIlAIL ALEXANDROVICH; LASALLE, FERM NAND; SOCIAL DEMOCRACIA; CORPORATIVISMO; COOPERATIVISMO; CAPITALISMO; LIBERALISMO; TOCQUEVILLE, ALEXIS DE; NACIONALISMO; INDIVIDUALISMO; DE BONALD, LOUIS; CROCF., BENEDE’LTO; FASCISMO; NACIONALSOCIALISMO; PRIMO DE RIVERA, los! ANTONIO; REDONDO ORTEGA, ONíSIMO; IDEOLOGíAS.
Además, v. t.: II; POLÍTICA ECONÓMICA; POLíTICA SOCIAL; etcétera. [rbts name=”politica”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre ideas políticas en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
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Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Bibliografía
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