Imperio Austriaco
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El Papel del Imperio Austríaco en las Causas de la Gran Guerra o Primera Guerra Mundial
En 1914 Austria-Hungría se sentía rodeada y en peligro en el sudeste de Europa, y Alemania tenía la misma sensación respecto al equilibrio europeo en general. Los conflictos regionales y la tensión general existente en Europa llegaron a su punto culminante al mismo tiempo.
La chispa la hizo saltar un acto terrorista perpetrado en el convulso centro de Europa. El 28 de junio de 1914, en Sarajevo, capital de Bosnia, provincia del Imperio austrohúngaro, un serbo-bosnio de diecinueve años, Gavrilo Princip, disparó contra el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austríaco, y contra su esposa, la duquesa de Hohenberg, causándoles la muerte.
Francisco Fernando era un hombre poco atractivo, autoritario, colérico y xenófobo, pero estaba entregado en cuerpo y alma a la duquesa, con la que se había casado contra la voluntad del emperador Francisco José, pues su linaje aristocrático no estaba a la altura de las exigencias de los Habsburgo. Su visita a Sarajevo y las maniobras anuales del ejército iban a constituir una rara ocasión en la que la ilustre dama pudiera aparecer en público con él.
Si, Pero:
Pero este acto de galantería suponía exponerse al desastre. Fecha cargada de simbolismo, el 28 de junio era el aniversario de la batalla de Kosovo de 1389, que fue una verdadera catástrofe para el reino medieval de Serbia y tras la cual un serbio había asesinado al sultán turco. A pesar de la existencia de un movimiento terrorista cuyo objetivo eran los oficiales de los Habsburgo, las medidas de seguridad tomadas con motivo de la visita de Estado fueron bastante laxas. El propio día fatídico, pese al atentado con bomba perpetrado contra el cortejo de automóviles por otro miembro del grupo de Princip, el archiduque siguió adelante con su desfile, efectuando un cambio imprevisto de itinerario para consolar a un herido. De ese modo llevó su vehículo directamente hasta Princip, que no desperdició la ocasión.
Estos detalles tienen importancia porque aunque en el verano de 1914 la tensión internacional era máxima, el estallido de una guerra general no era algo inevitable y, de no haberse desencadenado una, puede que no hubiera habido ninguna. Fue la respuesta de la monarquía de los Habsburgo lo que provocó la crisis. Al principio dio la impresión de que todo lo que se hizo fue ordenar una investigación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
Promesa de Apoyo
Pero los austríacos obtuvieron en secreto de Alemania una promesa de apoyo a unas medidas drásticas de represalia. El 23 de julio presentaron un ultimátum a su vecino, el Reino de Serbia. Princip y sus compañeros eran bosnios (y, por lo tanto, súbditos de los Habsburgo), pero el ultimátum alegaba que habían concebido su plan en Belgrado, que oficiales y funcionarios serbios les habían proporcionado las armas y que las autoridades aduaneras serbias los habían ayudado a cruzar la frontera. Exigía a Serbia denunciar todas las actividades separatistas, prohibir las publicaciones y organizaciones hostiles a la monarquía de los Habsburgo, y cooperar con las autoridades austrohúngaras en la eliminación de la subversión y la realización de una investigación judicial. La respuesta del gobierno de Belgrado, entregada cuando estaba a punto de expirar el plazo (véase más detalles en esta plataforma general) de cuarenta y ocho horas exigido, aceptaba casi todas las demandas de Viena, pero solo admitía la participación austríaca en una investigación judicial si dicha investigación se sometía a la Constitución serbia y al derecho internacional.
Pormenores
Las autoridades austríacas se agarraron a ese pretexto para romper inmediatamente sus relaciones con el país vecino y el 28 de julio le declaró la guerra.
El ultimátum impresionó a la mayoría de los gobiernos europeos por lo draconiano de sus términos, aunque si la complicidad de Serbia era en realidad tal como se decía en él, el contenido del documento era, a juicio de muchos, moderado.
Motivos de Queja
Pero el brevísimo plazo (véase más detalles en esta plataforma general) concedido descubría la jugada, lo mismo que el perentorio rechazo de la respuesta de Belgrado. La única finalidad del ultimátum era empezar un enfrentamiento y la hábil respuesta de Belgrado vino a reforzar la impresión de que era el gobierno de Viena, y no el serbio, el culpable de la provocación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). ¿Hasta qué punto eran exactas las acusaciones y por qué los austrohúngaros se comprometieron a adoptar una actitud tan imperiosa?
Los motivos de queja de los austríacos estaban en buena parte justificados. Aunque el movimiento terrorista bosnio había surgido en el propio país, gozaba del respaldo de Serbia. Después de siglos de dominación de los turcos otomanos, Bosnia y el territorio vecino de Herzegovina habían sido traspasados a la administración austríaca en 1878 (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma en línea de ciencias sociales y humanidades). Bosnia constituía la frontera colonial de Austria-Hungría, un territorio salvaje y montañoso al que dotó de carreteras, escuelas y un Parlamento que no duró mucho tiempo. Por otra parte, muchos serbobosnios, que constituían el 42,5 por ciento de la población (otro 22,9 por ciento de ella eran croatas y el 32,2 por ciento restante eran musulmanes) rechazaban la dominación de los Habsburgo.
Serbia
En 1908-1909, pese a las vehementes protestas de Serbia y una larga crisis internacional, el Imperio austrohúngaro se anexionó las dos provincias. Tras la crisis, Serbia prometió no permitir que se llevaran actividades subversivas en su territorio.
No obstante, organizaciones propagandísticas como la Narodna Odbrana (o «Defensa del Pueblo») continuaron apoyando a los serbios que vivían fuera de Serbia, lo mismo que la prensa de Belgrado, y que la Mano Negra («Unión o Muerte»), fundada en 1911, organización secreta empeñada en unificar a todos los serbios por medio de la violencia.
Joven Bosnia
Los asesinos de Sarajevo pertenecían a un grupo llamado Joven Bosnia, compuesto en buena parte por estudiantes. Deseaban acabar con la autoridad de los Habsburgo y unificar a todos los eslavos meridionales (incluidos los estados independientes de Serbia y Montenegro, así como a los serbios, croatas y eslovenos existentes dentro de Austria-Hungría) en una nueva Federación Yugoslava. El ultimátum austríaco acusaba a la Narodna Odbrana de haberlos ayudado, pero el verdadero culpable era la Mano Negra, cuyo jefe, el coronel Dragutin Dimitrijevic, o Apis, era el jefe de la inteligencia militar serbia.
La Mano Negra había proporcionado a Princip y a su grupo pistolas y bombas, los había adiestrado y los había ayudado a cruzar la frontera, y los austríacos tenían razón en sostener que habían participado en la trama oficiales y funcionarios serbios, aunque parece que ni el gabinete serbio ni su primer ministro, Nikola Pasic, habían tenido nada que ver. Pasic era enemigo político de Apis, al que su gobierno juzgó y ejecutó posteriormente. El primer ministro recibió el soplo de que unos hombres armados habían cruzado la frontera, pero envió a los austríacos solo un aviso ambiguo; y su gobierno tampoco condenó los asesinatos.
Facciones Serbias
En realidad, el ejército y el servicio de inteligencia de Serbia estaban fuera de control. Los militares serbios estaban polarizados entre los partidarios y los adversarios de los conspiradores (uno de cuyos cabecillas era Apis) que habían asesinado al anterior monarca y habían sentado en el trono al rey Pedro Karageorgevic a raíz del golpe de Estado de 1903.
En 1914 Pasic intentó reconstruir la autoridad civil, apoyado por el príncipe heredero Alejandro, que fue nombrado regente de Pedro el 11 de junio.
Sin embargo, ninguna de las facciones serbias creía que aquel fuera el momento oportuno para la guerra. Serbia estaba recuperándose todavía de las guerras de los Balcanes, que habían doblado su territorio y habían hecho que su población pasara de los 2,9 a los 4,4 millones de habitantes, pero habían supuesto también la incorporación de muchos albaneses, entre los cuales los serbios estaban llevando a cabo una limpieza étnica brutal. El ejército no tenía fusiles y el tesoro estaba vacío.
Inicio Moderado
Pero mientras que Pasic deseaba tiempo para rearmarse, Apis temía un ataque preventivo de los austríacos y suponía erróneamente que Francisco Fernando dirigía en su país el partido favorable a la guerra.
En realidad, el archiduque era el mayor defensor de la moderación.
Los testimonios serbios confirman que Austria-Hungría tenía buenos motivos para plantear unas exigencias rigurosas.
Pero demuestran también que el gobierno de Belgrado estaba ansioso por encontrar una salida pacífica de la crisis, mientras que los austríacos pretendían utilizarla como pretexto para recurrir a la violencia. El Consejo de Ministros conjunto de Austria-Hungría decidió el 7 de julio que el ultimátum debía ser tan riguroso que «el rechazo fuera casi seguro, de modo que quedara expedito el camino a una solución radical por medio de una acción militar». El 19 de julio acordó la división de Serbia con Bulgaria, Albania y Grecia, dejando solo un pequeño Estado residual bajo el dominio económico de los Habsburgo.
Conglomerado de Territorios
Pero anteriormente Viena había sido menos belicosa: el jefe del Estado Mayor, Franz Conrad von Hötzendorff, había presionado a favor de la guerra contra Serbia desde su nombramiento para el cargo en 1906, si bien sus llamamientos habían sido rechazados. El emperador Francisco José era un monarca cauto y con mucha experiencia que recordaba derrotas pasadas. Tanto él como sus consejeros optaron por la guerra solo porque creían que se enfrentaban a un problema intolerable para el que las soluciones pacíficas ya se habían agotado.
Austria-Hungría era un régimen bastante extraño según los parámetros actuales, un conglomerado de territorios diversos adquiridos por los Habsburgo a consecuencia de guerras y alianzas matrimoniales.32 A diferencia de Serbia, era la antítesis del principio nacional, y tenía once grandes grupos étnicos. Era un régimen represivo moderado, pero no era una democracia pluralista al estilo suizo y sus líderes tampoco querían que lo fuera. Como las nuevas nacionalidades surgidas en toda Europa aspiraban a la autodeterminación, su destrucción parecía predestinada. Las dos nacionalidades más influyentes, la de lengua alemana y la de lengua magiar, constituían menos de la mitad del total de la población. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Si las otras se separaban, habrían tenido pocos alicientes para permanecer juntas y lo más probable era que la monarquía dual se desintegrara. El Imperio austrohúngaro comprendía un mosaico de subsistemas políticos, unidos por la persona de Francisco José.
El Ausgleich, o «Compromiso», alcanzado entre Francisco José y los magiares en 1867, estableció las reglas del juego. Francisco José era emperador de los territorios de Austria y rey de los de Hungría. Junto con sus consejeros dirigía la política exterior y el ejército y la armada comunes.
Pero las dos mitades de la monarquía dual tenían parlamentos, gobiernos, presupuestos e incluso fuerzas armadas distintas (estas se denominaban la Landwehr en la mitad austríaca y la Honvéd en la húngara).
Ministros
Los dos primeros ministros (y los tres ministros comunes de Asuntos Exteriores, Guerra y Finanzas) se reunían en el Consejo de Ministros conjunto, y los representantes de los parlamentos deliberaban juntos (aunque no en la misma cámara) con el nombre de «Delegaciones». El Reichsrat (o Cámara Baja del Parlamento) de la mitad húngara era elegido por sufragio (el derecho al voto) universal de los varones, pero en 1914 fue suspendido y el gobierno (presidido por el conde Karl Stürgkh) gobernó por decreto porque no logró formar una mayoría operativa.
Húngaros y Croatas
En la mitad húngara el gobierno (presidido por István Tisza) era más estable, pero también más autoritario. Dentro del Reino de Hungría los croatas tenían su propia asamblea aparte, pero en 1912 fue suspendida cuando la alianza serbocroata alcanzó la mayoría, y en Budapest la cámara era elegida por un rígido sistema de voto que negaba la representación a cualquiera que no fuera magiar.
El sistema dual tenía graves consecuencias para la política exterior. El primer ministro húngaro tenía que ser consultado antes de tomar una decisión relacionada con la guerra. La represión llevada a cabo por los húngaros contra sus dos millones y medio de habitantes de lengua rumana de Transilvania los malquistó con el gobierno de Rumanía, que tradicionalmente era el único aliado fiable de Viena en los Balcanes.
Presiones y Problemas
Además, los gobiernos de las dos mitades del imperio decidían las dimensiones y el presupuesto del ejército común, y eran muy ahorrativos. Las presiones húngaras a favor de un mayor uso del magiar como lengua de mando provocaron una crisis constitucional en 1904-1906, y retrasaron la ley del ejército hasta 1912. Aquellas interminables paralizaciones generaban un fatalismo cada vez más peligroso. Muchos consejeros de Francisco José llegaron a ver la guerra como la última oportunidad de forzar que se llevara a cabo una reforma en el interior.35 Pero en general los partidos políticos que representaban a las distintas nacionalidades no reclamaban la independencia, aunque querían más autogobierno e iguales derechos lingüísticos. El ejército común seguía siendo leal, lo mismo que la burocracia imperial. La monarquía dual había vivido con sus dilemas internos durante décadas, y en el pasado esos problemas habían parecido en ocasiones más desesperantes que en 1914.
El problema de los eslavos meridionales, sin embargo, resultaba particularmente inabordable, y podía sentar un precedente para otros pueblos sometidos. Los serbios, croatas y eslovenos empezaban a colaborar entre sí, como deseaban los entusiastas de Yugoslavia.
Campaña y Veto
En 1914 había dado comienzo en Croacia y en Bosnia una campaña terrorista.
Pero el rasgo más exasperante de la agitación era el apoyo que le daba Serbia, a partir del golpe de Estado de 1903 que instaló en el trono de Belgrado al rey Pedro. Anteriormente había habido un tratado secreto que concedía a Austria-Hungría derecho de veto en la política exterior serbia.
Nacionalismo
Pero ahora Serbia se había vuelto más independiente y su actitud era más nacionalista. Durante la «guerra del cerdo» de 1906-1911 Austria-Hungría tomó represalias boicoteando las importaciones de ganado de Serbia, pero los serbios encontraron mercados alternativos y cambiaron Viena por París como principal proveedor de artillería. Del mismo modo, en 1908 pese a las esperanzas austríacas de que la anexión de Bosnia-Herzegovina lograra acabar con los sueños de unificación de los eslavos meridionales, continuó el apoyo clandestino serbio al separatismo bosnio. La siguiente sublevación se produjo en 1912-1913, cuando Serbia, Bulgaria, Grecia y Montenegro derrotaron a Turquía en la primera guerra de los Balcanes antes de que Bulgaria atacara a sus antiguos aliados y fuera derrotada a su vez en el curso de la segunda guerra de los Balcanes.
La presión austríaca limitó el éxito de los serbios obligándolos a evacuar la costa del Adriático (donde habían esperado tener acceso al mar) y patrocinando la creación de un nuevo Estado, Albania, para que hiciera de contrapeso.
Las Guerras de los Balcanes
Además, las guerras de los Balcanes reforzaron la amenaza que se cernía sobre las fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) del sudeste de Austria-Hungría. Turquía y Bulgaria quedaron debilitadas como potenciales aliados de Austria, y en el curso de la segunda guerra Rumanía combatió al lado de Serbia (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma en línea de ciencias sociales y humanidades). Bucarest pasó de ser el socio secreto de Austria-Hungría a convertirse en un enemigo más, con la vista puesta en la población de lengua rumana de Transilvania.
Por último, las guerras de los Balcanes hicieron que el nuevo ministro de Asuntos Exteriores de Francisco José, Leopold Berchtold, llegara a la conclusión de que trabajar con las demás potencias a través del Concierto de Europa no daba de sí gran cosa. Obtuvo algún resultado cuando en la primavera de 1913 amenazó con el empleo de la fuerza si Montenegro, aliado de Serbia, no entregaba a Albania la ciudad de Scutari, y de nuevo en el mes de octubre cuando exigió a Serbia que evacuara el territorio albanés.
Guerra Inevitable
En aquellos momentos muchos líderes austrohúngaros compartían la opinión de Conrad de que solo la violencia podía resolver el problema serbio. Las principales excepciones eran Tisza y Francisco Fernando; y tras los asesinatos de Sarajevo solo Tisza.
Este contexto nos ayuda a explicar por qué los austríacos utilizaron los asesinatos para forzar una guerra que ya consideraban inevitable. La ofensa confirmó a Berchtold y a Francisco José en su apoyo a las tesis de Conrad. Convencieron también a Tisza con el pacto de que Austria-Hungría no se anexionaría a más eslavos meridionales, con que Rumanía permanecería neutral, y, sobre todo, con la noticia de que Alemania aplaudía la acción militar. Dada la posición de Rusia, este último hecho era indispensable. Austria-Hungría venía compitiendo desde hacía tiempo con los rusos en el sudeste de Europa, pero en 1897 las dos potencias llegaron a la entente de mantener los Balcanes «aparcados», y durante una década, mientras los rusos fijaban su atención en Asia, la respetaron. También en este sentido, sin embargo, la crisis de la anexión de Bosnia, pese al triunfo que supuso a corto plazo, vino a exacerbar a la larga la delicada situación de Austria-Hungría.
Los Rusos entran en Liza
En 1908 los rusos, todavía dolidos por su derrota frente a Japón, no pudieron hacer nada para apoyar a sus hermanos eslavos de Serbia, pero no olvidaron la humillación sufrida.
En 1912, en cambio, contribuyeron a crear la Liga Balcánica serbo-búlgara que atacó a Turquía en la primera guerra de los Balcanes, y movilizaron a miles de tropas con el fin de disuadir a los austrohúngaros por si se les ocurría intervenir. Aunque los rusos insistieron a Serbia en que debía aceptar una solución de compromiso en las crisis de Scutari y Albania de 1913, era evidente que cada vez se mostraban más firmes.
El Papel de Alemania
En 1914 casi todos los líderes austrohúngaros suponían que la guerra contra Serbia comportaría una guerra también contra Rusia, y sin el apoyo de Alemania no se habrían arriesgado a declararla. Y mientras los austríacos estaban tan absortos en los dilemas que tenían abiertos en los Balcanes que aceptaron una guerra general en Europa sin ni siquiera discutirla seriamente, los alemanes eran mucho más conscientes de lo que estaban haciendo.
En último término es en Berlín donde debemos buscar la llave de la destrucción de la paz.
Antes de dar a conocer a Belgrado su ultimátum, los austríacos enviaron a Alemania al conde Hoyos, jefe del gabinete privado de Berchtold. Hoyos llevó consigo un memorando de Berchtold y una carta de Francisco José, documentos ambos que hablaban de la guerra con Serbia sin decirlo explícitamente.
Pero cuando el káiser Guillermo II se reunió con Hoyos el 5 de julio, dijo que Austria-Hungría debía «invadir Serbia», con el respaldo de Alemania, aunque ello diera lugar a una guerra con Rusia. Al día siguiente, el canciller (jefe del gobierno) alemán, Theobald von Bethmann Hollweg, confirmó el mismo mensaje. Después de darles estas seguridades secretas —llamadas habitualmente el «cheque en blanco»—, Guillermo se fue de crucero al Báltico, mientras Bethmann y su ministro de Asuntos Exteriores, Gottlieb von Jagow, instaban a los austríacos a que primero mandaran el ultimátum y luego declararan la guerra sin dilación, al tiempo que les aconsejaban que no hicieran caso de las propuestas británicas de remitir la crisis a una conferencia. Hasta el 28-29 de julio, cuando Austria-Hungría ya había declarado la guerra a Serbia, los alemanes no instaron a Viena a buscar una solución de compromiso.
Autor: David /Stevenson
[rtbs name=”balcanes”] [rtbs name=”historia-moderna”] [rtbs name=”imperio-otomano”] [rtbs name=”historia-alemana”] [rtbs name=”austria-hungria”] [rtbs name=”serbia”]Antecedentes y relaciones internacionales con los Estados Unidos
Nota: esta entrada es para el primer estado, el Imperio austriaco. Haga clic aquí para obtener información sobre la moderna República de Austria
Austria fue el corazón de habla alemana del Sacro Imperio Romano (hasta 1806), el Imperio Austríaco (hasta 1867) y el Imperio Austro-Húngaro (hasta 1918). Las relaciones entre los Estados Unidos y el Imperio austríaco (y, posteriormente, el Imperio Austrohúngaro) fueron amistosas. Una excepción fue el período 1849-50 después de la represión austríaca de la revuelta húngara de 1848.
Entre las Líneas
En ese momento había una gran simpatía por las aspiraciones nacionales húngaras y los exiliados húngaros fueron muy bien recibidos por los Estados Unidos. Esto cambió durante la Primera Guerra Mundial. Después de que los Estados Unidos declararon la guerra a Alemania, Austria-Hungría cortó las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos el 8 de abril de 1917. Los Estados Unidos no declararon la guerra a Austria-Hungría hasta el 7 de diciembre de 1917. Reconocimiento diplomático: relaciones exteriores del imperio austriaco
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Reconocimiento y establecimiento de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos
Imperio austríaco Reconocimiento de los Estados Unidos, 1797
Austria reconoció a los Estados Unidos en 1797 al aceptar a Conrad Frederick Wagner como Cónsul de los Estados Unidos en Trieste, una ciudad bajo la jurisdicción del Imperio de los Habsburgo. Lamentablemente, no ha sobrevivido ninguna correspondencia de esta persona designada anteriormente. La correspondencia más antigua que queda es del segundo cónsul de Estados Unidos en Trieste, John Lamson, quien, aunque fue nombrado el 24 de diciembre de 1799, no llegó a Trieste hasta el 29 de diciembre de 1801. El 18 de marzo de 1802, Lamson recibió un tesoro de los Habsburgo El emperador Francisco I
Antes del reconocimiento del imperio de los Estados Unidos, el Congreso encargó a William Lee el 1 de julio de 1777, como representante de los Estados Unidos en Viena; sin embargo, Austria no lo recibió oficialmente en ese momento. Una explicación de por qué Austria no reconoció a los Estados Unidos durante la década de 1780 fue que los habría puesto en la difícil posición de reconocer a un país que se había rebelado contra una monarquía, un precedente peligroso dadas las dificultades internas planteadas por los disturbios en los dominios de los Habsburgo. (Países Bajos de Austria y Hungría) en el momento.
Establecimiento de misiones diplomáticas y publicaciones consulares
Nota: en relación con este tema y las relaciones exteriores del imperio austríaco, véase la Convención de Viena sobre relaciones consulares de 1963 .
Entre las Líneas
En cuanto a las relaciones consulares con los Estados Unidos:
Consulados de EE. UU.
Entre las Líneas
En Venecia, Trieste y Viena, 1797-1917, con interrupciones
Los cónsules de Estados Unidos fueron nombrados para Venecia y Trieste en 1797.
Entre las Líneas
En el caso de Venecia, la primera persona designada rechazó la asignación y fue reasignada a Barcelona. No hubo registro de que un segundo designado en 1807 sirviera alguna vez. No hubo presencia permanente de los EE. UU.
Entre las Líneas
En el Imperio austríaco hasta 1830. Venecia pasó por primera vez al control austríaco como resultado del Tratado de Campo Formio del 17 de octubre de 1797, y se convirtió en parte del Reino de Italia en 1866
En el caso de Trieste, no han sobrevivido envíos de los primeros nombrados. Hubo cónsules sirviendo allí entre 1801 y 1809, pero no hubo presencia permanente de los EE. UU. Hasta 1816. Trieste fue parte del Imperio austriaco hasta su separación en 1918
Un consulado de Estados Unidos se estableció en Viena el 10 de octubre de 1829. Se convirtió en Consulado General el 17 de junio de 1874. Se cerró el 9 de abril de 1917, después de que el Imperio Austrohúngaro cortara las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos
Los consulados en otras partes del antiguo Imperio austro-húngaro (es decir, Hungría y la antigua Checoslovaquia) se mencionarán en los países en los que se encuentran actualmente.
Relaciones exteriores del Imperio austríaco: establecimiento y dirección de relaciones diplomáticas
En esta cuestión, referente a las relaciones exteriores del imperio austríaco, ver la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas , adoptado el 18 de abril de 1961. El país estableció relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Más detalles de la siguiente manera: Establecimiento de relaciones diplomáticas y la legación estadounidense en Viena, 1838
Henry A. Muhlenberg fue nombrado primer ministro de EE. UU.
Entre las Líneas
En Austria el 8 de febrero de 1838. Presentó sus credenciales el 7 de noviembre de 1838
Establecimiento de la legación austriaca en Washington, 1838
El primer ministro del Imperio Austríaco en los Estados Unidos, Barón de Mareschal, presentó sus credenciales el 13 de octubre de 1838
Elevación de la legación estadounidense al estado de la embajada, 1902
El Ministro de los Estados Unidos Robert S. McCormick, que había sido nombrado Ministro el 7 de marzo de 1901, fue nombrado Embajador el 27 de mayo de 1902. Presentó sus nuevas credenciales el 26 de junio de 1902
Terminación de las relaciones diplomáticas, 1917
El 8 de abril de 1917, el Imperio austrohúngaro rompió relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Varios meses después, el 7 de diciembre de 1917, los Estados Unidos declararon la guerra a Austria-Hungría.
Relaciones exteriores del Imperio austríaco: principales tratados y acuerdos internacionales
Instrumentos internacionales pertinentes
relaciones exteriores del Imperio austríaco: aquí se proporciona información sobre los acuerdos en los que los Estados Unidos son parte o sobre algunos instrumentos internacionales pertinentes
El 20 de diciembre de 1825, el Secretario de Estado Henry Clay anunció que los Estados Unidos estaban listos para concluir una convención de comercio y navegación con el Imperio Austríaco. El 18 de marzo de 1828, el emperador Francisco I nombró a Lewis, barón de Lederer, el cónsul de Austria en Nueva York, para negociar un tratado. Un Tratado de Comercio y Navegación entre los Estados Unidos y Austria se firmó en Washington el 27 de agosto de 1829 y entró en vigor el 10 de febrero de 1831 después del intercambio de ratificaciones.
Relaciones exteriores de la Práctica e Historia del Imperio Austríaco </h2 >
Política exterior, política internacional y eventos principales
Autor: Williams
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
Véase También
Las consecuencias de la Primera Guerra Mundial
La nobleza austriaca
El federalismo corporativo, una forma de administración adoptada por el Imperio Austrohúngaro
Historia diplomática de la Primera Guerra Mundial
Entrada de Austria en la Primera Guerra Mundial
Composición étnica de Austria-Hungría
Antiguos países de Europa después de 1815
Nobleza húngara
Tierras de la Corona de Bohemia (1867-1918)
Estados Unidos de la Gran Austria
Lectura adicional
- Bevans, Carlos I. Tratados y otros acuerdos internacionales de los Estados Unidos de América, 1776-1949. Volumen 5: Afganistán-Birmania. Publicación del Departamento de Estado 8543, octubre de 1970
- Miller, Hunter. Tratados y otras leyes internacionales de los Estados Unidos de América: volumen 3, documentos 41-79: 1819-35. Washington: Government Printing Office, 1933.
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En 1905 se aprobaron en Moravia cuatro leyes provinciales con el Compromiso de Moravia, que pretendían garantizar la solución de los problemas de nacionalidad germano-checa y lograr así una equiparación austro-checa.
El conocido principio de persona de Karl Renner preveía una división territorial en distritos, con un estatus autónomo referido a los individuos.
En esencia, la lucha de las nacionalidades antes de 1914, incluso en sus formas radicales, con la excepción de la propaganda de los alemanes, los serbios y, en cierta medida, los italianos y los rutenos, se ocupaba principalmente de la reforma del Reich y no de los objetivos y métodos que debían conducir a su disolución. Pero en 1914 la monarquía aún estaba lejos de lograr un acuerdo nacional realmente satisfactorio para todas las partes. Sin embargo, dado que cualquier estado federal de los Habsburgo habría consistido en su mayoría en meros torsos de naciones, los conceptos de federalización también estaban destinados a fracasar.
Entre 1876 y 1910 emigraron alrededor de 3,5 millones (otras cifras dan hasta 4 millones) de habitantes de la Monarquía Dual. Eran pobres y desempleados y esperaban tener mejores condiciones de vida en otro país. Alrededor de 1,8 millones de ellos procedían de la mitad cisleithaniana del imperio y alrededor de 1,7 millones de la mitad transleithaniana. Casi tres millones de ellos tuvieron como destino Estados Unidos de América, 358.000 personas eligieron Argentina como su nuevo hogar, 158.000 fueron a Canadá, 64.000 a Brasil y 4.000 emigraron a Australia. El resto se repartió entre otros países.
Sólo en 1907, alrededor de medio millón de personas abandonaron su patria. Los gobiernos de Austria y Hungría estaban preocupados porque entre los emigrantes había muchos jóvenes sanos. En 1901-1905, sólo en Austria, los emigrantes vendieron en subasta pública 65.603 propiedades, de las cuales 45.530 eran parcelas menores. Los emigrantes solían escribir con entusiasmo desde “allá” a sus conocidos y familiares que se habían quedado en casa; a veces se adjuntaban billetes de barco pagados.
Los puertos de salida más importantes para los emigrantes eran Hamburgo y Bremerhaven, donde atracaban los barcos de las grandes compañías navieras, Norddeutscher Lloyd y Hamburg-Amerika-Linie. Mientras que un viaje a Nueva York con los primeros barcos de vapor duraba aproximadamente un mes a mediados del siglo XIX, la duración del viaje hacia 1900 era de sólo una semana con buen tiempo. Desde Trieste con el Austro-Americana, el viaje duró sólo 15 días. Cada año, entre 32 y 38 viajes se dirigían a los Estados Unidos. Las condiciones de viaje eran a menudo miserables para los emigrantes, en su mayoría pobres. Para las compañías navieras, que escatimaban en comodidad para los pasajeros menos pudientes, el negocio de los emigrantes era extremadamente lucrativo y, por tanto, muy competitivo.
La mayoría de los emigrantes procedían de Galicia, en la actual Polonia y Ucrania. De 1907 a 1912, fueron 350.000, según una interpelación de los miembros polacos del Consejo Imperial a varios ministros austriacos el 12 de marzo de 1912.
La economía austrohúngara cambió considerablemente durante la existencia de la Monarquía Dual. Los cambios técnicos aceleraron tanto la industrialización como la urbanización. Mientras las antiguas instituciones del sistema feudal desaparecían cada vez más, el capitalismo se extendía por todo el territorio de la Monarquía del Danubio. Al principio, los centros económicos se desarrollaron sobre todo en torno a la capital, Viena, en la Alta Estiria, en Vorarlberg y en Bohemia, antes de que la industrialización se impusiera también en el centro de Hungría y en los Cárpatos en el transcurso del siglo XIX. El resultado de esta estructura fue una enorme desigualdad en el desarrollo dentro del imperio, ya que en general las regiones económicas del oeste generaban mucho más que las del este. Aunque a principios del siglo XX la economía había crecido rápidamente en casi todo el territorio nacional y el crecimiento económico global era bastante comparable al de otras grandes potencias europeas, el inicio tardío de este desarrollo hizo que Austria-Hungría siguiera estando retrasada en la comparación internacional. El principal socio comercial antes de la Primera Guerra Mundial era, con diferencia, el Imperio Alemán (1910: 48% de todas las exportaciones, 39% de todas las importaciones), seguido de Gran Bretaña (1910: casi el 10% de todas las exportaciones, 8% de todas las importaciones). Por el contrario, el comercio con la vecina Rusia tiene un peso relativamente bajo (1910: 3 % de todas las exportaciones, 7 % de todas las importaciones). Los principales bienes comerciales eran los productos agrícolas.
En la segunda mitad del siglo XIX también se desarrolló una industria de ingeniería mecánica en Austria-Hungría. Esta evolución está asociada al auge de empresas como Škoda de Pilsen, Ganz-Werke y Csepel-Werke (Grupo Manfréd Weiss) de Budapest, MÁVAG de Budapest y Österreichische Waffenfabriksgesellschaft (ÖWG, posteriormente Steyr-Werke). Durante la Primera Guerra Mundial, algunas de estas empresas alcanzaron tamaños considerables: por ejemplo, ÖWG empleaba a unas 15.000 personas, Csepel a unas 30.000, mientras que Škoda tenía unas 35.000 personas contratadas sólo en Pilsen en 1917.
Viena fue un centro de atracción para muchos científicos, como Christian Doppler y Ludwig Boltzmann. Albert Einstein fue brevemente profesor universitario en la Universidad Karl Ferdinand de Praga. Filósofos modernistas como Ludwig Wittgenstein, hijo del industrial austriaco Karl Wittgenstein, y Ernst Mach ejercieron una gran influencia en el posterior Círculo de Viena. No es casualidad que el trabajo más importante de Sigmund Freud en la facultad de medicina de la Universidad de Viena tuviera lugar alrededor de 1900.
En el campo de las artes plásticas, Gustav Klimt pasó de ser un pintor decorativo de los edificios de la Ringstrasse a través de la Secesión vienesa a ser un pionero de la pintura moderna. La moderación del Emperador permitió al arquitecto Adolf Loos construir su controvertido primer edificio residencial, desprovisto de ornamentación y decoración, exactamente frente a la puerta barroca del castillo interior del Hofburg imperial en 1910. Se dice que desde entonces Francisco José siempre ha salido del Hofburg por otras puertas.
Incluso más que las bellas artes, la música tuvo un gran apogeo durante la Monarquía Dual. Viena, ya conocida como la “capital de la música” desde los tiempos de Mozart y Beethoven, seguía ocupando una posición de liderazgo tanto en la música seria (sobre todo la orquestal, con Anton Bruckner, Gustav Mahler y Richard Strauss) como en la música ligera (el vals vienés con la dinastía Strauss, la opereta vienesa con Johann Strauss (hijo) y Franz Lehár). En los últimos años de la monarquía austrohúngara, Arnold Schönberg desarrolló la música atonal, convirtiéndose en uno de los compositores más influyentes e importantes del siglo XX.