Los Neurotransmisores
Este elemento es una profundización de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] En inglés: Neurotransmitters.
Los Neurotransmisores como Explicación Bioquímico del Delito
Además de la posibilidad de que las hormonas humanas puedan afectar directamente el comportamiento, también pueden afectar directamente a los químicos que regulan la actividad cerebral. Los neurotransmisores son sustancias químicas que transmiten mensajes entre las células cerebrales, llamadas neuronas, y tienen un impacto directo en las muchas funciones del cerebro, incluidas las que afectan las emociones, el aprendizaje, el estado de ánimo y el comportamiento. Aunque los investigadores han estudiado exhaustivamente más de 50 de estos químicos, la investigación sobre las bases biológicas del crimen se ha centrado en tres de estos: (1) norepinefrina, que está asociada con la respuesta de lucha o huida del cuerpo; (2) la dopamina, que desempeña un papel en el pensamiento y el aprendizaje, la motivación, el sueño, la atención y los sentimientos de placer y recompensa; y (3) la serotonina, que afecta muchas funciones, como el sueño, el deseo sexual, la ira, la agresión (véase qué es, su definición, o concepto jurídico), el apetito y el metabolismo.
Los niveles altos de norepinefrina, los niveles bajos de dopamina y los niveles bajos de serotonina se han asociado (véase qué es, su concepto jurídico; y también su definición como “associate” en derecho anglo-sajón, en inglés) con la agresión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Los resultados de la investigación que ha examinado el impacto de estos neurotransmisores son mixtos. Con todos estos productos químicos, las fluctuaciones en sus niveles pueden resultar en ciertos comportamientos, y ciertos comportamientos pueden contribuir a fluctuaciones en sus niveles (en un efecto de interacción recíproca).
Aunque existen pocas dudas de que exista una relación directa entre los niveles de varios neurotransmisores y el comportamiento, esta relación es extremadamente compleja y casi imposible de desagregar. Los cambios químicos son parte de la respuesta del cuerpo a las condiciones ambientales (por ejemplo, amenazas) y a los procesos internos (por ejemplo, miedo, ansiedad), y las condiciones ambientales y los procesos internos producen cambios químicos en el cuerpo. Esto genera una pregunta de gallina y huevo sobre si nuestras respuestas y reacciones son el resultado de cambios en nuestra química o cambios en nuestra química son el resultado de nuestras respuestas y reacciones.
Neurosis en Psicoanálisis
Al.: Neurose.
Fr.: névrose.
Ing.: neurosis.
It.: nevrosi.
Por.: neurose.
Afección psicógena cuyos síntomas son la expresión simbólica de un conflicto psíquico que tiene sus raíces en la historia infantil del sujeto y constituyen compromisos entre el deseo y la defensa.
La extensión del concepto de neurosis ha variado; actualmente el término, cuando se utiliza solo, tiende a reservarse a aquellas formas clínicas que pueden relacionarse con la neurosis
obsesiva, la histeria y la neurosis fóbica. Así, la nosografía distingue neurosis, psicosis,
perversiones y afecciones psicosomáticas, mientras que se discute la posición nosográfica de
las denominadas «neurosis actuales», «neurosis traumáticas» y «neurosis de carácter».
Al parecer, el término «neurosis» fue introducido por William Cullen (médico escocés) en un
tratado de medicina aparecido en 1777 (First Lines of the Practice of Physics). La segunda parte
de su obra se titula Neurosis or Nervous Diseases y trata no solamente de las enfermedades
mentales o «vesanias», sino también de la dispepsia, las palpitaciones cardíacas, el cólico, la
hipocondría y la histeria.
Durante el siglo xix se incluirán, por lo general, bajo la denominación de neurosis toda una serie
de afecciones que se podrían caracterizar como sigue:
a) se les reconoce una localización orgánica precisa (de donde los nombres de «neurosis
digestiva», «neurosis cardíaca», «neurosis gástrica», etc.) o se les supone una tal localización
en el caso de la histeria (útero, tubo digestivo) y de la hipocondría;
b) se trata de afecciones funcionales, es decir, «sin inflamación ni lesión estructural» del órgano
interesado;
c) se consideran como enfermedades del sistema nervioso.
Al parecer, la noción de neurosis en el siglo xix debe relacionarse, desde un punto de vista de la
comprensión, con los conceptos modernos de afección psicosomática y de neurosis de órgano.
Pero, desde el punto de vista de la extensión nosográfica, el término incluiría afecciones que hoy
en día se reparten en los tres campos de la neurosis (por ejemplo, histeria), de lo psicosomático
(neurastenia, afecciones digestivas) y de la neurología (epilepsia, enfermedad de Parkinson).
El análisis de la transformación que experimentó el concepto de neurosis a finales del siglo xix
exigiría una extensa investigación histórica, tanto más cuanto que esta evolución difiere de un
país a otro. Digamos únicamente, para fijar las ideas, que en dicho período la mayoría de los
autores se percataron del carácter heterogéneo de las afecciones clasificadas bajo la
denominación de «neurosis(16)».
De esta amalgama se desprenden progresivamente afecciones en las cuales se supone con
fundamento la existencia de una lesión del sistema nervioso (epilepsia, enfermedad de
Parkinson, corea) …
Por otro lado, en la frontera móvil que lo separa de las enfermedades mentales, el grupo de las
neurosis tiende a anexionarse cuadros clínicos (obsesiones, fobias) que algunos autores
todavía clasificaban entre las «psicosis», las «demencias» o los «delirios».
La posición de Pierre Janet atestigua el resultado de esta evolución en Francia a finales del siglo
pasado; Janet distingue fundamentalmente dos grandes tipos de neurosis: la histeria y la
psicastenia (esta última concuerda en gran parte con lo que Freud designa como neurosis
obsesiva).
¿Cuál es la posición de Freud en esta época (1895-1900)? Al parecer, encuentra, en la cultura
psiquiátrica de lengua alemana, una distinción relativamente bien establecida, desde el punto de
vista clínico, entre psicosis y neurosis. Exceptuando algunas raras ambigüedades en su
terminología, con estos dos términos designa afecciones que todavía hoy se clasifican bajo los
mismos nombres.
Pero la principal preocupación de Freud no consistía entonces en delimitar la neurosis de la
psicosis, sino en poner en evidencia el mecanismo psicógeno en toda una serie de afecciones.
De ello resulta que el eje de su clasificación pasa entre las neurosis actuales, cuya etiología se
busca en una disfunción somática de la sexualidad, y las psiconeurosis, en las cuales el factor
determinante es el conflicto psíquico. Este grupo, llamado de las «psiconeurosis de defensa»,
incluye neurosis, como la histeria, y psicosis que en ocasiones se designan con el término
«psicosis de defensa», como la paranoia.
A continuación, dentro de la misma perspectiva, Freud intentará imponer el término
«psiconeurosis (o neurosis) narcisista» para designar lo que en psiquiatría, en la misma época,
se denominaban psicosis. Finalmente, vuelve a la clasificación psiquiátrica usual y reserva la
noción de neurosis narcisista para designar la psicosis maníaco-depresiva. Recordemos,
finalmente, que Freud diferenció muy pronto, y de modo claro, el campo de las neurosis del de
las perversiones. (…)
Aun cuando las subdivisiones, dentro del grupo de las neurosis, varían según los autores (así, la
fobia puede incluirse en la histeria o considerarse como una afección específica), actualmente
se constata una gran unanimidad respecto de la delimitación clínica del conjunto de síndromes
considerados como neuróticos. El reconocimiento, por la clínica contemporánea, de los
«casos-límite» indica que, por lo menos teóricamente, el campo de la neurosis se considera
como bien definido. Puede decirse que el pensamiento psicoanalítico se halla en gran parte de
acuerdo con la delimitación clínica adoptada por la inmensa mayoría de escuelas psiquiátricas.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
En cuanto a una definición en «comprensión» del concepto de neurosis, aquélla puede
concebirse teóricamente, ya a nivel de la sintomatología, como la agrupación de cierto número de
características que permitirían distinguir los síntomas neuróticos de los psicóticos o perversos,
ya a nivel de la estructura.
De hecho, la mayoría de las tentativas de definición propuestas en psiquiatría oscilan entre estos
dos niveles, siempre y cuando no se limiten a establecer una simple distinción de grado entre
perturbaciones «más graves» y perturbaciones «menos graves». A título de ejemplo, citaremos
el siguiente ensayo de definición, tomado de un manual reciente: «La fisonomía clínica de las
neurosis se caracteriza:
»a) Por los síntomas neuróticos. Se trata de trastornos de la conducta, de los sentimientos o de las ideas que manifiestan una defensa contra la angustia y constituyen, en relación con este conflicto interno, una transacción de la cual el sujeto obtiene, en su posición neurótica, cierto beneficio (beneficio secundario de la neurosis).
»b) Por el carácter neurótico del Yo. Éste no encuentra, en la identificación con su propio
personaje, buenas relaciones con los demás y un equilibrio interior satisfactorio»
Si se intenta establecer, con vistas a la comprensión del concepto, la especificidad de la
neurosis tal como la establece la clínica, la tarea tiende a confundirse con la propia teoría
psicoanalítica, en la medida en que ésta se ha constituido fundamentalmente como una teoría del conflicto neurótico y de sus modalidades.
Difícilmente se puede considerar como perfecta la diferenciación entre las estructuras
psicóticas, perversas y neuróticas. Es por ello que nuestra definición corre el inevitable peligro
de resultar demasiado extensa, por cuanto puede aplicarse también, al menos parcialmente, a
las perversiones y a las psicosis.
Fuente: Diccionario del Psicoanálisis
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