Páncreas
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Páncreas en Relación a este Tema
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1]
Conceptoanatómico y fisiológico
Es una glándula de secreción externa (digestiva) e interna (endocrina), situada en la parte superior y posterior del abdomen, por detrás del estómago y por delante de la 2ª y 3ª vértebras lumbares, importantísima para la digestión y regulación de la glucemia. Etimológicamente procede del gr. pan, todo y kreas, carne; es decir, órgano todo carne, todo macizo.
Como órgano digestivo, el páncreas es una glándula arracimada, alargada en sentido transversal, aplanada en el frontal y mucho más voluminosa en su extremidad derecha, llamada «cabeza» del p.; el «cuerpo» o parte media es alargado (algunos autores consideran una zona media entre cabeza y cuerpo, que denominan «cuello» o «istmo»). La «cola», situada a la izquierda, es aplanada y puntiaguda, con estrechamiento distal. Todos los vertebrados, excepto el anphioxus, tienen p.; en algunos está poco diferenciado del hígado, por lo que se llama el hepato-páncreas.
El páncreas posee dos conductos excretores; el principal es el «conducto de Wirsung» que desemboca en la ampolla de Vater del duodeno junto con el colédoco. Tiene además otro conducto secundario, llamado de Santorini, que funciona generalmente como accesorio y puede servir como derivativo, cuando el de Wirsung está obstruido. El páncreas está irrigado por la arteria esplénica; las pancreático-duodenales derechas, superior e inferior, ramas de la hepática, la pancreática inferior, que se distribuye por el cuerpo; y la pancreaticoduodenal izquierda, rama de la mesentérica superior; esta última se anastomosa con las derechas, por detrás de la cabeza del p., formando dos arcos arteriales retro-pancreáticos. Las venas siguen igual curso que las arterias y desembocan en el sistema porta. Los vasos linfáticos terminan en los ganglios de la cadena esplénica. La inervación está a cargo del plexo solar y del nervio vago.
La secreción pancreática tiene gran importancia en la digestión de las grasas, proteínas y glúcidos. El jugo pancreático es viscoso, claro y de reacción alcalina. Se segrega a los pocos minutos de empezar a comer, aumenta y termina de segregarse al cabo de cinco o seis horas. La cantidad segregada es de 500-800 ml.; estando regulada por el nervio vago y el sistema endocrino.
Otros Elementos
Además, el páncreas tiene una secreción interna, producida por unas células especiales que constituyen los llamados islotes de Langerhans, que segregan la insulina, hormona que pasa a la sangre y que es la que regula la cantidad de glucosa en sangre; cuando los islotes de Langerhans no producen, o producen poca insulina, aumenta el dintel de glucosa en sangre: hiperglucemia pasando dicho azúcar a la orina; se dice entonces que existe glucosuria. Este síndrome se llama diabetes mellitus (véase en esta plataforma: DIABETES).
Los fermentos del jugo pancreático, secreción exocrina o digestiva, son principalmente: la tripsina, complejo enzimático proteolítico, más activo que la pepsina del estómago, capaz de digerir proteínas. La amilasa, fermento amilolítico, parecido a la ptialina o amilasa salivar, que desdobla los hidratos de carbono. La lipasa, enzima lipolítico, para el desdoblamiento de las grasas en glicerina y ácidos grasos. La maltasa que desdobla la maltosa y el almidón. Y la renina pancreática, con acción semejante al fermento Lab del estómago, que actúa sobre la leche caseificándola.
Informaciones
Los dos últimos son de reciente descubrimiento.
Enfermedades pancreáticas. Eran muy poco conocidas hasta bien entrado el siglo XIX, y muchas de ellas han sido estudiadas y descritas en nuestro siglo. Las malformaciones congénitas del páncreas son raras, se han publicado casos de agenesia (falta congénita) parcial de la glándula; pero la agenesia completa es excepcional. El páncreas dividido, la cola bífida, el páncreas anular, el páncreas en anzuelo, los páncreas supernumerarios, aberrantes o heterotópicos, son otras tantas malformaciones no frecuentes de esta glándula digestiva. También son raros los traumatismos que afecten al páncreas en forma de heridas o contusiones; en este último caso, suelen ser hemorrágicos y graves, y acompañados de otras lesiones del abdomen, descubiertos todos ellos en la operación del sujeto accidentado.
Las pancreopatías pueden ser: agudas asépticas o neeróticas y agudas sépticas o inflamatorias, y las pancreopatías crónicas.
Pancreatitis agudas. La pancreopatía aguda aséptica, llamada también necrosis aguda del p., es una verdadera auto-digestión de la glándula; suele presentarse después de excesos alimenticios, en especial, por grasas y alcohol. Da un cuadro gravísima, llamado clásicamente «drama pancreático de Dieulafoy» por haberlo descrito magistralmente este autor francés del siglo pasado; provoca un dolor agudísimo abdominal que hace pensar en una perforación aguda de úlcera gastroduodenal -abdomen agudo-, que muchas veces en la duda obliga al cirujano a intervenir o al menos a observar muy estrechamente a estos enfermos. Puede ser un dolor tan violento que llegue a provocar un síncope. Cuando el enfermo ha tenido anteriormente cólicos hepáticos, lo que es frecuente, manifiesta que el dolor actual es mucho más intenso que en los ataques anteriores. Al principio es difícil de localizar el dolor, pero mas tarde se puede observar que se irradia a la izquierda del abdomen, a la altura del ombligo aproximadamente, es decir, hacia el vacío izquierdo. Generalmente hay también vómitos alimenticios, biliosos o mucosos. El estancamiento de heces y gases es menos constante. El estado general está muy alterado: pulso rápido (120-140 o más pulsaciones por minuto) contrastando con poca fiebre o ninguna (disociación pulso-temperatura); con frecuencia hay glucosa en orina -glucosuria- y discreta ictericia, sólo conjuntiva) o subictericia. El laboratorio nos dará un valioso dato en el escape de los fermentos pancreáticos a la sangre y orina («descarrilamiento de los fermentos» que decían los autores clásicos); así como el cuadro hemático demostrará la hemorragia y la gravedad del proceso. El tratamiento ha de ser médico; antes se solia operar, pero los resultados médicos han descartado la intervención cuando el diagnóstico es posible. El tratamiento debe ir dirigido a obtener un reposo del órgano secretor, mediante aspiración continua endogástrica y dieta absoluta; y combatir el dolor, mediante analgésicos, así como a reponer los líquidos perdidos y alimentar al individuo, por inyección intravenosa. Si es necesario se aplicarán tónicos cardiacos, tónicos vasculares y antibióticos; todos ellos según la evolución clínica del proceso.
Hay casos de pancreopatías agudas no tan dramáticas que pasan a ser supuradas y a veces gangrenosas, o evolucionan hacia la cronicidad, o se convierten en seudoquistes. La pancreatitis aguda séptica puede presentarse en el curso de una infección general, páncreas ej., en la parotiditis epidémica (paperas), fiebre tifoidea, cólera y otras.
Pancreatitis crónica. Pueden ser primitivas o secundarias. Éstas pueden ser consecutivas a la pancreatitis aguda, séptice o aséptica. También pueden darse estas afecciones crónicas del páncreas en infecciones crónicas (tuberculosis o sífilis, ya muy raras) en enfermedades hepatobiliares (colecistitis calculosa o no, en litiasis del colédoco, cirrosis, etc.); en intoxicaciones (alcohol, mercurio, etc.), y junto a otras enfermedades del tubo digestivo (úlceras gastroduodenales penetrantes en p., perigastritis y divertículos duodenales, principalmente). La sintomatología de las pancreopatías crónicas es muy discreta: adelgazamiento (en casos pronunciados, caquexia pancreática), diarreas rebeldes grasas (esteatorrea) y a veces puede palparse la tumoración pancreática. El tratamiento debe ser médico, especialmente a base de un régimen exento de grasas y cuando existe glucosuria habrá que tratar también el síndrome diabético con insulina y régimen.Entre las Líneas En algunos casos puede estar indicada la cirugía, páncreas ej., cuando existe una ictericia obstructiva por compresión del colédoco debida al aumento de tamaño de la cabeza del páncreas o cuando coexiste la litiasis biliar o coledocal.
Cáncer pancreático. El cáncer primitivo del p., generalmente epitelioma, pues es raro el sarcoma, es enfermedad muy importante; puede localizarse en la cabeza del órgano, en cuyo caso dará una sintomatología característica, «síndrome pancreático-biliar de Chauffard» con ictericia obstructiva por compresión de vías biliares por el tumor o bien por invasión, además suele estar la vesícula biliar dilatada por depósito de bilis, signo que se ha llamado entre los autores europeos de CurvoisierTerrier y entre los americanos y anglosajones de Bard-Pic o de Mayo-Robson. La ictericia del cáncer de páncreas suele ser verdínica. Cuando el cáncer se localiza en el cuerpo o en la cola, el cuadro es el llamado «pancreático-solar», por afectar al plexo solar; éste es muy doloroso y cursa sin ictericia.Entre las Líneas En el cáncer pancreático se ha ensayado la cirugía radical, con extirpación quirúrgica del tumor y de la glándula o de la zona afectada, pero el pronóstico es muy serio, y los pocos casos de supervivencia no siempre aconsejan que se efectúe la operación.
Los tumores benignos- del páncreas se dividen en sólidos y quísticos. Entre los sólidos se encuentran el adenoma, fibroma y fibroadenoma, principalmente; son raros todos ellos. Entre los quísticos se hallan quistes verdaderos, como el quiste hidatídico que es raro, y los quistes glandulares, congénitos o adquiridos, como el cistoadenoma pancreático, que tampoco son frecuentes. Los falsos quistes o seudoquistes pancreáticos, pueden ser producidos por una necrosis que pasó a la cronicidad o por traumas; en estos falsos-quistes el contenido del mismo es sanguinolento, mientras que en los quistes verdaderos es limpio, viscoso. Desde el punto de vista anatomopatológico, los quistes verdaderos tienen membrana y ésta se encuentra tapizada de epitelio, mientras que los seudoquistes carecen de membrana, ya que la cavidad suele estar formada por los órganos vecinos con gran cantidad de adherencias. El síntoma más llamativo de los quistes y falsos-quistes es la tumoración palpable, nodura, renitente y elástica. El antecedente de un traumatismo o de un cuadro agudo pancreático anterior nos puede orientar hacia el seudoquiste. El tratamiento ha de ser quirúrgico.
Recientemente, Zollinger y Ellison (1955), llamaron la atención sobre un nuevo síndrome compuesto por la tríada: ulceración péptica de localización no habitual o úlcera recurrente en operados de estómago, hipersecreción gástrica y simultáneamente tumor insular pancreático de un tipo celular no específico y que no segrega insulina; este proceso, no es frecuente, sin embargo, cada vez se van publicando más casos.
Otra enfermedad rara es la litiasis pancreática, muy difícil de diagnosticar, provocada por la formación de cálculos en el conducto de Wirsung, al que puede obstruir dando entonces lugar a un quiste secundario; el tratamiento es quirúrgico (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Finalmente, pueden existir fístulas pancreáticas internas (muy raras) o externas; éstas son consecutivas generalmente a un traumatismo o a una operación pancreática, páncreas ej., drenaje o marsupialización de un quiste, o seudoquiste. Estos trayectos fistulosos suelen ser irregulares, ya que el jugo pancreático se ha ido abriendo un camino, excepto en el caso quirúrgico, en que se abrió ya un drenaje previsto.
Diagnóstico. Ya se ha señalado el papel del laboratorio en el diagnóstico de las enfermedades pancreáticas, puede ser definitivo, páncreas ej., el encontrar fermentos pancreáticos en la orina. También es interesante el estudio del jugo pancreático extraído mediante el sondaje duodenal, e igualmente el análisis de las heces fecales, en especial las diarreas con esteatorrea (grasas) o con creatorrea (carne indigerida).
La radiología convencional tiene también un valor sintomático, páncreas ej., en los tumores de la cabeza del p., o en las pancreatitis crónicas el marco duodenal visible por la papilla de bario se encuentra aumentado de tamaño y -en los grandes tumores quísticos o seudoquísticos se podrá observar una imagen del tumor con compresión del estómago e intestino por la tumoración: Algunos cálculos pancreáticos son visibles mediante radiografía directa, sin contraste. El neumo-peritoneo, técnica consistente en inyectar aire en el abdomen, puede dar interesantes imágenes del páncreas La arteriografía también puede ser empleada en centros especializados para el diagnóstico de las enfermedades del páncreas En las fístulas deben hacerse radiografías inyectando contrastes yodados por ellas, como el lipiodol.
Recientemente, se han ensayado sustancias de contraste que introducidas por sonda pueden dar la imagen del árbol pancreático -pancreotografía- lo que supone un gran avance para el diagnóstico de estas afecciones. La laparoscopia o exploración endoscópica abdominal puede mostrarnos el síndrome de Curvoisier-Terrier con la vesículo piriforme, a tensión, en un ictérico-verdínico que nos hará pensar en el cáncer de cabeza pancreática. El p., como otros órganos retroperitoneales, no se visualiza en la laparoscopia, sólo destacarán los signos de grandes tumores.
Tratamiento quirúrgico. La cirugía del páncreas es muy reciente, hace pocos años que se opera esta glándula. Hoy se ha llegado a efectuar pancreatectomías parciales: extirpación parcial del órgano, en casos de pancreatitis crónica o cáncer pancreático, pero los resultados son todavía malos en el cáncer, aunque en las afecciones benignas son más aceptables. La pancreatectomía total tiene grandes dificultades de supervivencia, por precisar una terapéutica sustitutiva con insulina, fermentos pancreáticos, etc., y un régimen muy difícil de mantener que conducirá a la caquexia del enfermo. Pueden hacerse otras operaciones paliativas: entre ellas, cuando hay retención biliar puede derivarse la bilis hacia el exterior -drenaje externo-, o hacia el interior -drenaje interno- bien sea de vesícula (si está sana) o de colédoco hacia estómago (colecisto o colécioco-gastrostomía), hacia duodeno (duodenostomía) o hacia yeyuno (yeyunostomía). Si la vesícula está enferma o con cálculos, hay que extirparla (colecistectomía).
En los casos de quistes o seudoquistes pancreáticos, suele hacerse la marsupial ización del mismo, que consiste en suturar las paredes del quiste a los labios de la herida operatoria, de modo que una vez abierto y vaciado el contenido del quiste o seudoquiste, queda una bolsa con cierta semejanza a la de los marsupiales; en algunos casos favorables, la extirpación total del quiste entero será lo más efectivo.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre páncreas en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
DIABETES, DIGESTIÓN, ENDOCRINOLOGÍA, INTESTINO.
Bibliografía
A. GALLART, Enfermedades del páncreas, en Tratado de Patología y clínica médicas, dir. A. PEDRO-PONS, I, Barcelona 1950, 843-1013, I. ARGUELLES Y F. CUADRADO, Manual de patología quirúrgica,, Barcelona 1962, C. GONZÁLEz BUENO, Pancreatitis, en Libro de Actas del Congreso Español de Patología digestiva, Sevilla 1944, A. ABELLÁN, Pancreatopatías agudas no dramáticas, en Colección Española de monografías médicas, dir. páncreas SUREDA, Barcelona 1948, E. DE USOBIAGA Y MARCHAL, Pancreatitis crónica: Síndrome de la pseudo-estenosis pilórica con diarrea, «Anales de la Casa de Salud de Valdecilla», Santander 1958, 331-355.
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