Sandinista
Este elemento es un complemento de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]
Sandinista
Sandinista, miembro o partidario del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), organización política surgida en 1962 en Nicaragua que se declaró seguidora de los principios ideológicos y del movimiento iniciado por el líder guerrillero nicaragüense Augusto César Sandino, cuya lucha armada se opuso a la injerencia estadounidense en la vida política de su país en las primeras décadas del siglo XX.
El FSLN protagonizó desde 1978 la llamada Revolución Nicaragüense, por medio de la cual se puso fin a la dictadura de la familia Somoza, al deponer a Anastasio Somoza Debayle, hijo de Anastasio Somoza. El gobierno sandinista finalizó en 1990, cuando Violeta Barrios de Chamorro resultó elegida presidenta de la República.Entre las Líneas En 2006, su líder, Daniel Ortega, volvería a ser elegido presidente del país.
Sandinismo o Revolución Sandinista
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras: Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.
Notas y Referencias
- Información sobre Sandinista en la Enciclopedia Online Encarta
Véase También
Guía sobre Sandinista
▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.
Cuando empezó, la revolución sandinista, a la que quise entender como una versión mejorada de la cubana: un himno al antiimperialismo y a la igualdad, una sociedad de “hombres nuevos” y mujeres nuevas que gozaban de la libertad de expresión que Fidel Castro y el Che negaron a sus campesinos y obreros. Hoy es un fantasma de su pasado, un desengaño, un ejemplo de lo que nunca debía haber sido una revolución. Que mata a sus jóvenes y obliga a emigrar al resto, a sus mujeres, a sus hijos.
Los que no tienen más remedio que huir de Nicaragua nos han contado lo que está pasando, por ejemplo historias espeluznantes sobre la lealtad revolucionaria que el régimen exige a los que trabajan en los hospitales. En noviembre de 2018, un médico nicaragüense recién exiliado confirmó las historias ante la Organización de Estados Americanos.
El doctor Carlos Duarte contó en su testimonio que había huido de su país por la persecución que sufrió como consecuencia de desobedecer la orden oficial de no atender a víctimas de las protestas, la mayoría de las cuales habían sufrido heridas de balas a manos de la policía o de paramilitares leales a Ortega. El doctor Duarte narró el caso específico de 15 estudiantes a los que él y otros médicos salvaron la vida. La reacción del Ministerio de Salud fue acusar a los médicos de “terroristas” y advertirles que lo iban “a pagar caro”.
No todos los médicos han sido tan fieles a su profesión como el doctor Duarte. Emblemático pero no atípico ha sido el sonado caso de un chico de 15 años llamado Álvaro Conrado, uno de los primero mártires del levantamiento estudiantil. Conrado llegó a un hospital herido de bala en el cuello, pero el personal médico le cerró las puertas. Murió desangrado.
Toda esa fe que yo y muchos más por todo el mundo invertimos en la revolución sandinista, en Ortega y en “el Frente”, ha resultado ser otro caso más de ingenuidad juvenil. Uno tanto desea creer a los profetas de la felicidad universal, pero tarde o temprano parece que siempre te decepcionan. El caso de Ortega llama la atención por las expectativas que despertó, y no sólo en la izquierda radical sino entre socialdemócratas suecos y burgueses bienpensantes varios. Pero la lista de revoluciones que acaban en la represión, en la pobreza y en el desencanto es larguísima. Los rusos, los chinos, los cubanos, los angoleños, los venezolanos, para empezar. También a su manera los sudafricanos y los argentinos han vivido el desenlace corrupto de lo que se suponía que iban a ser gobiernos electos cuya prioridad iba a ser enriquecer al mitificado “pueblo”, no robarle; no imitar e incluso superar el ejemplo de los banqueros de Goldman Sachs y demás “buitres” del gran capital que con tanto fervor y con tan espectacular hipocresía habían condenado.
Cuando uno llega a una cierta edad y ha visto muchas cosas y sufrido repetidos desengaños y aparece de repente otro movimiento más que dice estar comprometido con la lucha por la igualdad y la justicia y contra el neoliberalismo y la corrupción de la casta y tal, cuesta, cuesta creerles. La experiencia te mata. Uno se encuentra en una lucha casi permanente contra el escepticismo, sabiendo al mismo tiempo que no hay que dejar nunca de luchar por un mundo menos malo. Pero es difícil. Te lo ponen difícil.