▷ Sabiduría semanal que puedes leer en pocos minutos. Añade nuestra revista gratuita a tu bandeja de entrada. Lee gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Liderazgo, Dinero, Startups, Políticas, Ecología, Ciencias sociales, Humanidades, Marketing digital, Ensayos, y Sectores e industrias.

Sociedad de Clases Cerradas

▷ Lee Gratis Nuestras Revistas

Sociedad de Clases Cerradas

Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre la sociedad de clases cerradas. [aioseo_breadcrumbs]

Definición de Sociedad de Clases Cerradas en Ciencias Sociales

Una sociedad en la que es improbable que los individuos sean capaces de cambiar la ubicación de su clase social, generalmente porque la ubicación de la clase se atribuye. Lo contrario de la movilidad social. Respecto a éste último, cabe añadir que en un sistema social compuesto por unidades jerárquicas (órdenes, estratos o clases), los individuos o grupos pueden cambiar de posición, ya sea hacia arriba o hacia abajo; este fenómeno se conoce como movilidad social o movilidad vertical.

Revisor: Lawrence y Mox

[rtbs name=”home-ciencias-sociales”]

Desigualdad social

La desigualdad social -un concepto central en las ciencias sociales- se refiere a la distribución desigual de oportunidades y riesgos en la vida de individuos y grupos según su posición en la sociedad. Véase, más adelante, sobre la mutación social (o cambio social).

El análisis de la desigualdad está vinculado a un modelo teórico estructural que define las diferentes dimensiones y categorías de la desigualdad social, lo que explica la importancia de esta noción. Básicamente, el cambio social puede describirse como una secuencia de diferentes estructuras socialmente desiguales: la sociedad de mando, la sociedad de clases, la sociedad estratificada (re)producen desigualdades sociales de formas específicas en diferentes momentos. La investigación “clásica” sobre la desigualdad se centra en la distribución desigual de recursos limitados como la renta, la educación, el poder y el prestigio, y en la constitución de los grupos sociales resultantes. Estos grupos están sujetos a una jerarquía social: la estructura social. La investigación sobre la movilidad social arroja luz sobre las condiciones de acceso a estos grupos y de paso de un grupo a otro. Las interacciones y la comunicación dentro de estos grupos y entre ellos nos hablan de la identidad social y de las diferentes mentalidades de grupo. La reorientación de la investigación desde una definición puramente estructural hacia una definición cultural del significado de la desigualdad social ha influido considerablemente en los trabajos publicados desde mediados de los años setenta. Sin embargo, no se ha desarrollado un nuevo paradigma y el campo de investigación está muy fragmentado, lo que refleja la “nueva confusión” en las ciencias sociales. La introducción del concepto de “estilos de vida” diferenciados (Max Weber), que incorpora tanto el estilo de vida culturalmente determinado de un grupo como sus oportunidades estructurales, ha abierto nuevas perspectivas. Este concepto de desigualdad social debería permitir vincular la identidad sociocultural de los grupos a su capacidad para imponerse en el ámbito político y a su poder económico.

Al utilizar la noción de desigualdad social, la historiografía debe evitar dos escollos: en primer lugar, el reparto desigual de los recursos (tal como se describe para las ciudades medievales a partir de las listas de impuestos sobre la riqueza, por ejemplo) no tiene mucho sentido en sí mismo; para ser determinante, una desigualdad debe haber sido dotada de sentido por una sociedad, y por tanto identificada como tal. Para comprender la desigualdad social, la investigación histórica debe interesarse siempre por la forma en que una sociedad se describe a sí misma y por los grupos socialmente tipificados, si no quiere sucumbir a un estéril naturalismo estructural. En segundo lugar, la investigación histórica centrada en la desigualdad corre el riesgo de producir un “significado retrospectivo” conferido a posteriori a la desigualdad social. Este enfoque se basa generalmente en el supuesto de que una categoría determinante (clase, género, nación, etc.) explica el cambio social, sin tener en cuenta el significado histórico de dicha categoría. Los conflictos históricos se interpretan así como una sucesión de luchas entre clases, géneros y pueblos. Al hacerlo, olvidamos que la desigualdad social en sí misma no es necesariamente conflictiva (Conflits sociaux). Es, ante todo, la expresión de la diferenciación y la especialización. Dónde y cuándo las desigualdades dan lugar a conflictos no puede explicarse por la desigualdad en sí misma; las condiciones de estos conflictos deben reconstruirse cuidadosamente a partir de la conciencia que los grupos sociales tienen de sí mismos y de los demás.

El interés de la historiografía suiza por la desigualdad social se ha manifestado en diversos campos: el estudio de las poblaciones urbanas y rurales en la Edad Media y en la Edad Moderna (estratificación, topografía social, demografía), la historia de la clase obrera, la investigación sobre la burguesía, la historia de la mujer y del género, y la historia de las migraciones y de las minorías. Los enfoques teóricos y empíricos varían mucho de una obra a otra, y la investigación estructurada y un discurso uniforme están aún en pañales.

Revisor de hechos: Helve

Sociedad de Clases en Europa Central

La división de la sociedad en clases presupone que la desigualdad social (véase más arriba) puede describirse utilizando un sistema de criterios coordinados, incluso después de que se hayan abolido los privilegios de la sociedad de mando. Como consecuencia del principio de igualdad jurídica de los individuos, las desigualdades sociales en el sentido de la sociedad de clases ya no se basan en el nacimiento, como en la época feudal, sino en las relaciones sociales funcionales. Los miembros de una clase se distinguen por la misma posición en el proceso económico y, por tanto, por una situación social similar, por intereses comunes y, en determinadas condiciones, por una conciencia común.

La noción de clase tiene su origen en las ciencias naturales (clasificación de las plantas). Como concepto para analizar la sociedad, apareció en el siglo XVIII con los fisiócratas (fisiocracia). Claude Henri de Saint-Simon lo retomó a principios del siglo XIX para designar a la clase industrial productiva. Para Karl Marx, que acuñó la acepción moderna del término, la posesión de los medios de producción es el criterio decisivo en la sociedad burguesa para situar a un individuo en la clase de los obreros o de los capitalistas. Marx introdujo la noción de clase en su teoría de la revolución, según la cual la lucha de clases ha sido siempre el motor de la historia en todas las sociedades. Ampliando este enfoque económico, sociólogos e historiadores han destacado la importancia de los factores culturales en la constitución de las clases (en particular los trabajos de Max Weber, que hizo hincapié en los factores espirituales y subjetivos, y la teoría del habitus de Pierre Bourdieu).

Con la aparición del movimiento obrero en el siglo XIX y el desarrollo de la conciencia de clase, el término adquirió un tono polémico. En Suiza, esta conciencia no surgió entre los trabajadores a domicilio ni entre los obreros de las fábricas, sino entre los artesanos, sobre todo a partir de la década de 1830, gracias a la influencia de oficiales como Wilhelm Weitling (Asociaciones de Trabajadores Alemanes). La cuestión social suscitó menos agresiones en Suiza que en otros lugares, porque estaba muy extendida la creencia de que la oposición de clases podía superarse mediante la organización democrática del Estado. Por tanto, el movimiento democrático se propuso resolver los antagonismos sociales, que veía como un conflicto entre el “pueblo” y los “señores”. Incluso en el movimiento obrero organizado, la conciencia de la lucha de clases no surgió hasta principios del siglo XX. La huelga general de 1918 fue el punto culminante del enfrentamiento entre la burguesía y la clase obrera. Es significativo que Robert Grimm escribiera un libro sobre la lucha de clases en Suiza (Geschichte der Schweiz in ihren Klassenkämpfen, 1920) mientras estaba en prisión por liderar la huelga.

En la década de 1930, el espíritu de defensa espiritual hizo hincapié en la noción de solidaridad nacional más que en la de sociedad de clases. La inmediata posguerra comenzó con una breve fase marcada por numerosas huelgas. Después se estableció una colaboración social estable, gracias a la generalización de los convenios colectivos y al auge económico del país. A partir de entonces, las diferencias sociales se vieron como un reflejo de la diversidad de los estratos sociales (clases trabajadoras) y ya no a través del prisma de la oposición de clases. El hecho de que una proporción cada vez mayor de personas de clase trabajadora fueran inmigrantes también desempeñó un papel en esta evolución.

▷ Élites
Expresión utilizada en francés desde el siglo XVII para designar grupos sociales que se distinguen por sus valores y actividades. El término volvió a emplearse en alemán (Eliten) en el siglo XVIII y en italiano (elite) a finales del XIX. Inicialmente perteneció al vocabulario de la filosofía social y la sociología. Su uso generalizado se remonta a principios del siglo XX, cuando el enfrentamiento ideológico entre izquierda y derecha lo convirtió en un término clave. A partir de entonces, la expresión se utilizó para designar una categoría social específica.

En lugar del modelo de sociedad de clases, la investigación favorece ahora los modelos basados en los estratos sociales, que permiten comprender mejor los múltiples factores que contribuyen a la formación del estatus social. No obstante, la noción de clase sigue siendo pertinente incluso fuera del conflicto tradicional entre burguesía y proletariado, por ejemplo cuando se trata de contrastar la “nueva pobreza” con los salarios meteóricos de los directivos.

Revisor de hechos: Helve

La mutación social

En sentido estricto, la expresión mutación social (o cambio social) significa “todos los cambios que se han producido en la estructura de una sociedad a lo largo de un periodo de tiempo” (Peter Heintz) o, como dice Morris Ginsberg, un cambio en una estructura. El cambio social se refiere, por tanto, a las modificaciones de las estructuras y los comportamientos sociales (cambios en la jerarquía y la posición social, en los roles y comportamientos inherentes a las mismas, en los modelos organizativos y en las condiciones de vida). El término no se limita al carácter histórico de los sistemas y comportamientos sociales, sino que también se refiere a los trastornos que dan lugar a una nueva calidad de lo social. Tal concepción postula un contexto social de referencia caracterizado por el orden y la regularidad, de modo que la mutación puede entenderse como una desviación de una situación relativamente estable y una remodelación de esta última. En su sentido más amplio, la noción se extiende a los procesos inherentes al cambio económico, político y cultural (por ejemplo, en el contenido del pensamiento, en las mentalidades).

▷ Lo último (en 2026)
▷ Si te gustó este texto o correo, considera compartirlo con tus amigos. Si te lo reenviaron por correo, considera suscribirte a nuestras publicaciones por email de Derecho empresarialEmprenderDineroMarketing digital y SEO, Ensayos, PolíticasEcologíaCarrerasLiderazgoInversiones y startups, Ciencias socialesDerecho globalHumanidades, Startups, y Sectores económicos, para recibir ediciones futuras.

La velocidad y el alcance del cambio social, las fuerzas que lo impulsan, su dirección y la posibilidad de orientarlo son dimensiones que las teorías sociológicas explican de distintas maneras. El cambio puede ser revolucionario o gradual, lineal, discontinuo o cíclico; puede afectar a la sociedad en su conjunto o a sectores particulares; puede basarse en causas endógenas o exógenas; puede ser intencionado o no; puede obedecer a leyes que dejan cierto margen de maniobra a las personas, o puede producirse espontáneamente y no como resultado de un comportamiento deliberado. Dado que todo análisis del cambio social se sitúa en la intersección entre la estática y la dinámica, las crisis y los conflictos sociales representan campos de investigación especialmente ricos.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Basándose en la filosofía de la historia, sociólogos como Karl Marx, Herbert Spencer, Emil Durkheim y Max Weber interpretaron el cambio social como progreso hacia una sociedad sin clases para el primero, hacia una mayor capacidad de adaptación para el segundo, como diferenciación para el tercero o racionalización para el cuarto; buscaron las causas de la dinámica y contrastaron la sociedad moderna con la comunidad tradicional. Los sociólogos actuales se centran en la contingencia del cambio social, estudiando sus consecuencias ambivalentes para los seres humanos, sus funcionalidades y sus interacciones. Hansjörg Siegenthaler, en particular, analiza la pérdida de credibilidad de las normas sociales y la imposición de nuevos valores y prácticas como un proceso de aprendizaje difícil, generador de tensiones, en el que coexisten elementos no contemporáneos y en el que a veces chocan con fuerza intereses antagónicos.

Los sociólogos estadounidenses fueron los primeros en utilizar la noción de mutación social en la década de 1920, aunque casi todos los padres de la disciplina se habían interesado por el fenómeno del cambio social. La aparición del término refleja las convulsiones que se produjeron a raíz de la industrialización. Su uso también refleja el hecho de que la sociedad moderna había experimentado que el cambio social se había convertido en uno de sus elementos constitutivos.

▷ Clientelismo
El clientelismo es una relación de amistad utilitaria entre una persona en una posición sociopolítica elevada, el jefe (paternalismo), y una persona menos importante, el cliente. El primero proporciona al segundo protección (en los tribunales, por ejemplo), acceso a determinados recursos estatales (funciones, subvenciones), condiciones agrícolas o crediticias más ventajosas y una participación en el prestigio social del segundo. El cliente paga estas ventajas con su trabajo, su apoyo político y eventualmente militar, suministrando información o difundiendo la fama del jefe. Una extensión vertical de la red puede resultar de la introducción de intermediarios entre jefes y clientes. Estos “intermediarios”, indispensables cuando los socios potenciales están alejados social o geográficamente, rara vez disponen de los recursos que les permitirían ser jefes, y la mayoría son ellos mismos dependientes. Facilitan el acceso a los clientes potenciales y los movilizan para apoyar al jefe; a la inversa, se aseguran de que los clientes no se acerquen al jefe sin supervisión. El papel del clientelismo en la historia romana se estudia desde hace mucho tiempo; politólogos, sociólogos e historiadores utilizan ahora este concepto para las sociedades del Antiguo Régimen y contemporáneas.

Salvo raras excepciones -Eduard Fueter y William Emmanuel Rappard se ocuparon del cambio económico y social, Robert Grimm y Valentin Gitermann introdujeron premisas marxistas-, la historiografía suiza no se interesó por la cuestión de la historia estructural hasta los años sesenta, cuando la historia social primó sobre una historia política centrada en las personas y los acontecimientos. La aparición de la historia cultural en los años ochenta dio un nuevo impulso a estos estudios y relegó a un segundo plano la estrecha definición del término en favor de una comprensión más amplia del cambio.

📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras:

Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.

Revisor de hechos: Helve

Recursos

[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]

Traducción al Inglés

Traducción al inglés de Sociedad de Clases Cerradas: Closed-class Society

Véase También

CLASE CRISTALIZACIÓN, ESTADO, ATRIBUIDO

Bibliografía

  • Información acerca de “Sociedad de Clases Cerradas” en el Diccionario de Ciencias Sociales, de Jean-Francois Dortier, Editorial Popular S.A.
▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.
▷ Lee Gratis Nuestras Publicaciones
,Si este contenido te interesa, considera recibir gratis nuestras publicaciones por email de Derecho empresarial, Emprender, Dinero, Políticas, Ecología, Carreras, Liderazgo, Ciencias sociales, Derecho global, Marketing digital y SEO, Inversiones y startups, Ensayos, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack.

Contenidos Relacionados:

Los de arriba son los elementos relacionados con este contenido de la presente plataforma digital de ciencias sociales.

Foro de la Comunidad: ¿Estás satisfecho con tu experiencia? Por favor, sugiere ideas para ampliar o mejorar el contenido, o cómo ha sido tu experiencia:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

▷ Recibe gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Dinero, Políticas, Ecología, Liderazgo, Marketing digital, Startups, Ensayos, Ciencias sociales, Derecho global, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack. Cancela cuando quieras.
Index

Descubre más desde Plataforma de Derecho y Ciencias Sociales

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo