Economía Política de las Industrias Culturales
El gobierno de algunos países Unidos y sus gigantes corporativos ejercen control sobre lo que leemos, vemos y escuchamos. Los autores identifican las fuerzas que sostienen que hacen la propaganda de los medios nacionales -las tres principales son la motivación para obtener ganancias a través de los ingresos por publicidad, los estrechos vínculos de los medios con las corporaciones y, a menudo, su propiedad, y su aceptación de información de fuentes sesgadas. En varios trabajos, los autores muestran cómo la televisión, los periódicos y la radio distorsionan los acontecimientos mundiales. Por ejemplo, los autores sostienen que habría sido muy difícil para el gobierno guatemalteco asesinar a decenas de miles de personas en la última década si la prensa estadounidense hubiera dado el tipo de cobertura que dio a las dificultades de Andrei Sakharov o al asesinato de Jerzy Popieluszko en Polonia. Surge un cuadro inquietante de un sistema de noticias que complace los intereses de los privilegiados de Estados Unidos y descuida sus deberes cuando están en juego las preocupaciones de los grupos minoritarios y de la clase baja. Un análisis, en fin, de las formas en que los individuos y las organizaciones de los medios de comunicación son influenciados para dar forma a las agendas sociales del conocimiento y, por lo tanto, de la creencia. Pues, contrariamente a la concepción popular de los miembros de la prensa como realistas empedernidos que persiguen obstinadamente verdades impopulares, algunos investigadores demuestran de manera concluyente que el modelo de economía de libre mercado de las industrias creativas, incluidos los medios de comunicación, conduce inevitablemente a una información normativa y estrecha.