Acción Católica
Es una de las modalidades modernas del apostolado (v.) de los laicos (v.) en forma asociada en la Iglesia; apostolado, cuya figura, en forma de una peculiar colaboración con las tareas de la Jerarquía eclesiástica y, por tanto, en una estrecha y específica dependencia de la misma, cobró especial relieve a comienzos del siglo XX. Del papa Pío XII son las siguientes palabras: “La colaboración de los seglares en el apostolado jerárquico aparece provechosa y reconocida, ya desde la aurora del cristianismo, en la primitiva predicación apostólica; si este cooperante apostolado ha tomado a través de los siglos en la historia de la Iglesia los más variados aspectos de agregación…, según las circunstancias de los tiempos, esta forma nobilísima de colaboración, que constituye la Acción Católica Italiana que ha venido desarrollándose bajo los pontificados de Pío IX, León XIII, Pío X y Benedicto XV, recibió de la gran mente y del gran corazón de Pío XI su más vigoroso impulso y su ordenamiento orgánico” (Colección de Encíclicas y Documentos pontificios, 7 ed. Madrid 1967, 1996). Apostolado en general. El ingreso en la Iglesia se realiza por el Bautismo (v.; lo 3, 5; 1 Cor 12). El que recibe este sacramento se hace cristiano, y, por tanto, sujeto de derechos y deberes en la Iglesia, obtiene la ciudadanía en esta sociedad religiosa (que otorga beneficios e impone obligaciones en favor de los demás conciudadanos). Al recibir, por medio del Bautismo y de los demás sacramentos, la gracia de Dios y desarrollarse la fe, esperanza y caridad, surge la obligación de ayudar al bien espiritual, a la formación religiosa, etc., de los demás.
Otros Elementos
Además, el derecho a recibir y la obligación correlativa de servir advierte S. Tomás es consecuencia natural de toda ciudadanía: “Al hombre le es natural vivir en sociedad, para recibir unos la ayuda de los otros” (De reg. princ., lib. I, c. I; S. Th. 22, q3132; Q. de carit., 2, 4ad2). Los cristianos en la Iglesia no son únicamente sujeto pasivo (véase más en esta plataforma) o receptor de los beneficios espirituales que mediante ella se reparten, sino que están también obligados a trabajar activamente en pro de los demás. El Conc. Vaticano II recalcó mucho esta doctrina: “… el apostolado de los laicos es participación en la misma misión salvífica de la Iglesia, apostolado al que todos están destinados por el Señor mismo, en virtud del Bautismo y de la Confirmación” (const. Lumen gentium, n. 33). “La vocación cristiana es, por su misma naturaleza, vocación también al apostolado” (Decreto sobre el apostolado de los seglares, 2). Para todo esta, más ampliamente, v. LAICOS; APOSTOLADO III; IGLESIA III, 3. Apostolado colectivo (asociado). Siendo el campo apostólico inmenso y de facetas tan variadas, es conveniente unificar fuerzas, concentrar gran número de cristianos en agrupaciones diversas, según su edad, sexo, profesión, etc., o según los fines concretos o misión determinada que en cada caso se persiga. Atendiendo a las necesidades de los tiempos y a las distintas aptitudes y vocación de cada uno, la Iglesia ha alentado siempre no solo una variedad de institutos religiosos (v.) sino una armónica diversidad de asociaciones de seglares. Ciertamente, “cada cristiano está llamado a ejercer el apostolado individual en las variadas circunstancias de su vida; recuerde, sin embargo, que el hombre es social por naturaleza y que Dios ha querido unir a los creyentes en Cristo en el pueblo de Dios y en un solo cuerpo.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Una Conclusión
Por consiguiente, el apostolado organizado responde adecuadamente a las exigencias humanas y cristianas de los fieles y es al mismo tiempo signo de la comunión en Cristo. Por esto, los cristianos han de ejercer el apostolado aunando sus esfuerzos” (Decreto sobre el apostolado de los seglares, 18). El mismo Vaticano II remarca también: “El apostolado que debe realizar cada uno individualmente y que fluye con abundancia de la fuente de la vida auténticamente cristiana (cfr. lo 4, 14) es el principió y condición de todo apostolado seglar, incluso del asociado, y nada puede sustituirlo” (ib. 16) (…)
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