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Burguesía Nacional

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La Burguesía Nacional

Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre la burguesía nacional. [aioseo_breadcrumbs]

Sociedad Burguesa Nacional en Europa

Nota: Véase también acerca de la Sociedad Capitalista.

El concepto de sociedad burguesa está vinculado al de sociedad civil (etimológicamente, en alemán, con origen el el término “Bürger”, el ciudadano y burgués). Desde Aristóteles hasta mediados del siglo XVIII, la noción de sociedad civil se refería a un ideal de comunidad legalmente regulada formada por ciudadanos vinculados entre sí como personas libres e iguales (en contraste con la relación entre señor y súbditos) y sujetos a una forma de poder político sobre el que generalmente tenían control. Este concepto no distinguía entre las asociaciones de individuos y la organización del poder, entre la sociedad civil y el Estado.

Con la Ilustración (véase más adelante), este concepto sufrió una transformación radical. El Estado y la sociedad civil se contraponen. En el esquema teórico del primer liberalismo, la sociedad civil correspondía a la esfera privada (véase más abajo). Al abrigo de la acción del Estado, estaba alejada de las preocupaciones políticas; su dominio era el poder económico sobre las cosas, no la dominación política sobre las personas. Al mismo tiempo, surgió el concepto de sociedad burguesa. Alejado del absolutismo, de las regulaciones estatales, de los privilegios de nacimiento y del poder de los clérigos, su ideal era el de una sociedad autogobernada formada por ciudadanos libres, con igualdad jurídica y política, que debaten públicamente y toman decisiones inspiradas en la razón.

La época de la Ilustración siguió a la del confesionalismo y la ortodoxia (ortodoxia protestante, reforma católica). El pensamiento dogmático dio paso a la convicción de que correspondía a la razón humana autónoma tomar la decisión final entre lo verdadero y lo falso. Por ello, todo conocimiento adquirido debía someterse a la crítica racional. La Ilustración postulaba la tolerancia y la libertad de opinión. En el ámbito teológico, la Ilustración puso el acento en el acto cristiano: la revelación bíblica fue despojada de sus aspectos irracionales y se contentó con principios simples, derivados de la naturaleza, a los que debía corresponder la conducta de los individuos. Al principio, los partidarios de la “ortodoxia razonada” rechazaron el pietismo, aunque compartía sus críticas a la antigua y rígida ortodoxia. Con los años, se volvieron más comprensivos. También provocaron a veces enérgicas reacciones de la Iglesia oficial.

Desarrollada por la filosofía política como una forma de modelo social, la sociedad burguesa incluía tanto una nueva concepción del orden político (soberanía del pueblo, autonomía) como una nueva teoría económica (economía de mercado) y una concepción de la estructura de la sociedad (libre formación de intereses, principio de eficacia). Estos tres factores encajaban con los intereses de la burguesía económica y cultural emergente, a la que podían ofrecer legitimidad y justificar así la socialización de la propiedad y la educación. Las revoluciones estadounidense y francesa revelaron la fuerza explosiva de estos principios.

En Suiza, aparte del régimen de la República Helvética, fueron sobre todo las revoluciones liberales de 1830-1831 y la creación del Estado federal en 1848 las que permitieron al modelo social burgués establecerse de forma casi ejemplar. El nuevo orden puso en práctica el principio de la libertad individual garantizada por la ley, aseguró la convivencia de los seres humanos bajo la guía de la razón, organizó la economía sobre la base de la competencia regida por el Estado de Derecho y conforme a los principios de la economía de mercado, y distribuyó las oportunidades en función del rendimiento y el mérito. Limitó el poder del Estado -en adelante concebido como Estado de derecho y Estado constitucional liberal- vinculándolo a la voluntad de los ciudadanos responsables, a través de la opinión pública, las elecciones, los órganos representativos y los votos. Daba a las bellas artes, a las ciencias y a la religión una estructura ciertamente acorde con la cultura burguesa, pero también una gran autonomía. Aunque este modelo discriminaba en gran medida a las mujeres y excluía inicialmente a los judíos, era muy apreciado y gozaba de un amplio apoyo por parte de todos los sectores de la población suiza. Incluso considerables sectores del movimiento obrero (Société du Grutli) estaban apegados al modelo de sociedad burguesa, considerada sin clases, en la que todos los hombres, independientemente de su condición económica y social, es decir, incluidos los obreros, eran ciudadanos libres con los mismos derechos.

Con el progreso de la industrialización y la dominación del sistema capitalista, las libertades burguesas y los mecanismos de gestión autónoma de la sociedad no condujeron a un equilibrio equitativo de intereses. Incluso en la Suiza democrática, crearon una sociedad de clases. Sólo el Estado social moderno permitió, al menos en parte, superar los límites del modelo social burgués e integrar mejor a los trabajadores en la sociedad y el Estado.

La esfera privada

Por esfera privada se entiende comúnmente el campo de actividad que se aparta de la esfera pública y del Estado (opinión pública). Desde el punto de vista de la historia cultural, se consideran esenciales las relaciones familiares, las relaciones entre los sexos, la intimidad y la vida interior. Los juristas, por su parte, se centran en el derecho a la intimidad, la seguridad y el derecho a la propiedad tradicionalmente asociado. Es sobre todo en la historia de la vida cotidiana y la historia de las mujeres donde los historiadores estudian la esfera privada.

El primer ejemplo concreto de protección de la esfera privada apareció en la Edad Media en el derecho de familia (o derecho del señor de la casa), con el concepto de la paz del hogar. El respeto de la esfera privada garantizado por el derecho urbano y la paz nacional pretendía restringir las guerras privadas y proteger a cualquier persona de la violencia de terceros, constituyendo el allanamiento de morada un delito. La emancipación de la burguesía de los vínculos señoriales (en Suiza en los siglos XIII y XIV) dio mayor peso a la esfera privada, haciendo hincapié en la protección de la integridad física y la propiedad. En 1679, el Habeas corpus, hito fundamental en la protección institucionalizada de la esfera privada, introdujo en Inglaterra salvaguardias contra los abusos del poder estatal, como las detenciones arbitrarias y los registros domiciliarios. En la época moderna y contemporánea, como consecuencia de la Ilustración, el liberalismo y los cambios socioeconómicos provocados por la revolución industrial, la esfera privada se amplió para incluir el derecho de acceso, individual o colectivo, a un espacio de libertad que permitiera a cada cual expresar sus particularidades culturales. Esto condujo a una mayor privatización de las relaciones familiares, a una redefinición de las relaciones entre los sexos (Role of the sexes) y, yendo más allá de las cuestiones domésticas, se extendió a la esfera económica. Los efectos de este cambio, tanto internos como externos, fueron equívocos: por un lado, se temió la violencia familiar o doméstica; por otro, se reforzaron los derechos de los empresarios. La esfera privada, por una parte un espacio protegido de la opinión pública y de la intervención gubernamental, y por otra un espacio de resistencia a todas las formas de autoridad, conservó así su estatuto ambivalente. Permitía la exhibición de principios religiosos distintos de los de la religión dominante, de valores diferentes de los de la moral reinante o de gustos no fijados por la sociedad (individualismo).

La protección del individuo se vio prefigurada por una reacción a finales del siglo XIX, encabezada por el movimiento obrero y por un grupo de personas más interesadas en la protección del individuo. Ello dio lugar a leyes fabriles que protegían a los trabajadores (1877 en el derecho federal) y a que la violencia doméstica se reconociera como causa de divorcio en el Código Civil suizo de 1912 (la coacción sexual entre cónyuges no se tipificó como delito hasta 2004). Reconocido hasta finales del siglo XX como derecho fundamental no escrito (Derechos Humanos), el respeto de la esfera privada se consagró a nivel federal en la Constitución de 1999, principalmente como ampliación de los derechos individuales. El artículo 13 se refiere a la protección de la intimidad, la inviolabilidad del domicilio, el secreto postal y de las telecomunicaciones y la protección de datos. Los redactores de la Constitución se inspiraron esencialmente en el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

A principios del siglo XXI, la esfera privada ha suscitado nuevos debates, centrados, por una parte, en las controvertidas medidas adoptadas para proteger al Estado (la lucha contra el terrorismo mediante la videovigilancia y el control de las comunicaciones telefónicas y por correo electrónico) y, por otra, en el control de Internet y la protección de las conversaciones privadas, incluso las mantenidas en un entorno abierto, frente al uso indebido por parte de los medios de comunicación. Sin embargo, debido sin duda a la influencia de los nuevos medios de comunicación, la frontera entre las esferas privada y pública es cada vez más difusa.

Revisor de hechos: Helve

Burguesía Nacional en las Ciencias Sociales Latinoamericanas

El concepto de “burguesía industrial” figuró en el centro de preocupación de gran parte de la literatura económica, sociológica y científico política latinoamericana referida a los problemas del desarrollo de la región, en las décadas de los 50 y 60 (del siglo XX).

En esos trabajos, “burguesía industrial” fue una expresión utilizada para designar a un sector de la burguesía (entendida en su sentido clásico de propietarios de medios de producción), que se especificaba como urbano industrial (propietarios de fabriles cuyos medios de producción se radicaban en áreas urbanas), sector distinto y aún considerad () opuesto por intereses antagónicos a la burguesía agraria terrateniente u “oligarquía” (como la designara tradicionalmente la literatura política de la región). Esta “burguesía nacional” se desarrolló y fortaleció grandemente a partir de 1930, a causa de la crisis del sistema de división internacional del trabajo” y de su contrapartida latinoamericana, la economía “primario exportadora”. Esta crisis, al paralizar o dificultar grandemente el funcionamiento del sistema internacional en el que las economías latinoamericanas se hallaban insertas, generó simultáneamente las condiciones para el desarrollo más o menos importante, según los países, de una actividad manufacturera dedicada al mercado interno y destinada a sustituir los bienes que en la etapa anterior de desarrollo se obtenían mediante la importación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Este proceso económico, a su vez permitió el desarrollo de este sector de la burguesía y junto con el crecimiento de su importancia económica, el de su significación social y política. Para los teóricos e ideólogos del desarrollo nacional capitalista autónomo, la burguesía nacional aparecía, junto a o tal vez mejor en alianza con el proletariado (la clase obrera industrial; el término pasó a ser de uso general después de que se popularizara en los escritos de Karl Marx) industrial urbano (producto del mismo proceso) como el agente fundamental de ese proceso de desarrollo. Así, esa burguesía y ese proletariado, unidos por sus intereses objetivos que se suponían coincidentes se constituirán en las clases motoras de la modernización capitalista oponiéndose a la vieja “oligarquía terrateniente” y superando la sociedad “agraria tradicional” dominante en el período de la economía exportadora.

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Los cambios suscitados en el modelo de desarrollo de las economías y las sociedades latinoamericanas a partir de mediados de los años 50 (del siglo XX), con el incremento de la inversión extranjera directa en el aparato productivo de estas sociedades y la también creciente asociación de los sectores dominantes de las burguesías locales, así como la ruptura de las alianzas burguesía industrial proletariado (la clase obrera industrial; el término pasó a ser de uso general después de que se popularizara en los escritos de Karl Marx) con la subsecuente caída de los gobiernos “nacional populistas desarrollistas” que fueron su expresión más típica, pusieron en cuestión las citadas concepciones sobre el papel de las burguesías nacionales e incentivaron las polémicas en torno a ellas. (Véase también acerca del Populismo Peronista en esta plataforma online, y sobre el Populismo Peronista).

Numerosas investigaciones llevadas a cabo en diversos países a través de los años 60 intentaron probar encontradas hipótesis; es decir, o reafirmar la suposición inicial que hacía de la burguesía nacional el agente fundamental del desarrollo, o por el contrario, mostrar a través de estudios sobre su composición, sus intereses, actitudes, etc., la ilusión (ideológica) de aquella suposición. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).

En la actualidad, con el desarrollo en el ámbito de las economías latinoamericanas del capital monopólico u oligopólico que asocia crecientemente a la gran burguesía local con los capitales internacionales, con hegemonía de estos últimos, el término “burguesía nacional” aparece referido, en general a la mediana y pequeña burguesía industrial. (1)

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Notas y Referencias

  1. Tomás A. Vasconi (autor), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.

Véase También

Bibliografía

DOS SANTOS, Tehotonio: Dependencia y Cambio Social, Sandago, CESO, 1971.
CARDOSO, F. H. : Ideologlas de la burguesi’a industrial en América Latina, México, Siglo XXI, 1971. “Las élites empresariales en América Latina”, en Llpset, M. S. y Solari, A. (Ed.) Elites y Desarrollo en América Latina, Buenos Aires, Paidós, 1967, 2a. Parte, III, págs. 106 124.
FRANK, A. G. : Lumpemburguesía, Lumpemdesarrollo, Santiago, PLA, 1969.
MARINI, R. M. : Subdesarrollo y Revolución, México, Siglo XXI, 1969.
QUIJANO, A. : Redefinición de la Dependencia y marginalización en América Latina, Santiago, CESO, 1970.
WEFFORT, F. C. : Clases populares y desarrollo social, Santiago, ILPES, 1968.

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1 comentario en «Burguesía Nacional»

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