El Camilismo
Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]
El Camilismo en las Ciencias Sociales Latinoamericanas
El camilismo se dio como una síntesis de elementos subjetivos, representados por Camilo Tones (1930-1966) y aspectos objetivos dados por la realidad colombiana que fue el escenario de su actuación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
Camilo concibió la existencia como amor, sintió que el cristianismo era la vía de realización del amor al prójimo y optó por el sacerdocio como entrega total a ese amor.
Para él la caridad debía ser eficaz. Consideró que, a ese fin, debía formarse como sociólogo. Con ese objeto siguió los cursos de Ciencias Sociales y Políticas en la Universidad de Lovaina, Bélgica.Entre las Líneas En Europa, a partir de 1956, y luego en Bogotá y en el interior de Colombia, fue naciendo el germen, la semilla inicial del camilismo. Consistió en la organización y preparación de equipos técnicos nacionales. La idea camilista que reguló aquellas actividades fue, desde el comienzo, buscar la convergencia, la acción en común. Rompiendo con el sectarismo, no importaba la posición filosófica, ideológica o política de quienes aportaran su esfuerzo.
En 1958 Camilo regresó a Colombia. A su llegada fue nombrado capellán de la Universidad Nacional y contribuyó a fundar la Facultad de Sociología.Entre las Líneas En el ámbito universitario Camilo actuó comprometiéndose. “Al poco tiempo [.. ] ya estaba dedicado a una labor de intercambio de opiniones con distintos grupos, organizando seminarios y reuniones, creando y despertando inquietudes, modesta base de lo que más tarde sería motivo de una agresiva campaña de concienciación popular” (Norberto Habegger, Camilo Torres, El cura guerrillero, A. Peña Lillo ed., Bs. As., 1967, pp. 934). Consecuente con su ideario, cuando fueron expulsados estudiantes de la Universidad por discriminaciones ideológicas, no aceptó la medida, lo cual le costó su cargo de capellán.
A poco de su estada en Colombia, en 1959, Camilo contribuyó de un modo decisivo a la creación del Movimiento Universitario y Profesional de Organización de la Comunidad (MUNIPROC) (examine más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fue un período de auge en la promoción de lo comunal. Respecto a la anterior actividad de Camilo, reducida solo a constituir equipos de estudio, ahora se producía Un cambio en los medios y en los destinatarios de la acción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En ese momento el camilismo pasaba a organizar sectores sociales postergados impulsando sus potencialidades. El pensamiento de Camilo era que, con la Acción Comunal, “la gente adquiere conciencia de sus necesidades, adquiere actividad ante sus problemas, adquiere hábitos de organización, condiciones éstas que se producen siempre independientemente de la in ención promotora” (Norberto Habegger, op. cit., p. 95).
A la investigación y acción en pro de la Reforma Agraria, Camilo también la llevó hasta sus últimas consecuencias. Trabajó desde el Instituto de Administración Social y el Instituto Colombiano de Reforma Agraria (INCORA). El contacto con la realidad agraria y la situación del campesinado, impulsaban aún más su rebeldía. Ante ciertas trabas y oposiciones de los intereses creados, Camilo renunció a sus cargos (Germán Guzmán Campos, El Padre Camilo Torres, Siglo XXI, Bs. As., 1968, pp. 30, 34 y 36).
En síntesis, desde su regreso de la Universidad de Lovaina, el padre Camilo realizó diversas experiencias: participó de la vida universitaria, trabajó en organismos oficiales sobre problemas sociales y, en general, se dedicó a la organización de equipos de jóvenes estudiantes, intelectuales y técnicos con el objeto de encontrar soluciones a los problemas de su país. Todos estos caminos condujeron a Camilo a la necesidad de emprender la lucha política. Se imponía así la realidad colombiana, un caso típico de las estructuras del atraso en América Latina.[rtbs name=”latinoamerica”] [rtbs name=”historia-latinoamericana”] Al camilismo de los equipos de estudio sucedió la perspectiva del camilismo político, la necesidad de organizar al pueblo y realizar la revolución. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
En Colombia existe una profunda desigualdad social. El 5 % de su población activa controla el 45 % del ingreso nacional. Al 95 % de la población le queda el 55% del ingreso restante. Sus partidos tradicionales Liberal y Conservador representan meros conflictos ideológicos entre dos facciones de la oligarquía.Entre las Líneas En este sentido Camilo sostenía que “a partir del año 30 […] la competencia partidista se comenzó a concentrar alrededor del potín presupuestal y burocrático”. Cuando, en 1956; ambos partidos pactaron la división peii6dica del poder, el pueblo no tardó en repudiarlos con una abstención electoral del 70 %.Entre las Líneas En tal situación, los nuevos movimientos guerrilleros pasaron a ser parte de la realidad del país.Entre las Líneas En tanto, la estructura jurídico-política continuó convalidando el régimen bipartidista, ajeno a las masas populares que buscaban nuevos cauces organizativos y un líder que las condujera hacia la toma revolucionaria del poder.
Cuando estallaron en el bogotazo, las esperanzas populares se habían visto frustradas con la muerte de Gaitán. Casi dos décadas después las expectativas se mantenían latentes.
A fines de 1964, a sugerencia de sus amigos, Camilo convocó a los sectores políticos de avanzada para “establecer una base mínima de entendimiento para posteriores acciones conjuntas de tipo revolucionario por las vías de la legalidad”, haciendo “hincapié en lo que cohesiona”. La respuesta fue positiva e inmediata. Las distintas tendencias progresistas acudieron a la convocatoria y el hecho se repitió a comienzos de 1965.
Camilo señaló la necesidad de llegar a un acuerdo sobre un listado de temas. Se resolvió que distintos comités estudiarían esos temas. A Camilo se le encomendó redactar la plataforma.Entre las Líneas En marzo, en Medellín, él muestra el proyecto a un amigo, se lo arre batan1 es leído y la Plataforma tomó la calle. Pocos días después Camilo convalidó públicamente su texto con el nombre de Plataforma del Frente Unido del Pueblo.
El documento iba dirigido “a todos los colombianos… ” y especialmente a todos los no alineados en los partidos tradicionales. Constaba de siete motivos o enunciados iniciales y diez objetivos referidos a Reforma agraria, La reforma urbana, Planificación, Política tributaria, Nacionalizaciones Relaciones internacionales, Seguridad social y salud pública, Política familiar, Fuerzas armadas y Derechos de la mujer. [rtbs name=”estudios-de-la-mujer”]
Su contenido hoy podría considerarse populista, Pero, en los hechos, para aquellos momentos en Colombia, eran revolucionarios; sobre todo, atrajeron masivamente al pueblo.
Por su parte la jerarquía eclesiástica consideró que la plataforma presentaba puntos inconciliables con la doctrina de la Iglesia. Para poder continuar su acción, Camilo tuvo que renunciar a su investidura sacerdotal.
Sobre los acontecimientos que desencadena la Proclama se ha señalado que “produce un impacto formidable. Encarna la protesta del pueblo, el descontento y el anhelo de justicia […] Por eso, a iniciativa de obreros y campesinos [“] es reproducida en forma impresionante a través de todo el país. Este hecho fue el primer apoyo multitudinario, a escala nacional, a las tesis de Camilo. [Camilo] es el líder esperado, tanto más (…) cuanto que es un ‘cura’ con valor temerario para desafiar a las oligarquías y al sistema. […] Es el hombre que mayor volumen de masas ha movilizado en los últimos tiempos” (Germán Guzmán Campos, op. cit, pp. 96-98 y 103-104).
En ese momento, en el trasfondo del camilismo político, hay una profundización en los medios para llevar a la práctica el cristianismo. Sosteniéndose: “Es necesario […] quitarles el poder a las oligarquías privilegiadas. […] La Revolución no solamente es permitida sino también obligatoria para los cristianos” (Camilo, Obras del cura revolucionario, ed. Cristianismo y Revolución, Bs. As., 1968r p. 13). O sea, como lo afirmará el mismo Camilo: la Revolución es un imperativo cristiano.
El Frente Unido constituyó una herramienta para la organización del pueblo.Entre las Líneas En uno de los editoriales del periódico de la organización Carrúlo expresaba:
“El pueblo se ha dado cuenta de que la organización es la base del movimiento revolucionario […] La organización de la base es un hecho y un hecho que (…) político como condición indispensable para aplicarla, tenemos necesariamente que plantearnos una decisión táctica: La de ir hasta las últimas consecuencias y la de utilizar cualquier vía que la oligarquía deje abierta para esta toma del poder” (Editorial del 14X1965, Camilo, Ibídem, pp. 3940)..
Fijadas las posiciones anteriores, oportunistas y electoralistas se alejaron del camilismo. Pero, de todos modos, organizar el movimiento no era tarea fácil. La irrupción de masas desbordaba sus filas. Con el estado de sitio y la represión el gobierno dispersaba los actos de masas. Camilo, sobre todo, parecía haber sido sentenciado a muerte. [rtbs name=”muerte”] [rtbs name=”pena-de-muerte”] [rtbs name=”pena-capital”] La realidad, nuevamente, se imponía. Esta vez marcando el camino del monte.
De pronto Camilo desaparece. ¿Se ha pasado a las guerrillas? Con su Proclama al Pueblo Colombiano él mismo develará la incógnita: ”Todo revolucionario sincero tiene que reconocer la vía armada como la única que queda. [.. ] Yo me he incorporado a la lucha armada. Desde las montañas colombianas pienso seguir en la lucha con las armas en la mano, hasta conquistar el poder para el pueblo. Me he incorporado al Ejército de Liberación Nacional porque en él encontré los mismos ideales del Frente Unido. Encontré el deseo y la realización de una unidad por la base, de base campesina, sin diferencias religiosas ni de partidos tradicionales” (Proclama del 711966, Camilo, Ibíd., pp. 4748).
Es la guerrilla como vanguardia del Frente Unido. La gama de discrepancias con su actitud varía según los intereses a que responden los grupos. Los partidos tradicionales sostuvieron que Camilo no había respetado las reglas del juego. Incluso el Partido Comunista y la Democracia Cristiana criticaron su alejamiento de la legalidad. Otros sectores, más avanzados, discreparon con la oportunidad escogida. Juzgaron la decisión de Camilo prematura por la insuficiente preparación militar. Sólo lo apoyan los No Alineados y grupos marxistas leninistas ya decididos por la guerrilla.
Pero Camilo está en las sierras, luchando, participan. do de algunos hechos revolucionarios. Sin embargo un día, el 15II1966, una noticia entristece al pueblo: “el padrecito revolucionario” ha muerto. Muerto por una ráfaga de ametralladora (Cf. Norberto Habegger, op. cit., p. 191 y ss.).
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
El jefe del camilismo fue eliminado muy rápidamente.Si, Pero: Pero el hecho no fue casual (examine más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Formó parte de la estrategia global de la oligarquía colombiana. Concentrar la acción de las fuerzas represivas, localizar y matar al cura rebelde. Eliminar así, desde su nacimiento, el camilismo guerrillero. Evitar la expansión de la lucha armada.
Y a la muerte de Camilo no estalló otro bogotazo.Si, Pero: Pero en el seno de Latinoamérica quedó la semilla de las corrientes guerrilleras de origen católico. Quedó marcado un camino del que Camilo fue precursor. La última secuencia del camilismo que ha peunanecido abierta crece con una celeridad insospechada (Editorial del 7X1965, Camilo, Obras… Cit., p. 33). El Frente, por otra parte, no se fijó objetivos electorales. Al respecto el cura revolucionario señalaba: ‘ […] yo he planteado claramente las razones por las cuales no concurriré a elecciones.”
[1]
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Raúl A. Avila y Pedro T. Pérez (autores), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.
Véase También
Bibliografía
ANDRADE VALDERRAMA, Vicente, ¿Quién es responsable de la tragedia de Camilo Torres?, “Revista Javeriana”, Bogotá, No. 65, 1966, pp. 177181.
CAMILO, Obras del cura revolucionario, ed. Cristianismo y Revolución, Buenos Aires, 1968, 313 pp.
DAUBECHIES, Hubert, S. J ., Camilo Torres, ¿La revolución desesperada?, “Mensaje”, Santiago de Chile, No. 147, 1966, pp. 120124.
DEL CORRO, Alejandro (ed.), Colombia: CanJilo Torres, Un símbolo controvertido: 1962196,7. Cidoc, Colee. Dossier, No. 12, Cuernavaca, pp. 461.
FALS BORDA, Orlando, “Introducción del pluralismo utópico”, en Autor, Subversión y cambio social (ed. rev.), ed. Tércer Mundo, Bogotá, 1968, pp. 151160.
GUZMAN CAMPOS, Germán, El padre Camilo Torres, Siglo XXI, México, 1968, pp. 321.
HABEGGER, Norberto, Camilo Torres, el cura guerrillero, A. Peña Lillo ed., Buenos Aires, 1967, P. P,312.
“INQUIETUDES”, ‘El caso del padre Canulo Torres’, ed. Tercer Mundo, Bogotá, 196S.
LARRAIN, Hernán, Camilo Torres y los universitarios, “Mensaje”, Santiago de Chile, No. 167, 1968, pp. 113-115.
PAREJA, Carlos H., El Padre Camilo Torres, El cura guerrillero, Ed. Nuestra América, México, 1968, pp. 262.
RESTREPO, Javier Darfo, Un cristiano llamado Camilo Torres, “Revista Tercer Mundo”, Bogotá, No. 51, Febrero, 1969.
RESTREPO CALLE, Cristián (ed.), Camilo Torres. Biogra fía. Plataforma, Mensajes, Ed. CarpelAntorcha, Medellín, 1966.
ROSIER, Ireneo, Camilo Torres, señor de contradicción, “Revista Mundo Nuevo”, No. 28, París, 1968.
TISEYRA, Osear, Colombia, “Revista Comunidad Democristiana”, Año IV, 2728, Buenos Aires, enero febrero 1966, pp. 79.
▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.