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Caracteristicas del Anglicanismo

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Caracteristicas del Anglicanismo

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Anglicanismo en Relación a Religión Cristiana

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] (Nota: esto es una continuación del texto sobre anglicanismo que se haya en otra parte de esta plataforma online). 6. Inglaterra y la Comunión anglicana. Lo dicho de la Iglesia de Inglaterra de hoy se aplica igualmente, mutatis mutandis, a toda la Comunión anglicana. La expansión de la fe cristiana a las tierras de ultramar conquistadas, colonizadas, o influidas por los británicos, trajo consigo la misma situación religiosa que en la Madre Patria (véase en esta plataforma: EPISCOPALIANOS).Entre las Líneas En cuanto a las sociedades misioneras, éstas eran asociaciones privadas fundadas precisamente para propagar el cristianismo según las convicciones de sus sostenedores, con tendencias más católicas o más protestantes, donde no había necesidad de conformarse a la ley civil inglesa. Por eso se encuentran en el anglicanismo fuera de Inglaterra, en las antiguas colonias, regiones de ambiente eclesiástico monocromo, donde el anglicanismo parece netamente católico o protestante. Recientemente, en el clima ecuménico actual del mundo cristiano, estas distinciones tienden a desaparecer, y en las nuevas provincias anglicanas de África, p. ej., se unen diócesis hasta ahora de actitudes eclesiásticas muy encontradas. La dirección de estas comunidades nuevas es confiada a un clero en su mayor parte indígena, lo cual facilita dicha evolución, que es tal vez un paso hacia la unión con las misiones de otras comuniones cristianas, cuyas diferencias han sido importadas desde el extranjero y suelen aparecer como menos importantes a los nuevos cristianos indígenas.
Lo que distingue a la Iglesia de Inglaterra del resto de la Comunión, de la que es la comunidad madre, es su relación con el Estado civil. Decir que la Iglesia de Inglaterra es «establecida por la ley» (by law established) no implica que en algún momento determinado el Estado civil estableciera la Iglesia en Inglaterra. Al contrario, había una sola Iglesia en Inglaterra, bajo la primacía de Canterbury, cuando aquella isla estaba repartida entre hasta cinco reinos distintos.Entre las Líneas En este sentido es más conforme con la realidad decir que la Iglesia estableció la unidad del Estado de Inglaterra.Si, Pero: Pero durante toda la época medieval había litigios perennes entre Roma y la corona inglesa sobre los nombramientos de cargos eclesiásticos y la administración de los bienes de la Iglesia. IRstos sirvieron de precedente a Enrique VIII cuando, en 1534, se arrogó el título blasfemo de «única cabeza suprema en la tierra de la iglesia en Inglaterra, llamada Anglicana Ecclesia». Es de notar que, al separarse definitivamente de Roma en 1559, Isabel I hizo el cambio muy significativo de declararse solamente «la única gobernadora suprema de este reino. en causas espirituales igual que temporales». Es decir, desde entonces hasta hoy, el monarca inglés no es, como suelen algunos decir erróneamente, «la cabeza de la Iglesia de Inglaterra», sino más bien solamente la autoridad máxima en sus asuntos legales regidos por las leyes del Parlamento.
Es innegable que el establecimiento legal da al anglicanismo muchos privilegios. No recibe ninguna subvención financiera estatal; pero tampoco, desde la expoliación de las casas religiosas por Enrique VIII, ha sufrido el despojo de sus bienes como ha ocurrido a los cristianos muchas veces aun en los países más católicos. Por eso, la Iglesia de Inglaterra es la entidad más rica en la Inglaterra de hoy. No está de más recalcar que con estas riquezas tiene que sufragar la mayor parte de los gastos del mantenimiento del clero, del culto y de los edificios eclesiásticos, y para estos fines sus recursos, aunque parecen vastos, son muy insuficientes. Desde la época de Teodoro de Tarso, arzobispo de Canterbury de 668 a 690, toda Inglaterra ha sido dividida en parroquias, en las que la iglesia y el cura están sostenidos por las rentas antiguas de sus bienes, con apoyo a veces mínimo de las contribuciones de los fieles. Ahora existe un movimiento fuerte para mejorar esta situación y hacer a los laicos conscientes de su responsabilidad financiera hacia el clero. También se discuten actualmente propuestas para hacer más flexible el sistema de nombramiento de los beneficios eclesiásticos, hoy vitalicios, y el de instaurar un gobierno sinodal y escuchar más a los laicos. Otro problema es el nombramiento de los obispos por el primer ministro en nombre del monarca. Aunque éste normalmente consulta al arzobispo de Canterbury, se buscan medios de hacer más activa la participación de los fieles en la elección de sus pastores. Es verdad que, aunque la mayoría de los ingleses pertenecen nominalmente a la confesión nacional, cuenta en realidad con el apoyo activo de sólo una minoría: de aquella minoría de ingleses que son cristianos practicantes.Entre las Líneas En esta situación hay voces que abogan por la separación de la Iglesia del Estado; pero en contra están los que recalcan que tal separación implicaría la nacionalización de los bienes eclesiásticos, y el fin de las pretensiones de Inglaterra de ser una nación oficialmente cristiana, hecho del que la coronación del monarca en un rito sagrado es la afirmación pública.
7. La Teología anglicana. Es difícil distinguir en el anglicanismo un sistema de Teología independiente, pues debido a su situación histórica, su clima intelectual es el de una tensión permanente entre el catolicismo y el protestantismo, con mucha libertad para especulaciones heterodoxas. Por eso, en los estantes de un sacerdote anglicano se encontrarán los libros usuales de Teología católica o protestante, mezclados según las convicciones propias de su dueño. La vida y pensamiento de muchos clérigos anglicanos son idénticos a los de cualquier sacerdote católico, mientras hay otros cuyas actitudes son parecidas a las de un pastor protestante. Existe una tradición clásica de la Teología anglicana, que representa una manera de enfocar los temas más bien que un sistema doctrinal.
Esta tradición tiene sus orígenes en la situación en que se encontró la confesión anglicana después de la separación de Roma.Entre las Líneas En las comunidades protestantes aparecieron primero los sistemas teológicos, p. ej., los de Lutero y Calvino, que provocaron la ruptura con la Santa Sede y la fundación de una Iglesia nueva.Entre las Líneas En Inglaterra, en cambio, la separación de Roma se produjo por razones más bien políticas que teológicas, y una vez consumado el cisma, los teólogos anglicanos tuvieron que buscar razones intelectuales para justificar la existencia de una iglesia sin doctrina propia pero separada de Roma. Pensaron encontrar esta justificación en las mismas fuentes que la Iglesia ortodoxa oriental; es decir, en la apelación no solamente a las Sagradas Escrituras, como las sectas protestantes, sino también al testimonio de los Santos Padres y de los concilios de la Iglesia antigua indivisa. Es innegable que, al mismo tiempo, existían los que quisieron una importación masiva de las doctrinas netamente protestantes de los heresiarcas continentales.Si, Pero: Pero no triunfaron, y la tradición clásica de la Teología anglicana se ha establecido en aquella via media entre el catolicismo de Roma y el protestantismo de Ginebra (véase en esta plataforma: CALVINO Y CALVINISMO), que es l0 más característico del anglicanismo El terminus a quo de esta tradición teológica anglicana puede fijarse en la publicación en 1594 de la Ecclesiastical Polity de Richard Hooker (¿1554?-1600).
Durante el periodo de controversia que siguió a la separación de la comunión de Roma, los reyes, con la ayuda de clérigos complacientes, hicieron varias tentativas de imponer la uniformidad doctrinal en la Iglesia nacional en una serie de formularios que recibieron forma definitiva en los XXXIX Artículos de 1571. Es erróneo considerar este documento como la confesión de fe de la comunidad anglicana, pues no contiene más que unas observaciones sobre determinados temas controvertibles de la época, impuestos solamente por la coacción del poder secular, y más tarde aceptadas por las Convocations del clero. Aceptar sus enseñanzas nunca ha sido obligatorio para los laicos, aunque una declaración de conformidad con los XXXIX Artículos ha sido, y es todavía, exigida al clero para ocupar algún oficio eclesiástico.Entre las Líneas En la actualidad, ésta no es más que una declaración general verbal de que son «conformes a la Palabra de Dios». Los términos “de los XXXIX Artículos acusan una imprecisión notable, quizá intencional, con el propósito de albergar dentro de la única confesión nacional la máxima variedad de opiniones. No obstante sus deficiencias desde el punto de vista católico, representan una acción paralela a la del conc. de Trento (1545-63), y competentes teólogos anglicanos conceden que son capaces de una interpretación en un sentido de tipo católico conforme a las enseñanzas de S. Tomás de Aquino y de dicho concilio (Forbes, obispo de Brechin, The XXXIX Articles, Oxford 1871; H. E. Symonds, The Council of Trent and Anglícan Formularies, Oxford 1933). Nótese, p. ej., cómo el texto del art. XXXVII tiene a primera vista un aspecto anticatólico: «El Obispo de Roma no tiene jurisdicción alguna en este Reino de Inglaterra», pero en realidad no niega la primacía espiritual del Papa, sino solamente su intromisión en los asuntos del Estado secular (realm, `reino’). De la misma manera los artículos que parecen a primera vista negar algunas doctrinas y prácticas católicas, al estudiarse más detenidamente resultan o basados en conceptos falsos de lo que es la doctrina católica, o condenaciones de los mismos abusos medievales que condenó el conc. de Trento.Entre las Líneas En el pensamiento anglicano de hoy los XXXIX Artículos son de poca importancia, y su interés es poco más que histórico. Con muy contadas excepciones, no se usan los XXXIX Artículos en la Comunión anglicana fuera de Inglaterra misma.
Vista la situación histórica de la confesión anglicana, resulta evidentemente más correcto hablar de teólOgos anglicanos que de Teología anglicana, pues ésta, en el sentido de un cuerpo de doctrina propia, no puede existir. Teólogos distinguidos sí hay una larga lista, desde el Richard Hooker ya referido, a Michael Ramsey, nombrado arzobispo de Canterbury. Puede decirse que no hay ninguna doctrina de la fe ortodoxa que no haya sido en algún momento expuesta y defendida por teólogos anglicanos, al mismo tiempo que hay que admitir que muchas ideas heterodoxas han recibido cobijo dentro del panorama teológico anglicano. ¿En qué se funda, entonces, la unidad del a.? Para la Comunión anglicana, más que ninguna otra comunidad eclesial, es verdad que la lex orandi es lex credendi. Con variaciones muy leves, que no cambiail su contenido doctrinal, los formularios del Libro de Oración Común se usan en todas partes. Allí se encuentran los credos de la cristiandad católica afirmados y usados diariamente en la Eucaristía y el oficio divino, en oficios litúrgicos cuya forma queda dentro de la tradición del cristianismo occidental y romano. Se leen las mismas Santas Escrituras y se recitan los mismos salmos que en el resto de la cristiandad, y se administran los mismos siete sacramentos.
En cuanto a la situación actual del diálogo entre los teólogos de Canterbury y los de Roma, el clima ecum¿nico posconciliar está borrando muchos de los malentendidos de las controversias del pasado. Quedan, no obstante, ciertos puntos por clarificar. Tales son los dogmas de la- fe que han sido definidos después de la separación entre Canterbury y Roma: la infalibilidad del Papa, la Inmaculada Concepción y la Asunción de Nuestra Señora.Entre las Líneas En estos asuntos, la actitud anglicana es muy parecida a la de la ortodoxia oriental, y es de esperar que los abrazos simbólicos que el papa Pablo VI ha intercambiado con el arzobispo de Canterbury y el patriarca de Constantinopla simbolicen la apertura de nuevos caminos hacia el entendimiento mutuo en el campo teológico y hacia la unidad.
8. Relaciones ecuménicas. Como se ha reconocido en el conc. Vaticano II, entre los «hermanos separados» ocupa lugar especial la Comunión anglicana. Por su parte los anglicanos, dadas las peculiaridades de su historia y la misma variedad que hay en su seno, se consideran como una vía media o puente entre las diversas comunidades cristianas, y han promovido de hecho numerosos movimientos unionistas (véase en esta plataforma: UNIÓN CON ROMA Y UNIÓN DE LOS CRISTIANOS II), aunque a veces con un cierto tono ecléctico. Esos intentos se mueven en varias direcciones en el interior del propio anglicanismo o sus derivados, con respecto a las confesiones protestantes, con relación a los ortodoxos, con respecto a Roma.
Volver a restablecer la comunión de la sede de Canterbury con Roma no es tarea fácil como consecuencia de los diversos hechos a los que se ha ido haciendo referencia al narrar la historia y, sobre todo, como consecuencia de un dato fundamental: Roma no puede aceptar una unión con merma de la profunda conciencia de la unidad de la fe y de la comunión jerárquica de la que es depositaria. Una cuestión -de carácter más bien emblemático- ha surgido después del restablecimiento de la jerarquía católica en Inglaterra: ¿quién es el sucesor de S.. Agustín de Canterbury (véase en esta plataforma: ): el arzobispo anglicano de esa sede, que lleva el palio en su escudo de armas, o el arzobispo de Westminster, que ha recibido el palio de Roma? A pesar de todo ello, los años posteriores a 1960 han visto un cambio importante en el tono de las relaciones: la visita que hizo el arzobispo de Canterbury, Dr (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fisher, al papa Juan XXIII, la presencia de observadores anglicanos en el Conc. Vaticano II y otros contactos posteriores abren perspectivas halagüeñas. No deben, sin embargo, abrigarse ilusiones ingenuas: la vía hacia la unidad será larga y compleja. No conviene olvidar, de otra parte, que una cosa es la sede de Canterbury y otra la totalidad del a., en cuyo seno hay una múltiple variedad de situaciones, lo que, obviamente, no facilita la tarea.
En términos generales cabe decir que los decretos y declaraciones del Conc. Vaticano II han contribuido a disipar diversos malentendidos. Así, p. ej., la amplia doctrina sobre el episcopado y sus relaciones con el papado expuesta en la Const. Lumen gentlum, así como el resumen de la doctrina mariológica que se hace en esa misma Constitución pueden llevar a un acercamiento de la mentalidad anglicana hacia esos temas. Las divergencias no obstante permanecen. El acercamiento es tal vez más marcado en la esfera de -la liturgia. Otro problema es el de los matrimonios mixtos entre anglicanos y católicos y las promesas exigidas al cónyuge anglicano. Como primer paso en el largo camino hacia la unidad, en 1967 se iniciaron conversaciones exploratorias entre grupos de teólogos católicos y anglicanos con la intención de continuarlas en años sucesivos.
Con los cristianos ortodoxos orientales la confesión anglicana tiene una larga historia de relaciones amistosas. Muy notables han sido las declaraciones de siete iglesias orientales autocéfalas que parecen reconocer la validez de las ordenaciones anglicanas: Constantinopla (1922), Jerusalén (1923), Chipre (1923), Alejandría (1930), Rumania (1936) y Grecia (1939). El intercambio de visitas en 1966 entre el patriarca Justiniano de Bucarest y el arzobispo de Canterbury, Michael Ramsey, subraya la notable simpatía ya existente entre ambas comunidades, pues en cada país el prelado visitante fue recibido por el otro en pleno pie de igualdad. Aunque en la actualidad no existe la intercomunión entre las comunidades orientales y anglicanas como práctica normal, una y otra autorizan la intercomunión en determinados casos individuales cuando un ortodoxo o un anglicano se encuentre aislado del ministerio de su propia confesión. El progreso hacia relaciones aún más estrechas parece entorpecido solamente por consideraciones políticas en el mundo ortodoxo.
Merecen atención especial las relaciones de la Iglesia anglicana con las agrupaciones viejo-católicas (véase en esta plataforma: VIEJOCATÓLICOS), pues aunque éstas son pequeñas, han conservado la sucesión apostólica y con ésta una vida sacramental cuya validez es reconocida por Roma. Es notable que la única intercomunión completa lograda hasta el momento por el movimiento ecuménico en la confesión anglicana es con los viejo-católicos y sus asociados.Entre las Líneas En 1930, la Lambeth Conference (véase en esta plataforma: LAMBETH, CONFERENCIAS DE) adoptó una fórmula para servir de base de unión entre cristianos separados. Según ésta, lo esencial mínimo del cristianismo se resume en cuatro puntos, el llamado Lambeth Quadrilateral, es decir, La Biblia, los dos credos, el de Nicea y el de los apóstoles, los dos sacramentos esenciales, el del Bautismo y de la Eucaristía, y la sucesión apostólica de los obispos. Sobre la base del Lambeth Quadrilateral se negoció en 1932 el Acuerdo de Bonn con la comunidad viejo-católica. Posteriormente se han negociado, también sobre la misma base, relaciones de intercomunión con otras tres comunidades cristianas no-anglicanas del tipo viejo-católico, es decir, la Iglesia episcopal reformada española, la Iglesia lusitana, y la Iglesia filipina independiente. La importancia del Acuerdo de Bonn es que prueba la sinceridad de la voluntad de la comunidad anglicana de entrar en comunión con otros cristianos cuando le parece a ella que existen bases teológicas suficientes; y que en la actualidad obispos en la sucesión apostólica de Utrecht, cuya validez es admitida por Roma. a menudo toman parte en las consagraciones de obispos anglicanos, un hecho que puede cambiar la actitud de Roma hacia las ordenaciones anglicanas.
A algunos les parece que la unión con las sectas protestantes inglesas es más factible.Si, Pero: Pero ello roza con la misión que se atribuye el anglicanismo de confesión-puente, que debe fortalecer los contactos en ambos extremos, sin cortar el de uno de ellos. He aquí la dificultad.Entre las Líneas En la actualidad la Sede de Canterbury sostiene conversaciones con la confesión metodista, que por ser su hija es la más cercana doctrinalmente. El problema es, ¿cómo unirse con una comunión no-episcopal sin perder la sucesión apostólica de los obispos que es su lazo con el cristianismo histórico? Se ha propuesto una forma de ordenación mutua que incluya la imposición de manos episcopales, pero sin definir el significado de la sucesión episcopal. Esta propuesta ha levantado una fuerte oposición en grandes sectores de ambas comuniones, y las perspectivas de solucionar este problema y llevar a cabo tal reunión sin crear al mismo tiempo dos nuevas confesiones disidentes, no parecen muy alentadoras.
También existe la solución de la Iglesia de India del Sur. Esta comunidad se formó en 1947 cuando cuatro diócesis anglicanas negociaron una unión con otras confesiones metodistas, reformadas y luteranas, sobre la base doctrinal del Lambeth Quadrilateral.Entre las Líneas En cuanto a la sucesión episcopal, la nueva comunidad aceptó los ministros de las confesiones constituyentes sin exigirles otra ordenación, pero-con la condición de que en adelante todas las ordenaciones serían episcopales. Por eso, en la actualidad, la intercomunión con la Comunión anglicana es restringida, pero se espera que después de 30 años todos los clérigos habrán recibido ordenación episcopal anglicana y la Iglesia de la India del Sur podrá entrar en plena intercomunión con la Comunión anglicana (véase en esta plataforma: INDIA VIII).
La tarea ecuménica tiene, pues, para los anglicanos dimensiones desconocidas a otros cristianos, por vivir ya en su propia comunión con hermanos cuyas actitudes son idénticas a las de otros hermanos de confesiones diversas.

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Puntualización

Sin embargo, se hallan dentro de la misma comunión y, aunque su vida diaria parroquial suele desarrollarse en ambientes distintos, tienen los mismos obispos y administración eclesiástica, y se reúnen en un solo cuerpo para acontecimientos diocesanos oficiales. Puede ser que, en la providencia de Dios, esta situación anómala sirva a la causa de la reunión última en un solo cuerpo visible de todos los hermanos cristianos separados (véase en esta plataforma: ECUMENISMO. V. t.: GRAN BRETAÑA V; EPISCOPALIANOS; PRESBITERIANOS; CANTERBURY; JUAN FISHER, SAN; TOMÁS MORO, SANTO; WOLsEY, THOMAS. [rbts name=”religion-cristiana”]

Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre anglicanismo en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Bibliografía

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