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Características del Apriorismo

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Características del Apriorismo

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Apriorismo en Relación a Filosofía

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] (Nota: esto es una continuación del texto sobre apriorismo que se haya en otra parte de esta plataforma online). Por tanto, la Crítica de la Razón Pura no tendría otra razón que «poner ante nuestros ojos una perfecta enunciación de todos los conceptos fundamentales que constituyen el conocimiento puro» (o. c., p. 165). Kant va a estudiar estos elementos puros de dos maneras: a) como elementos necesarios para la posibilidad misma de la experiencia -espacio y tiempo-; b) la actividad del entendimiento puro, a través de las categorías, que serán, precisamente, los conceptos puros de ese entendimiento. Así, en la Estética trascendental, estudia todos los principios a priori de la sensibilidad. Es decir, va a ver qué elementos entran en juego al recibir los datos. Estas formas a priori no son más que el espacio y el tiempo. Espacio y tiempo, que no serán conceptos, en cuanto que no tiene su origen en la experiencia, sino intuiciones, en cuanto que son representaciones inmediatas de un objeto que se me da en la sensibilidad. Con lo que poseen ya la característica de pureza por ser algo que pertenece a la subjetividad; son formas vacías que han de aplicarse a las sensaciones. Con ellas solas no se tendría conocimiento, pero sin ellas tampoco se podría conseguir. De ahí también. su carácter de necesidad, según nos manifiesta en su exposición metafísica, en cuanto que son el fundamento de los fenómenos externos. Así, pues, espacio y tiempo son, para Kant, las condiciones de posibilidad de los fenómenos empíricos.
En la Analítica trascendental su misión consistirá en la «descomposición de todos nuestros conocimientos a priori en los elementos del conocimiento intelectual» (o. c., p. 211). Elementos que serán los conceptos y los principios del entendimiento puro. Un somero recorrido por la analítica de los conceptos* lleva, partiendo de la tabla de los juicios y a través del proceso de síntesis, a la formulación de la tabla de las categorías, que no son más que esos conceptos puros y que son la fuente de la objetividad. Sólo por estas categorías puede ser pensado el objeto: «El valor objetivo de las categorías, como conceptos a priori, se apoya en que sólo ellos hacen posible la experiencia» (o. c., p. 236). Ahora bien, si la sensibilidad es receptiva y el entendimiento es espontaneidad, el principio supremo determinante de la objetividad, ha de ser la posibilidad de una síntesis de lo diverso en una unidad, que ha de ser pura, primitiva, sintética, trascendental y objetiva y que no es otra cosa que el «yo puro» que acompaña siempre a todas mis representaciones.
Fichte y Hegel. El concepto de a priori kantiano ha sido desarrollado por el idealismo posterior. Así para Fichte, todo conocimiento es en realidad a priori, en cuanto que el pensamiento filosófico es anticipador de toda experiencia, en donde buscará todos los momentos de la actividad subjetiva sobre la que se construye: «Lo a priori y lo a posteriori no son para un idealismo integral en absoluto dos cosas, sino exclusivamente una. Son una cosa considerada sólo por dos lados y se diferencian simplemente por el modo de llegar a ellos. La Filosofía anticipa la experiencia entera, la piensa sólo como necesaria y, desde este punto de vista, es comparada con la experiencia real a priori. A posteriori es el número, en cuanto se le considera como dado. A priori el mismo número en cuanto se le obtiene como producto de los factores» (Teoría de la Ciencia, la intr.).
En Hegel (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) se encuentran dos concepciones del a priori, una de ellas próxima a la kantiana, como es el hecho de que la necesidad y la universalidad son dos factores a priori y que se encuentran en la razón: «En lo que se llama- experiencia se encuentran como caracteres igualmente esenciales la universalidad y la necesidad. Y como este elemento no procede de lo empírico como tal, tiene que proceder de la espontaneidad del pensamiento, o lo que es lo mismo, existe a priori» (Enciclopedia de ciencias filosóficas en compendio).Si, Pero: Pero también tiene otra interpretación muy cercana a la elaborada por los fenomenólogos: el hecho de que el sentimiento posea aspectos o momentos a priori en cuanto que éste tiene su raíz en el pensamiento (véase en esta plataforma: o. c.) y que lo enlaza con la consideración a priori de lo religioso (cfr. R. Otto, o. c. en bibl.); es decir, una ampliación del concepto de a priori, que no queda reducido ya a lo solamente intelectual puro.
Edad contemporánea. Para Husserl (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) lo a priori no queda reducido a lo puramente formal; existe un a priori material vinculado a las ontologías regionales y, en este sentido, existen los «axiomas regionales como conocimientos sintéticos a priori» (cfr. Ideas). Con lo que posibilita el punto de arranque para la implantación del a priori material en la ética, como hizo Max Scheler (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) frente al a priori formal kantiano. Para Scheler, partiendo de la base de una experiencia fenomenológica, es posible abrirse inmediatamente a un a priori material. Concibe como a priori «todas aquellas unidades significativas ideales y las proposiciones que, prescindiendo de toda clase de posición de los sujetos que la piensan y de su real configuración natural, y prescindiendo de toda índole de posición de un objeto sobre el que sean aplicables, llegan a ser dadas por sí mismas en el contenido de una intuición inmediata» (Ética, I, p. 83); es decir, que lo a priori no está unido a las proposiciones -ni a los actos del juicio que le corresponden- como forma de esas proposiciones, sino que pertenecen por completo a «lo dado», a la esfera de los hechos, y una proposición es sólo vérdadera (o falsa) a priori en cuanto que se cumple en tales hechos (véase en esta plataforma: o. c., p. 84). Lo dado a priori es un contenido intuitivo, no construido por el, pensar y así, cuando -según Scheler- se opone a prior¡ y a posteriori, no se trata de una oposición entre experiencia y no experiencia, sino que se trata de dos modos de experimentar: el puro e inmediato y un experimentar condicionado o mediato (véase en esta plataforma: o. c., p. 87-88). Así, contra Kant, dará una doble solución: a) no es posible identificar lo a priori con lo formal, en cuanto existe el a priori material, b) no es posible identificar lo a priori con lo racional, en cuanto existe un a priori emocional.
En N. Hartmann (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) existe un nuevo replanteamiento de la pregunta kantiana de cómo son posibles los juicios sintéticos a priori. Ante la doble alternativa kantiana del realismo o del idealismo, en la aporética del conocimiento, se resuelve por una tercera solución, un realismo trascendental (cfr. Rosado, o. c. en bibl.), en donde lo que va a determinar no va a ser el sujeto al objeto ni el objeto al sujeto, sino las categorías que lo son, tanto del conocimiento como del ser: «Los principios del sujeto tienen que ser al mismo tiempo categorías de ser y, por ende, conjuntamente válidas para sujeto y objeto» (Metafísica del Conocimiento).
En la filosofía analítica, el concepto de a priori se halla ligado al de verificabilidad. «Un enunciado a priori (esto es, un enunciado cuya verdad es cognoscible a priori) es aquel cuya verdad no necesita de ninguna verificación proveniente de la experiencia y del cual sabemos que es verdadero en todos los casos, en todas partes y siempre» (Hospers, o. c. en bibl., p. 117). Es decir, para que un enunciado sea a priori no es necesario esperar el veredicto de la experiencia. Es, pues, una concepción del a priori igualado a la evidencia de las tautologías. [rbts name=”filosofía”]

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Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre apriorismo en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Bibliografía

Además de la citada en el texto, P. NAToRP, Platos Ideenlehre, Leipzig 1903; G. W. LEiBNiz, Opera Philosophica, ed. Erdmann 1959; 1. KANT, Crítica de la Razón Pura, 5 ed. Buenos Aires 1967; R. OTTo, Lo Santo, Madrid 1965; M. ScHELER, Ética, Buenos Aires 1948; F. CuBELLs, El concepto de puro en Kant, Valencia 1969; apriorismo MuRALT, La idea de la Fenomenología, México 1963; J. J. ROSADO, Fenomenología g aporética del conocimiento, Pamplona 1969; apriorismo J. AYER, Language, Truth and Logic, Londres 1946; J. HospERs, Introducción al Análisis filosófico, Buenos Aires 1965; L. ELEY, Die Krise des Apriori, La Haya 1962; Vimos, Husserl et la Pensée Moderne, La Haya 1959; 1. KERN, Husserl und Kant, La Haya 1964.

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