Empatía Cognitiva
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[aioseo_breadcrumbs]Empatía
La empatía cognitiva, también conocida como mentalización, es la capacidad de reconocer y comprender las emociones y los sentimientos de los demás. Es diferente de conceptos relacionados como la asunción de perspectiva y la teoría de la mente, que se refieren a procesos más generales de comprensión de los pensamientos, creencias e intenciones de los demás y no sólo de sus emociones y sentimientos. Para comprender mejor cómo la percepción afecta y moldea nuestra capacidad para reconocer y relacionarnos con los estados emocionales de los demás, es esencial considerar qué indicios incorporan información socialmente relevante sobre los sentimientos de los demás. Según el relato básico de la emoción, las expresiones emocionales faciales y vocales transmiten emociones específicas que se reconocen universalmente. Esto implica un vínculo simple y directo entre una expresión facial o vocal percibida y una emoción específica. Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que la relación entre las expresiones faciales y las emociones es más compleja de lo que se pensaba. Diferentes factores como las pistas de información, el conocimiento y la retroalimentación afectan a nuestra percepción y, por tanto, influyen en cómo interpretamos el estado emocional de los demás.
Además, los recientes cambios en la forma en que los investigadores prueban experimentalmente estos conceptos y cuestiones en el laboratorio han permitido comprender mejor los procesos cognitivos implicados en la empatía. Los modelos computacionales de la empatía son utilizados hoy en día por los investigadores de la inteligencia artificial (IA) que intentan crear ordenadores o robots empáticos, es decir, ordenadores con la capacidad de inferir con precisión las emociones humanas. La combinación de la IA y la investigación sobre la empatía tiene el potencial de revolucionar la forma en que entendemos y abordamos las emociones humanas y las interacciones sociales.
La empatía es la capacidad para sentir y comprender, entonces, de forma similar los estados emocionales de los demás (véase más), es una parte esencial e integral de la vida diaria. Ayuda a comprender e identificarnos con otras personas, a crear y mantener relaciones estrechas y, lo que es más importante, a aumentar el comportamiento prosocial.
Empatía cognitiva
La empatía cognitiva (también conocida como mentalización) se refiere a la capacidad de reconocer y comprender las emociones y sentimientos de los demás. Distinguimos la empatía cognitiva de conceptos relacionados como la asunción de perspectiva y la teoría de la mente. Estos dos últimos términos se refieren a procesos más generales de comprensión de los pensamientos, creencias e intenciones de los demás y no sólo de sus emociones y sentimientos; por lo tanto, quedan fuera del ámbito de este Elemento. A continuación describimos cómo distintos factores, como las pistas de información, el conocimiento y la retroalimentación, afectan a nuestra percepción y, por tanto, influyen en cómo interpretamos el estado emocional de los demás. Además, analizamos los cambios recientes en la forma en que los investigadores prueban experimentalmente estos conceptos y cuestiones en el laboratorio.
El papel de las distintas claves de información
Para comprender mejor cómo la percepción afecta y moldea nuestra capacidad para reconocer y relacionarnos con los estados emocionales de los demás, es esencial considerar qué claves incorporan información socialmente relevante sobre los sentimientos de los demás. Según el relato básico de la emoción, las expresiones faciales y vocales emocionales transmiten emociones específicas que se reconocen universalmente. Esto implica un vínculo simple y directo entre una expresión facial o vocal percibida y una interpretación específica de las emociones del otro. Por el contrario, el relato dimensional sugiere que las expresiones faciales y vocales emocionales podrían ser indicadores claros de las propiedades afectivas de la valencia (positividad o negatividad) pero no de las emociones específicas, que son culturalmente variables. La variabilidad cultural a la hora de identificar emociones específicas implica que nuestro bagaje cultural determina cómo percibimos e interpretamos las expresiones emocionales (véase también, en relación con la empatía, las diferencias individuales y culturales, en esta plataforma digital). Por último, cada vez hay más pruebas que refuerzan la visión funcional-contextual, que destaca el papel del contexto en el reconocimiento de las emociones. Según la teoría funcional-contextual, las expresiones faciales y vocales emocionales no expresan necesariamente emociones o afectos únicos e inequívocos, y su significado suele depender del contexto. De hecho, en un estudio en el que se investigó si las personas integran la información de las caras y las situaciones (es decir, la información contextual) para inferir las emociones de los demás, un modelo bayesiano basado únicamente en la información de la situación predijo la inferencia de las personas sobre las emociones mejor que un modelo bayesiano de integración de pistas, lo que indica la importancia de la información contextual para la percepción e interpretación de las expresiones faciales. Del mismo modo, en un estudio en el que se utilizaron vídeos reales (por ejemplo, de familias reuniéndose con un soldado que regresa a casa), las expresiones faciales por sí solas se calificaron como negativas y no transmitieron información diagnóstica sobre la valencia situacional positiva. Sin embargo, cuando la información contextual aparecía sola o con el rostro, los participantes calificaron con precisión el objetivo como positivo. Estos hallazgos demuestran el papel vital de la información contextual en la percepción de emociones a partir de expresiones faciales en situaciones de la vida real).
Como ya se ha mencionado, el mensaje transmitido abarca no solo las expresiones faciales, sino también la información auditiva, incluidas las vocalizaciones (por ejemplo, jadeos, gritos o suspiros) y señales vocales paralingüísticas (por ejemplo, tono, cadencia, velocidad, volumen, prosodia e intensidad;) que transmiten información afectiva vital sobre los estados emocionales. De hecho, siempre que hablamos o vocalizamos, transmitimos tanto el significado contenido en las palabras que elegimos como una rica información no verbal sobre nuestro estado emocional a través de claves vocales paralingüísticas y vocalizaciones no lingüísticas. Se han utilizado numerosos modelos computacionales para predecir las emociones a partir de las claves vocales paralingüísticas, lo que refuerza la noción de que estas claves transmiten información vital sobre las emociones del hablante.
Como ya se ha destacado, la interpretación de las vocalizaciones no siempre es sencilla y, al igual que la visión, podría depender en gran medida del contexto en el que se produce la vocalización. Por ejemplo, varios investigadores, en 2019, demostraron que las vocalizaciones tanto de situaciones altamente positivas como negativas se perciben como negativas cuando se presentan solas. Cuando las vocalizaciones se presentaban con información visual contextual, las percepciones dependían principalmente de la información contextual, de modo que las mismas vocalizaciones sonaban positivas o negativas cuando se emparejaban con un contexto visual de diferente valencia.
El contenido verbal, lingüístico y semántico son, por supuesto, otros componentes centrales en la comunicación humana que podrían transmitir información directa u oculta sobre los estados emocionales de los demás. Varios estudios han investigado esta cuestión en el marco de las sesiones de terapia. Estos estudios se centran en el lenguaje del terapeuta como predictor de la empatía del terapeuta, destacando el papel fundamental que desempeña el lenguaje en la calidad de la psicoterapia. Otros exploraron el impacto de la información semántica más allá del contexto de la terapia utilizando la tarea de precisión empática. Se pidió a los participantes que vieran vídeos de personas que compartían historias autobiográficas y que calificaran sus sentimientos (para más detalles sobre la precisión empática, véase la siguiente subsección, que precisamente trata la precisión empática). Para investigar el papel de la información verbal y semántica en la comprensión exacta de los sentimientos del otro, los vídeos se presentaron en cuatro condiciones: vídeo completo, audio, transcripción y vídeo mudo. Los resultados indicaron que la información verbal era la que más contribuía a la precisión. Sin embargo, una diferencia significativa entre las condiciones de audio y de transcripción indica que las pistas vocales no verbales mejoran la precisión. El modelado computacional también se ha utilizado ampliamente para investigar el papel del contenido verbal y lingüístico como portador de información emocional. Unos investigadores han descubierto, en 2018, que un modelo que utiliza simultáneamente información de secuencias de audio y texto del habla para reconocer emociones, da como resultado una mayor precisión que los modelos anteriores que se centran únicamente en las características de audio. Este resultado implica que el contenido verbal contiene información adicional sobre las emociones del otro en comparación con la información obtenida únicamente del canal auditiv . Por último, el mayor uso de la comunicación digital impulsó un creciente número de investigaciones sobre el reconocimiento de emociones a partir de señales paralingüísticas textuales como los emojis o emoticonos (:-D), las repeticiones de caracteres (yeeei) y las puntuaciones no estándar o múltiples (!!!, #%#!!).
Precisión empática
La precisión empática se refiere a la capacidad de una persona para hacer una inferencia precisa sobre el estado emocional del otro. La mayoría de las investigaciones anteriores que estudiaron la precisión con la que las personas infieren las emociones de los demás, utilizaron cuestionarios de autoinforme, o tareas de reconocimiento con imágenes fijas, ojos que representan emociones (Tarea de lectura de la mente en los ojos), o vídeos cortos de actores. Aunque estudiar las habilidades comunicativas básicas de forma aislada, utilizando estímulos bien controlados y fácilmente reproducibles en el laboratorio, también tiene sus inconvenientes. En primer lugar, no sabemos cómo se sentían realmente los destinatarios de estas imágenes. En segundo lugar, carecen de validez ecológica; es decir, no transmiten la complejidad de las interacciones cotidianas ni la naturaleza naturalista y dinámica de las interacciones sociales reales. Además, al utilizar estímulos unimodales y simplificados, podríamos pasar por alto los efectos holísticos y aditivos que surgen de la integración de varias fuentes de información en el proceso de comprensión de los estados emocionales de los demás. En la mayoría de los casos, estos estímulos simplificados también carecen de la información contextual en la que se han producido las expresiones emocionales, lo que limita la capacidad del observador para reconocer las emociones como se hace “en la naturaleza”. Además, a menudo se exige a los participantes que evalúen una expresión emocional con una respuesta singular, que se compara con una respuesta “correcta”. Con ello, se está haciendo una absorción de que la expresión emocional facial o vocal específica transmite una emoción singular única y distinta. Además, estos escenarios ignoran en su mayoría la posibilidad de sentir y expresar simultáneamente múltiples emociones.
En los últimos años, los psicólogos sociales y los neurocientíficos han hecho un llamamiento para encontrar formas más naturalistas de estudiar la precisión empática en el laboratorio. En la siguiente subsección, describimos en detalle uno de esos conjuntos de tareas, las tareas de precisión empática (EA). Las tareas de precisión empática hacen referencia a paradigmas similares pero diferentes que intentan superar las limitaciones descritas anteriormente. Utilizan un entorno más naturalista que capta mejor la naturaleza dinámica y compleja de la interacción social real y combinan diferentes canales de información en lugar de centrarse únicamente en una modalidad. Y lo que es más importante, disponen de una “verdad de base” de los estados emocionales comunicados por las personas, que luego pueden compararse con la evaluación del observador. Cabe señalar que las tareas, al ser de naturaleza naturalista, no sólo requieren capacidades de empatía cognitiva, sino que también implican empatía afectiva (véase más detalles), y que éstas suelen estar entrelazadas y afectarse mutuamente .
En la tarea original, que fue desarrollada por Ickes y sus colegas (1990), las díadas se grababan en vídeo interactuando entre sí. En el siguiente paso, se pidió a los dos miembros de la díada que vieran la cinta de vídeo y se detuvieran en cada punto en el que recordaran haber tenido un pensamiento o sentimiento específico y lo anotaran, de modo que cada miembro de la díada hizo una lista escrita y registrada en el tiempo de los pensamientos/sentimientos reales. A continuación, se indicó a los miembros de la díada que visionaran la cinta de vídeo por segunda vez, con paradas en los momentos en los que su compañero de interacción informaba de un pensamiento o sentimiento. En cada momento, se pidió al otro que hiciera una inferencia (por escrito) sobre el contenido de los pensamientos y sentimientos de su compañero. La precisión empática se operacionaliza como la similitud entre el pensamiento/sentimiento autoinformado por el objetivo y el inferido por el perceptor, según la evaluación de los jueces. Este diseño permite a los investigadores investigar la comprensión de los estados emocionales en una conversación naturalista. Cada participante elige libremente cuándo informar de sus pensamientos/sensaciones y qué palabra utilizar para describirlos, sin limitar el número de pensamientos/sensaciones que puede dar en cada momento. Esta configuración evita un efecto de anclaje que podría producirse cuando se pide a los participantes que seleccionen emociones entre las opciones ofrecidas por un investigador. Sin embargo, las puntuaciones estimadas de precisión empática de este diseño dependen en gran medida de la evaluación de los jueces y, por lo tanto, podrían ser menos objetivas y más propensas a sesgos y diferencias entre diversos estudios y jueces.
Otra forma de medir la precisión empática en parejas durante periodos de tiempo más largos que una conversación es a través de diarios. En este diseño, los participantes proporcionan informes regulares de sus emociones actuales y las de su pareja a lo largo de varios días o semanas. Al comparar las valoraciones de los miembros de la pareja, se pueden calcular las puntuaciones de precisión empática. Este diseño facilita la evaluación de la capacidad de comprender las emociones y los sentimientos de los demás fuera del laboratorio y, por lo tanto, se considera más naturalista. También podría utilizarse para evaluar cómo afectan los distintos factores de relación a la comprensión de las emociones a lo largo del tiempo, y no sólo durante una única interacción. Por otro lado, este diseño se limita a las personas que mantienen relaciones estrechas con interacciones diarias, por lo que se aplica principalmente a una gama más reducida de tipos de relación. Además, como cada díada puntúa un conjunto diferente de acontecimientos, esto podría dar lugar a confusiones desconocidas; y la singularidad de cada díada garantiza que no haya dos personas que vean y puntúen a la misma persona. Por lo tanto, es difícil saber si las diferencias entre los calificadores pueden atribuirse a diferencias en la empatía rasgo, en la comprensión de la pareja concreta o a la interacción.
Por último, en un tercer enfoque, que fue desarrollado a principios de los años 90, se grabó en vídeo a parejas casadas mientras conversaban entre sí tanto sobre los “acontecimientos del día”, como sobre un área problemática conflictiva en su matrimonio. Varios días después, cada miembro de la pareja regresó al laboratorio, vio sus vídeos y proporcionó calificaciones continuas sobre cómo se sentía en cada momento. Estos vídeos pueden mostrarse a nuevos participantes (“perceptores”) a los que se pide que infieran y califiquen el afecto de los miembros de la pareja de forma similar. De nuevo, la precisión empática se operacionaliza como la correspondencia entre las puntuaciones del perceptor y las de los compañeros. Una docena de años más tarde, otros investigadores utilizaron posteriormente un paradigma similar, pero en lugar de grabar en vídeo conversaciones entre parejas casadas, grabaron en vídeo a los participantes (“narradores”) mientras compartían historias autobiográficas emocionales de sus vidas (para modificaciones de esta tarea y adiciones de mediciones fisiológicas tanto del narrador como del perceptor). Este diseño nos permite evaluar paramétricamente el cambio emocional así como el cambio de precisión a lo largo del tiempo. Además, el equilibrio entre la naturaleza naturalista y controlada del diseño nos permite examinar el complejo y dinámico proceso de comprensión de las emociones, al tiempo que manipulamos diferentes aspectos de los estímulos y los presentamos a un gran número de personas.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Por ejemplo, podemos utilizar estos vídeos naturalistas (que incluyen tanto expresiones faciales como información auditiva) para evaluar las contribuciones de los distintos canales de información por separado. Así, en un ejemplo de tarea de precisión empática, los participantes ven varios videoclips de historias autobiográficas en tres condiciones de visionado: Sólo vídeo (sin audio), Sólo vídeo-audio y Sólo audio (sin vídeo). A lo largo de la historia, se les pide que califiquen cómo creen que se sintió el narrador. A partir de la correlación entre estas valoraciones y las del narrador, se puede calcular una puntuación de precisión empática.
De hecho, varios estudios demostraron que, al menos en la comunicación emocional breve (de dos a tres minutos) con un desconocido, el canal auditivo y muy probablemente la información verbal y lingüística desempeñan papeles cruciales en la comprensión del estado emocional del narrador. Mientras que la persona media logra inferir mejor que la casualidad las emociones de otra persona sólo a partir de un vídeo, el canal visual no aporta gran cosa una vez que se puede oír a la otra persona. Tenga en cuenta que, en este paradigma, no hay interacción en directo, no se acumulan conocimientos (más allá de los dos minutos de vídeo) y no hay un compañero del que obtener información sobre lo bien que los ha entendido.
La importancia de acumular conocimientos y retroalimentación
Desde el principio de la relación con una persona, recibimos retroalimentación directa o indirecta sobre lo bien que la entendemos. Esta retroalimentación es esencial para modificar la forma en que percibimos e interpretamos los matices e indicios únicos del otro para lograr una comunicación eficaz. La importancia de acumular conocimientos y retroalimentación se demostró en un entorno clínico, revelando que, por término medio, la precisión empática del perceptor mejoraba con el aumento de la exposición al objetivo, y que la retroalimentación relativa a las emociones reales del objetivo, aceleraba este proceso. La ventaja de dar retroalimentación, frente a otras prácticas, quedó demostrada en un estudio reciente en el que los participantes vieron varios vídeos de un objetivo compartiendo sus experiencias. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a la condición de Retroalimentación en la que, tras calificar las emociones del objetivo en un vídeo específico, recibían información sobre cómo se sentía realmente el objetivo antes de continuar con el siguiente vídeo; o a la condición de control en la que no se daba retroalimentación; o a una condición de toma de perspectiva en la que se pedía a los participantes que hicieran todo lo posible por “ponerse en el lugar del otro”. El grupo de retroalimentación fue más preciso que los otros dos grupos a la hora de comprender las emociones del objetivo a lo largo del tiempo, lo que subraya la importancia de compartir emociones y acumular conocimientos. Esta investigación se suma a un creciente cuerpo de literatura que sugiere que es bastante difícil y a veces imposible adoptar la perspectiva de los demás, e implica en cambio que el objetivo puede ser obtener perspectiva, es decir, aprender sobre el estado emocional del otro pidiendo más información.
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Revisor de hechos: Howens
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La empatía es un concepto polifacético que se ha definido de diversas maneras en la literatura. Una conceptualización comúnmente utilizada de la empatía la define como formada por tres componentes principales. El primero es la empatía cognitiva (también conocida como mentalización), que es la capacidad de reconocer y comprender las emociones y los sentimientos de los demás. El análisis sobre la empatía cognitiva se centra en los aspectos más cognitivos del proceso empático.