Estudio Filosófico del Ateísmo
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Jacques Derrida: ateísmo y creencia
Nota: La cuestión filosófica de Jacques Derrida sobre el ateísmo y la creencia es un aspecto popular en este ámbito.
“Religión sin religión”
Este es uno de los aspectos de la filosofía de Jacques Derrida. Aunque Derrida afirma que “pasa justamente por ateo”, ha escrito ampliamente sobre la religión y se ha comprometido explícitamente con algunos de los otros pensadores tratados en este libro. Derrida no es un pensador religioso y no aporta argumentos a favor de la creencia religiosa, pero sin duda ocupa un lugar destacado, especialmente en la discusión americana de los otros pensadores franceses. La literatura discute sus argumentos de que la “différance” no es un tipo de teología negativa y considero sus escritos sobre el nombre de Dios y sobre la khora. También examina algunos de sus escritos más recientes sobre el don, el perdón, la hospitalidad y el papel de la religión en la política. Al igual que en el caso de Heidegger, se centra en algunos de los extensos escritos de Derrida, es decir, los más influyentes para el debate más amplio sobre la religión y lo divino.
Revisor de hechos: Roth
La necesidad psicológica y política del ateísmo
Este texto proporciona un marco teórico que aclara la desconcertante observación y la extraña observación de Kabnis: “Dios, no existe, pero sin embargo es feo. Por lo tanto, lo que viene de Él es feo”. En relación a esteo, la literatura se centra en las obras y escritos de Frantz Fanon y J. Saunders Redding, la inspiración para el marco teórico introducido en este tema (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Frantz Fanon y J. Saunders Redding son dos ateos que piensan que la función principal de Dios es justificar la opresión racial. Para Fanon y Redding, es cuando el concepto de Dios funciona a nivel del subconsciente cuando es más destructivo para los inferiores designados culturalmente. Para que se conviertan en humanos, especialmente los afrodescendientes, deben tomar su humanidad. Esta toma presupone una orientación atea hacia el conocimiento y el lenguaje. Mientras que el creyente reclama su condición de persona a través de una epistemología basada en la fe, el ateo no cree que el creyente tenga un acceso epistemológico a una verdad creada por Dios. Los ateos afirman que el conocimiento es una proyección psicosemiótica dentro de un contexto político. Para los ateos, convertirse en humano significa tener la libertad política de definirse y nombrarse a sí mismo y la libertad de construirse como humano. Y para proyectarse como humano, es necesario matar a Dios, ya que es el concepto de Dios el que permite a los que están en el poder controlar conceptos como la humanidad e impedir que ciertos grupos alcancen la libertad política de actuar como humanos.
La creencia en Dios y las comunidades religiosas
Examinando cómo la creencia en Dios y en su “pueblo elegido” hace necesaria una política de superioridad e inferioridad, algunos autores considera hasta qué punto la fe religiosa es responsable de justificar la opresión, incluso los actos de violencia física y psicológica.
Se examina a los escritores afroamericanos ateos que cuestionaron el concepto de Dios como caldo de cultivo del racismo y la opresión y que consideran que la muerte de Dios ofrece una esperanza personal y política entre los negros, a menudo marginados. Se centra en cómo la creencia en Dios y en su “pueblo elegido” a menudo proporcionaba una justificación para la impunidad, el racismo y la opresión. La literatura examina hasta qué punto la fe religiosa es responsable de justificar la opresión, la política de superioridad e inferioridad y los actos de violencia física y psicológica. Varios escritores ateos sostienen que sólo cuando la cultura adopte y acepte una política verdaderamente atea, basada en gran medida en la tolerancia, la libertad y el pluralismo, se podrá lograr una democracia radical.
Revisor de hechos: Brower
Estudio Filosófico del Ateísmo en Relación a Filosofía
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1]
Concepto e historia del ateísmo
El ateísmo (del griego a=sin, y Theos=Dios) significa en filosofía la negación de la existencia de Dios o de su cognoscibilidad. La simple negación de la cognoscibilidad de Dios, que puede distinguirse del a., es conocida con el nombre de agnosticismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).
Antes del siglo XVIII el ateísmo filosófico o teórico (otra cosa es el indiferentismo práctico) fue un fenómeno socialmente minoritario, que afectó a personas singulares o a algunos grupos filosóficos (véase los atomistas griegos como Demócrito, y véase los cínicos postsocráticos y epicúreos, etc.), pero sin que llegara a difundirse sociológicamente. Con el naturalismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) de la Ilustración francesa comienza una verdadera ola de ateísmo fundado en los postulados de los más diversos sistemas filosóficos: sensualismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), positivismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), pragmatismo (definido en términos generales, se refiere a las disputas metafísicas que buscan aclarar el significado de los conceptos e hipótesis identificando sus consecuencias prácticas; las ventajas del pragmatismo en la política son que permite un comportamiento de las políticas y las afirmaciones políticas que se configura de acuerdo con las circunstancias y los objetivos prácticos, más que con los principios u objetivos ideológicos) (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), evolucionismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), marxismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), existencialismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que trataremos de analizar por grupos. Puede hablarse de ateísmo con respecto al panteísmo de Spinoza (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) o del idealismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) alemán (Fichte, Schelling, Hegel), en la medida en que no admiten una verdadera distinción real entre el hombre y el universo por una parte, y el Absoluto por otra.
El ateísmo ha adquirido tales proporciones, que X. Zubiri, aludiendo en esto a la teoría del espíritu objetivo o histórico de Hegel, no duda en llamarlo el pecado histórico de nuestro tiempo: «Es el `poder del pecado’, como factor teológico de la historia, y creo esencial sugerir que este poder recibe formas concretas, históricas, según los tiempos. El mundo está, en cada época, dotado de peculiares gracias y pecados. No es forzoso que una persona tenga sobre sí el pecado de los tiempos, ni, si lo tiene, es lícito que se le impute, por ello, personalmente. Pues bien: yo creo sinceramente que hay un ateísmo de la historia. El tiempo actual es tiempo de a., es una época soberbia de su propio éxito. El ateísmo afecta hoy, primo et per se, a nuestro tiempo y a nuestro mundo» (X. Zubiri, Naturaleza, Historia, Dios, 5 ed. Madrid 1963, 394-395).
Las tres formas principales del ateísmo moderno
Algunos autores, y el mismo Concilio Vaticano II, dividen el ateísmo moderno en tres grupos o formas de humanismo: científico, político y moral. Sus características comunes son:
- un ateísmo de desarraigo, que no quiere plantearse siquiera el problema de Dios; prescinde sencillamente de él, y de ahí parte para construir sus sistemas;
- un humanismo cerrado a toda trascendencia, que pone al hombre como principio y fin de todo (J. Lacroix. o. c. en bibl.).
Ateísmo científico
Este ateísmo puede ser definido como la supresión total de la religión, de la fe, en aras de la ciencia de la naturaleza. Esta dicen se rige por unas leyes fijas y experimentables, aún no del todo conocidas, pero que, en cualquier caso, son absolutamente férreas e independientes de todo ser superior. El mundo es así presentado como existente por sí mismo, y Dios y la creación (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), negados. El Hombre máquina de Offroy de La Mettrie, la Ética hedonística de Adrián Helvecio y el Sistema de la Naturaleza de Dietrich von Holbach expresan ese ateísmo científico, empleado como arma contra Dios y la Iglesia por los enciclopedistas franceses del siglo XVIII: D’Alembert, Maupertuis, Voltaire, Diderot (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). La filosofía positivista del siglo XIX intensifica esa tendencia con autores como Vogt, Büchner, Moleschott, Haeckel, Comte, Le Dantec, Th. H. Huxley, así como el evolucionista Darwin y sus seguidores, y los precursores y autores del marxismo, según veremos luego. A éstos podrían añadirse otros autores científicos o filósofos, como Nietzsche, Hartmann, Husserl, F. Noelke, B. Russell, J. Dewey, M. P. Berthelot, etc. (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Dios y la creación son expulsados del cosmos como conceptos extraños, inútiles e ilusorios. Si a esto añadimos el pansexualismo de la escuela de Freud (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que conduce a una forma de estructuralismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) en el que se niega prácticamente la libertad del individuo, tenemos un cuadro bastante completo de la suplantación de Dios y de la Fe por la Ciencia humana.
Ateísmo político
es el ateísmo marxista.Entre las Líneas En Carlos Marx (m. 1883; v.) se entrecruzan las más diversas tendencias filosófico-políticas, que le llevan a su célebre teoría de la alienación. Depende en primer lugar de Hegel (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), cuyo método de las contradicciones asume para aplicarlo al análisis de la vida socioeconómica, llegando así a su peculiar tesis de la historia como producto del desarrollo material económico en el que subsume la entera realidad regido por el enfrentamiento o lucha de clases.Entre las Líneas En eso ha sido precedido por L (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Feuerbach (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) que, al oponerse al idealismo de Hegel y reducir el pensamiento a las mismas cosas pensadas, concretas, sensibles y materiales, le proporciona las bases de su materialismo dialéctico.
Con todo, la explicación de Dios que propone Feuerbach en su obra Das Wesen des Christentums (La esencia del cristianismo, 1841), como una mera proyección de la mente humana que sublima las cualidades y perfecciones de la esencia humana o del hombreespecie y las venera como Dios, es considerada por Marx demasiado especulativa y abstracta. Lo mismo cabría decir con respecto a Engels, que puso a Marx en contacto con el movimiento industrial de su tiempo, y que define a la religión como el acto por el cual el hombre se vacía de sí mismo y transfiere la esencia de su humanidad al fantasma de un Dios en el más allá. Marx recogió todas esas tendencias, las ordenó y aplicó a la sociedad industrial moderna, con una filosofía de la praxis, que concibe como omnicomprensiva. El hombre dice se conquista y se hace a sí mismo mediante la transformación del mundo con el propio trabajo. Aplicando a esto el método de los contrarios de Hegel, Marx ve lo humano y lo inhumano como dos hechos perennes de la historia. Cuando el hombre coloca fuera de sí sus cualidades, deseos y aspiraciones y los venera ó contempla como estructuras ajenas (religión, propiedad privada, estado) cae en la alienación religiosa, económica, social, jurídica y política. Por eso dice: «La miseria religiosa es, por una parte, la expresión de la miseria real y, por otra parte, la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura agobiada por la desgracia, el alma de un mundo sin corazón, del mismo modo que es el espíritu de una época sin espíritu. Es un opio para el pueblo» (C. Marx, Contribution á la critique de la philosophie du droit de Hegel, en Oeuvres philosophiques, I, 84). Se postula así un ateísmo radical y al mismo tiempo combativo: se cae en efecto en el error de sostener que la afirmación de Dios impide la realización del hombre, y se hace por tanto del ateísmo un momento del proceso de humanización. Por eso, para Marx, «la historia tiene la misión, una vez desvanecida la verdad de la vida futura, de establecer la verdad de la vida presente. Y la primera tarea de la filosofía, que está al servicio de la historia, consiste, una vez desenmascarada la imagen santa que representaba la renuncia del hombre a sí mismo, en desenmascarar esta renuncia en sus formas profanas. La crítica del cielo se transforma así en crítica de la tierra: la crítica de la religión, en crítica del derecho, y la crítica de la teología, en crítica de la política. [rtbs name=”introduccion-a-la-politica”]La crítica de la religión conduce a la doctrina de `que el hombre es para el hombre el ser supremo» (C. Marx, o. c. 1, 85 y 97). Este mismo materialismo y ateísmo radicales se encuentra, por encima de las diferencias de matiz a otros respectos, en los diversos seguidores de Marx, como Kaustky, Lenin, Stalin, Mao Tse Tung, Schaff, Lukács, Marcuse, Garaudy, etc.
Ateísmo moral
Es propio de un sector existencialista. La filosofía existencialista se caracteriza por ser una filosofía de la existencia personal del hombre, sintetizada en la libre elección del propio destino. Entre sus varias direcciones,, hay una que se niega a admitir toda trascendencia, y sus representantes más notables son: j. P. Sartre, Simone de Beauvoir, R. Polin, M. MerleauPonty, y, en parte, ateísmo Camus (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Para Sartre, el hombre es un ser que «está ahí de más», condenado a la libertad, es decir, a elegir su propio destino, sabiendo ya de antemano que esto no le conducirá a nada, porque su fin es la muerte absoluta. El hombre sartriano es un ser incurable y profundamente frustrado, de ahí que, para él, el sentimiento que mejor revela la existencia humana es la náusea, el tedio y la angustia. La tesis de su obra L’Étre et le Néant (1943) reaparece sin remedio en su “Critique de la raison dialectique” (1960). Según él el ateísmo es un presupuesto existencial y debe desarraigar del hombre todo sentimiento de culpabilidad y de pecado, reivindicando la inocencia de la condición humana. Su única responsabilidad será externa, ante los demás, ante la historia. Dios dice es inútil; sólo interesa el yo, los otros y el mundo. «Cada uno tiene que elegir su moral, y la presión de las circunstancias es tal que no puede menos de tener que elegir una» (j. P. Sartre, L’existentialisme est un humanisme, París 1952, 25). M. MerleauPonty defiende este mismo ateísmo moral, si bien de un modo más intelectualista. La antropología vuelve a poner el destino del hombre en sus manos. La hipótesis Dios debe ser descartada, porque no es más que un obstáculo para comprender el sentido inmanente de los acontecimientos interhumanos. La humanidad misma tiene la responsabilidad total de su destino, que ella misma irá forjándose libremente (A. de Waelhens, o. c. en bibl.). Una antropología sin trascendencia ni esperanza suplanta aquí a Dios y a todo mediador. El hombre es una pasión inútil (Sartre), un absurdo (A. Camus), un ser que debe dedicarse a vencer el terror de la muerte inevitable (Simone de Beauvoir) y que estáenelmundo para la muerte, para la nada: Sein zum Tode, Sein zum Nichts (Heidegger).
Crítica filosófica del ateísmo
En primer lugar, algunos filósofos cristianos se niegan en absoluto a admitir la posibilidad de un verdadero ateísmo teórico, puesto que, dicen, la misma negación de Dios para constituirse el hombre a sí mismo en una deidad o absoluto implicaría ya de rechazo la afirmación del Absoluto (X. Zubiri, o. c. 376 ss.). Esto irrita sobre manera a los ateos (cfr. R. Garaudy, Perspectivas del hombre. Existencialismo. Pensamiento católico. Marxismo, Buenos Aires 1965), y en realidad se impone la admisión de la existencia de ese ateísmo teórico en el plano consciente. Con todo, estas antropologías cerradas a la trascendencia no explican al hombre en su totalidad, puesto que ninguna de ellas responde de hecho al interrogante de su origen y de sus anhelos, enraizados en la misma estructura ontológico vital de la naturaleza humana. El hombre ateo se constituye en principio y fin de sí mismo, cuando en realidad ni es principio de sí mismo, aun en el caso de que se considere como un eslabón más en la cadena de la evolución de la materia, ni es fin de sí mismo, ya que la aniquilación por la muerte tampoco depende de su libre elección.
Una crítica filosófica del ateísmo implica poner de manifiesto la inanidad de esa pretendida autosuficiencia del mundo y del hombre, y, en ese sentido, se identifica con la demostración filosófica de la realidad de Dios y de la creación, para lo que remitimos a DIOS y CREACIÓN. Digamos aquí, en cambio, que la crítica filosófica del ateísmo supone entrar de lleno y como presupuesto en ocasiones previo a lo anterior en el campo de la gnoseología (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) o teoría del conocimiento (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), a fin de poner de manifiesto la posibilidad de un conocimiento metafísico, trascendente, que va más allá de los simples datos de la experiencia para captar el ser de las cosas. Ello implica, en primer lugar, la crítica del empirismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y el positivismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que reducen el conocimiento a conocimiento sensible y niegan la vida propiamente intelectual, así como del agnosticismo kantiano (véase KANT) y del idealismo, que encierran el pensamiento humano en el interior de los estados de conciencia vedándole el acceso a la realidad en sí.Entre las Líneas En segundo lugar, y ya que negar la verdad del conocimiento es caer en un escepticismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) absoluto, la crítica del ateísmo está relacionada con la crítica del escepticismo, según aparece ya en los mismos diálogos agustinianos de Casiciaco. Por eso la prueba agustiniana de la existencia de Dios (v. AGUSTÍN, SAN), que implica a la vez la noción de causalidad (véase CAUSA) eficiente y ejemplar (teoría de la participación), y por tanto el principio de la analogía (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), pasa a través del hombre y se une a la afirmación de éste como ser abocado al conocimiento y amor de lo universal, que no puede identificarse con el hombre mismo.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Junto a esas posturas filosóficas pueden influir en la aparición del ateísmo otros elementos, pero son más bien factores que explican su génesis psicológica que raíces filosóficas del mismo.
Psicología del ateísmo
Son múltiples las causas que pueden influir en la génesis del a., además del medio ambiente social y cultural en que transcurre la vida de cada individuo. Éstas pueden ser: un sentido falso de la subjetividad, de la libertad y dignidad personales, que se creen amenazadas ante la admisión de un Creador Absoluto; una desenfocada conciencia provocada por el sentido de autosuficiencia que experimenta al lograr dominar a la naturaleza mediante los éxitos de la técnica; la inmediatez de su afectividad humana, que tiende a rechazar toda limitación o imposición extrínseca; la oscuridad del conocimiento que el hombre tiene de Dios y, a veces, la deficiencia de las representaciones divinas propuestas por muchos creyentes; el problema del mal (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) en el mundo que, si se prescinde del pecado (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), lleva al maniqueísmo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), admitiendo un principio eterno del mal distinto y en eterna lucha con el principio eterno del bien, o a la negación de Dios; entre estos males del mundo, algunos hombres sienten con intensidad especial la sinrazón del mal físico y moral de los individuos (a. moral), y otros la del mal social y económico, o la miseria y la lucha de clases (a. político). Pero, en realidad, todas las formas del ateísmo implican siempre un endiosamiento de la propia vida, aunque no siempre sea culpable en el orden moral. Es la soberbia de la vida de que habla S. Juan y que hace exclamar a X. Zubiri: el ateísmo… «es más bien la divinización o el endiosamiento de la vida.Entre las Líneas En realidad, más que negar a Dios, el soberbio afirma que él es Dios, que se basta totalmente a sí mismo» (X. Zubiri, o. c. 392).
Organizaciones militantes del ateísmo
Además del ateísmo marxista, comunismo y la mayor parte de los socialismos, que pueden ser considerados como la más fuerte organización actual del ateísmo militante, hay otras organizaciones dedicadas expresamente a combatir la idea de Dios presentándola como contraria a la felicidad de los hombres. Así:
- Los Librepensadores (Freethinkers, Freidenker): La Unión Mundial de Librepensadores, fundada en 1880 (Bruselas); Congreso mundial (o global) en Luxemburgo (1954). Uniones nacionales en Alemania, Suiza, Austria, Inglaterra, Suecia, Holanda, India, Austria, Nueva Zelanda. Menos organizadas en EE. UU., México y América del Sur, pero muy activas junto con los movimientos laicistas. La Unión de Ateos de Rusia (tres millones y medio en 1930), oficialmente disuelta en 1941.
- La Unión Humanista Internacional, fundada en 1952 en Amsterdam. Especialmente activa en Holanda: Het humanistisch Verbond (1946) y Humanitas; en EE. UU. e Inglaterra, American Humanist Association, con su revista The Humanist.
- Unión Monista Alemana, fundada en 1906 por E. Haeckel, con la revista Die Fregeistige Aktion; hoy poco numerosa.
- Otras organizaciones con una cierta fe en Dios, pero profundamente anticristianas como indican sus mismos títulos: La Sociedad Teosófica, La Sociedad Antroposófica, Unión para el conocimiento de Dios (panteísta), Unitarios Alemanes, La Unión para la libre representación de la fe, Círculo de Leonhard Starck, todas ellas en los medios intelectuales de Alemania.
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre estudio filosófico del ateísmo en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
creencia, comunidades religiosas, política atea, Fe religiosa
AGNOSTICISMO; MATERIALISMO NATURALISMO; HUMANISMO; CIENCIA; MARXISMO; EXISTENCIALISMO, DIOS; TEODICEA; TEÍSMO; DEÍSMO.
Bibliografía
J. LACROIX, El sentido del ateísmo moderno, Barcelona 1964; M (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). F. SCIACCA, Dios y la religión en la filosofía actual, Barcelona 1957; C (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FABRo, Dios, introducción al problema teológico, Madrid 1961; íD, Introduzione all’ateismo moderno, Roma 1964; ateísmo DEL NocE, II problema dell’ateismo, 3 ed. Bolonia 1970; R. MAsi, M. ALESSANDRI, Religión, Ciencia y Filosofía, Barcelona 1961; L. M. GARRIDO, El ateísmo en las ciencias, «Nuestro Tiempos 1 (1958) 541552; 1. C. LANNoY, Nietzsche, ou I’histoire d’un égocentrisme athée, París 1952; M. REDING, El ateísmo político, Madrid 1959; I. Y. CALVEZ, El pensamiento de Carlos Marx, 5 ed. Madrid 1966; G. ateísmo WETTER, W. LEONHARD, La ideología soviética, Barcelona 1964 1. M. BOCHENSKI, El materialismo dialéctico, 3 ed. Madrid 1966; VARIOS, Situación y revisión contemporánea del marxismo, Madrid 1966; ateísmo GONZÁLEZ ÁLVAREZ, El tema de Dios en la filosofía existencial, Madrid 1945′ ateísmo DE WAELHENS, Une philosophie de l’ambiguité: Vexistencialisme de M. MerleauPonty, Lovaina 1951; VARIOS, Psicología del ateísmo, Madrid 1968; H. DE LuBAC, Ateísmo y sentido del hombre, Madrid 1969; VARIOS, VExístence de Dieu, Tournai 1963; v. t. la bibl. del art, siguiente.
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